Posts Tagged ‘Redes Sociales’

Buenas y malas praxis en periodismo cultural. Dos ejemplos para situar el debate

Martes, marzo 28th, 2017

Gossip

[Ilustración: Pawel Kuczynski]

Ante una polémica generada en Twitter, y ante la tendencia a poner en el mismo saco a todo el colectivo de periodistas culturales, vale la pena hablar del tema de forma clara.

Que los medios de comunicación y los periodistas culturales se informan cada vez más por medio de las redes sociales, es algo bien sabido desde hace años. En ellas, los periodistas encuentran noticias de actualidad o pueden pulsar la opinión sobre temas candentes o estados de ánimo sobre determinados temas. Y todo ello puede llegar a transformarse en pieza periodística.

Que un periodista cultural se entere de alguna novedad gracias a esa escucha activa, no implica necesariamente que en el caso de hablar de ella tenga que citar la fuente.

Me explico: que alguien difunda en un tuit que se ha inaugurado tal museo o tal exposición no es una noticia muy novedosa; esa persona seguramente se habrá hecho eco de la noticia publicada por el museo en cuestión o por otra persona (en algunos casos de otra nacionalidad, lo que viene a ser lo mismo).

Cosa bien distinta es que al periodista cultural se le encienda la bombilla de la inspiración (disculpad por la lamentable metáfora) sobre un determinado tema leyendo el mensaje de un “levanta liebres”.

Me explico: que sea evidente y manifiesto que el punto de partida de su pieza periodística es el tema tratado por otra persona en un tuit, una imagen o un artículo en un blog. Ahí sí, el periodista cultural debería citar la fuente. Y eso sin necesidad tan siquiera de apelar a cuestiones de ética periodística. Simple y llanamente se trata de una cuestión de educación.

Dos ejemplos para ilustrarlo y que cada uno saque sus conclusiones

Ejemplo a: 

El pasado 8 de marzo, se publicó este tuit en el perfil en Twitter de @museoes:

Museoses

Días después, el 11 de marzo, el periodista cultural Peio Hernández Riaño publicaba en El Español su artículo Degas ha desaparecido de la sala “H”: así desahucia Carmen Cervera el Thyssen, con permiso del Ministerio.

Quien siga a este periodista, sabrá sobradamente de su “cariño incondicional” por el Museo Thyssen-Bornemisza y por todos los profesionales que en él trabajan. Un “cariño incondicional” que le permite escudriñar de forma implacable todos los movimientos del museo. No dudo de la originalidad e interés del artículo, sí de la falta de tacto al no citar el punto de partida: una fotografía demoledora, junto a un breve texto igual o más demoledor. También sabrá, que es una persona implacable con otros medios y compañeros de su profesión cuando entiende que le han copiado la noticia, persiguiéndolos de forma activa.

Ejemplo b:

El pasado 11 de marzo, yo mismo publicaba en este blog el artículo Cuando el museo se convierte en sala de fiestas. Días más tarde, el 25 de marzo, la periodista cultural Maria Palau publicaba en El Punt Avui su artículo Ni de conya als museus.

Conclusión: 

Si enlazáis y leéis, podréis comprobar que el punto de partida de los artículos de ambos periodistas es meridianamente claro.

Lo que nos lleva directamente a la conclusión: hay periodistas que se comportan de manera educada y otros que no lo hacen. Leed, leed, y veréis quien lo es y quien no.

Yo lo tengo claro, como también tengo claro que la gran mayoría de periodistas culturales son auténticos profesionales.

El verdadero potencial de las Redes Sociales. Un caso de cocreación involuntaria

Lunes, octubre 5th, 2015

En más de una ocasión he comentado el buen uso divulgativo que hace el Museo Nacional del Prado de las Redes Sociales. Y con algún pequeño desajuste, también de la buena gestión que se hace desde el museo ante cualquier crítica o comentario que ponga en duda algún aspecto relacionado con el museo y sus colecciones.

Entre el mes de agosto y septiembre, se produjo un caso que merece la pena presentar y comentar, pues constituye un buen ejemplo del potencial de las Redes Sociales.

Uno de los sintagmas que se utilizan de forma mántrica en el mundillo digital es el de cocreación de contenidos: para el caso que nos interesa, los museos ya no son los únicos generadores, sus usuarios también pueden participar en esa elaboración. Y esa colaboración de los usuarios de las Redes Sociales se puede fomentar conscientemente, pero, y aquí viene la novedad del caso que se presenta y analiza a continuación, también de forma totalmente involuntaria.

Algo que pasó precisamente en el perfil de Twitter del Museo Nacional de Prado entre agosto y septiembre.

Ejerciendo aquella labor divulgativa que comentaba al principio, el museo publicó un tuit sobre el Tríptico de la Epifanía (ca. 1479-80) del pintor flamenco Hans Memling, en la que se comentaba que esa obra era la primera muestra artística en la que el rey Baltasar se reproducía como un joven negro.

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Inmediatamente, uno de sus seguidores, Alberto Velasco (historiador del arte y conservador del Museu de Lleida), les alertaba de su error, aportando las pruebas que lo demostraban: la cita del texto de Jean Devisse L’image du Noir dans l’art occidental (1979) y una imagen de una de los compartimentos de la predela del Retablo de la Verge dels Paers de la Paeria de Lleida (ca. 1445-55 y, por tanto, anterior a la obra de Memling).

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En este punto de la conversación (Twitter y las otras Redes Sociales van de eso, de comunicación dialógica), no se recibió respuesta al comentario documentado e ilustrado. Quiero pensar que no fue por falta de interés, sino por falta de tiempo. Es obvio que, como usuarios, estamos mal acostumbrados a la inmediatez del ecosistema digital y pensamos que solo existimos nosotros al otro lado de la pantalla. Pocas veces somos conscientes de la multitud de menciones diarias que debe recibir un museo como el Prado.

Dos días después, el museo retomaba el diálogo (inducido por el comentario reprobatorio de otro seguidor, yo mismo), informado que se había consultado el tema a sus especialistas y estaban a la espera de una respuesta.

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Pasado más de un mes sin respuesta, es más que evidente que se habían olvidado del tema. En este caso, fuese el olvido voluntario o involuntario, no se hizo una buena gestión del tema.

Pero yo no lo había olvidado. Ante mi insistencia, finalmente, el 24 de septiembre, reconocían el error e informaban que lo corregirían.

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Lo interesante del tema es que el error también afectaba al resto de elementos de mediación relacionados con la obra de Memling, entre los que también se encuentran los físicos como la cartela.

En resumen, gracias a las Redes Sociales y al interés y conocimientos de un seguidor, todo un museo como el Prado ha podido subsanar un error, mejorando su labor divulgativa.

Un ejemplo de cocreación involuntaria, pero al fin y al cabo con un resultado positivo.

Actualización a 14/10/15

En una conferencia en la II edición de Cultura en la Nube (8 de octubre, Casa de América), el jefe del Área de Desarrollo Digital del Museo Nacional del Prado, Javier Pantoja Ferrari, explicaba uno de los valores de las Redes Sociales, poniendo precisamente como ejemplo el caso que aquí se comenta: como un tuit de un seguidor puede cambiar una cartela en el museo.

Comunicación, una de las claves para el éxito de una campaña de fundraising

Viernes, julio 17th, 2015

Durante los últimos años, se han ido sucediendo las campañas de museos y equipamientos patrimoniales para conseguir fondos con los que comprar alguna obra de arte. Pocas novedades en este sentido.

Como en otros aspectos, lo que parece cada vez más evidente es que la comunicación es esencial para alcanzar el éxito en este tipo de campañas de fundraising o crowdfunding. Me explico: ya no basta (si algún día bastó) con poner en marcha la campaña, ahora hay que comunicarla de forma original, creativa.

Y hablar de originalidad y creatividad es algo más, bastante más que los clásicos anuncios en prensa o exterior o la información en canales propios como el portal web corporativo o las diferentes redes sociales.

El Ashmolean Museum of Art and Archaeology de la Universidad de Oxford permite ejemplificar lo que intento explicar. El pasado 04 de junio puso en marcha una campaña de fundraising para conseguir las 60.000 £ que le faltaban para adquirir la obra The High Street, Oxford (1810) de Joseph Mallord William Turner.

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La obra de Turner estaba depositada en el museo desde 1997 y recientemente fue ofrecida a la nación en concepto de impuesto de sucesiones. Para conseguir la propiedad, el museo necesitaba 860.000 £: Heritage Lottery Fund aportó 550.000 £, Art Fund 220.000 £ y los Amigos y Patronos del propio museo 30.000 £. Para conseguir las 60.000 £ que faltaban, se puso en marcha una campaña de fundraising para captarlos mediante la donación de particulares.

Buena parte del éxito de la campaña se debe sin duda a las acciones comunicativas puestas en marcha: las más interesantes las de marketing de calle y redes sociales.

Para la primera, se repartieron por lugares estratégicos de Oxford 12 reproducciones de la obra.

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[Foto: Oxford Castle Quarter, vía Twitter]

En cuanto a la acción comunicativa en redes sociales, se puso en marcha un concurso fotográfico. Bajo la etiqueta #MyOxfordView se pide a sus seguidores que propongan su particular vista fotográfica de la ciudad y la publiquen en TwitterInstagram y Flickr.

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Aquí un par de propuestas que me han gustado especialmente:

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[Foto: Cosima C. Gillhammer, vía Twitter]

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[Foto: Tweed&Tango, vía Twitter]

Ambas acciones deben entenderse como piezas de una campaña de comunicación integral, en la que también se utilizaron medios tradicionales.

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[Foto: S. F. Mayhew Craddock, vía Twitter]

Hace unos días, poco más de un mes después de lanzar la campaña, el museo anunciaba que lo había conseguido gracias a las donaciones de 800 personas.

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[Foto: Ashmolean Museum]

¡Bravo!

El fracaso de los nuevos prescriptores. El museo, las fotos y la ministra

Jueves, marzo 19th, 2015

Hace años, en el post Museos y Relaciones Públicas: el poder de los nuevos prescriptores, explicaba la lucha de un grupo de activistas para conseguir la eliminación de la prohibición de tomar fotografías en el Musée d’Orsay.

Cinco años de activismo sin conseguir la supresión de la prohibición. Hasta que el pasado 16 de marzo se ha podido comprobar como los resortes del poder continúan siendo los de siempre.

Durante su visita institucional a la exposición “Pierre Bonnard. Peindre l’Arcadie” del Musée d’Orsay, la ministra de Cultura y Comunicación, Fleur Pellerin, publica unas fotos en su perfil de Instagram y Twitter.

Bernard Hasquenoph (uno de los activistas más involucrado en el tema, junto a Julien Dorra) y unos cuantos internautas más le afeaban su privilegio, y la ministra respondía, quedando en evidencia:

Como es bien sabido, menos para la ministra en ese momento, en los museos de Orsay y la Orangerie no se aplicaba la carta Tous photographes.

El resultado inmediato: el museo anunciaba el fin de la prohibición. Haciendo un alarde, eso sí, de lo que llamé en su momento comunicación teletubbie.

Y además se veía obligado a difundir la carta de buenas prácticas de la fotografía en museos:


Las primeras fotos en el espacio “liberado” eran cuestión de horas:

Cinco años de lucha son todavía poco relevantes en comparación a la llamada de una ministra que ha quedado en ridículo.

Moraleja I: todo sigue igual aunque parezca que todo ha cambiado.

Moraleja II: hay que seguir luchando por todo aquello que merece ser cambiado, aunque al final acaben decidiendo los de siempre.

Moraleja III: algún día dejará de ser así.

Los museos holandeses. Líderes mundiales en comunicación creativa

Jueves, julio 3rd, 2014

En los últimos años, he ido rastreando, recopilando y presentando en Miradas campañas o acciones de comunicación que hacen uso de la creatividad. Puedo estar equivocado, pero a día de hoy tengo la sensación que los museos que lideran internacionalmente propuestas comunicativas creativas y originales son los holandeses: ni los museos anglosajones (USA, UK o Australia), ni los franceses, alemanes, italianos, etc.

En 2011 fue el Het Scheepvaartmuseum, el museo nacional marítimo de Ámsterdam, el que dio en el clavo del marketing viral con un vídeo totalmente hilarante ‘colgado’ en YouTube: No Facebook without the Dutch.

El año pasado, fue el Rijksmuseum de Ámsterdam el que hizo lo propio con su espectacular acción de marketing de guerrilla Onze helden zijn terug! (¡Nuestros héroes están de vuelta!). Una acción híbrida, ya que estaba pensada para viralizarse por la Red.

Teniendo en cuenta el dato de visualizaciones en Youtube, más de 5 millones, está claro que fue todo un éxito viral (atención, hablamos de cultura, de museos, no de Miley Cyrus).

El último en sumarse ha sido el Mauritshuis de La Haya. En el post “Welkom nieuw Mauritshuis. Cuando la comunicación puede ser un problema” ya comenté algo sobre la campaña de comunicación diseñada para su reapertura. Como parte del plan de acción de esa campaña, dos días antes que se abriese de nuevo al público lanzaban una acción de marketing online realmente sorprendente.

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Por medio de su perfil en Facebook se invita a los amantes de La joven de la perla, a todos aquellos que tienen en su casa una reproducción de la obra de Vermeer, a enviar una fotografía del espacio doméstico en el que tienen su copia.

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[Fotos: Mauritshuis, Den Haag]

El premio es lo realmente sorprendente: el ganador verá ese espacio reproducido en la sala del museo en la que se expone el original, pudiéndolo disfrutar como si estuviese en su casa. Ni catálogos, ni visitas, ni cosas convencionales, sino algo tan poco convencional como la propia acción de marketing online.

Una forma sorprendente de fomentar la participación de sus seguidores en las Redes Sociales y conseguir la viralización de la noticia: el Mauritshuis vuelve a estar abierto.

Bonus track:

“Sin los holandeses no habría márqueting viral de museos”, 11 de octubre de 2011.

“Welkom, kapitein Frans Banninck Cocp. Welkom nieuw Rijksmuseum”, 13 de abril de 2013.

Bloggers & Museos. Pistas, prevenciones y anecdotario

Lunes, junio 2nd, 2014

“¡Soy un influencer!”

(Sale volando hacia Nunca Jamás)

Petete Potemkim @Petetekin

Al hilo del post “Los bloggers desembarcan en los museos. El caso del Museu Marítim de Barcelona” y los comentarios que generó, he creído interesante redactar este segundo artículo para dar respuesta a algunas dudas que genera la relación con este ‘nuevo’ público de los museos y equipamientos culturales: los influencers, líderes 2.0 o prescriptores 2.0.

El impacto de lo escrito en blogs

Esta es una de las cuestiones que más se han comentado. Un detalle importante para valorarlo es no hacer un uso restrictivo de la palabra impacto, limitándola exclusivamente a un objetivo de venta: aumentar el número de visitantes. No hay que olvidar que en términos comunicativos también se debe ampliar a cuestiones como notoriedad, imagen o reputación.

Un ejemplo reciente que lo demuestra ha sido la convocatoria que, de la mano de Carme Rodríguez y Cafès de Patrimoni, se organizó el pasado 24 de mayo al festival Tarraco Viva. Está claro que los organizadores no pretendían que la convocatoria sirviese de caja de resonancia para conseguir más visitantes. Si ese hubiese sido el objetivo comunicativo, convocarnos un día antes de finalizar el festival no sería muy lógico. Los resultados de esa convocatoria son bien visibles en el storify “Carajillu de Cafès a Tarraco Viva 2014” y en la colección de posts enlazados al final de “Tarraco Viva, savoir faire para activar y comunicar el patrimonio cultural”.

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[Foto: Cafès de Patrimoni]

Por otra parte, el impacto de un post en un blog es algo parecido al de un artículo en un medio de comunicación. Al final se trata de generar publicity. Y como en todos los colectivos, todo depende de quien escriba el artículo: hay buenos y malos bloggers, como también es cierto que hay buenos y malos periodistas.

Quedándome con los buenos, leyendo el post de Manel Miró en Raining Stones “Víkings”, una exposición más allá de una leyenda de pillaje y violencia, posiblemente alguno de sus lectores visitará la exposición. Algo parecido a lo que pasa si se lee el artículo “El Greco rompe con Toledo” del periodista Peio H. Riaño en El Confidencial.

En este sentido, la visión crítica de Javier Sanz (en el artículo que se enlaza al final de este post) no se ajusta por ahora a la realidad del ámbito cultural.

No hay que mezclar churras con merinas

Otro tema que ha creado una cierta controversia (cuando no la debería crear) es la necesidad que las convocatorias para estos prescriptores 2.0 sean diferentes a las que ya se hacen para los periodistas.

Y digo que es un tema que no debería crear controversia, ya que en términos de gestión de la relación de los museos con sus públicos, una cosa son los periodistas y los medios de comunicación y otra muy distinta los bloggers, microbloggers, instragramers, etc.

Los objetivos de los unos no son los de los otros. Las necesidades informativas tampoco. Creo que no es necesario comentar como trabaja un periodista y como lo hace un blogger.

Convocar a un mismo acto, por ejemplo la presentación de una exposición temporal, a periodistas y bloggers solo puede ocasionar problemas al convocante. Y en la gestión de la comunicación de los museos hay que solucionar problemas, no generarlos.

Prevenciones sobre la figura del blogger

Sobre la propia figura del blogger, pienso que también habría que huir de la imagen inmaculada y angelical que algunos quieren ‘vender’.

Si se critica a los periodistas por plegarse a los intereses económicos, ideológicos, etc., de los medios de comunicación para los que trabajan, en el caso de los blogs y los bloggers pasa exactamente igual. En el fondo, el blogger comparte algo esencial con el periodista: ambos son seres humanos, con sus bondades y sus miserias.

Iría incluso un poco más allá: en el ámbito cultural, un museo o equipamiento cultural seguramente tiene más fácil influenciar a un influencer que a un periodista.

El fenómeno es tan reciente (relativamente), que las reglas de juego para establecer y mantener una relación entre museos y bloggers todavía están por escribir. Algo que no pasa, obviamente, cuando hablamos de la relación con los medios de comunicación.

Los responsables de relación con los influencers no deberían entender que la frescura del mundo 2.0 justifica levantarle la falda al blogger, presionándole de forma más o menos directa para que escriba algo sí o también.

Los bloggers no deberían creerse estrellas de rock que pueden exigir al museo toallas de rizo americano y camerino propio.

Mi propia experiencia como editor de Miradas

Con la simple intención de ilustrar algunas cosas sobre el tema, explicaré ahora algunas anécdotas sobre mi propia experiencia como bloguero.

Desde hace unos cuanto años, mantengo relación con dos museos. Y después de un tiempo me he dado cuenta perfectamente que uno me respeta profesionalmente, mientras el otro simplemente me (pretende) utilizar como mero soporte comunicativo. Si con uno mantengo una relación estable, un verdadero matrimonio, con el otro es esporádica, un ‘aquí te pillo, aquí te mato’. Al primero me lo llevaría a una isla desierta, con el otro juego a su mismo juego: lo utilizo para lo que me interesa (aquí vale la pena puntualizar: yo no empecé el juego).

En otro caso, he visto como de una evidente prevención al principio, se ha pasado a una relación normalizada. Algo que me permite comprobar que los propios museos se están adaptando a esta nueva realidad.

Aún así, hay dinámicas que cuesta horrores modificar. Por ejemplo, la agilidad para responder a peticiones concretas de información o material. Cuando quiero analizar y comentar una campaña, pieza o acción de comunicación, finalmente he decido optar por contactar con la agencia o estudio que la ha desarrollado, ya que los museos suelen tener una especial querencia al arte de colocar palos a las ruedas. Mientras las agencias y estudios saben perfectamente que facilitar información y material solo les puede beneficiar, los responsables de comunicación prefieren guardarlo como un tesoro.

En los cinco años de vida de Miradas, hay incontables ocasiones en las que me hubiese encantado comentar algo pero me ha sido imposible por la falta de colaboración del museo en cuestión. Que alguien muestre interés por algo que has hecho, acuda a tí para recabar información detallada con la que después hablar de ello, en ningún caso debería recibir por respuesta evasivas (y por supuesto nunca debería no responderse, ya no por profesionalidad sino básicamente por educación).

Como ya he dicho en más de una ocasión, los museos son polígamos. Entre sus múltiples públicos, ahora tienen una pareja de baile más: los influencers o prescriptores 2.0.

Pues que suene la música y comience el baile.

Bonus track:

Una pequeña historia de las convocatorias de bloggers realizadas por museos del Estado español en Nacho Granero: “Historia de las convocatorias de bloggers en Museos españoles”, La Cultura Social, 27 de mayo de 2014.

Cristina Aced: “Cómo relacionarse con un blogger”, Blog-o-corp, 18 de marzo de 2014.

Paul Capriotti: “¿Quién influencia a los Influencers?”, Bidireccional, 07 de marzo de 2014.

Martí Casas: “Sobre la relació de museus i bloguers. La meva visió”, Embadalits. Art, museus i patrimoni,  11 de julio de 2014.

Enrique Dans: “Y en lugar de las notas de prensa… ¿qué?”, Enrique Dans, 27 de diciembre de 2012.

Marta Franco: “Cómo definir un plan de relación con influenciadores y ganar embajadores de tu marca”, Ideas para comunicar en la nube, 24 de abril de 2014.

Ana García: “La fiebre de los influencers”, Rh 485. El blog de Ogilvy & Mather, 28 de enero de 2013.

Alfonso González Herrero: “Influyo, luego existo: influenciadores, influyentes y líderes de opinión”, Communi sensu, 24 de febrero de 2014.

Clara Merín: “Acciones con bloggers e influencers en museos”, Ende Comunicación, 8 de noviembre de 2016.

Rocío Rodríguez: “¿Están las agencias preparadas para tratar con los bloggers? 5 malas praxis en su relación”, prcomunicación, 17 de marzo de 2014.

Antoni Rojas: “Bloggers navegando por los museos”, Patrimonio Cultural Blog, 26 de junio de 2014.

Javier Sanz: ‘Influencers’, los nuevos tronistas”, Teknautas. El Confidencial, 10 de abril de 2014.

Wicho: “Sobre la maldición de las notas de prensa”, Microsiervos, 28 de diciembre de 2012.

Tarraco Viva, savoir faire para activar y comunicar el patrimonio cultural

Martes, mayo 27th, 2014

1999 dC. Nace Tarraco Viva.

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Un festival especializado en la divulgación histórica de época romana. Creado para servir de lanzadera a la candidatura de Tarragona como ciudad Patrimonio Mundial por la UNESCO, su principal objetivo era y es:

Divulgar el conocimiento de la historia antigua y ser capaces de poner a disposición del gran público herramientas de reflexión sobre el pasado histórico. No basta con conservar y estudiar el Patrimonio Histórico. Sin la divulgación y democratización del conocimiento histórico que nos proporciona dicho patrimonio, se pierde una gran parte del valor cultural y social del mismo. Historia para todos podría ser un lema de las jornadas. La divulgación histórica es el verdadero eje central de todas las jornadas por encima de otros objetivos.

Pasados los años, se ha convertido en un ejemplo de savoir faire en la gestión del patrimonio cultural. Una muestra que demuestra que cultura, patrimonio cultural y turismo pueden ir de la mano. En otro de los objetivos del festival queda clara esa voluntad de vincular patrimonio y turismo:

Crear un producto cultural de gran calidad para generar flujos de turismo cultural relacionado con el patrimonio histórico. Para ello los criterios de programación y de comunicación de las jornadas se estudiaron con detalle y se programan las actividades en función de dichos criterios y no de otros ajenos a la propia organización.

Bien es verdad que para que todo esto pase hay que poner un Magí Seritjol en nuestras vidas. El director del festival sabe perfectamente lo que quiere y su pasión y entrega al proyecto permite que se vaya desarrollando según esos estándares.

No seré injusto con la clase política: sin el apoyo del Ayutamiento de Tarragona nada sería posible. Desconozco los tira y afloja entre el equipo del festival y los políticos municipales (debe haberlos, siempre los hay), pero la verdad es que el festival ha llegado a su XVI edición con una excelente salud.

Si el compromiso del consistorio municipal es evidente, no se puede decir lo mismo del gobierno de la Generalitat de Catalunya. Seré directo: cada vez que visito los recursos patrimoniales de la Tarraco romana tengo la misma sensación: merecen una puesta en valor que los dignifique, pues en algunos casos su musealización es indigna. Una sensación que siempre va acompañada de la misma reflexión: si recursos patrimoniales tan potentes como los de Tarragona (recuerdo: Patrimonio Mundial) no merecen una inyección económica importante que permita sentirnos orgullosos de ellos, es que como país no somos dignos depositarios de este legado.

Una acción comunicativa digna de Avgusto

En cuanto al tema comunicativo, los organizadores del evento son dignos seguidores de Augusto.

Si este emperador romano fue consciente que para apuntalar su proyecto político era interesante utilizar el arte (arquitectura, escultura, literatura, etc.) como soporte de propaganda política, el equipo de Tarraco Viva (Magí Seritjol, Manel Granell & Cia.) y el Patronato de Turismo de Tarragona saben muy bien que hoy día una porción importante de la comunicación se juega en la arena digital.

La organización de un conjunto de convocatorias exclusivas para influencers o prescriptores 2.0 lo demuestra.

Entre todas las acciones que se han hecho en el marco de la XVI edición del festival, centrado en el bimilenario de la muerte de Augusto, las tres más llamativas han sido la convocatoria para instagramers y las convocatorias para bloggers gastronómicos y bloggers patrimoniales (en la que tuve el placer de participar).

En esta última, organizada por Carme Rodríguez bajo el ‘paraguas’ de Cafès de patrimoni (información sobre este colectivo aquí), se convocó a un total de 15 personas, la mayoría bloggers. Durante toda una jornada, pudimos conocer de la mano del director del festival la exposición “Avgusto, una civilización mediterránea”; disfrutar en el anfiteatro de uno de las espectáculos más recomendables para entender como debe ser la divulgación del patrimonio, los “Mvnera Gladiatora” del grupo de recreación Ars Dimicandi; conocer en el circo como era el trabajo del cuerpo de bomberos de Roma por medio de “Excvbitorivm cohors vigiles” del grupo Thaleia; o asistir al espectáculo nocturno “Avgusto, el poder de la máscara” con Projecte Phoenix. Sin olvidar la parada técnica para comer, en la que tuvimos la oportunidad de probar un menú de cocina romana del programa Tarraco a Taula.

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Una intensa jornada muy bien organizada y planificada que permitía una excelente aproximación al festival. Todo un acierto desde el punto de visto de organización de este tipo de acciones comunicativas para relacionarse con influencers.

A modo de conclusión

Desde hace bastantes años están pasando cosas muy interesantes en el territorio, que nada tienen que ver con Barcelona y la marca Barcelona. Los políticos que gestionan el patrimonio cultural catalán no deberían olvidar que Tarraco Viva es una de ellas. Pero atención, no para transformarlo en “Tarraco Viva, Bcn” (primera pulsión del político centralista cuando algo funciona), sino para ser conscientes que parte de las soluciones para gestionar nuestro patrimonio están en el territorio, no en los despachos de flamantes agencias.

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[Fotos: Miradas desde la copa]

Bonus track:

Santos M. Mateos: “Tarraco Viva o la divulgación del patrimonio como motor dinamizador”, Miradas desde la copa, 10 de junio de 2013.

Daniel Zapater: “Tarraco Viva amb els 5 sentits”, Mosaics de cultura, 26 de mayo de 2014.

Cafès de Patrimoni: “Valoració de ‘Carajillu de Cafès’ al ‘XVIè Festival Internacional Tarraco Viva'”, Cafès de Patrimoni, 27 de mayo de 2014.

Antoni Rojas: “Tarraco Viva 2014. Una visió des de la Recerca”, Patrimoni Cultural Blog, 27 de mayo de 2014.

Jordi Suriñach: “Tarraco Viva busca realment la transmissió de coneixement”, El blog de Tarragona Cultura – Ajuntament de Tarragona, 27 de mayo de 2014.

Vàngelis Villar: “Omnia Tuta Feliciter, una trobada de bloggers a Tarraco Viva”, Paisatges Culturals, 27 de maig de 2014.

Oriol Fort: “Postexcavatòrix al festival Tarraco Viva en el marc del Carajillu de Cafès”, Postexcavatòrix. El racó de l’arqueologia catalana, 28 de maig de 2014.

Eva Jove: “Tarraco Viva: vint dies de retorn al passat”, Cabrablog, 31 de mayo de 2014.

Los bloggers desembarcan en los museos. El caso del Museu Marítim de Barcelona

Lunes, abril 14th, 2014

La revolución digital, que tenemos la gran suerte de vivir como protagonistas, está modificando muchas realidades que afectan a la comunicación de los museos y los equipamientos patrimoniales en general.

Hoy día, en cualquier departamento de comunicación ya se sabe que a los clásicos prescriptores se les han unido desde hace unos años los líderes 2.0 o influencers: bloggers o microbloggers.

Un ya lejano 2011, Jim Richardson, experto en marketing de museos, recomendaba a las instituciones museísticas tratar a los líderes digitales como a estrellas de rock.

En países como Francia, Gran Bretaña y EUA hace años que lo vienen haciendo. Aquí el panorama es desolador: los museos siguen viviendo de espaldas a este fenómeno. No todos, por suerte.

El Museo Thyssen-Bornemisza abrió el fuego este año, organizando en marzo una convocatoria para bloggers en sus exposiciones Cézanne site/non site y Darío de Regoyos (1857-1913).

El pasado 10 de abril, el Museu Marítim de Barcelona se ha sumado al todavía escuálido grupo, organizando una visita a la exposición temporal Víkings exclusivamente para bloggers.

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Una interesante exposición sobre la cultura víking, tanto desde el punto de vista de los contenidos como desde el del diseño museográfico. Una muestra que, además, contribuye a romper algunos moldes creados por la cultura de masas sobre este pueblo nórdico.

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El museo convocó a un total de 30 blogueros catalanes de tres ámbitos diferentes: cultura, turismo y temática marítima (como Manel Miró, Carme Rodríguez, Martí Casas, Antoni Rojas o Jordi Canal-Soler). Al final se configuró un grupo de 15, que fuimos guiados por la exposición por Elvira Mata, subdirectora del museo y coordinadora de la exposición.

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[Fotos: Miradas desde la copa]

Estratégicamente, el Museu Marítim lo hizo muy bien: una convocatoria exclusiva para bloggers, contactados e invitados mediante un correo electrónico de contenido breve y claro. No cayeron en lo que sería un error de principiante: unirlos a la rueda y visita de prensa organizada para los medios de comunicación.

En cuanto al desarrollo de la visita, seguramente habría que ajustar algunas cosas. La clásica visita guiada posiblemente no sintonice con las características de los bloggers y el tipo de información que buscan.

Así como las notas y dosiers de prensa son las herramientas destinadas a los periodistas, para bloggers y microbloggers tendrían que imaginarse formas propias. Si una nota de prensa está pensada como un artículo de prensa, el material que se ofrezca a los prescriptores 2.0 debería ajustarse a la redacción característica de un blog o incluso a los 140 caracteres de Twitter.

Algunas reflexiones en voz alta al hilo de esta acción comunicativa

Decía al principio del post que los responsables de los gabinetes de prensa o medios de comunicación de los museos saben perfectamente la importancia que tienen estos nuevos prescriptores como público externo. Lo que me obliga a plantear la primera pregunta: ¿por qué no se les tiene en cuenta?, ¿cómo es posible que sobre el papel se recomiende, pero en la práctica no se haga?

Si instituciones como el Museo Thyssen-Bornemisza y el Museu Marítim lo han hecho, está claro que los demás pueden hacerlo. En este tema no se puede blandir la recurrente excusa de la falta de recursos, ya que no implica más allá del clásico trabajo de relaciones públicas: identificación de líderes 2.0, contacto continuado, convocatoria, etc.

La falta de convocatorias exclusivas para este público externo tan fundamental, demuestra una vez más que muchos de los cambios que está generando la revolución digital no se asumen por parte de nuestros museos. Otra oportunidad perdida.

Bonus track:

David Martínez Pradales: “El Museo Thyssen y sus buenas prácticas en comunicación con “influyentes”Comunicación y otras chicas del montón, 11 de marzo de 2014.

Santos M. Mateos Rusillo: “Museos y medios de comunicación. Claves, estrategias y herramientas para establecer y mantener una relación vital para los museos”, e-rph. Revista electrónica de Patrimonio Histórico, nº. 13, diciembre de 2013.

Antoni Rojas Rabaneda: “Bloggers en el Museu Marítim de Barcelona: Connecting People”, Patrimonio Cultural Blog, 15 de abril de 2014.

Carme Rodríguez: “De víkings, bloggers y exposición en el Museu Marítim!”, CARMΣMIX l’estraperlista, 27 de abril de 2014.

Museos y Redes Sociales. El imperio de la comunicación teletubbie

Martes, febrero 4th, 2014

En los últimos años se ha hablado mucho (quizá demasiado) de la importancia e impacto de las Redes Sociales en los museos y otros equipamientos patrimoniales. Libros, artículos, estudios, post, jornadas, conferencias y un sinfín de materiales y actividades sobre este tema.

Llegados a este punto, y ciñéndolo a nuestro territorio, debo decir que en esencia buena parte de lo que se explica sobre las Redes Sociales y sus bondades para los museos queda en poco más que en pura faramalla. Me explico.

Toda la teoría y las experiencias de buenas praxis que conocemos (especialmente del mundo anglosajón, Francia, Holanda y algún otro país más) no se aplican aquí (salvo honrosas excepciones).

No me gustaría chafarle la guitarra a nadie, pero nuestros museos continúan aplicando una estrategia comunicativa tradicional, 1.0: unidireccional, de uno a muchos.Ya avisaba de ello Maxwell L. Anderson (director del Indianapolis Museum of Art) en 2010 y poco ha cambiado el panorama desde entonces.

Por tanto, los museos continúan haciendo una gestión de la comunicación externa a la que no le importa lo más mínimo lo que dicen esos muchos, solo lo que ellos dicen. Un monólogo, en el que además la mayoría de esfuerzos se limitan a informar, ni tan siquiera a divulgar (esencia de los museos).

Es normal, hacer un tipo de comunicación bidireccional implica un cambio profundo de mentalidad: hablar y dejar hablar. Dialogar, vaya. Cuando a duras penas se han entendido las bases de una buena comunicación, es difícil que este nuevo paradigma se aplique y exprima realmente. Y es que las redes sociales son a la comunicación lo que el microondas a la gastronomía*. Si no se sabe cocinar, es normal que el microondas no sea de gran ayuda.

En ese nuevo paradigma de gestión comunicativa, que tiene insignes y reputados evangelistas en nuestro país, dialogar quiere decir escuchar, aceptar y debatir las opiniones divergentes. Esa es la esencia y el reto al abrir un canal de comunicación tan potente como las Redes Sociales.

Muchos museos seguramente no han calibrado todo aquello que realmente supone abrir un perfil en una u otra red social, simplemente porque no lo han pensado estratégicamente. En este punto, recomiendo la lectura del post de Clara Merín “Museos que ‘tuitean’…¿museos digitales?”.

¿Cuál es nuestra realidad?

Nuestros museos utilizan las Redes Sociales como un megáfono.

Hablan, no paran de hablar, pero cuando reciben una crítica se para el mundo. Se congela tanto, que normalmente optan por hacer oídos sordos a todo lo que sean mensajes críticos o incómodos (esperando que los muros y timelines avancen, escondiéndolos entre el maremágnum de entradas y tuits), no teniendo ni la deferencia/educación de contestarlos. Lo que demuestra que no se acepta el debate público. Hay algunas veces, paradójico, que se intenta derivar el debate a las cuatro paredes de un despacho, lo que demuestra que no se ha entendido nada de lo que supone el ecosistema digital. Si alguien decide exponer públicamente su divergencia (y exponerse públicamente), lo sensato es pensar que el terreno de juego en el que espera una respuesta siempre será el digital y público.

Solo utilizan las Redes Sociales como un teléfono cuando el mensaje es laudatorio. Entonces sí, los museos se preocupan y ocupan para difundirlo a los cuatro bits.

En un país al que le cuesta horrores digerir la crítica (hablo de la constructiva y fundamentada, no de la destructiva y demagógica) y tiene el gatillo fácil para premiar a aquellos que le dicen al emperador lo bien que le queda su traje nuevo, las Redes Sociales son una oportunidad perdida (otra más) para hacer de nuestros museos verdaderas palancas capaces de generar cambios culturales y sociales.

Un ejemplo que ilustra esa realidad

Al hilo de uno de mis últimos “caballos de batalla”, la utilización publicitaria de la lona que tapa La Pedrera durante su restauración (La Pedrera, Patrimonio Mundial transformado en valla publicitaria), la organización que la gestiona, la Fundació Catalunya La Pedrera y la empresa que actualmente aplica allí el poster domination, Nissan, me han (nos han) regalado el ejemplo, al optar por la peor de las opciones comunicativas: el silencio.

Es el caso paradigmático de la utilización teletubbie que comento: se dedican a emitir los mensajes que les interesan (utilizando sus perfiles en Twitter y en Facebook como meros tablones de información) y a retuitear únicamente los mensajes laudatorios.

Con ese silencio, intentan obviar un tema tan sensible para su reputación e imagen, aplicando la estrategia de la avestruz. Manera de afrontar los problemas comunicativos especialmente desaconsejable en nuestro mundo hiperconectado y viral.

Desconozco quién toma las decisiones y quién les asesora, pero les recomendaría encarecidamente que leyesen un poco sobre cómo gestionar una crisis comunicativa y también sobre la verdadera filosofía del mundo 2.0.

¿Qué futuro nos espera?

Sin duda mejor que el presente.

Nuestros museos y equipamientos patrimoniales utilizarán las Redes Sociales como un teléfono en función de manos libres.

Los museos y equipamientos patrimoniales entenderán finalmente el reto al que se enfrentan: comunicar de forma horizontal.

Y cuando lo entiendan, la red y las redes sociales serán el instrumento más potente y poderoso para materializarla.

Y cuando lo consigan, los museos y equipamientos patrimoniales podrán recuperar el terreno perdido.

* Tomo prestado este genial aforismo de Diseño social EN+. Aforismo que parafraseaba este de Milton Glaser: “Los ordenadores son al diseño lo que el microondas a la cocina”.

Museos al borde de un ataque de nervios

Miércoles, diciembre 12th, 2012

O las cinco crisis de nervios de los museos:

1. De pocos a muchos: de jugar en la selecta y minoritaria liga de los connaisseurs a jugar en la champions league del ocio.

2. De letras a cifras: de utilizar la variable de la calidad a verse obligado a utilizar la de la cantidad.

3. De museo a marca: de presentarse con lo puesto a ponerse de todo. 

4. De postal a tienda: de vender unas pocas postales, a abrir tienda y ofrecer un buen catálogo de productos.   

5. De monólogo a diálogo: de hablar sin esperar respuesta a tener que conversar en las redes sociales.

Yo me paro en cinco. ¿Se te ocurre alguna crisis de nervios más para alimentar la lista?

6. De pase usted como quiera a limpiar antes de entrar:  de no controlar el acceso a limpiar, desempolvar y enfriar al visitante (por Marta Tonisastre).

7. (…)