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El conjunto monumental del Parque de la Ciutadella. Un pulmón enfermo

lunes, mayo 1st, 2017

“Los jardines son a las ciudades,

lo que los pulmones al cuerpo humano”

Josep Fontseré i Mestre (1871)

Parc de la Ciutadella, Google Maps

El Parque de la Ciutadella de Barcelona posee un extraordinario legado patrimonial que permite catalogarlo como parque histórico.

Como explicaba el periodista Toni Pou en “100 anys de ciències naturals”, precisamente ahora se cumple el centenario de la conversión del parque en una referencia de la investigación y divulgación científica.

Pues bien, cuatro de los bienes patrimoniales que representan ese proyecto científico sufren desde hace años una degradación galopante. Me refiero a los antiguos museos Martorell (obra de Antoni Rovira i Trias, 1878-82) y de Zoología (Lluís Domènech i Montaner, 1887-88), el umbráculo (Josep Fontseré i Mestre, 1883-84) y el invernadero (Josep Amargós i Samaranch, 1883-87).

Parc de la Ciutadella, Google Maps 02

En cuanto al primero, el antiguo Museo Martorell de Geología, se trata del primer edificio construido en Barcelona para albergar un museo y del primer museo público de la ciudad. Singularidades que le otorgan un caché que le hace merecedor de un uso museológico digno.

He dicho “antiguo museo”, pero por la información que se puede leer en la entrada no sé si debería decir únicamente “museo”. Concretamente, el museo número 151 del registro de museos de la Generalitat de Catalunya (uno de los regulados por la Llei 17/1990, de 2 de novembre, de museus).

Museu Martorell

Por desgracia para el museo y la museología catalana, hay que hacer caso omiso a la información colocada in situ. 

Si se consulta el registro de museos de la Generalitat de Catalunya, el número 151 no aparece en la lista.

Si se consulta el portal web del Museu de Ciències Naturals de Barcelona, se dice ésto:

Aviso: la visita al centro está cerrada temporalmente al público, excepto la Biblioteca.

Oficialmente ya no es un museo y el acceso no está temporalmente restringido, sino cerrado sin más. Por tanto, nos quedamos con lo de “antiguo museo”.

El proyecto para convertirlo en un museo que explique y presente la historia de las ciencias naturales en Barcelona y Catalunya es eso, un proyecto en estado de hibernación en algún cajón municipal. En el artículo del diario Ara se habla que la propuesta vuelve a salir del cajón. Veremos.

El antiguo Museo de Zoología, construido para ser el café-restaurante de la Exposición Universal, es hoy (y desde el traslado del Museu de Ciències Naturals de Barcelona en 2011 al desagradable y desafortunado Edificio Fórum de Herzog & de Meuron¹) la sede científica del museo por medio del llamado Laboratori de Natura. El portal web vuelve a hablar sobre su situación:

Aviso: la visita al centro está cerrada temporalmente al público en general por motivos de remodelación y acondicionamiento de nuevos espacios para las colecciones del Museo y el centro de documentación, excepto la biblioteca y el acceso a la consulta científica de las colecciones.

Desde hace tiempo, un edificio clave del Modernisme catalán está cubierto parcialmente por una lona protectora. Lo que demuestra que su degradación es evidente y peligrosa.

Museu Zoologia 01

Museu Zoologia 02

El umbráculo está cerrado los fines de semana. Sólo abre de lunes a viernes. Sólo en horario de mañana (de 10 a 15 horas). Bien curioso, porque no creo equivocarme si digo que la mayor afluencia al parque debe ser por las tardes y los fines de semana.

Umbráculo 01

Umbráculo 02

El invernadero no sólo está cerrado temporalmente, como se informa en el portal web del Ayuntamiento de Barcelona, está abandonado. De los cuatro edificios, es el que muestra un estado de conservación más deplorable, casi casi ruinoso.

Invernadero 01

Invernadero 03

Invernadero 02

Haciendo un viaje en el tiempo gracias a Google Maps, se podrá comprobar que en abril de 2011 mostraba signos de envejecimiento, pero no ruina como ahora.

Invernadero 02

Invernadero 01

Seis años de abandono dan para mucho. Interesante la fotografía que viene a continuación. ¿Quién será la persona que recoge los restos del naufragio del invernadero?

Invernadero 04

Visto lo visto, parece más que evidente que el Parque de la Ciutadella padece enfisema pulmonar. Si hay alguien detrás de la pantalla que sienta y padezca por la ciudad, todavía no es tarde para curar al enfermo.

Invernadero 05

[Fotos: Google Maps y Miradas desde la copa]

Ahora bien, mientras vegeta en la UVI, la imagen de los visitantes que pasean por el parque no creo que sea muy positiva cuando pasan por delante de esos cuatro enfermos.

Si los parques son vida, el Parque de la Ciutadella es un zombi.

Seguramente se decida restaurar los edificios en algún momento. Bien.

No obstante, deberíamos pensar muy fuerte y hacernos la siguiente pregunta: ¿es aceptable que por una acto de dejación de sus propietarios, cuando se actúe la factura (con 3% o sin él) que se tenga que abonar sea más elevada que si se hubiesen mantenido en condiciones dignas?

Recordad esta pregunta cuando, en un futuro seguramente no muy lejano, la alcaldesa o alcalde de la ciudad corte triunfalmente la cinta inaugural. Recordadlo, porque en ese momento nadie lo hará.

¹ Estoy trabajando en un artículo sobre el Edificio Fórum y su transformación y uso como equipamiento museístico.

Bonus track

Miquel Àngel Rodríguez-Arias (2016), “Passat, present i futur de la Ciutadella”, Ara, 18/12/2016.

Lascaux, Episodio IV. La copia contraataca

miércoles, abril 19th, 2017

Hacía tiempo que buscaba un equipamiento patrimonial que me volviese a generar buenas sensaciones, de esas que te hacen volver a creer que se pueden hacer las cosas con excelencia: por fin lo he encontrado en Lascaux. Centre International de l’Art Pariétal.

Lascaux. Episodio IV

Entre las muchísimas cosas que se pueden comentar, me centraré en las tres que más me interesan (por ejemplo, dejo el análisis del magnífico edificio de Snøhetta -a Libe Fdez Torróntegui de reharq* seguro que le interesa-, la gráfica, el merchandise, el despliegue tecnológico, etc. etc.).

Edificio

Sobre la copia de la cueva o la cueva simplemente

A diferencia de la histórica Lascaux II (inaugurada en 1983), ahora se ha reproducido casi la totalidad de la cueva.

Neocueva

Como defensor del original y su aura, he de decir que en un momento dado de la visita a la reproducción me vi comentando con una de mis acompañantes, Yrene Bueno, el detalle del friso de los ciervos cruzando el río. En ese preciso momento me di cuenta que me había olvidado complemente que estaba visitando una copia.

En el caso de Lascaux IV, la experiencia cultural es plena. Aceptando que no se puede visitar el original, la copia lo representa con honores.

Sólo un par de detalles del buen trabajo para conseguir esa inmersión del visitante: dentro de la neocueva la temperatura es la misma que en la cueva (16°C) y la luz está colocada de tal manera que reproduce la incidencia que debieron tener las lámparas paleolíticas en las pinturas (aquí es el único momento del artículo en el que me permito una pequeña observación: para darle más verosimilitud a la iluminación, en algún punto se podría reproducir el parpadeo característico de una llama).

Sobre el uso de la tecnología o el equilibrio entre la mediación tecnológica y la humana

Aunque la presencia de la tecnología es muy relevante en Lascaux, los impulsores del proyecto no han olvidado que un centro así también tiene la obligación de generar empleo.

La totalidad de la visita se hace acompañada de una tablet, pero en la primera parte de inmersión y exploración por la terraza mirador, el abrigo, el camino del descubrimiento y la réplica de la cueva (me sirvo de lo comentado por Manel Miró), el peso lo lleva una persona.

Guía

Sólo un detalle del buen trabajo que realizó la profesional que me acompañó en esa parte de mi “aventura” por Lascaux: como conclusión y despedida, y ante la imposibilidad científica de saber el papel concreto que jugó el arte parietal para sus creadores, nos ofreció algunas de la hipótesis que se han barajado, invitándonos a imaginar la que a nosotros nos pareciese más evocadora. Una forma bella de despedir a un grupo.

En cuanto al despliegue tecnológico, el mejor piropo es que funciona cuando tiene que hacerlo. Dispositivos móviles, Realidad Virtual y Realidad Aumentada al servicio de la mediación cultural.

Tecnología

Sobre el cierre de la Cueva de Lascaux o una acción de Difusión preventiva

Una de mis inquietudes antes de la visita era conocer el tratamiento de un tema fundamental: la explicación de las razones que llevaron al gobierno francés liderado por su ministro de cultura, André Malraux, a cerrar la cueva en abril de 1963.

En El taller de Lascaux se resolvía mi inquietud. El display Un equilibrio frágil explica de una forma muy visual y efectista los problemas que genera la presencia humana en el interior de una cueva como la de Lascaux: aumento de la temperatura, de la humedad y de CO2.

Difusión preventiva

En este punto no quiero olvidar la anécdota que explica uno de los “padres” de la conservación preventiva, Gaël de Guichen. Miembro del equipo que trabajó en la conservación de Lascaux, explica que la forma que tuvieron de hacer entender a la población local que se tenía que cerrar la cueva era utilizando el símil con uno de los productos estrellas del Périgord, el foie. De la misma manera que al abrir una lata de foie en conserva se produce una alteración inmediata en el producto, algo parecido pasaba con la cueva: se había mantenido protegida durante los miles de años que había permanecido sellada, pero con graves afectaciones desde que se había abierto al público, que la visitó masivamente entre 1948 y 1963. Llegado este momento, tengo que confesarme: albergaba la esperanza que esa fuese la forma de explicárselo al visitante.

Vaya en la siguiente foto mi homenaje a Gaël de Guichen y al magistral símil de la lata de foie.

Gaël de Guichen

En conclusión

Lascaux. Centre International de l’Art Pariétal es, sin ningún género de dudas, el centro de referencia de la presentación del arte parietal paleolítico.

Si en su momento ya recomendé a los interesados en museografía, museos y patrimonio la visita a la Vall de Boí para conocer el mapping Taüll 1123, ahora recomiendo la visita al centro de Montignac.

Un profesional con inquietudes y, por tanto, que quiera estar al día, debe visitar Lascaux. Centre International de l’Art Pariétal. 

En mi caso, hacía mucho tiempo (demasiado) que no recordaba ser tan feliz visitando un equipamiento patrimonial. He de reconocer que también tienen su parte de responsabilidad las dos personas que me acompañaron: Yrene Bueno y Manel Miró. Vaya mi agradecimiento a los dos por aceptar mi propuesta con entusiasmo.

Lascauxfolie

[Fotos: Snøhetta y Miradas desde la copa]

En vista de la magnífica experiencia, está claro que habrá que visitar la Caverne du Pont d’Arc, el otro gran proyecto francés de presentación de una cueva con arte parietal, en este caso de la Cueva de Chauvet.

Con sólo investigar un poco en su web dan ganas de hacerlo mañana mismo.

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[Foto: Caverne du Pont d’Arc]

Por ahora me conformo con el documental de Werner Herzog “La cueva de los sueños olvidados”.

Bonus track

Le Monde (2017), “Les merveilles de Lascaux. Du chef-d’œuvre à la réplique intégrale”, marzo.

Manel Miró (2017), “Lascaux IV, el triunfo de la réplica”, Raining Stones. Interpretar el patrimonio.

Para los lectores que no puedan viajar hasta Francia, pueden conocer la Cueva de Lascaux gracias a la visita virtual disponible aquí. ¡Buen viaje al paleolítico!

Una última observación: en el viaje virtual se puede acceder al Pozo (con la única representación humana de todo la cueva) y al Divertículo de los Felinos (con grabados), que no se han podido reproducir físicamente por su poca accesibilidad (el arte parietal del Pozo sí se reproduce en El Taller de Lascaux).

Cuando el museo se convierte en sala de fiestas

miércoles, abril 12th, 2017

Rijskmuseum 04

Los museos también se dedican a la restauración

Jordi Padró

Hace ya más de tres años, al hilo de la (tristemente) famosa boda en el MNAC, escribía el post La desaparición de la líneas rojas en la gestión de los museos, y me hacía una serie de preguntas, entre la que estaba la que sigue:

Si una empresa, institución o particular con posibilidades (económicas) se enamora de la sala del Ábside de Sant Climent de Taüll ¿el museo la cerrará por unos días para que se celebre un acto privado?

Ahora, ya tengo un magnífico (pero lamentable) ejemplo para ilustrarlo: la otra noche, el Rijskmuseum de Ámsterdam alquilaba sus salas para que Vogue celebrase una fiesta privada. Las salas en las que se exponen obras maestras de Vermeer, Rembrandt, Hals y Cia., ocupadas por mesas, sillas y la alegría de la vida de una fiesta de este estilo.

Rijskmuseum 01

Rijskmuseum 02

Rijskmuseum 03

[Fotos: Reiner RVDA]

Las imágenes hablan por sí solitas. El vídeo, que he conocido gracias a Rosario Fontova, lo redondea.

Sólo faltaba la clásica bola discotequera colocada encima de la Ronda de noche

Gracias a este caso, dos colegas (Damià Amorós y Alberto Velasco) me ponen sobre la pista de otro ejemplo: la noche del 23 de mayo de 2014, se celebraba una cena en las salas del Museo Diocesano Barbastro-Monzón.

Museo Diocesano Barbastro-Monzón

[Foto: Museo Diocesano Barbastro-Monzón]

Una vez más, la imagen “habla”. Invitados y sillas peligrosamente cercanas a las obras expuestas…

¿Dónde queda la conservación preventiva de las obras expuestas?

¿Dónde queda la verdadera misión de los museos?

Cuando el dinero o la política entran por la puerta del museo, su misión, decoro y profesionalidad saltan por la ventana.

¿Qué puede pasar?

Gracias al “soplo” de Celia Guilarte, puedo ilustrar una de las consecuencias directas de este tipo de eventos: que alguna pieza se dañe. Es lo que pasó el 10 de diciembre de 2015 en el British Museum. Un camarero rompió un dedo de la Venus de Townley.

Los titulares, demoledores:

“How the Townley Venus’s thumb was knocked off at the British Museum”, The Art Newspaper, 26/10/2016

“Hapless caterer knocks thumb off Roman statue in British Museum accident”, The Telegraph, 26/10/2016.

“Venus Loses Thumb in Encounter With Caterer (but She Has It Back)”, The New York Times, 27/10/2016.

“Una Venus del British Museum, dañada por un camarero”, ABC, 27/10/2016.

Un pequeño detalle: la noticia no trascendió a los medios de comunicación hasta casi un año después. ¿Cómo es posible? Fácil: el museo lo intentó ocultar.

Algo insólito, pues cualquier responsable de comunicación mínimamente profesional sabe que este tipo de cosas es mejor no ocultarlas, ya que es más que probable que, tarde o temprano, se acaben filtrando a la prensa o en alguna red social.

Al hilo de este último comentario: ¿algún museo que se quiera confesar?

Ampliación. Más casos

Gracias a Jordi Padró, me llegaba la noticia que el pasado 31 de marzo, la Societat Catalana de Pneumologia celebraba su cena de gala de la XXXV Diada Pneumològica en las salas del Museu de Badalona.

02

[Foto: BCIN]

La imagen, una vez más, lo dice todo.

Me sorprende y mucho que el propio museo no tenga empacho en publicarla en su propio perfil en Twitter. Hacerlo implica muchas cosas. Muchas.

Museu Badalona

He de reconocerlo, nunca imaginé que llegaría a ver algo así. Ayer, Demian Ramos me informaba de la fiesta de Louis Vuitton en el Musée du Louvre. La cena se celebró en la Salle des Etats. De fondo, la Monna Lisa.

Sala de los Estados

[Foto: Wallpaper, vía Instagram]

Es una imagen demoledora: el museo francés por excelencia, su sala más emblemática, convertida en un restaurante.

Carlo Mazzoni, via Instagram

[Foto: Carlo Mazzoni, vía Instagram]

Una cena presidida por el presidente-director del museo, Jean-Luc Martínez (Wallpaper). Y por Mme Gherardini, bien sûr.

¿Una realidad aceptada?

No le debería haber hecho caso: Boro me envió una secuencia de fotos de eventos realizados en salas de museos de todo el mundo, indicándome que con solo hacer una búsqueda en San Google, tendría multitud de ejemplos.

Así es. Entre esa ingente cantidad de casos, hay uno que me gustaría comentar: el British Museum. No sólo se han hecho y se hacen este tipo de eventos (con las consecuencias arriba explicadas), sino que se comercializan sin ningún reparo. Por ejemplo, la Sala 17 del museo, que conserva el Monumento de las Nereidas, se puede alquilar para celebrar una fiesta.

Room 17

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[Fotos: British Museum]

No hay problema en hacerlo, ya que se publicita en el apartado Event spaces del portal web corporativo del museo.

Luego este tipo de cosas se aceptan. ¿Es así?

The Metbnb. Una broma con fundamento

El pasado 1 de abril, Hyperallergic publicaba el artículo In Effort to Cover Deficit, Metropolitan Museum Partners with Airbnb to Rent Period Rooms, en el que anunciaba la colaboración de el Metropolitan Museum con Airbnb: el museo, necesitado de ingresos, alquilaría sus habitaciones históricas.

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[Imagen: Hyperallergic]

Aunque se trataba de una broma del “April Fools’ Day”, la verdad es que planteaba una interesante reflexión: si se siguen recortando o directamente eliminando las asignaciones públicas a los museos, estos se verán obligados a aceptar cosas simplemente inimaginables como la de la broma. Como decía el replicante de Blade Runner, veremos cosas que no creeríamos: ¿un paseo por Central Park en un carro etrusco del siglo VI aC? (joint venture del Met con Uber).

Bonus track

Maria Palau (2017), “Ni de conya al museus”, El Punt Avui, 25 de marzo.

Addenda

Artículo publicado originariamente el 11 de marzo de 2017.

Este artículo no sería posible sin la colaboración de una serie de personas. Yrene Bueno me informó del caso del Rijksmuseum, que sirvió de detonante para redactarlo. Alberto Velasco, Damià Amorós, Jordi Padró, Celia Guilarte, Karmele Barandiaran, Demian Ramos y Boro me han informado de la mayoría de casos que me permiten ilustrarlo. A todos ellos, gracias.

El cómic entra en el museo de arte. Por favor, que no lo haga como el cartel

domingo, abril 2nd, 2017

Mono

[Foto: Miradas desde la copa]

Nunca he entendido que los museos de arte que exhiben o hacen exposiciones temporales sobre el cartel, expongan estas muestras publicitarias solamente desde el punto de vista estético, castrando voluntariamente su verdadera función, sin la cual jamás se habrían diseñado: la promocional.

No tendríamos la trinidad de carteles de Ramon Casas para el Anís del Mono, si la empresa de Badalona no hubiese convocado un concurso en 1898 para conseguir un cartel que publicitase su evolucionado producto anisado.

En los museos de arte, la función publicitaria primigenia del cartel casi siempre queda diluida y supeditada a la aproximación meramente esteticista.

Hay pocos artefactos más extraños que un cartel enmarcado, protegido por un vidrio y acompañado por una minúscula cartela informativa.

Photo Pedro Ruiz en Le Devoir

[Foto: Pedro Ruiz, Le Devoir]

Siempre que veo un cartel encapsulado de esa manera, me vienen a la cabeza los museos de ciencias naturales y sus colecciones de coleópteros clavados con paciencia de acupuntor chino en tapetes de terciopelo granate.

No me gustaría que ahora que finalmente algunos museos de arte españoles han puesto el foco en el cómic (el Museo Thyssen-Bornemisza ha sido el pionero, seguido por ahora por el Museo Nacional del Prado y parece ser que pronto también por el Museu Nacional d’Art de Catalunya), pase algo parecido.

No me gustaría que el cómic fuese exhibido como si se tratase de una pieza de Velázquez. No me gustaría ver expuesto un cómic como si fuera un escarabajo rinoceronte.  

Por otra parte, de la emergencia del cómic se genera una curiosidad: hemos tenido que esperar al siglo XXI para que el cómic franquee las puertas del museo de arte español. Pero al hacerlo, llega tarde a la fiesta: como me comentó irónicamente Carles Sora, deberían estar hablando e incorporando ya el cómic interactivo (algo que sí ha hecho un museo de sitio: Un videojuego narrativo para que los jóvenes se enganchen al museo). Pero como dice el refrán, nunca es tarde si la dicha es buena. Aunque la dicha no sea interactiva.

Este post viene al hilo del interesante artículo del periodista cultural Xavi Serra sobre el auge del cómic en algunos museos de arte españoles, El còmic travessa les portes dels museus

Museos y exposiciones virtuales. El caso excepcional del Museo Thyssen-Bornemisza

jueves, marzo 30th, 2017

Gracias, Museo Thyssen-Bornemisza.

¿Por qué comienzo el post con este agradecimiento? Pues por una razón bien sencilla: el Museo Thyssen-Bornemisza es el único museo español que pone a disposición de los internautas su colección permanente y todas sus exposiciones temporales. Y el único museo de arte del mundo que lo hace de todas y cada una de las exposiciones temporales desde 2001, cuando puso en marcha Canaletto. An imaginary Venice (ver Visitas virtuales).

Además de permitir la visita virtual a personas que nunca podrán desplazarse a Madrid para visitar físicamente el museo y sus exposiciones (en este punto siempre pienso en mis colegas al otro lado del Atlántico), también facilita la vida a periodistas e investigadores. Mirad estas dos imágenes:

Thyssen virtual 01

Thyssen virtual 02

Efectivamente, gracias a la visita virtual del museo nos podemos trasladar digitalmente a Madrid para conocer una determinada sala. En este caso, la polémica Sala H de pintura europea del siglo XIX (Colección Carmen Thyssen-Bornemisza) y la no menos polémica Caballos de carreras en un paisaje de Edgard Degas.

Un periodista cultural o un investigador pueden hacerlo sin moverse de la redacción o de su despacho y en cualquier momento del día. Del hic et nunc al ubique et semper.

Querido Internet, nunca te podremos agradecer las muchas comodidades que nos has regalado.

Aviso para malpensados o despistados

Son públicas y notorias mis discusiones con el director artístico del museo (Guillermo Solana) y con su director de comunicación (José María Goicoechea). Basta con leer las perlas que me “regaló” Goico en este mismo portal: Museos y publicidad. Por lo tanto, que nadie piense que esto es un “artículo enjabonador”, que es un intento por congraciarme con nadie (ciertamente, no tengo que congraciarme con nadie por el simple hecho de disentir en determinados aspectos).

En mis críticas, intento ser siempre justo, para lo bueno y para lo malo (otra cosa es que lo consiga: estoy plagado de imperfecciones). Pero no tengo ojeriza a ningún museo: si hay algo que se hace bien, felicito; si hay algo que se hace mal; manifiesto mi disensión.

En este caso, el museo madrileño es de los pocos en el mundo (digo bien y repito: en el mundo) que puede alardear de un proyecto estable de presencia virtual. Aunque ya está dicho aquí y aquí, he pensado que ya que el museo se ha citado colateralmente en el artículo Buenas y malas praxis en periodismo cultural. Dos ejemplos para situar el debate, merecía la pena difundirlo de forma exclusiva.

Bonus track

Hablando de exposiciones temporales, os recomiendo visitar virtualmente la muestra Mondrian & De Stijl del Gemeentemuseum de La Haya. Está abierta siguiendo la fórmula 24/7/365.

Mondrian

Addenda

Gracias a la colaboración de Lola Feijoo, he conocido otro ejemplo de museo de arte, The Frick Collecion, que pone a disposición de los internautas tanto su colección permanente (virtual tour of The Frick Collection) como sus exposiciones temporales (Virtual Exhibitions). Como, por ejemplo, de la exposición Piero della Francesca in America (2013).

Frick Collection

Frick Collection 02

Llamamiento popular

Si conocéis más ejemplos de museos de arte que ofrezcan esta posibilidad a los internautas, no dudéis en comentármelo: estaré encantado de incorporarlo a este artículo.

El Museo del Prado, el poblado galo que se resiste a la fotografía

sábado, marzo 18th, 2017
Artículo actualizado el 11/05/2018

Buen momento, ahora que hay cambio en la dirección del buque insignia de la museística española, para plantear un tema que viene sobrevolando el museo desde hace años: el mantenimiento de la prohibición a los visitantes de tomar fotos en las salas del museo.

El Museo Nacional del Prado es de los últimos grandes museos internacionales que todavía no permite a sus visitantes fotografiar en las salas.

Tal y como ha evolucionado la fotografía en los últimos años, son pocos los museos que se resisten a la entrada triunfal en sus salas de las cámaras de los visitantes.

Mona Lisa Piqué

Para pulsar el estado de opinión sobre el tema, plantee una encuesta desde mi perfil en una red social (vaya mi agradecimiento público a las 177 personas que han participado). Aunque no hay ninguna pretensión científica (¡no puede haberla!), los resultados sí son interesantes: mayoritariamente se opina que se tendría que permitir la fotografía en el Museo Nacional del Prado (un 68% de los encuestados), aunque un 32% piensa todo lo contrario.

Encuesta

Un debate que hace años se vive y su libra en otros países. Francia es uno de ellos: aunque el Ministère de la Culture et de la Communication había publicado Tous photographes !, una carta de buenas prácticas fotográficas y fílmicas en equipamientos patrimoniales, el Musée d’Orsay mantenía la prohibición.


Tous photographes! Charte de l’usage de la… por culture-gouv

Una potente plataforma ciudadana, OrsayCommons, y la oportuna actuación de la ministra de cultura en aquellos momentos, Fleur Pellerin, lograron finalmente algo que parecía imposible: que se permitiese la fotografía en el museo parisino. Aquí información sobre el caso: Museos y Relaciones Públicas: el poder de los nuevos prescriptores y El fracaso de los nuevos prescriptores. El museo, las fotos y la ministra.

¿Qué argumentos utiliza el Museo Nacional del Prado para mantener la prohibición? 

Cuando algún visitante molesto por la prohibición o personas interesadas en temas museológicos les han preguntado por ello en alguna red social, el argumentario es el que se puede ver en este intercambio de tuits:

Argumentario Museo Nacional del Prado

Es decir, se le prohíbe al visitante para preservar la calidad de la visita y la integridad física de las obras de arte, expuestas a los flashes accidentales.

Argumentario en contra de la prohibición

A la primera de las cuestiones, es evidente que ante piezas icónicas como Las meninas o El jardín de las delicias, en las que se producen aglomeraciones, la presencia de las cámaras las aumentaría significativamente, mermando seguramente la calidad de la visita. Algo que no pasa en el resto de las salas y ante el resto de obras digamos mortales.

Si se quieren evitar las escenas que se viven en el Musée du Louvre ante la Monna Lisa, ya existe la experiencia de otros museos para que eso no ocurra: la prohibición de fotografiar ante esas obras en concreto. Los responsables del Prado no tienen que viajar muy lejos para conocer esas experiencias, ya que bajando por el Paseo del Prado y entrando en el Reina Sofía ya se encuentran con un buen ejemplo: allí, se permite la foto menos en la sala en la que se expone el Guernika.

La segunda ya se ha demostrado que no es científicamente cierta. Cuando los flashes de las cámaras emitían la fuente de luz por ignición, la prohibición tenía todo el sentido, pero hoy día ya no es así con los flashes electrónicos: la incidencia es mínima, tanto como para no poder apelar a la conservación preventiva para prohibirlo. Ante aquellas obras maestras que todos los visitantes quieren fotografiar o fotografiarse, y por tanto, muy expuestas si se permitiese el uso de flash, tendría sentido la prohibición del uso del flash.

No obstante, hay un argumento definitivo para que no se pueda utilizar el flash: es molesto para los propios visitantes. Detalle que justifica que se mantenga la prohibición (siempre que se informe mediante una píldora de difusión preventiva, claro está) por pura cortesía con el resto de visitantes.

Mi propia experiencia como visitante

Como autor del post, me permito la licencia de explicar mi propia experiencia sobre el tema como usuario habitual de museos y equipamientos patrimoniales.

Durante mi visita al Neues Museum de Berlín, afloró una sensación que no había experimentado antes. Iba contento haciendo fotos hasta que llegué a la sala en la que se expone el busto de Nerfertiti: allí está prohibido hacerlas.

Nefertiti

[Foto: Staatliche Museen zu Berlin / Achim Kleuker]

Al principio me molestó que no me permitiesen hacerle alguna foto a la escultura, pero cuando estaba frente a frente de ella me di cuenta que la estaba saboreando plenamente, sin preocuparme de la cámara y de tomar la mejor fotografía de la historia.

En ese momento, fui consciente de un sentimiento muy personal: cuando no puedo hacer fotos tengo la sensación de saborear más lo que estoy viendo. Pero repito y reitero: es una sensación personal. Y como tal hay que entenderla.

El argumento definitivo

Aunque como he dicho, yo mismo disfruto más cuando no estoy pendiente de la cámara, lo que no es admisible en un equipamiento de titularidad pública es que imponga un determinado criterio, que además rema a contracorriente de la realidad. Un principio que incluso no obliga a entrar en temas jurídicos (ver el documento de Pierre Noual en el apartado de Bonus track).

Un buen gestor debe aceptar el mundo en el que vive. Y en el nuestro, los smartphones, la foto y los selfies son el pan nuestro de cada día.

Si preocupa que los visitantes abusen de los selfies, lo que el museo debería hacer es convencerles de que no lo hagan: que sean muy selectivos con las autofotos, que las compartan por las redes sociales (con los beneficios comunicativos que eso conlleva para el propio museo) y que disfruten plenamente de la experiencia de encontrarse frente a obras únicas. Y eso pasa por comunicárselo de forma activa y evidente.

Espero y deseo que Miguel Falomir sea un excelente director; para ello tendrá que ser un gestor del siglo XXI. El Museo Nacional del Prado lo merece.

Si has llegado hasta aquí (toda una proeza en el mundo gaseoso de Internet), ¿qué opinas tú: fotos sí o fotos no?

La respuesta oficial del Museo Nacional del Prado

Aunque el museo ha sido nombrado y apelado sobre el tema en multitud de mensajes publicados en diferentes redes sociales, su decisión estratégica ha sido la de mantenerse al margen (un caso más para analizar la estrategia comunicativa en redes sociales de nuestros museos).

Finalmente, me puse en contacto con su Área de Comunicación, y esta es la repuesta oficial del museo:

Se apuesta por una visita de calidad, evitando en la medida de lo posible distorsiones y molestias que vayan en detrimento de la experiencia directa de la obra de arte por parte del espectador y aglomeraciones que puedan poner en riesgo las obras. Hay que tener en cuenta que el Prado recibe una media de casi 3 millones de visitantes anuales.

Bonus track

David Sanders (1995), “Photographic Flash: Threat or Nuisance?”, National Gallery Technical Bulletin, Volumen 16, pp. 66-72.

Martin H. Evans (2013), “Amateur Photographers in Art Galleries: Assessing the harm done by flash photography”.

Pierre Noual (2017), “Photographier au musée. Guide de sensibilisation juridique à l’usage du visiteur-photographe”.

Santos M. Mateos (2017), “Normas del siglo XX”, ABC, 03 de octubre.

La difusión preventiva del patrimonio cultural

jueves, octubre 13th, 2016

Difusión_preventiva

Han dicho sobre el libro:

“Las píldoras espero que sean para chupar y no tragar urgente con agua porque me parecen perlas más que pastillas.”

Marcelo Martín Guglielmino

“Como no quiero hacer de esta reseña un spoiler, no entraré a explicar las píldoras que nos proponen los autores, sólo diré que merece la pena llegar al final del libro para tomarlas y sentir una bocanada de aire fresco que hace de este libro una lectura imprescindible dentro del actual panorama del patrimonio y los museos.”

Manel Miró i Alaix

Aquí se puede consultar el índice y la introducción:

Aquí se puede consultar la reseña del libro publicada en la revista e-rph. Revista electrónica de Patrimonio Histórico (núm. 18, junio 2016, p. 174-178) por Manel Miró.

Se alquilan obras maestras. Se pide máxima discreción. Razón: Musée d’Orsay

jueves, octubre 13th, 2016

Musée d’Orsay. Agosto de 2016. Faltan obras, muchas obras. Pero si no lo sabes, no se nota. El museo (entendido como una organización con vida) está, se siente, pero esconde el tema.

Bal du moulin de la Galette [El baile del molino de la Galette] de Auguste Renoir y Olympia de Edouard Manet. Dos pelotazos de la pintura moderna. Dos de esas obras por las que merece la pena ir de romería allí donde estén. La Virgen del Rocío para los devotos del arte moderno. Dos obras maestras que parece han huido del calor sofocante del agosto parisino. En el museo sólo quedan las postales. Y como nos recordaba el crítico Robert Hughes, una postal es al original lo que el teléfono erótico al sexo. El “efecto Cola-Cao” del arte, puro sucedáneo.

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[Foto: Miradas desde la copa]

Tampoco están La balançoire [El columpio] de Renoir, Le balcon [El balcón] de Manet o L’Absinthe [La Absenta] de Edgar Degas, entre otras muchas.

Reconstruyendo las excursiones de las dos primeras, se puede ver que en los dos últimos años los jóvenes retratados por Renoir se han movido más que cuando acudían al baile. El baile de Renoir ha estado de baile fuera del museo en tres ocasiones, tomando vodka en Moscú, sake en Tokyo y una sangría en Barcelona (sí, efectivamente, la sangría es la bebida oficial para los millones de turistas que nos visitan). En Moscú se expuso en The State Hermitage Museum (del 18 de marzo al 15 de julio de 2015). En Tokyo formó parte de la exposición Renoir : chefs-d’oeuvre des musées d’Orsay et de l’Orangerie, en The National Art Center (del 27 de abril al 22 de agosto de 2016). Y ahora en Barcelona, como pieza estrella de la exposición Renoir entre mujeres. Del ideal moderno al ideal clásico. Colecciones de los museos d´Orsay y de l´Orangerie (del pasado 17 de septiembre al 8 de enero de 2017).

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La segunda, la Olympia de Manet, estaba en The State Hermitage Museum para la exposición Edouard Manet. ‘Olympia’. Theme and Variations (del 30 de julio al 30 de octubre de 2016).

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En resumen, dos obras maestras ausentes durante bastantes meses, que no conocerán los miles de visitantes que tendrá el museo durante su ausencia. Perdón, sí las podrán conocer si telefonean a una línea erótica. Perdón otra vez, si se compran alguna de las múltiples postales que se venden en sus tiendas.

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[Foto: Miradas desde la copa]

Cómo ya preguntaba en el post La desaparación de las líneas rojas en la gestión de los museos, ante el caso de la cesión temporal del Museo Nacional del Prado de La maja vestida al Museo Nacional de Arte Occidental de Tokio y a la Obra Social “la Caixa”:

¿Debe un museo alquilar temporalmente una de sus obras maestras?

La cesión de obras entre museos ha sido una práctica normalizada desde hace bastantes décadas. Una práctica que ha cambiado en los últimos años con la irrupción de fundaciones de bancos y empresas: ahora también entran en ese juego los centros expositivos de esas fundaciones.

Y esos centros expositivos han entrado ofreciendo algo que los museos necesitan urgentemente: dinero. Los museos ceden sus obras a esas fundaciones a cambio de una compensación económica, y no por el tradicional intercambio de cromos (léase el intercambio de obras entre museos).

Cuando la situación respondía y responde a esa normalidad comentada, el museo que cede la obra coloca un aviso en el espacio que ocupa la obra viajera, informando al visitante de la razón que justifica la ausencia. Por ejemplo, el Museo Lázaro Galdiano informaba que su obra Meditaciones de San Juan Bautista del Bosco estaba cedida en préstamo al Museo Nacional del Prado durante la celebración de la exposición El Bosco. La exposición del V centenario.

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[Foto: Miradas desde la copa]

Que, cuando una de esas obras maestras sale del museo, se redistribuyan las piezas de la sala en la que se expone y, por supuesto no exista ningún tipo de información, ¿no es un indicador que demuestra la mala conciencia del museo que prefiere no informar al visitante?

Eso es precisamente lo que está pasando en el Musée d’Orsay, un museo en alquiler que cede sus obras maestras y, al no informar a sus visitantes, comete algo muy grave en una institución cultural: miente.

Ahora, para acabar, formularé la pregunta de otra manera:

¿Cómo visitante del Museo Nacional del Prado, entenderías no encontrarte Las Meninas de Velázquez?

¿Cómo visitante de los Uffizzi, entenderías no encontrarte El Nacimiento de Venus de Botticelli?

¿Cómo visitante del Louvre, entenderías no encontrarte La Gioconda de da Vinci?

Bonus Track

Jesús Rodríguez y Carlos Spottorno: El negocio de los grandes museos, El País Semanal, 02 de octubre de 2016.

Pokémon GO & Museos

martes, julio 19th, 2016

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Bueno, ya que estás aquí, quizá merezca la pena reflexionar un poquito sobre la recepción de las novedades tecnológicas por parte de los museos. El post Mapa de actitudes ante la relación Patrimonio & TIC te puede ayudar.

La exposición del Bosco, un tríptico de la museología actual

lunes, junio 20th, 2016

Magna, irrepetible, cita excepcional [la exposición]

Fascinante, onírico, desbordante [el artista]

Fijadas algunas hipérboles sobre la muestra y los clásicos adjetivos que se le regalan a El Bosco, que nadie espere aquí una crítica artística. Me interesa para ilustrar determinados síntomas museológicos que tienen que ver con la gestión y la museografía, y por los intereses de éste blog, con la comunicación global (la mediación cultural y la comunicación). Un magnífico hilo que me permite hilvanar diversos temas que me (pre)ocupan últimamente.

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[Foto: Miradas desde la copa]

Tabla central. Sobre gestión o mucho más que una exposición temporal

Sin duda es uno de los puntos fuertes del proyecto conmemorativo: la exposición no deja de ser una pieza más de un gran puzle.

Además de un nutrido número de actividades (conferencias, música, cine, etc.), hay tres piezas más que componen el puzle: el cómic El tríptico de los encantados (una pantomima bosquiana) de Max, el documental El Bosco, el jardín de los sueños de José Luis López-Linares y la videoinstalación Jardín Infinito del artista Álvaro Perdices y el cineasta Andrés Sanz (a partir del 4 de julio).

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[Foto: Museo Nacional del Prado]

Sigue en ello la estela de museos como el Louvre, que hace tiempo apostó por este tipo de medios. Y lo hace por la puerta grande, dejando esos proyectos en manos de reputados profesionales como Max o José Luis López-Linares.

En éste aspecto, mi más sincera y efusiva felicitación al Museo Nacional del Prado. Como buque insignia de la museística española, abre ruta para que el resto de la flota se inspire. ¡Enhorabuena!

Tabla izquierda. Sobre museografía o casi todo sigue igual

Aunque Miguel Falomir, Director Adjunto de Conservación e Investigación del Museo Nacional del Prado, se esfuerce en explicar el montaje (en éste vídeo), es un planteamiento clásico. Con un poco de gracia en la arquitectura efímera, pero clásico al fin y al cabo. Ahora bien, si se compara con lo que vienen haciendo, sin ir más lejos en el montaje de la muestra George de La Tour (1593-1652), se percibe un pequeño avance. Muy pequeño, la verdad, aunque el museo lo catalogue de sorprendente y excepcional en la nota de prensa.

El museo ha superado con nota el reto de exponer los diferentes trípticos (aunque por el camino se hayan olvidado de alguno, como el Tríptico de Job procedente del Groeningemuseum de Brujas), isolados de tal modo que se pueden ver las puertas (algo que normalmente se nos escamotea).

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[Foto: Museo Nacional del Prado]

Más allá de éste detalle, la exposición es museográficamente clásica. Incluso en algunos aspectos, como la vitrina en la que se muestran el Retrato de Engelbrecht II, conde de Nassau, el Libro de horas de Engelbrecht II de Nassau y el manuscrito Les visions du chevalier Tondal, son directamente indignos de una exposición como ésta.

En el terreno de las expectativas personales, y viendo como se había resuelto el tema de los trípticos, esperaba encontrar alguna fórmula museográfica interesante en la Mesa de los Pecados Capitales. Pero siguiendo el tono general, la fórmula es clásica.

Sería aconsejable que alguna de las respuestas museográficas puestas en marcha temporalmente, como la colocación isolada de los trípticos, se aplicasen cuando obras como El Jardín de las Delicias vuelva a su lugar de exposición permanente. Una obra así no puede volver a aquel garito como si nada hubiese pasado, privando al visitante del exterior de las puertas.

En este aspecto, sería interesante que el museo comprobase seriamente algo que percibí durante mi visita: la mayoría de visitantes que se agolpaban para mirarlos, prácticamente ni se paraba para ver la decoración exterior de las puertas.

Tabla derecha. Sobre comunicación global

Sobre mediación cultural o el gap entre lo offline y lo online

No puedo empezar éste apartado sin una felicitación. La edición de un pequeño libreto con los textos explicativos de cada obra, que normalmente se colocan en las cartelas, es ser consciente del tipo de muestra que se tiene ‘entre las salas’ y tomar medidas para avanzarse a un problema de circulación y aglomeración.

Por lo demás, sirva como ejemplo la radiografía y reflectografía infrarroja del tríptico de El Jardín de las Delicias: pudiendo ser un plus de lo más interesante, se queda corto en su intento por aportar contenidos de valor para muchos visitantes, pues ni la colocación de los textos ni su desarrollo lo consiguen.

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[Foto: Museo Nacional del Prado]

Otro dispositivo de mediación puesto a disposición del visitante (previo pago de 3,50 €) es una audioguía. Más allá del valor de las audioguías (que no discuto), sorprende que un museo cómo el Prado, últimamente muy receptivo a la experimentación con nuevas tecnologías, siga anclado en el siglo XX.

No acabo de entender que online ofrezca cosas tan y tan interesantes como El Bosco. Una historia en imágenes, recurso interactivo con imágenes y textos (scrollytelling* se le llama a la criatura) y offline sean tan rematadamente clásicos.

El catálogo es un buen ejemplo para explicar y entender esa falta de innovación en “viejos” medios de mediación cultural. Con su diseño del siglo XX, está claro que no pasará a la historia de un “viejo” medio como el libro. Si la conmemoración del V centenario de la muerte del Bosco es para el Prado un gran proyecto, de esos que se recordarán, no puedo entender que el mimo que se ha dedicado a otras cosas no lo merezca también el catálogo, una de las pocas cosas tangibles que quedará para el futuro.

El gap entre los “viejos” y los “nuevos” especímenes de mediación cultural empieza a ser un verdadero problema para los museos. Aunque no hay mal que por bien no venga: cómo problema, es un reto más para sus gestores.  

Sobre comunicación o matando moscas a cañonazos

El despliegue publicitario de la muestra es apabullante. Sólo en las estaciones de Atocha (Madrid) y Sants Estació (Barcelona) es realmente abrumador.

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[Foto: Miradas desde la copa]

Tengo serias dudas que el tipo de publicidad informativa que caracteriza al Prado tenga eficacia; ahora bien, no tengo ninguna en otro aspecto fundamental: la eficiencia brilla por su ausencia. Hoy en día, en términos comunicativos (y también publicitarios) se puede conseguir mucho con poco.

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[Foto: Miradas desde la copa]

De hecho, creo que tamaño despliegue es incluso ofensivo. Especialmente cuando sabes que sólo por la compra de espacios en medios de comunicación social para 2016 se paga a una agencia de medios más de doscientos mil euros.

La publicidad del Prado es como el músculo de un culturista, pensada para impresionar.

Cierre del tríptico

Para concluir, y siguiendo para ello el clásico titular de prensa, no dudo que la exposición El Bosco. La exposición del V centenario del Museo Nacional del Prado será la muestra del año. Aunque sólo sea por ser la más completa entre las realizadas hasta hoy, al contar con más de un 75 % de la producción conservada del hombre-árbol de ‘s-Hertogenbosch.

* Mousewheel + Stories = Scrollytelling

Exterior de las puertas o Bonus track

El PaísEspecial interactivo.

Fernando Marías: El Bosco, artista de invenciones, El Cultural, 20/05/2016.