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A Few Good Sponsors. A Few Bad Sponsors

Lunes, mayo 4th, 2015

Contar con patrocinador es una buena noticia para cualquier museo o equipamiento cultural, pero ¿a cualquier precio?

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[Foto: Amy Scaife, Corbis]

Para que un patrocinador sea un buen compañero de viaje, lo primero que debería es conocer en profundidad la singularidad del mundo cultural y respetar la misión de la organización o equipamiento patrocinado.

Algunos patrocinadores buenos

Cumpliendo con esas premisas, buenos patrocinadores serían, por ejemplo, Versace y Prada. Ambas empresas patrocinan la restauración de la Galleria Vittorio Emanuele II de Milán, una de las joyas patrimoniales de la ciudad lombarda, con una aportación de 1,5 millones de € cada una.

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[Fotos: inGalleria]

No cometiendo los errores de otras empresas, que al patrocinar la restauración de un monumento lo transforman en una vulgar valla publicitaria, han optado por la sutileza y la inteligencia comunicativa.

Se ha creado el potentísimo proyecto InGalleria (aquí vídeo), cuyo principal objetivo es ofrecer buenos contenidos sobre el monumento y su restauración, utilizando la potencia comunicativa de internet y las redes sociales (con presencia en Twitter, Facebook, Instagram y YouTube).

Tanto in situ como online, la presencia de los patrocinadores es de baja intensidad. Una sutileza que, acompañada de un inteligente trabajo comunicativo, les reporta y reportará una imagen positiva y un aumento de su reputación. Algo que no pasa cuando se actúa de manera invasiva, transformando los monumentos en restauración en un soporte publicitario cualquiera.

Algunos patrocinadores malos

Incluso cumpliendo con aquellas premisas comentadas al inicio, se puede no ser un buen patrocinador: hay empresas cuya hoja de servicios no es precisamente intachable.

Para un museo o equipamiento cultural, un mal patrocinador sería el que, por malas praxis en su desempeño empresarial (generadora de problemas medioambientales, explotación laboral, etc.), puede ocasionarle un problema de imagen y reputación.

Es el caso de las petroleras BP y Shell y los equipamientos culturales que patrocinan, como la Tate, el British Museum, el National Theater o la Royal Opera House. Para mucha gente es inaceptable que el mundo de la cultura acepte recursos de empresas poco respetuosas con el medioambiente.

Lo más interesante de este caso es que buena parte de esa gente se ha organizado por medio de grupos activistas como PlatformArt Not Oil Coalition (una coalición de organizaciones) y Liberate Tate, cuyo objetivo es conseguir la cancelación de la colaboración entre equipamientos culturales y las empresas petroleras.

Y más interesante aún es la manera de plantear la presión para conseguirlo. Obviamente utilizan todos los nuevos medios que ofrece el ecosistema digital (web y perfiles en redes sociales como Twitter o Facebook), pero lo más llamativo son sus guerrilla theatre performance.

La última que realizó el colectivo Liberate Tate fue “The Reveal” (el 31 de enero de 2015, aquí vídeo).

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[Foto: Martin Lesanto Smith]

Durante la performance, siete activistas vestidos de negro lanzaron billetes del Bank of Tate en la Tate Britain.

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[Foto: Liberate Tate]

En el verso del billete, el rostro de Nicholas Serota, director de la Tate y el logotipo de BP coronando como un sol la chimenea de la Tate Modern; en el reverso, el rostro de John Browne (ex-CEO de BP y actual presidente de la junta directiva de la Tate…) sobre el logotipo de la empresa y una de sus grandes “creaciones” medioambientales: el vertido de petróleo que inundó el Golfo de México en abril de 2010 (recomiendo leer el artículo de Bárbara Celis “Fundido a negro”).

Por su parte, la Art Not Oil Coalition ha hecho su última aparición en el British Museum con la performance “Sherloch Holmes: The Adventure of the Oily Museum” (el 29 de marzo de 2015, aquí vídeo) del grupo de teatro “BP or not BP?”.

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[Foto: Art Not Oil Coalition]

Una herramienta de lucha más es “Artwash. Bil Oil and the Arts”, el libro que acaba de publicar Mel Evans, activista de Liberate Tate (aquí book trailer del libro).

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Está claro que el patrocinio de empresas como BP o Shell no está alimentando positivamente la imagen y reputación de los museos y equipamientos culturales que patrocinan.

Patrocinadores y patrocinio, claro que sí. Pero sabiendo muy bien quién hay realmente detrás y, si supera la prueba del algodón, que éste sepa que patrocinar un museo o equipamiento patrimonial no es transformarlo en el mono de Valentino Rossi o Richard Hamilton.

Que todo esto sea posible, hoy día, es otro cantar.

Bonus track

Art Not Oil, Liberate Tate & Platform: Not if but when: Culture Beyond Oil”, 2011.

Platform: “Take the Money and Run? Some positions on ethics, businees sponsorship and making art”, 2013.

Platform & Art Not Oil: “Picture This. A portrait of 25 years of BP sponsorship”, 2014.

Patrimonio en alquiler

Martes, abril 21st, 2015

Hojeando el periódico, me topo con este anuncio por palabras:

Se alquila patrimonio.
Ideal empresas.
Razón: Barcelona.

En ese momento justo, me despierto de un respingo. Era una pesadilla de esas que te hacen sudar hasta por el rabillo del ojo.

Recuperado del susto, consulto mi cuenta de Twitter y me encuentro con esto:

La realidad supera a la ficción. La ciudad de Barcelona ha emprendido una peligrosa deriva en los últimos años, poniendo el patrimonio cultural de la ciudad a disposición del mejor postor.

Cuando hace algo más de un año hablaba de la desaparición de determinadas líneas rojas en la gestión de los museos (aquí), a raíz del cierre del Museu Nacional d’Art de Catalunya para celebrar el enlace matrimonial de la sobrina del magnate del acero Lakshmi Mittal, algunos me tildaron de alarmista. Algo que también pasó cuando durante todo el pasado 2014 denuncié públicamente la transformación de la Pedrera en una simple valla publicitaria gracias a la complicidad del propietario del edificio, la Fundació Catalunya-La Pedrera y el gobierno municipal (aquí, aquí y aquí).

El paso del tiempo pone a cada cual en su sitio. Aquello que pasó (el alquiler a un particular de un equipamiento público, cerrándolo todo un día, y la transformación de un monumento en soporte publicitario), ha vuelto a ocurrir. Cuando se abre la veda es solo cuestión de tiempo que vayan cayendo mansamente otras piezas.

Ahora volvemos a “disfrutar” de una lona publicitaria sobre otro edificio monumental, la Pia Almoina (Bien Cultural de Interés Nacional, como la Pedrera), y durante seis días permanecía cerrado el Pabellón Mies van der Rohe por la celebración en su interior de un evento empresarial privado.

#BarceLONA, capital mundial de las lonas invasivas

Venecia, Roma, Milán, París y Barcelona. Con la nueva lona publicitaria que tapa el andamio de la Pia Almoina, está claro que Barcelona tiene ya el curioso privilegio de formar parte de las ciudades europeas que no tienen empacho en convertir sus monumentos en restauración en grandes vallas publicitarias.

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[Fotos: Miradas desde la copa]

El nuevo caso de Poster Domination no sólo tiene un impacto visual negativo en un entorno patrimonial como el de Pla de la Seu, sino que además transgrede la Ordenanza Municipal de los Usos del Paisaje Urbano de la Ciudad de Barcelona, en concreto el artículo 19 sobre prohibiciones genéricas:

e) No se admite la publicidad sobre los templos, los cementerios, las estatuas, los monumentos, las fuentes, los equipamientos, los servicios públicos, las zonas naturales y los espacios verdes.

Basta mirar el detalle del plano de zonificación en el que se marcan las diferentes intensidades de uso del paisaje establecidas por la ordenanza, para comprobar que todo el entorno de la catedral es una de esas zonas en las que prohíbe expresamente la publicidad, y el edificio en cuestión uno sobre el que no se puede colocar publicidad.

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En este caso, como ya pasó con el de la Pedrera, el permiso concedido al propietario (el Arzobispado de Barcelona) por el Ayuntamiento es claramente irregular. Pero como lamentablemente pasa en buena parte de este tipo de normativas, siempre existe una parte del articulado que permite contrarrestar a otro. En este caso recurriendo, como ya hiciera el mismo gobierno municipal en el caso de la estatua de Colón, al capítulo II de la Ordenanza que permite el uso excepcional del paisaje urbano mediante publicidad en supuestos de interés público como la rehabilitación de un elemento patrimonial concreto.

Primero se prohíbe, para después abrir la puerta de par en par mediante un truco de trilero denominado “uso excepcional”.

No obstante, la colocación de este tipo de publicidad en bienes culturales catalogados como BCIN (recuerdo, el caso de la Pedrera y de la Pia Almoina) está expresamente prohibida por la Llei 9/1993, de 30 de setembre, del patrimoni cultural català, que en su artículo 35 sobre criterios de intervención dice: “És prohibit de col·locar-hi anuncis i rètols publicitaris”. Es fácil deducir de ello que la colocación de lonas publicitarias en monumentos catalogados con la máxima figura de protección cuenta con la aprobación del Departamento de Cultura de la Generalitat de Catalunya.

Por cierto, me pregunto en qué consistirá la restauración de un edificio que se rehabilitó y restauró de forma integral a principios de los años 90 para convertirlo en sede del Museu Diocesà de Barcelona.

Cuando el patrocinio deja de ser simétrico

Un equipamiento patrimonial gestionado por una fundación pública (la Fundació Mies van der Rohe) que cerró entre el 13 y 18 de abril para celebrar un evento empresarial privado.

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[Fotos: Jaguar Barcelona]

Convirtiendo el Pabellón Mies van der Rohe en un concesionario de coches de la empresa Jaguar por espacio de seis días.

No estoy en contra del patrocinio privado de equipamientos o actividades públicas. No, siempre que se mantenga una relación simétrica entre patrocinador y patrocinado. Y eso pasa, entre otras cosas, por respetar una línea roja: no comprometer la misión del equipamiento público.

Cerrar un equipamiento patrimonial durante seis días, imposibilitando su visita, es sobrepasar ampliamente esa línea roja.

El patrimonio se rinde a las exigencias del mercado

El arquitecto Josep Maria Montaner (MNAC, después de la boda de lujo) hacía las preguntas clave del polarizado debate ideológico sobre la privatización de lo público:

¿Es lícito sacrificar una parte de los principios de una institución pública para sacar un beneficio extra, que supuestamente vuelve a lo público?

¿Se ha de mantener desde las instituciones públicas una posición ética a rajatabla o es tolerable ceder a la presión de las grandes empresas, que son las que tienen capital y hoy nos dictan nuestras agendas?

¿Dónde acaba el control social y público y empiezan los abusos de poder?

Preguntas para un necesario debate, en el que valdría la pena no olvidar la siguiente variable: las empresas patrocinadoras siempre quieren ir un poco más allá de lo que dicta el sentido común. Si para cumplir sus objetivos comerciales tienen que comprometer al equipamiento público patrocinado, en general no tienen ningún dilema ético en hacerlo.

Decía la politóloga Judit Carrera (Malestar en la cultura) que el flirteo de las administraciones públicas con el mundo empresarial parecía síntoma de una política [cultural] que, ante las dificultades económicas, se rinde a las exigencias del mercado. Lo vivido en los últimos años viene a demostrar que la enfermedad ha aflorado en toda su crudeza, rompiendo cualquier barrera ética y expandiéndose como una pandemia: el Ayuntamiento de Barcelona ha puesto el patrimonio cultural de la ciudad a disposición de las empresas. Así de sencillo. Y de tremendo.

Roma no transformará la Fontana di Trevi en el mono de Fernando Alonso

Lunes, marzo 4th, 2013

La memoria del baño nocturno de Anita Ekberg Y Marcello Mastroiani en la Fontana di Trevi no será mancillada.

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Parace ser que las grandes marcas italianas han aprendido la lección sobre cómo deben utilizar las grandes vallas que protegen los monumentos durante su restauración. 

Después de las polémicas de alcance internacional que sacudieron la imagen y reputación de las empresas Scavollini o Esselunga, por la colocación de grandes lonas publicitarias en el Palacio Ducal y el puente de los Suspiros de Venecia y el puente Vecchio de Florencia, las marcas ya saben que cuando se trata de participar en la restauración de algún edificio icónico del patrimonio histórico es mejor actuar con sutileza. 

Fendi anunció públicamente, el pasado 29 de enero, la donación de 2,5 millones de € para la restauración de la mítica Fontana di Trevi y del Complesso delle Quattro Fontane. Como informa el Ayutamiento de Roma, la novedad es que la gran valla protectora que se colocará durante las obras estará libre de publicidad. Solo una pequeña cartela de 30×40 informará del papel de la empresa en la restauración. Una vez finalizada, se colocará una pequeña placa que agradecerá la generosidad de la empresa.

Esta claro que Fendi sabe que solo con hacer que se conozca su gesto, gracias a la voz amplificadora de los medios de comunicación y la blogosfera, su imagen y reputación internacional saldrá reforzada. Solo basta con ver el marco en el que se hizo la rueda de prensa que anunciaba el proyecto Fendi for Fountains: la Esedra del Marc’Aurelio de los Museos Capitolinos, con el telón de fondo de la imponente estatua ecuestre de Marco Aurelio.

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[Foto: Davide Blasigh]

En definitiva, una buena noticia para nuestros vecinos italianos. Lo que no es poco teniendo en cuenta como está el patio por allí.

El Coliseo de Roma calzará zapatillas de marca

Sábado, abril 9th, 2011

¿Cómo afrontar restauraciones costosas en tiempos de crisis? Ya comenté hace tiempo que seguramente había que empezar a aplicar nuevas ideas, en las que la esfera privada tiene mucho que decir.

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[Foto: Hilden & Diaz]

Josep Maria Amorós, Gerente del MNAC, acababa el post La col·laboració público-privada: una alternativa per a afrontar la crisi en l’àmbit de la cultura con la siguiente conclusión:

Davant la situació complexa en què ens trobem, no hi ha prou amb lamentar-se, hem de treballar de forma més eficient i eficaç i ser imaginatius quant a l’obtenció de recursos, implicant de forma directa al món privat en la gestió dels projectes culturals de les nostres institucions.

¡Menos lloros y más imaginación, sí señor! Y si en algún sitio se tiene imaginación desde época del Imperio Romano pasando por el Renacimiento es en Italia.

Leo en El País que se ha hecho público el acuerdo que el Gobierno de Berlusconi ha firmado con el empresario Diego Della Valle, propietario de la empresa zapatera Tod’s, según el cual el empresario correrá con la restauración del Coliseo de Roma (que asciende a 25 millones de €). Hasta aquí todo normal. Pero ¿qué recibe a cambio el empresario?

Durante los próximos 15 años (prorrogables), controlará en exclusiva la imagen internacional del monumento romano y la propia explotación del espacio. Según el sindicato Unione Italiana del Lavoro (UIL), esto le reportará a Tod’s un total de 200 millones de euros. Si mis matemáticas no me fallan, un beneficio directo de 175 millones de €.

El secretario general de la UIL per i Beni Culturali, Gianfranco Cesaroli, comenta en declaraciones a El País sus temores: que se abra la puerta a la comercialización salvaje de una de las maravillas del mundo, además de limitar durante esos 15 años el poder de acción del Estado italiano (su propietario) sobre el monumento, que nada podrá decidir sobre su uso e imagen.

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[Foto: Ministerio per i Beni e le Attività Culturali]

En el polo opuesto el alcalde de Roma, Gianni Alemanno, que defiende el acuerdo en Il Messaggero en los siguientes términos:

Basta guardare come è conciato il Colosseo da 30 anni per capire che, attraverso l’affidamento del suo restauro a Della Valle, siamo riusciti a fare un miracolo: sarà possibile effettuare un restauro da 25 milioni di euro integralmente pagato da privati. Chi è contro questo miracolo, o è matto o è un nemico giurato di Roma perchè non ci sono alternative a questo restauro e continuare a tenere in questo stato il Colosseo è una vergogna per l’umanità.

Para acabar asegurando que la esponsorización no significa que se regale a nadie el Coliseo.

El debate está abierto: ¿entrada de capital privado en el patrimonio o venta al capital privado?

Para el caso italiano, será el tiempo quien dará o quitará razones. Esperemos no acabar viendo pequeñas tiendas con zapatos Tod’s en cada vomitorio… 

Ps.: Oreste (antena oficial de Miradas), gracias por ponerme sobre aviso del tema. Espero que il Cavaliere no lo tenga en cuenta para tus próximas estancias en Italia.