Museum Lab: de la probeta a las salas del museo

Ya comenté en el anterior post que la iniciativa emprendida por el Louvre con Museum Lab era magnífica, pero lo es más cuando se sabe que la intención final es que las experiencias de las exposiciones de Tokio se pueden exportar a las salas del propio museo (incluso que sirvan de modelo para otros equipamientos museísticos). Y esa buena intención se acaba de materializar recientemente.

Aprovechando la celebración de la exposición temporal Titien, Tintoret, Véronèse…Rivalités à Venise, se han integrado alguno de los dispositivos multimedia testados en Tokio para presentar al público La Vierge au lapin de Tiziano, alrededor de la que giró la tercera presentación japonesa (entre el 27 de octubre de 2007 y el 1 de marzo de 2008).

 Peintures- Museum Lab - La Vierge au lapin, une poésie sacrée

Como se comenta en el Magazine del museo, unos recursos museográficos avalados por la opinión positiva del 96% de los visitantes encuestados durante la muestra de Japón.  

Peintures- Museum Lab - La Vierge au lapin, une poésie sacrée

Parece ser que, por ahora, sólo se contempla mantener el montaje mientras dure la exposición temporal. ¡Lástima!

Peintures- Museum Lab - La Vierge au lapin, une poésie sacrée

Pero paciencia, llegará el día en que serán elementos integrados de forma permanente en los museos de arte.

3 comentarios

Añade el tuyo

Fantástico. De todas formas, es cierto que a veces nos encontramos con esta «problemática» que comentaba Héctor: tanta tecnología y ciencia aplicada al arte, quizás haga que nos olvidemos de para qué vamos al museo: si para jugar con estos cacharritos de última tecnología, cual Nintendo Wii o PSP, o para ver obras de arte. Es posible que estas cosas venidas de Japón quiten un poco de notoriedad a las obras en sí, pero… no hace ya muchos años (o siglos) que éstas gozan de un protagonismo excesivo? Mi comentario puede ser una perogrullada, pero es que tenemos tantos prejuicios (por no decir caspa), los del ramo…!

Si están bien diseñados deben servir de ayuda, de apoyo. Para ir al museo a comprender y a disfrutar, no sólo a contemplar. La desgracia es que muchas veces son dispositivos de mediación que se convierten en protagonistas, cuando deberían ser, parafraseando a Vargas Llosa, como un buen mayordomo: se sabe que existe, te hace la vida más fácil, pero no se hace notar.

Has dado en el clavo, Yrene. Espero que un buen anticaspa acabe con esa visión y podamos admirar arte contemporáneo de verdad, NetArt y/o Arte en la red, y que todos podamos disfrutar de las mal llamadas «obras de arte».

Deja un comentario