El bosque pintado de Oma, un paisaje mágico

Mirada invitada: Aintzane Eguilior

Área de Difusión del Patrimonio Cultural

Diputación Foral de Bizkaia

Visitar el bosque pintado de Oma (Kortezubi, Bizkaia) es adentrarse en un paisaje mágico de color y de formas que invitan a imaginar y componer con la mirada otros tantos paisajes y figuras llenos de significado.

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[Foto: Tere Ormazabal]

Es el Bosque de Oma es una de las obras más conocidas del artista vasco Agustín Ibarrola, una expresión del llamado Land Art, corriente creativa que tiene como finalidad trasladar el trabajo artístico a la naturaleza, utilizando el paisaje como marco, soporte y materia prima para el artista.

Es por tanto el lienzo sobre el que plasmar la obra, un espacio de naturaleza multicolor en el que conviven aproximadamente 47 obras representativas surgidas de la imaginación del artista en el período comprendido entre 1982 y 2000.
 
“El rayo atrapado”, “El rayo roto”, “El arco iris de Naiel”, “ Los motoristas” son algunos de los títulos de sus composiciones.

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[Foto: Tere Ormazabal]

Muchos tienen una vinculación con lo cercano y familiar, en otros el artista homenajea a sus artistas preferidos, como el Greco, Malévich… con significados que el visitante trata de descifrar en el recorrido.
      
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[Foto: Tere Ormazabal]

Existe un bosque para cada visitante

Las figuras distribuídas en diferentes árboles, se ubican en varios planos de profundidad, y es el espectador quien construye y da forma a la figura dependiendo del punto de vista que adopte, tomando en definitiva parte activa en la obra.

El bosque pintado de Oma es un  museo al aire libre,  un espacio sin límites determinados,  donde el visitante puede optar por seguir las pequeñas flechas situadas en el suelo, puntos de observación para visualizar las diferentes figuras o recorrer con libertad un camino u otro haciendo sus propias composiciones.

La experiencia de la visita también varía según el momento elegido;  el bosque se vuelve  protector cuando la fina lluvia hace acto de presencia,  los colores varían según refleje la luz en los árboles, los olores y los sonidos de la naturaleza acompañan de distinta manera en una estación que en otra.

Dicen que a veces la niebla se instala en el bosque y cuando uno trata de adivinar las figuras y los colores en su espesura, se siente incluso más cercana la presencia de los hombres caminantes, de los ojos que te miran, del rayo atrapado… y resulta sobrecogedor.

Al bosque de Oma siempre se vuelve. 

Un servicio de audioguías y signoguías  para comprender  el significado de la obra

El área de Difusión del Patrimonio Cultural de la Diputación Foral de Bizkaia puso en marcha en el 2009 un servicio de audioguías y signoguías –dispositivo PSP donde se visualiza un vídeo grabado en lenguaje de signos– con información de cada una de las 47 figuras de la obra de Ibarrola (contenidos diseñados por Orbela y adaptados por Ego comunicación). Aquí se accede a las descargas de la audioguía y de la signoguía y del correspondiente mapa.

Así pues, con la incorporación de las nuevas tecnologías aplicadas a este entorno se ha pretendido trasladar la magia de la unión entre naturaleza y arte contemporáneo a todas las personas.

En verano también se organizan visitas guiadas.

Para las visitas familiares, los niños disponen de una ficha didáctica “Los secretos del bosque” en donde tratan de responder a determinadas preguntas a lo largo del recorrido, que se hace así más ameno y estimulante.

Para finalizar, os invitamos a visitar el bosque como lo hace Ibarrola con un beso de bienvenida, el primer punto de la visita al bosque de Oma.

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