Posts Tagged ‘Museos’

La ‘boda india’ en el MNAC. Un relato externo para compensar el oficial

Jueves, junio 29th, 2017

Boda MNAC

Ya me disculparéis, pero si el relato oficial sobre un tema varía significativamente, me veo en la “obligación” de desempolvarlo para ofrecer un relato externo que compense al oficial. Y eso es lo que ha pasado con la “boda india” del MNAC.

Para refrescar el tema: un brevísimo resumen

Un museo de titularidad pública (el Museu Nacional d’Art de Catalunya) cerrado todo un día (el 7 de diciembre de 2013) para la celebración de un evento privado: la boda de la sobrina del magnate del acero, Lakshmi Mittal.

Boda MNAC

[Fotos: Vanity Fair]

Las novedades sobre el tema

En una reciente entrevista, el por aquel entonces director del museo, Pepe Serra, comentaba lo siguiente en el artículo publicado en El País (17 de junio de 2017):

Lo volvería a hacer. Con los 300.000 euros que pagó se solucionó el problema de nóminas que había y sobró para comprar una obra por 70.000. Es muy fácil criticar, pero las cosas se ven diferentes si se está en mi posición.

El museo alegó en su momento, para justificar el cierre ante la opinión pública, que con la cantidad cobrada se había comprado la obra El santón darcawi de Marrakech de Josep Tapiró. Además, se decidía abrir el museo gratuitamente un día antes y uno después (el 6 y 8 de diciembre).

En un ejercicio magistral de manipulación de la opinión pública, se emitió una nota de prensa (para enmarcar) que comparaba la cifra de visitantes de esos tres días con las del año anterior. Una nota de prensa que ha desaparecido tras la puesta en funcionamiento del nuevo portal web…

Pepe Serra declaró en una entrevista radiofónica ofrecida a Catalunya Ràdio (09 de enero de 2014), que no volvería a hacerlo. Ahora, años después, saca pecho y dice que lo volvería a hacer. Un cambio de opinión. Contradictorio.

Tampoco es muy serio que hable de 300.000 €, cuando la cifra bruta ingresada por el museo fue de 207.735.00 € (lo dice la propia NP emitida por el museo).

Alegar ahora el tema de las nóminas, y no en su momento, me parece feo, muy feo. Un ejercicio más de manipulación que sumar a su nómina. ¿Por qué no lo comentó en el momento que se produjo el caso?

¿Qué pasó?

Por lo que se deduce de lo comentado por un miembro del Patronato, Josep Maria Muntaner, la decisión de ceder ante la oferta del multimillonario indio fue una decisión que vino de altas instancias políticas (el entonces President de la Generalitat, Artur Mas, y el Alcalde de Barcelona, Xavier Trias, asistieron a la boda como invitados).

Ni el director del museo ni su Patronato tuvieron nada que decir.

La sinceridad, la mejor amiga en estas situaciones

Que las cosas se ven diferentes si eres el que tienes la responsabilidad, es algo obvio. En mi caso particular, no acepto lo que se hizo, pero entiendo que el director no pudo más que cuadrarse y seguir la cadena de mando, aceptando la decisión de sus superiores.

No obstante, la construcción del relato sí es responsabilidad suya. Si hubiese aceptado esa realidad, si no hubiese intentado justificar lo injustificable tirando de la más pura demagogia, quizá no pasaría (para muchos) a la historia del museo como el director que permitió la “boda india” en el M[ittal]NAC.

Bonus track

Judit Carrera: “Malestar en la cultura”, El País, 14 de diciembre de 2013.

Santos M. Mateos: “La desaparición de las líneas rojas en la gestión de los museos”, Miradas desde la copa, 07 de enero de 2014.

Josep Maria Muntaner: “MNAC, después de la boda de lujo“, El País, 28 de diciembre de 2013.

Parc Arqueològic de les Mines de Gavà. Entre la satisfacción y la vergüenza

Lunes, junio 19th, 2017

Mirada invitada: Yrene Bueno López

Minas

Nunca me ha interesado especialmente la Prehistoria. Me dices “Cro-Magnon” y sólo me viene a la cabeza la canción de La Trinca. Nunca he sabido diferenciar entre un bifaz y un canto rodado. Pero lo que sí sé es que, cuando me presentan bien las cosas, me engancho.

Después de visitar Lascaux IV, y para continuar con la temática de esta pasada Pascua, el Domingo de Resurrección visitamos el Parc Arqueològic de les Mines de Gavà (Baix Llobregat, Barcelona), visita pendiente desde hacía tiempo. Para una nativa de Horta (para los que desconozcan las interioridades de Barcelona, la ciudad de Horta fue anexada en 1904), trasladarse hasta Gavà parece una gran aventura.

En un poco más de media hora ya estábamos delante del edificio, obra del estudio de Dani Freixes y Varis Arquitectes. Un edificio de acero corten que tiene las marcas del paso del tiempo en sus paredes: las pintadas de algún gamberrillo.

Al entrar, un vestíbulo un poco desangelado; quizás porque éramos los primeros visitantes del día, pero creo que más bien porque, desgraciadamente, este equipamiento cultural no recibe las visitas que merece.

La misma persona que atiende en taquilla, te inicia a la visita: nos dirigió a una sala, donde se proyecta un audiovisual que te sitúa en el contexto. El discurso, perfecto. Te apelan a ti, visitante. Te seducen. Te explican cómo, en 1978, se encontró esta mina de variscita de hace 6.000 años, qué hicieron con ella entonces y qué hacen actualmente allí: conservación, estudio, difusión. Un discurso que tiene 10 años, pero que no está para nada anticuado pues, por ejemplo, me sorprendió la delicadeza en evitar el lenguaje sexista, tema mucho más sensible en estos días. En unos 3 minutos, ya estás dentro de la historia y de la Historia. A continuación, se abren las cortinas y presencias el escenario: la mina de variscita, real, con sus túneles visibles y, alrededor, unos módulos que nos irán contando el contexto de la sociedad que la explotaba.

No me voy a detener en contar al detalle cada uno de los cubos, pues lo de ser spoiler nunca me ha gustado y creo que quienes no hayáis visitado este sitio tenéis que hacerlo.

Minas

[Fotos: Miradas desde la copa]

Lo que sí que voy a hacer es plantearos las conclusiones a las que he llegado, no sólo a partir de esta visita:

  • Como barcelonesa, me avergüenzo. Me avergüenza haber sido durante tantos años una cateta que no veía más allá de la parada de metro de Collblanc. Una cateta con unos prejuicios contra los que ahora lucho. Hay mucho más allá de unas fronteras estúpidas que no sé quién me ha enseñado. Me avergüenzo y entono un “lo siento, me he equivocao, no volverá a ocurrir”. Pena me da no haberlo hecho antes.
  • Como barcelonesa, me avergüenzo. Me avergüenza ver cómo un recurso patrimonial de primer orden, único, con unos contenidos espectaculares, con un discurso bien trabado y pensado, tenga fallos técnicos muy importantes en los audiovisuales porque no hay dinero para arreglarlos. En tres de los cuatro módulos-cubo, faltaba una pantalla. Se oía el audio, pero no se veía la imagen. Como resultado, una explicación casi incomprensible. Pero ahora viene lo peor: el Parc Arqueològic cuenta con la reproducción de la mina, ¡una neo-mina! Pero esta experiencia brutal quedó a medias (por ser muy condescendiente) porque el audiovisual del inicio y otros dos más no funcionaban. Esta reproducción, donde puedes caminar por la mina y ver las diferentes vetas (falsas, por supuesto, pero muy didácticas) de los minerales que allí se encontraban, es el centro de la visita. Los módulos-cubo antes mencionados, te sitúan en el contexto de la sociedad de hace 6.000 años, pero la explicación propia de la mina, de la extracción de minerales, del uso, etc., deduzco que se realiza en los audiovisuales del interior, que no pude ver.

Desgraciadamente, la excusa de que “estamos en Semana Santa y lo vendrán a arreglar después” no es aceptable ni creíble. Claro, el museo local. Claro, el área metropolitana. Claro, no es Diagonal/Paseo de Gracia.

Como colofón, nadie te informa antes de entrar de estos fallos (me atrevería a decir que son un 60% de la visita).

  • Como ciudadana, me avergüenzo. Me avergüenza ver como se destinan recursos a proyectos insulsos y “del montón”, sólo porque o bien están en la capital (Barcelona), o bien porque los realizan equipamientos “importantes”. Seguro que muchos habéis reclamado, desde estas instituciones “olvidadas”, un reparto digno de los recursos económicos. Sé que no estoy aportando ninguna novedad. Me indigna ver cómo se malgastan los fondos públicos para exposiciones, museos y otros quehaceres que no aportan ni la mitad de la mitad de conocimiento, de emoción y de satisfacción que aporta el Parc Arqueològic.
  • Como historiadora del arte, me avergüenzo. Museos de arte, pónganse las pilas. ¿Cuánto tiempo más tiene que pasar para que los museos de arte lleguen al nivel de los museos de otras disciplinas? Hartos estamos todos de ir a mil y un congresos, leer mil y un posts y escuchar tres mil veces la misma historia de co-creación, engagement, etc., y que todo esto brille por su ausencia. ¿A cuántos congresos más hay que ir para que esto sea una realidad? ¿Por qué no nos dejamos ya de tanta palabrería y pasamos a la acción de una vez por todas para hacer museos de arte comprensibles y atractivos de verdad?

Personas activas en redes sociales & Museos. Pistas, prevenciones y anecdotario. Volumen II

Domingo, junio 4th, 2017

Tres años atrás, escribí un primer artículo sobre el papel de nuevos prescriptores culturales nacidos al calor de Internet y las redes sociales en la comunicación de museos y equipamientos culturales (Bloggers & Museos. Pistas, prevenciones y anecdotario). Tiempo más que suficiente para actualizarlo.

Kuczynski

[Ilustración: Pawel Kuczynski]

De bloggers a personas activas en redes sociales

Para ajustarme a la realidad, lo primero que he tenido que hacer es actualizar el propio título del post: ante la implantación y el empuje de algunas redes sociales de microblogging, cada vez hay menos bloggers o los que había son menos activos. Entendiendo blogger, claro está, como el editor de un blog que escribe regularmente (entendiéndose la regularidad de la forma más generosa posible) y no alguien que lo tiene pero no escribe.

Hoy día se debería hablar de personas activas en redes sociales, ya que la mayoría de asistentes a las convocatorias no editan un blog pero hacen un trabajo intenso a la hora de difundir microcontenidos (básicamente textuales y visuales) en redes sociales como Twitter, Facebook o Instragram.

La mayoría de museos y equipamientos culturales ya buscan a este tipo de perfil cuando hacen una de estas convocatorias. En ellas, los bloggers son residuales.

Por poner ejemplos (muy personales, obviamente), los equipamientos de Barcelona que convoquen a Nacho Granero (@SocialCultura) tienen una retransmisión de calidad y en directo vía Twitter. Como lo tienen en Madrid, si hacen lo propio con Marta Pérez (@mperezib), o Sevilla con Sergio Harillo (@culturasevilla). 

Mis favoritos últimamente son la pareja formada por Xavi Docampo y Marta Mas, muy centrados en la publicación de imágenes simpáticas de las exposiciones a las que acuden, básicamente en Instagram.

La responsabilidad de los influencers 2.0

Atención: en este aspecto me limito a aquellos influencers 2.0 que tienen una vinculación directa con la gestión de museos y equipamientos culturales.

Como prescriptores culturales, las personas convocadas por museos deberían ser sumamente responsables de lo que hacen, intentando que sus recomendaciones sean críticas y sinceras.

Un influencer 2.0 no debería olvidar nunca que la opinión publicada puede influenciar en la conducta de sus seguidores.

Explico un ejemplo para ilustrarlo:

El pasado 14 de marzo, CaixaForum Barcelona organizó una convocatoria para este tipo de público a su exposición temporal Los pilares de Europa. La Edad Media en el British Museum.

Mi timeline en Twitter se llenó rápidamente de una buena colección de tuits. Leyéndolos, tuve claro que debía visitarla sí o sí, cosa que hice el pasado martes 21 de marzo.

Mi decepción fue mayúscula. Donde alguno de esos influencers 2.0 veía una gran exposición con grandes piezas y un gran montaje, yo vi una exposición mediocre, con piezas secundarias (la gran mayoría) procedentes del British Museum (muchísimos sellos y azulejos, ¡en eso sí es una buena exposición!) y un montaje expositivo del escenógrafo Ignasi Cristià, cuyo objetivo fundamental es dar empaque a un discurso expositivo pobre de solemnidad (el mismo objetivo que parecen cumplir las obras cedidas por museos como el Museu Marès de Barcelona y el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, de lo mejor de la exposición). Ver una parte de la sala, inmensa, dedicada a un audiovisual es algo que no había visto nunca en ese centro expositivo.

Es decir, cuando se publican cosas que pueden influir a terceras personas, se debería ser plenamente consciente de lo que se hace. En mi caso (muy personal, efectivamente), algunas de las personas que “me convencieron” que tenía que visitar la exposición han perdido la credibilidad como prescriptores culturales.

La responsabilidad de los museos convocantes

Si el responsable de comunicación de un museo o equipamiento cultural sabe que cuando convoca a los periodistas, debe convocar a todos, sin distinciones entre celebrativos, palmeros y críticos, en la convocatoria a personas activas en redes sociales debería pasar exactamente lo mismo.

Si se opta sólo por la instrumentalización de los influencers 2.0 (servirse de ellos como simples autopistas comunicativas que permiten llegar a una gran audiencia), si se opta sólo por convocar a aquellos que únicamente difunden el mensaje oficial, el poder de prescripción de este tipo de convocatorias irá perdiendo progresivamente su poder de influencia.

Si este tipo de convocatorias van por esos derroteros, poco a poco irán perdiendo credibilidad. Y la credibilidad es algo difícil de conseguir, pero muy fácil de perder.

Glosario

Sobre los especímenes que se cobijan bajo el paraguas de influencer 2.0

Siguiendo el cuento El traje nuevo del emperador de Hans Christian Andersen, los hay de tres tipos (una vez más, me limito a los influencers 2.0 que tienen una vinculación directa con la gestión de museos y equipamientos culturales):

Influencer celebrativo: personas que optan por contar sólo las cosas positivas, sin entrar nunca en valoraciones negativas. Aunque se hayan percatado que el rey va desnudo, prefieren mirar hacia otro lado. En privado normalmente son críticos, pocas veces lo son en público.

Influencer palmero: personas cuyo único objetivo es alabar sin mesura, consiguiendo así la aprobación del rey. Son los defensores a ultranza del traje. Arribistas, trepas, pelotas, etc., etc.

Influencer crítico: personas que optan por contar la verdad, sea positiva o negativa. Son el niño que descubre el engaño. Y a diferencia del cuento, reciben palos por doquier de los palmeros y el silencio cómplice de los celebrativos.

Como en otras especies, puede haber cruces entre los celebrativos y los críticos, e incluso se puede circular entre uno y otro sin problemas. En cambio, los palmeros nacen así y el resto les tiene tomada la matrícula: son unos apestados sociales para todo el mundo… menos para el rey de turno.

Sobre los especímenes de museos y equipamientos culturales convocantes

En este caso, hay de dos tipos:

Convocante al por mayor: saben que las redes sociales y los influencers 2.0 son autopistas comunicaticas sin peaje. Su objetivo es, única y exclusivamente, conseguir ruido mediático.

Convocante profesional: saben que hay que tratar a los influencers 2.0 como a los periodistas. Es decir, con respeto y sinceridad. Su objetivo también es, obviamente, que su actividad se sume a la conversación social, pero para conseguirlo saben que hay que trabajar de forma profesional.

Tanto si estás en un margen como en el otro de la autopista, ¿qué haces? y ¿qué eres?

Edificios falleros & Museos. Una herencia envenenada para Barcelona

Lunes, mayo 15th, 2017

Falles

¿Edificio fallero?

Los edificios falleros son aquellas construcciones pensadas para no perdurar en el tiempo o para aguantar poco más de lo que dura la exposición que los vio nacer.¹

En Barcelona disponemos nada más y nada menos que de tres de esos edificios, a los que se ofreció una nueva vida como museos. Los cito por orden cronológico: el café-restaurante de la Exposición Universal de 1888 (obra de Lluís Domènech i Montaner), el Palau Nacional de la Exposición Internacional de 1929 (obra de Eugenio P. Cendoya, Enric Catà y Pere Domènech i Roura) y el Edificio Fórum del Fórum de las Culturas 2004 (obra de Jacques Herzog y Pierre de Meuron).

Hablo en pasado, porque el Castell dels Tres Dragons de Domènech i Montaner dejó de ser la sede del Museu de Zoologia en 2010.

En cambio, el Palau Nacional es la sede del Museu Nacional d’Art de Catalunya y el Edificio Fórum del Museu de Ciències Naturals de Barcelona. De estos dos edificios falleros es de lo que voy a hablar en este post.

El Palau Nacional: el pastel de la montaña de Montjuïc

El Palau Nacional, un pastiche historicista que debería haber corrido la misma suerte que el Pabellón alemán de Mies van der Rohe² (atendiendo a su valor arquitectónico, en el caso del Palau Nacional de forma totalmente justificada), se mantuvo en pie: era un bonito pastel para coronar esa vista de la montaña de Montjuïc.

Palau Nacional

En 1934, se convertía en la sede del Museu d’Art de Catalunya. Ya entonces se tuvo que intervenir ante la multitud de problemas que ya sufría.

Y desde entonces hasta ahora. Una porción importante del presupuesto del Museu Nacional d’Art de Catalunya se dedica al mantenimiento de un edificio no apto para usos museísticos.

Como dice su jefe del Área de Infraestructuras y Servicios Generales, Xavier Abelló, el edificio es un gran enfermo que crea multitud de problemas de conservación (Dilluns al Museu Nacional, minuto 18:00).

El Edificio Fórum: el triángulo de las Bermudas del Parque del Fórum

Y la misma pauta se puede aplicar al Edificio Fórum. Una estructura no apta para usos museísticos que se ha transformado en museo.

Edificio Fórum

Un edificio que, aunque joven, ya muestra signos de envejecimiento que deberían sonrojar a todo los implicados en su nacimiento. Atención al siguiente texto:

L’edifici del Museu Blau no ha tingut un manteniment adequat des que es va inaugurar, l’any 2004. En concret, s’han identificat un conjunt de patologies que es poden considerar importants en els àmbits següents: làmina d’aigua de la coberta, instal·lació elèctrica general, climatització, estructura general de l’edifici i il·luminació general.

Aquestes patologies fan que l’edifici es trobi en una situació molt precària, tant pel que fa a la climatització adequada de les sales, cosa que pot afectar la conservació de les col·leccions, com a la seguretat bàsica i la funcionalitat del conjunt.

És urgent, per tant, que es prenguin les mesures necessàries per resoldre aquests problemes, amb atenció especial als d’impermeabilització de la coberta i del sistema elèctric.

No sale de mis teclas; se trata de uno de los objetivos estratégicos del Pla Estratègic 2013-2017 del Museu de Ciències Naturals de Barcelona (página 25). Sin comentarios.

Pocos lo reconocerán, pero el traslado del Museu de Ciències Naturals de Barcelona a ese edifico ha sido una de las decisiones más lamentables que se han tomado en los últimos años. Cosa difícil, cuando el catálogo de malas decisiones es amplio.

Un edificio sin luz natural, que convierte el recorrido por el museo en una experiencia como la que algunos hemos vivido en el Zoo de Barcelona visitando la zona de las aves nocturnas.

Museu Blau

[Fotos: Vicente Ramírez Lucas, Museu Nacional d’Art de Catalunya, Illya Kondratyuk, vía Wikipedia y Museu de Ciències Naturals de Barcelona, vía Flickr]

Moraleja

Si Barcelona vuelve a acoger algún evento del estilo de los comentados, que nadie decida salvar un edificio fallero con la excusa de crear o trasladar allí un museo.

Los edificios falleros son y deben ser efímeros. Y deben serlo por el bien de las arcas públicas, que son nuestras arcas.

Los museos se deben hacer en edificios creados ex professo para ellos. Quien quiera conocer un buen caso, que se llegue al Museu Episcopal de Vic de Federico Correa y Alfons Milà.

Si alguien quiere indultar un edificio fallero, que se lo ofrezca a Juan Roig. Para un Mercadona son ideales.

__________________________

¹ Otra de las acepciones de edificio fallero, que no me ocupa aquí, se refiere a la obra de un famoso arquitecto de la tierra de las Falles.

² Curioso artefacto, el Pabellón alemán. Desmantelado en 1930, se volvió a levantar en los años 80. Si los monumentos son zombies (siguiendo al sociólogo Gil-Manuel Hernández Martí), el pabellón de Mies van der Rohe es el monstruo de Frankenstein.

El conjunto monumental del Parque de la Ciutadella. Un pulmón enfermo

Lunes, mayo 1st, 2017

“Los jardines son a las ciudades,

lo que los pulmones al cuerpo humano”

Josep Fontseré i Mestre (1871)

Parc de la Ciutadella, Google Maps

El Parque de la Ciutadella de Barcelona posee un extraordinario legado patrimonial que permite catalogarlo como parque histórico.

Como explicaba el periodista Toni Pou en “100 anys de ciències naturals”, precisamente ahora se cumple el centenario de la conversión del parque en una referencia de la investigación y divulgación científica.

Pues bien, cuatro de los bienes patrimoniales que representan ese proyecto científico sufren desde hace años una degradación galopante. Me refiero a los antiguos museos Martorell (obra de Antoni Rovira i Trias, 1878-82) y de Zoología (Lluís Domènech i Montaner, 1887-88), el umbráculo (Josep Fontseré i Mestre, 1883-84) y el invernadero (Josep Amargós i Samaranch, 1883-87).

Parc de la Ciutadella, Google Maps 02

En cuanto al primero, el antiguo Museo Martorell de Geología, se trata del primer edificio construido en Barcelona para albergar un museo y del primer museo público de la ciudad. Singularidades que le otorgan un caché que le hace merecedor de un uso museológico digno.

He dicho “antiguo museo”, pero por la información que se puede leer en la entrada no sé si debería decir únicamente “museo”. Concretamente, el museo número 151 del registro de museos de la Generalitat de Catalunya (uno de los regulados por la Llei 17/1990, de 2 de novembre, de museus).

Museu Martorell

Por desgracia para el museo y la museología catalana, hay que hacer caso omiso a la información colocada in situ. 

Si se consulta el registro de museos de la Generalitat de Catalunya, el número 151 no aparece en la lista.

Si se consulta el portal web del Museu de Ciències Naturals de Barcelona, se dice ésto:

Aviso: la visita al centro está cerrada temporalmente al público, excepto la Biblioteca.

Oficialmente ya no es un museo y el acceso no está temporalmente restringido, sino cerrado sin más. Por tanto, nos quedamos con lo de “antiguo museo”.

El proyecto para convertirlo en un museo que explique y presente la historia de las ciencias naturales en Barcelona y Catalunya es eso, un proyecto en estado de hibernación en algún cajón municipal. En el artículo del diario Ara se habla que la propuesta vuelve a salir del cajón. Veremos.

El antiguo Museo de Zoología, construido para ser el café-restaurante de la Exposición Universal, es hoy (y desde el traslado del Museu de Ciències Naturals de Barcelona en 2011 al desagradable y desafortunado Edificio Fórum de Herzog & de Meuron¹) la sede científica del museo por medio del llamado Laboratori de Natura. El portal web vuelve a hablar sobre su situación:

Aviso: la visita al centro está cerrada temporalmente al público en general por motivos de remodelación y acondicionamiento de nuevos espacios para las colecciones del Museo y el centro de documentación, excepto la biblioteca y el acceso a la consulta científica de las colecciones.

Desde hace tiempo, un edificio clave del Modernisme catalán está cubierto parcialmente por una lona protectora. Lo que demuestra que su degradación es evidente y peligrosa.

Museu Zoologia 01

Museu Zoologia 02

El umbráculo está cerrado los fines de semana. Sólo abre de lunes a viernes. Sólo en horario de mañana (de 10 a 15 horas). Bien curioso, porque no creo equivocarme si digo que la mayor afluencia al parque debe ser por las tardes y los fines de semana.

Umbráculo 01

Umbráculo 02

El invernadero no sólo está cerrado temporalmente, como se informa en el portal web del Ayuntamiento de Barcelona, está abandonado. De los cuatro edificios, es el que muestra un estado de conservación más deplorable, casi casi ruinoso.

Invernadero 01

Invernadero 03

Invernadero 02

Haciendo un viaje en el tiempo gracias a Google Maps, se podrá comprobar que en abril de 2011 mostraba signos de envejecimiento, pero no ruina como ahora.

Invernadero 02

Invernadero 01

Seis años de abandono dan para mucho. Interesante la fotografía que viene a continuación. ¿Quién será la persona que recoge los restos del naufragio del invernadero?

Invernadero 04

Visto lo visto, parece más que evidente que el Parque de la Ciutadella padece enfisema pulmonar. Si hay alguien detrás de la pantalla que sienta y padezca por la ciudad, todavía no es tarde para curar al enfermo.

Invernadero 05

[Fotos: Google Maps y Miradas desde la copa]

Ahora bien, mientras vegeta en la UVI, la imagen de los visitantes que pasean por el parque no creo que sea muy positiva cuando pasan por delante de esos cuatro enfermos.

Si los parques son vida, el Parque de la Ciutadella es un zombi.

Seguramente se decida restaurar los edificios en algún momento. Bien.

No obstante, deberíamos pensar muy fuerte y hacernos la siguiente pregunta: ¿es aceptable que por una acto de dejación de sus propietarios, cuando se actúe la factura (con 3% o sin él) que se tenga que abonar sea más elevada que si se hubiesen mantenido en condiciones dignas?

Recordad esta pregunta cuando, en un futuro seguramente no muy lejano, la alcaldesa o alcalde de la ciudad corte triunfalmente la cinta inaugural. Recordadlo, porque en ese momento nadie lo hará.

¹ Estoy trabajando en un artículo sobre el Edificio Fórum y su transformación y uso como equipamiento museístico.

Bonus track

Miquel Àngel Rodríguez-Arias (2016), “Passat, present i futur de la Ciutadella”, Ara, 18/12/2016.

Lascaux, Episodio IV. La copia contraataca

Miércoles, abril 19th, 2017

Hacía tiempo que buscaba un equipamiento patrimonial que me volviese a generar buenas sensaciones, de esas que te hacen volver a creer que se pueden hacer las cosas con excelencia: por fin lo he encontrado en Lascaux. Centre International de l’Art Pariétal.

Lascaux. Episodio IV

Entre las muchísimas cosas que se pueden comentar, me centraré en las tres que más me interesan (por ejemplo, dejo el análisis del magnífico edificio de Snøhetta -a Libe Fdez Torróntegui de reharq* seguro que le interesa-, la gráfica, el merchandise, el despliegue tecnológico, etc. etc.).

Edificio

Sobre la copia de la cueva o la cueva simplemente

A diferencia de la histórica Lascaux II (inaugurada en 1983), ahora se ha reproducido casi la totalidad de la cueva.

Neocueva

Como defensor del original y su aura, he de decir que en un momento dado de la visita a la reproducción me vi comentando con una de mis acompañantes, Yrene Bueno, el detalle del friso de los ciervos cruzando el río. En ese preciso momento me di cuenta que me había olvidado complemente que estaba visitando una copia.

En el caso de Lascaux IV, la experiencia cultural es plena. Aceptando que no se puede visitar el original, la copia lo representa con honores.

Sólo un par de detalles del buen trabajo para conseguir esa inmersión del visitante: dentro de la neocueva la temperatura es la misma que en la cueva (16°C) y la luz está colocada de tal manera que reproduce la incidencia que debieron tener las lámparas paleolíticas en las pinturas (aquí es el único momento del artículo en el que me permito una pequeña observación: para darle más verosimilitud a la iluminación, en algún punto se podría reproducir el parpadeo característico de una llama).

Sobre el uso de la tecnología o el equilibrio entre la mediación tecnológica y la humana

Aunque la presencia de la tecnología es muy relevante en Lascaux, los impulsores del proyecto no han olvidado que un centro así también tiene la obligación de generar empleo.

La totalidad de la visita se hace acompañada de una tablet, pero en la primera parte de inmersión y exploración por la terraza mirador, el abrigo, el camino del descubrimiento y la réplica de la cueva (me sirvo de lo comentado por Manel Miró), el peso lo lleva una persona.

Guía

Sólo un detalle del buen trabajo que realizó la profesional que me acompañó en esa parte de mi “aventura” por Lascaux: como conclusión y despedida, y ante la imposibilidad científica de saber el papel concreto que jugó el arte parietal para sus creadores, nos ofreció algunas de la hipótesis que se han barajado, invitándonos a imaginar la que a nosotros nos pareciese más evocadora. Una forma bella de despedir a un grupo.

En cuanto al despliegue tecnológico, el mejor piropo es que funciona cuando tiene que hacerlo. Dispositivos móviles, Realidad Virtual y Realidad Aumentada al servicio de la mediación cultural.

Tecnología

Sobre el cierre de la Cueva de Lascaux o una acción de Difusión preventiva

Una de mis inquietudes antes de la visita era conocer el tratamiento de un tema fundamental: la explicación de las razones que llevaron al gobierno francés liderado por su ministro de cultura, André Malraux, a cerrar la cueva en abril de 1963.

En El taller de Lascaux se resolvía mi inquietud. El display Un equilibrio frágil explica de una forma muy visual y efectista los problemas que genera la presencia humana en el interior de una cueva como la de Lascaux: aumento de la temperatura, de la humedad y de CO2.

Difusión preventiva

En este punto no quiero olvidar la anécdota que explica uno de los “padres” de la conservación preventiva, Gaël de Guichen. Miembro del equipo que trabajó en la conservación de Lascaux, explica que la forma que tuvieron de hacer entender a la población local que se tenía que cerrar la cueva era utilizando el símil con uno de los productos estrellas del Périgord, el foie. De la misma manera que al abrir una lata de foie en conserva se produce una alteración inmediata en el producto, algo parecido pasaba con la cueva: se había mantenido protegida durante los miles de años que había permanecido sellada, pero con graves afectaciones desde que se había abierto al público, que la visitó masivamente entre 1948 y 1963. Llegado este momento, tengo que confesarme: albergaba la esperanza que esa fuese la forma de explicárselo al visitante.

Vaya en la siguiente foto mi homenaje a Gaël de Guichen y al magistral símil de la lata de foie.

Gaël de Guichen

En conclusión

Lascaux. Centre International de l’Art Pariétal es, sin ningún género de dudas, el centro de referencia de la presentación del arte parietal paleolítico.

Si en su momento ya recomendé a los interesados en museografía, museos y patrimonio la visita a la Vall de Boí para conocer el mapping Taüll 1123, ahora recomiendo la visita al centro de Montignac.

Un profesional con inquietudes y, por tanto, que quiera estar al día, debe visitar Lascaux. Centre International de l’Art Pariétal. 

En mi caso, hacía mucho tiempo (demasiado) que no recordaba ser tan feliz visitando un equipamiento patrimonial. He de reconocer que también tienen su parte de responsabilidad las dos personas que me acompañaron: Yrene Bueno y Manel Miró. Vaya mi agradecimiento a los dos por aceptar mi propuesta con entusiasmo.

Lascauxfolie

[Fotos: Snøhetta y Miradas desde la copa]

En vista de la magnífica experiencia, está claro que habrá que visitar la Caverne du Pont d’Arc, el otro gran proyecto francés de presentación de una cueva con arte parietal, en este caso de la Cueva de Chauvet.

Con sólo investigar un poco en su web dan ganas de hacerlo mañana mismo.

DCIM100MEDIADJI_0084.JPG

[Foto: Caverne du Pont d’Arc]

Por ahora me conformo con el documental de Werner Herzog “La cueva de los sueños olvidados”.

Bonus track

Le Monde (2017), “Les merveilles de Lascaux. Du chef-d’œuvre à la réplique intégrale”, marzo.

Manel Miró (2017), “Lascaux IV, el triunfo de la réplica”, Raining Stones. Interpretar el patrimonio.

Para los lectores que no puedan viajar hasta Francia, pueden conocer la Cueva de Lascaux gracias a la visita virtual disponible aquí. ¡Buen viaje al paleolítico!

Una última observación: en el viaje virtual se puede acceder al Pozo (con la única representación humana de todo la cueva) y al Divertículo de los Felinos (con grabados), que no se han podido reproducir físicamente por su poca accesibilidad (el arte parietal del Pozo sí se reproduce en El Taller de Lascaux).

Cuando el museo se convierte en sala de fiestas

Miércoles, abril 12th, 2017

Rijskmuseum 04

Los museos también se dedican a la restauración

Jordi Padró

Hace ya más de tres años, al hilo de la (tristemente) famosa boda en el MNAC, escribía el post La desaparición de la líneas rojas en la gestión de los museos, y me hacía una serie de preguntas, entre la que estaba la que sigue:

Si una empresa, institución o particular con posibilidades (económicas) se enamora de la sala del Ábside de Sant Climent de Taüll ¿el museo la cerrará por unos días para que se celebre un acto privado?

Ahora, ya tengo un magnífico (pero lamentable) ejemplo para ilustrarlo: la otra noche, el Rijskmuseum de Ámsterdam alquilaba sus salas para que Vogue celebrase una fiesta privada. Las salas en las que se exponen obras maestras de Vermeer, Rembrandt, Hals y Cia., ocupadas por mesas, sillas y la alegría de la vida de una fiesta de este estilo.

Rijskmuseum 01

Rijskmuseum 02

Rijskmuseum 03

[Fotos: Reiner RVDA]

Las imágenes hablan por sí solitas. El vídeo, que he conocido gracias a Rosario Fontova, lo redondea.

Sólo faltaba la clásica bola discotequera colocada encima de la Ronda de noche

Gracias a este caso, dos colegas (Damià Amorós y Alberto Velasco) me ponen sobre la pista de otro ejemplo: la noche del 23 de mayo de 2014, se celebraba una cena en las salas del Museo Diocesano Barbastro-Monzón.

Museo Diocesano Barbastro-Monzón

[Foto: Museo Diocesano Barbastro-Monzón]

Una vez más, la imagen “habla”. Invitados y sillas peligrosamente cercanas a las obras expuestas…

¿Dónde queda la conservación preventiva de las obras expuestas?

¿Dónde queda la verdadera misión de los museos?

Cuando el dinero o la política entran por la puerta del museo, su misión, decoro y profesionalidad saltan por la ventana.

¿Qué puede pasar?

Gracias al “soplo” de Celia Guilarte, puedo ilustrar una de las consecuencias directas de este tipo de eventos: que alguna pieza se dañe. Es lo que pasó el 10 de diciembre de 2015 en el British Museum. Un camarero rompió un dedo de la Venus de Townley.

Los titulares, demoledores:

“How the Townley Venus’s thumb was knocked off at the British Museum”, The Art Newspaper, 26/10/2016

“Hapless caterer knocks thumb off Roman statue in British Museum accident”, The Telegraph, 26/10/2016.

“Venus Loses Thumb in Encounter With Caterer (but She Has It Back)”, The New York Times, 27/10/2016.

“Una Venus del British Museum, dañada por un camarero”, ABC, 27/10/2016.

Un pequeño detalle: la noticia no trascendió a los medios de comunicación hasta casi un año después. ¿Cómo es posible? Fácil: el museo lo intentó ocultar.

Algo insólito, pues cualquier responsable de comunicación mínimamente profesional sabe que este tipo de cosas es mejor no ocultarlas, ya que es más que probable que, tarde o temprano, se acaben filtrando a la prensa o en alguna red social.

Al hilo de este último comentario: ¿algún museo que se quiera confesar?

Ampliación. Más casos

Gracias a Jordi Padró, me llegaba la noticia que el pasado 31 de marzo, la Societat Catalana de Pneumologia celebraba su cena de gala de la XXXV Diada Pneumològica en las salas del Museu de Badalona.

02

[Foto: BCIN]

La imagen, una vez más, lo dice todo.

Me sorprende y mucho que el propio museo no tenga empacho en publicarla en su propio perfil en Twitter. Hacerlo implica muchas cosas. Muchas.

Museu Badalona

He de reconocerlo, nunca imaginé que llegaría a ver algo así. Ayer, Demian Ramos me informaba de la fiesta de Louis Vuitton en el Musée du Louvre. La cena se celebró en la Salle des Etats. De fondo, la Monna Lisa.

Sala de los Estados

[Foto: Wallpaper, vía Instagram]

Es una imagen demoledora: el museo francés por excelencia, su sala más emblemática, convertida en un restaurante.

Carlo Mazzoni, via Instagram

[Foto: Carlo Mazzoni, vía Instagram]

Una cena presidida por el presidente-director del museo, Jean-Luc Martínez (Wallpaper). Y por Mme Gherardini, bien sûr.

¿Una realidad aceptada?

No le debería haber hecho caso: Boro me envió una secuencia de fotos de eventos realizados en salas de museos de todo el mundo, indicándome que con solo hacer una búsqueda en San Google, tendría multitud de ejemplos.

Así es. Entre esa ingente cantidad de casos, hay uno que me gustaría comentar: el British Museum. No sólo se han hecho y se hacen este tipo de eventos (con las consecuencias arriba explicadas), sino que se comercializan sin ningún reparo. Por ejemplo, la Sala 17 del museo, que conserva el Monumento de las Nereidas, se puede alquilar para celebrar una fiesta.

Room 17

British Museum 01

[Fotos: British Museum]

No hay problema en hacerlo, ya que se publicita en el apartado Event spaces del portal web corporativo del museo.

Luego este tipo de cosas se aceptan. ¿Es así?

The Metbnb. Una broma con fundamento

El pasado 1 de abril, Hyperallergic publicaba el artículo In Effort to Cover Deficit, Metropolitan Museum Partners with Airbnb to Rent Period Rooms, en el que anunciaba la colaboración de el Metropolitan Museum con Airbnb: el museo, necesitado de ingresos, alquilaría sus habitaciones históricas.

20BREUER-master768-xxxx-720x480

[Imagen: Hyperallergic]

Aunque se trataba de una broma del “April Fools’ Day”, la verdad es que planteaba una interesante reflexión: si se siguen recortando o directamente eliminando las asignaciones públicas a los museos, estos se verán obligados a aceptar cosas simplemente inimaginables como la de la broma. Como decía el replicante de Blade Runner, veremos cosas que no creeríamos: ¿un paseo por Central Park en un carro etrusco del siglo VI aC? (joint venture del Met con Uber).

Bonus track

Maria Palau (2017), “Ni de conya al museus”, El Punt Avui, 25 de marzo.

Addenda

Artículo publicado originariamente el 11 de marzo de 2017.

Este artículo no sería posible sin la colaboración de una serie de personas. Yrene Bueno me informó del caso del Rijksmuseum, que sirvió de detonante para redactarlo. Alberto Velasco, Damià Amorós, Jordi Padró, Celia Guilarte, Karmele Barandiaran, Demian Ramos y Boro me han informado de la mayoría de casos que me permiten ilustrarlo. A todos ellos, gracias.

El cómic entra en el museo de arte. Por favor, que no lo haga como el cartel

Domingo, abril 2nd, 2017

Mono

[Foto: Miradas desde la copa]

Nunca he entendido que los museos de arte que exhiben o hacen exposiciones temporales sobre el cartel, expongan estas muestras publicitarias solamente desde el punto de vista estético, castrando voluntariamente su verdadera función, sin la cual jamás se habrían diseñado: la promocional.

No tendríamos la trinidad de carteles de Ramon Casas para el Anís del Mono, si la empresa de Badalona no hubiese convocado un concurso en 1898 para conseguir un cartel que publicitase su evolucionado producto anisado.

En los museos de arte, la función publicitaria primigenia del cartel casi siempre queda diluida y supeditada a la aproximación meramente esteticista.

Hay pocos artefactos más extraños que un cartel enmarcado, protegido por un vidrio y acompañado por una minúscula cartela informativa.

Photo Pedro Ruiz en Le Devoir

[Foto: Pedro Ruiz, Le Devoir]

Siempre que veo un cartel encapsulado de esa manera, me vienen a la cabeza los museos de ciencias naturales y sus colecciones de coleópteros clavados con paciencia de acupuntor chino en tapetes de terciopelo granate.

No me gustaría que ahora que finalmente algunos museos de arte españoles han puesto el foco en el cómic (el Museo Thyssen-Bornemisza ha sido el pionero, seguido por ahora por el Museo Nacional del Prado y parece ser que pronto también por el Museu Nacional d’Art de Catalunya), pase algo parecido.

No me gustaría que el cómic fuese exhibido como si se tratase de una pieza de Velázquez. No me gustaría ver expuesto un cómic como si fuera un escarabajo rinoceronte.  

Por otra parte, de la emergencia del cómic se genera una curiosidad: hemos tenido que esperar al siglo XXI para que el cómic franquee las puertas del museo de arte español. Pero al hacerlo, llega tarde a la fiesta: como me comentó irónicamente Carles Sora, deberían estar hablando e incorporando ya el cómic interactivo (algo que sí ha hecho un museo de sitio: Un videojuego narrativo para que los jóvenes se enganchen al museo). Pero como dice el refrán, nunca es tarde si la dicha es buena. Aunque la dicha no sea interactiva.

Este post viene al hilo del interesante artículo del periodista cultural Xavi Serra sobre el auge del cómic en algunos museos de arte españoles, El còmic travessa les portes dels museus

Museos y exposiciones virtuales. El caso excepcional del Museo Thyssen-Bornemisza

Jueves, marzo 30th, 2017

Gracias, Museo Thyssen-Bornemisza.

¿Por qué comienzo el post con este agradecimiento? Pues por una razón bien sencilla: el Museo Thyssen-Bornemisza es el único museo español que pone a disposición de los internautas su colección permanente y todas sus exposiciones temporales. Y el único museo de arte del mundo que lo hace de todas y cada una de las exposiciones temporales desde 2001, cuando puso en marcha Canaletto. An imaginary Venice (ver Visitas virtuales).

Además de permitir la visita virtual a personas que nunca podrán desplazarse a Madrid para visitar físicamente el museo y sus exposiciones (en este punto siempre pienso en mis colegas al otro lado del Atlántico), también facilita la vida a periodistas e investigadores. Mirad estas dos imágenes:

Thyssen virtual 01

Thyssen virtual 02

Efectivamente, gracias a la visita virtual del museo nos podemos trasladar digitalmente a Madrid para conocer una determinada sala. En este caso, la polémica Sala H de pintura europea del siglo XIX (Colección Carmen Thyssen-Bornemisza) y la no menos polémica Caballos de carreras en un paisaje de Edgard Degas.

Un periodista cultural o un investigador pueden hacerlo sin moverse de la redacción o de su despacho y en cualquier momento del día. Del hic et nunc al ubique et semper.

Querido Internet, nunca te podremos agradecer las muchas comodidades que nos has regalado.

Aviso para malpensados o despistados

Son públicas y notorias mis discusiones con el director artístico del museo (Guillermo Solana) y con su director de comunicación (José María Goicoechea). Basta con leer las perlas que me “regaló” Goico en este mismo portal: Museos y publicidad. Por lo tanto, que nadie piense que esto es un “artículo enjabonador”, que es un intento por congraciarme con nadie (ciertamente, no tengo que congraciarme con nadie por el simple hecho de disentir en determinados aspectos).

En mis críticas, intento ser siempre justo, para lo bueno y para lo malo (otra cosa es que lo consiga: estoy plagado de imperfecciones). Pero no tengo ojeriza a ningún museo: si hay algo que se hace bien, felicito; si hay algo que se hace mal; manifiesto mi disensión.

En este caso, el museo madrileño es de los pocos en el mundo (digo bien y repito: en el mundo) que puede alardear de un proyecto estable de presencia virtual. Aunque ya está dicho aquí y aquí, he pensado que ya que el museo se ha citado colateralmente en el artículo Buenas y malas praxis en periodismo cultural. Dos ejemplos para situar el debate, merecía la pena difundirlo de forma exclusiva.

Bonus track

Hablando de exposiciones temporales, os recomiendo visitar virtualmente la muestra Mondrian & De Stijl del Gemeentemuseum de La Haya. Está abierta siguiendo la fórmula 24/7/365.

Mondrian

Addenda

Gracias a la colaboración de Lola Feijoo, he conocido otro ejemplo de museo de arte, The Frick Collecion, que pone a disposición de los internautas tanto su colección permanente (virtual tour of The Frick Collection) como sus exposiciones temporales (Virtual Exhibitions). Como, por ejemplo, de la exposición Piero della Francesca in America (2013).

Frick Collection

Frick Collection 02

Llamamiento popular

Si conocéis más ejemplos de museos de arte que ofrezcan esta posibilidad a los internautas, no dudéis en comentármelo: estaré encantado de incorporarlo a este artículo.

El Museo del Prado, el poblado galo que se resiste a la fotografía

Sábado, marzo 18th, 2017

Buen momento, ahora que hay cambio en la dirección del buque insignia de la museística española, para plantear un tema que viene sobrevolando el museo desde hace años: el mantenimiento de la prohibición a los visitantes de tomar fotos en las salas del museo.

El Museo Nacional del Prado es de los últimos grandes museos internacionales que todavía no permite a sus visitantes fotografiar en las salas.

Tal y como ha evolucionado la fotografía en los últimos años, son pocos los museos que se resisten a la entrada triunfal en sus salas de las cámaras de los visitantes.

Mona Lisa Piqué

Para pulsar el estado de opinión sobre el tema, plantee una encuesta desde mi perfil en una red social (vaya mi agradecimiento público a las 177 personas que han participado). Aunque no hay ninguna pretensión científica (¡no puede haberla!), los resultados sí son interesantes: mayoritariamente se opina que se tendría que permitir la fotografía en el Museo Nacional del Prado (un 68% de los encuestados), aunque un 32% piensa todo lo contrario.

Encuesta

Un debate que hace años se vive y su libra en otros países. Francia es uno de ellos: aunque el Ministère de la Culture et de la Communication había publicado Tous photographes !, una carta de buenas prácticas fotográficas y fílmicas en equipamientos patrimoniales, el Musée d’Orsay mantenía la prohibición.


Tous photographes! Charte de l’usage de la… por culture-gouv

Una potente plataforma ciudadana, OrsayCommons, y la oportuna actuación de la ministra de cultura en aquellos momentos, Fleur Pellerin, lograron finalmente algo que parecía imposible: que se permitiese la fotografía en el museo parisino. Aquí información sobre el caso: Museos y Relaciones Públicas: el poder de los nuevos prescriptores y El fracaso de los nuevos prescriptores. El museo, las fotos y la ministra.

¿Qué argumentos utiliza el Museo Nacional del Prado para mantener la prohibición? 

Cuando algún visitante molesto por la prohibición o personas interesadas en temas museológicos les han preguntado por ello en alguna red social, el argumentario es el que se puede ver en este intercambio de tuits:

Argumentario Museo Nacional del Prado

Es decir, se le prohíbe al visitante para preservar la calidad de la visita y la integridad física de las obras de arte, expuestas a los flashes accidentales.

Argumentario en contra de la prohibición

A la primera de las cuestiones, es evidente que ante piezas icónicas como Las meninas o El jardín de las delicias, en las que se producen aglomeraciones, la presencia de las cámaras las aumentaría significativamente, mermando seguramente la calidad de la visita. Algo que no pasa en el resto de las salas y ante el resto de obras digamos mortales.

Si se quieren evitar las escenas que se viven en el Musée du Louvre ante la Monna Lisa, ya existe la experiencia de otros museos para que eso no ocurra: la prohibición de fotografiar ante esas obras en concreto. Los responsables del Prado no tienen que viajar muy lejos para conocer esas experiencias, ya que bajando por el Paseo del Prado y entrando en el Reina Sofía ya se encuentran con un buen ejemplo: allí, se permite la foto menos en la sala en la que se expone el Guernika.

La segunda ya se ha demostrado que no es científicamente cierta. Cuando los flashes de las cámaras emitían la fuente de luz por ignición, la prohibición tenía todo el sentido, pero hoy día ya no es así con los flashes electrónicos: la incidencia es mínima, tanto como para no poder apelar a la conservación preventiva para prohibirlo. Ante aquellas obras maestras que todos los visitantes quieren fotografiar o fotografiarse, y por tanto, muy expuestas si se permitiese el uso de flash, tendría sentido la prohibición del uso del flash.

No obstante, hay un argumento definitivo para que no se pueda utilizar el flash: es molesto para los propios visitantes. Detalle que justifica que se mantenga la prohibición (siempre que se informe mediante una píldora de difusión preventiva, claro está) por pura cortesía con el resto de visitantes.

Mi propia experiencia como visitante

Como autor del post, me permito la licencia de explicar mi propia experiencia sobre el tema como usuario habitual de museos y equipamientos patrimoniales.

Durante mi visita al Neues Museum de Berlín, afloró una sensación que no había experimentado antes. Iba contento haciendo fotos hasta que llegué a la sala en la que se expone el busto de Nerfertiti: allí está prohibido hacerlas.

Nefertiti

[Foto: Staatliche Museen zu Berlin / Achim Kleuker]

Al principio me molestó que no me permitiesen hacerle alguna foto a la escultura, pero cuando estaba frente a frente de ella me di cuenta que la estaba saboreando plenamente, sin preocuparme de la cámara y de tomar la mejor fotografía de la historia.

En ese momento, fui consciente de un sentimiento muy personal: cuando no puedo hacer fotos tengo la sensación de saborear más lo que estoy viendo. Pero repito y reitero: es una sensación personal. Y como tal hay que entenderla.

El argumento definitivo

Aunque como he dicho, yo mismo disfruto más cuando no estoy pendiente de la cámara, lo que no es admisible en un equipamiento de titularidad pública es que imponga un determinado criterio, que además rema a contracorriente de la realidad. Un principio que incluso no obliga a entrar en temas jurídicos (ver el documento de Pierre Noual en el apartado de Bonus track).

Un buen gestor debe aceptar el mundo en el que vive. Y en el nuestro, los smartphones, la foto y los selfies son el pan nuestro de cada día.

Si preocupa que los visitantes abusen de los selfies, lo que el museo debería hacer es convencerles de que no lo hagan: que sean muy selectivos con las autofotos, que las compartan por las redes sociales (con los beneficios comunicativos que eso conlleva para el propio museo) y que disfruten plenamente de la experiencia de encontrarse frente a obras únicas. Y eso pasa por comunicárselo de forma activa y evidente.

Espero y deseo que Miguel Falomir sea un excelente director; para ello tendrá que ser un gestor del siglo XXI. El Museo Nacional del Prado lo merece.

Si has llegado hasta aquí (toda una proeza en el mundo gaseoso de Internet), ¿qué opinas tú: fotos sí o fotos no?

La respuesta oficial del Museo Nacional del Prado

Aunque el museo ha sido nombrado y apelado sobre el tema en multitud de mensajes publicados en diferentes redes sociales, su decisión estratégica ha sido la de mantenerse al margen (un caso más para analizar la estrategia comunicativa en redes sociales de nuestros museos).

Finalmente, me puse en contacto con su Área de Comunicación, y esta es la repuesta oficial del museo:

Se apuesta por una visita de calidad, evitando en la medida de lo posible distorsiones y molestias que vayan en detrimento de la experiencia directa de la obra de arte por parte del espectador y aglomeraciones que puedan poner en riesgo las obras. Hay que tener en cuenta que el Prado recibe una media de casi 3 millones de visitantes anuales.

Bonus track

David Sanders (1995), “Photographic Flash: Threat or Nuisance?”, National Gallery Technical Bulletin, Volumen 16, pp. 66-72.

Martin H. Evans (2013), “Amateur Photographers in Art Galleries: Assessing the harm done by flash photography”.

Pierre Noual (2017), “Photographier au musée. Guide de sensibilisation juridique à l’usage du visiteur-photographe”.