Posts Tagged ‘Museografía’

Lascaux, Episodio IV. La copia contraataca

Miércoles, abril 19th, 2017

Hacía tiempo que buscaba un equipamiento patrimonial que me volviese a generar buenas sensaciones, de esas que te hacen volver a creer que se pueden hacer las cosas con excelencia: por fin lo he encontrado en Lascaux. Centre International de l’Art Pariétal.

Lascaux. Episodio IV

Entre las muchísimas cosas que se pueden comentar, me centraré en las tres que más me interesan (por ejemplo, dejo el análisis del magnífico edificio de Snøhetta -a Libe Fdez Torróntegui de reharq* seguro que le interesa-, la gráfica, el merchandise, el despliegue tecnológico, etc. etc.).

Edificio

Sobre la copia de la cueva o la cueva simplemente

A diferencia de la histórica Lascaux II (inaugurada en 1983), ahora se ha reproducido casi la totalidad de la cueva.

Neocueva

Como defensor del original y su aura, he de decir que en un momento dado de la visita a la reproducción me vi comentando con una de mis acompañantes, Yrene Bueno, el detalle del friso de los ciervos cruzando el río. En ese preciso momento me di cuenta que me había olvidado complemente que estaba visitando una copia.

En el caso de Lascaux IV, la experiencia cultural es plena. Aceptando que no se puede visitar el original, la copia lo representa con honores.

Sólo un par de detalles del buen trabajo para conseguir esa inmersión del visitante: dentro de la neocueva la temperatura es la misma que en la cueva (16°C) y la luz está colocada de tal manera que reproduce la incidencia que debieron tener las lámparas paleolíticas en las pinturas (aquí es el único momento del artículo en el que me permito una pequeña observación: para darle más verosimilitud a la iluminación, en algún punto se podría reproducir el parpadeo característico de una llama).

Sobre el uso de la tecnología o el equilibrio entre la mediación tecnológica y la humana

Aunque la presencia de la tecnología es muy relevante en Lascaux, los impulsores del proyecto no han olvidado que un centro así también tiene la obligación de generar empleo.

La totalidad de la visita se hace acompañada de una tablet, pero en la primera parte de inmersión y exploración por la terraza mirador, el abrigo, el camino del descubrimiento y la réplica de la cueva (me sirvo de lo comentado por Manel Miró), el peso lo lleva una persona.

Guía

Sólo un detalle del buen trabajo que realizó la profesional que me acompañó en esa parte de mi “aventura” por Lascaux: como conclusión y despedida, y ante la imposibilidad científica de saber el papel concreto que jugó el arte parietal para sus creadores, nos ofreció algunas de la hipótesis que se han barajado, invitándonos a imaginar la que a nosotros nos pareciese más evocadora. Una forma bella de despedir a un grupo.

En cuanto al despliegue tecnológico, el mejor piropo es que funciona cuando tiene que hacerlo. Dispositivos móviles, Realidad Virtual y Realidad Aumentada al servicio de la mediación cultural.

Tecnología

Sobre el cierre de la Cueva de Lascaux o una acción de Difusión preventiva

Una de mis inquietudes antes de la visita era conocer el tratamiento de un tema fundamental: la explicación de las razones que llevaron al gobierno francés liderado por su ministro de cultura, André Malraux, a cerrar la cueva en abril de 1963.

En El taller de Lascaux se resolvía mi inquietud. El display Un equilibrio frágil explica de una forma muy visual y efectista los problemas que genera la presencia humana en el interior de una cueva como la de Lascaux: aumento de la temperatura, de la humedad y de CO2.

Difusión preventiva

En este punto no quiero olvidar la anécdota que explica uno de los “padres” de la conservación preventiva, Gaël de Guichen. Miembro del equipo que trabajó en la conservación de Lascaux, explica que la forma que tuvieron de hacer entender a la población local que se tenía que cerrar la cueva era utilizando el símil con uno de los productos estrellas del Périgord, el foie. De la misma manera que al abrir una lata de foie en conserva se produce una alteración inmediata en el producto, algo parecido pasaba con la cueva: se había mantenido protegida durante los miles de años que había permanecido sellada, pero con graves afectaciones desde que se había abierto al público, que la visitó masivamente entre 1948 y 1963. Llegado este momento, tengo que confesarme: albergaba la esperanza que esa fuese la forma de explicárselo al visitante.

Vaya en la siguiente foto mi homenaje a Gaël de Guichen y al magistral símil de la lata de foie.

Gaël de Guichen

En conclusión

Lascaux. Centre International de l’Art Pariétal es, sin ningún género de dudas, el centro de referencia de la presentación del arte parietal paleolítico.

Si en su momento ya recomendé a los interesados en museografía, museos y patrimonio la visita a la Vall de Boí para conocer el mapping Taüll 1123, ahora recomiendo la visita al centro de Montignac.

Un profesional con inquietudes y, por tanto, que quiera estar al día, debe visitar Lascaux. Centre International de l’Art Pariétal. 

En mi caso, hacía mucho tiempo (demasiado) que no recordaba ser tan feliz visitando un equipamiento patrimonial. He de reconocer que también tienen su parte de responsabilidad las dos personas que me acompañaron: Yrene Bueno y Manel Miró. Vaya mi agradecimiento a los dos por aceptar mi propuesta con entusiasmo.

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[Fotos: Snøhetta y Miradas desde la copa]

En vista de la magnífica experiencia, está claro que habrá que visitar la Caverne du Pont d’Arc, el otro gran proyecto francés de presentación de una cueva con arte parietal, en este caso de la Cueva de Chauvet.

Con sólo investigar un poco en su web dan ganas de hacerlo mañana mismo.

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[Foto: Caverne du Pont d’Arc]

Por ahora me conformo con el documental de Werner Herzog “La cueva de los sueños olvidados”.

Bonus track

Le Monde (2017), “Les merveilles de Lascaux. Du chef-d’œuvre à la réplique intégrale”, marzo.

Manel Miró (2017), “Lascaux IV, el triunfo de la réplica”, Raining Stones. Interpretar el patrimonio.

Para los lectores que no puedan viajar hasta Francia, pueden conocer la Cueva de Lascaux gracias a la visita virtual disponible aquí. ¡Buen viaje al paleolítico!

Una última observación: en el viaje virtual se puede acceder al Pozo (con la única representación humana de todo la cueva) y al Divertículo de los Felinos (con grabados), que no se han podido reproducir físicamente por su poca accesibilidad (el arte parietal del Pozo sí se reproduce en El Taller de Lascaux).

El cómic entra en el museo de arte. Por favor, que no lo haga como el cartel

Domingo, abril 2nd, 2017

Mono

[Foto: Miradas desde la copa]

Nunca he entendido que los museos de arte que exhiben o hacen exposiciones temporales sobre el cartel, expongan estas muestras publicitarias solamente desde el punto de vista estético, castrando voluntariamente su verdadera función, sin la cual jamás se habrían diseñado: la promocional.

No tendríamos la trinidad de carteles de Ramon Casas para el Anís del Mono, si la empresa de Badalona no hubiese convocado un concurso en 1898 para conseguir un cartel que publicitase su evolucionado producto anisado.

En los museos de arte, la función publicitaria primigenia del cartel casi siempre queda diluida y supeditada a la aproximación meramente esteticista.

Hay pocos artefactos más extraños que un cartel enmarcado, protegido por un vidrio y acompañado por una minúscula cartela informativa.

Photo Pedro Ruiz en Le Devoir

[Foto: Pedro Ruiz, Le Devoir]

Siempre que veo un cartel encapsulado de esa manera, me vienen a la cabeza los museos de ciencias naturales y sus colecciones de coleópteros clavados con paciencia de acupuntor chino en tapetes de terciopelo granate.

No me gustaría que ahora que finalmente algunos museos de arte españoles han puesto el foco en el cómic (el Museo Thyssen-Bornemisza ha sido el pionero, seguido por ahora por el Museo Nacional del Prado y parece ser que pronto también por el Museu Nacional d’Art de Catalunya), pase algo parecido.

No me gustaría que el cómic fuese exhibido como si se tratase de una pieza de Velázquez. No me gustaría ver expuesto un cómic como si fuera un escarabajo rinoceronte.  

Por otra parte, de la emergencia del cómic se genera una curiosidad: hemos tenido que esperar al siglo XXI para que el cómic franquee las puertas del museo de arte español. Pero al hacerlo, llega tarde a la fiesta: como me comentó irónicamente Carles Sora, deberían estar hablando e incorporando ya el cómic interactivo (algo que sí ha hecho un museo de sitio: Un videojuego narrativo para que los jóvenes se enganchen al museo). Pero como dice el refrán, nunca es tarde si la dicha es buena. Aunque la dicha no sea interactiva.

Este post viene al hilo del interesante artículo del periodista cultural Xavi Serra sobre el auge del cómic en algunos museos de arte españoles, El còmic travessa les portes dels museus

‘Mapping’ Taüll 1123, el nuevo efecto Guggenheim

Martes, enero 31st, 2017

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Es algo muy humano que un proyecto con éxito se tienda a replicar con la ilusión de reproducirlo.

El aterrizaje del Museo Guggenheim reinventó Bilbao desde que se posó como un ovni marciano en la orilla de la ría del Nervión.

En el imaginario colectivo fue un cambio positivo, por lo que otras ciudades del mundo, de Valencia a Abu Dhabi, han tomado buena nota. La fórmula es sencilla: se encarga un edificio singular a un arquitecto mediático con la excusa de inaugurar un nuevo equipamiento cultural. Tanto da que sea una sucursal del Louvre en un emirato árabe que una ciudad de la cultura en lo alto de un monte cercano a Santiago de Compostela. El Jean Nouvel o Peter Eisenman de turno tiene buenos recursos para conseguir el tan ansiado efecto Guggenheim.

Aunque tocar la tecla de la suerte es altamente improbable ni sentando al piano al mismísimo Sam de Casablanca, desde entonces gobernantes de países, regiones o ciudades han repetido una y otra vez aquello de Tócala otra vez, Sam. Todos quieren tener su Guggenheim. Bueno, realmente lo que quieren es el efecto transformador que tuvo el museo en la ciudad vasca.

Algo parecido está pasando con el ‘mapping’ Taüll 1123, del que ya se ha hablado en El video mapping de Sant Climent de Taüll. De la copia aumentada al patrimonio audiovisual o en ¿El Pantocrátor de Taüll quiere volver a casa? (Manel Miró en su blog Raining Stones).

Ha sido tal el éxito de la copia tecnológica para substituir las pinturas murales conservadas en el Museu Nacional d’Art de Catalunya, que ante cualquier reclamación para que una obra de arte vuelva al lugar para el que fue creada, la fórmula parece ser la de utilizar la abracadabrante palabra de ‘mapping’.

El efecto ‘mapping’ Taüll 1123 está en marcha. A continuación, dos muestras.

En un momento determinado del conflicto por los bienes del monasterio de Sigena entre los gobiernos de Catalunya y Aragón, la prensa se ha hecho eco de la noticia que se barajó la idea de hacer un ‘mapping’ para responder a la restitución de las pinturas murales de la sala capitular (Un pacto catalano aragonés para el arte, José Ángel Montañés, El País).

Más reciente en el tiempo, también ha salido de paseo la palabra mágica para reconstruir los sepulcros de los condes de Urgell en el monasterio de Santa Maria de Bellpuig de les Avellanes, hoy expuestos en The Met Cloisters del Metropolitan Museum de Nueva York (Sepulcres virtuals, Maria Palau, El Punt Avui).

Estas son la declaraciones del director del monasterio, Robert Porta:

El director del monestir va plantejar la idea de fer una reproducció dels sepulcres. Sense descartar del tot la còpia física, es va donar prioritat a una rèplica virtual amb tecnologia d’última generació, per l’estil de l’aplaudit mapping tridimensional de les pintures murals romàniques de Sant Climent de Taüll.

La segunda noticia es la más sorprendente: se habla de una proyección audiovisual para reconstruir piezas tridimensionales. Parece que ejemplos como el del Museu Episcopal de Vic, que lleva años trabajando en réplicas como la del Retablo de la pasión, muerte, resurrección y ascensión de Cristo de Bernat Saulet, Nuestra Señora de Boixadors o Nuestra Señora de las Nieves no es suficiente.

Para la aproximación surfista entre patrimonio y tecnología (ver Mapa de actitudes ante la relación Patrimonio & TIC), hacer copias con tecnología punta no es lo suficientemente atractivo si no se puede utilizar algún término de moda. En este caso el de ‘mapping’.

A este paso, si no se entiende que lo realizado en Taüll fue algo especial pensado para un problema singular, se caerá en algo que ya alertaba la gran Rocío Jurado: se nos murió el ‘mapping’ de tanto usarlo.

Ampliación del post gracias al papanatismo tecnológico (21/02) 

Hace escasos días, los medios de comunicación se hacían eco de otra iniciativa patrimonial que anunciaba la aplicación de un nuevo ‘mapping’: La tecnologia del mapping reproduirà l’esplendor de la porta dels Apòstols de la Seu Vella de Lleida.

Como ya pasaba con el caso de los sepulcros, aquí también se percibe ese papanatismo tecnológico del que tanto hablo últimamente: se pone como ejemplo de éxito Taüll 1123, cuando hace muchos años, bastantes ya, se ha hecho algo parecido en la catedral francesa de Amiens (Amiens, la cathédrale en couleurs, Skertzò, 1999).

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[Fotos: Athem & Skertzò]

Es igual, el ‘mapping’ de Taüll está de moda…

Bonus track

Iñaqui Esteban: El efecto Guggenheim: del espacio basura al ornamento, Anagrama, Barcelona, 2007.

Santos M. Mateos: “Imprimir y proyectar. Tecnología digital y reproducción de obras de arte”, en Opción, Año 31, núm. especial 6, 2015, p. 461-476.

La exposición del Bosco, un tríptico de la museología actual

Lunes, junio 20th, 2016

Magna, irrepetible, cita excepcional [la exposición]

Fascinante, onírico, desbordante [el artista]

Fijadas algunas hipérboles sobre la muestra y los clásicos adjetivos que se le regalan a El Bosco, que nadie espere aquí una crítica artística. Me interesa para ilustrar determinados síntomas museológicos que tienen que ver con la gestión y la museografía, y por los intereses de éste blog, con la comunicación global (la mediación cultural y la comunicación). Un magnífico hilo que me permite hilvanar diversos temas que me (pre)ocupan últimamente.

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[Foto: Miradas desde la copa]

Tabla central. Sobre gestión o mucho más que una exposición temporal

Sin duda es uno de los puntos fuertes del proyecto conmemorativo: la exposición no deja de ser una pieza más de un gran puzle.

Además de un nutrido número de actividades (conferencias, música, cine, etc.), hay tres piezas más que componen el puzle: el cómic El tríptico de los encantados (una pantomima bosquiana) de Max, el documental El Bosco, el jardín de los sueños de José Luis López-Linares y la videoinstalación Jardín Infinito del artista Álvaro Perdices y el cineasta Andrés Sanz (a partir del 4 de julio).

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[Foto: Museo Nacional del Prado]

Sigue en ello la estela de museos como el Louvre, que hace tiempo apostó por este tipo de medios. Y lo hace por la puerta grande, dejando esos proyectos en manos de reputados profesionales como Max o José Luis López-Linares.

En éste aspecto, mi más sincera y efusiva felicitación al Museo Nacional del Prado. Como buque insignia de la museística española, abre ruta para que el resto de la flota se inspire. ¡Enhorabuena!

Tabla izquierda. Sobre museografía o casi todo sigue igual

Aunque Miguel Falomir, Director Adjunto de Conservación e Investigación del Museo Nacional del Prado, se esfuerce en explicar el montaje (en éste vídeo), es un planteamiento clásico. Con un poco de gracia en la arquitectura efímera, pero clásico al fin y al cabo. Ahora bien, si se compara con lo que vienen haciendo, sin ir más lejos en el montaje de la muestra George de La Tour (1593-1652), se percibe un pequeño avance. Muy pequeño, la verdad, aunque el museo lo catalogue de sorprendente y excepcional en la nota de prensa.

El museo ha superado con nota el reto de exponer los diferentes trípticos (aunque por el camino se hayan olvidado de alguno, como el Tríptico de Job procedente del Groeningemuseum de Brujas), isolados de tal modo que se pueden ver las puertas (algo que normalmente se nos escamotea).

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[Foto: Museo Nacional del Prado]

Más allá de éste detalle, la exposición es museográficamente clásica. Incluso en algunos aspectos, como la vitrina en la que se muestran el Retrato de Engelbrecht II, conde de Nassau, el Libro de horas de Engelbrecht II de Nassau y el manuscrito Les visions du chevalier Tondal, son directamente indignos de una exposición como ésta.

En el terreno de las expectativas personales, y viendo como se había resuelto el tema de los trípticos, esperaba encontrar alguna fórmula museográfica interesante en la Mesa de los Pecados Capitales. Pero siguiendo el tono general, la fórmula es clásica.

Sería aconsejable que alguna de las respuestas museográficas puestas en marcha temporalmente, como la colocación isolada de los trípticos, se aplicasen cuando obras como El Jardín de las Delicias vuelva a su lugar de exposición permanente. Una obra así no puede volver a aquel garito como si nada hubiese pasado, privando al visitante del exterior de las puertas.

En este aspecto, sería interesante que el museo comprobase seriamente algo que percibí durante mi visita: la mayoría de visitantes que se agolpaban para mirarlos, prácticamente ni se paraba para ver la decoración exterior de las puertas.

Tabla derecha. Sobre comunicación global

Sobre mediación cultural o el gap entre lo offline y lo online

No puedo empezar éste apartado sin una felicitación. La edición de un pequeño libreto con los textos explicativos de cada obra, que normalmente se colocan en las cartelas, es ser consciente del tipo de muestra que se tiene ‘entre las salas’ y tomar medidas para avanzarse a un problema de circulación y aglomeración.

Por lo demás, sirva como ejemplo la radiografía y reflectografía infrarroja del tríptico de El Jardín de las Delicias: pudiendo ser un plus de lo más interesante, se queda corto en su intento por aportar contenidos de valor para muchos visitantes, pues ni la colocación de los textos ni su desarrollo lo consiguen.

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[Foto: Museo Nacional del Prado]

Otro dispositivo de mediación puesto a disposición del visitante (previo pago de 3,50 €) es una audioguía. Más allá del valor de las audioguías (que no discuto), sorprende que un museo cómo el Prado, últimamente muy receptivo a la experimentación con nuevas tecnologías, siga anclado en el siglo XX.

No acabo de entender que online ofrezca cosas tan y tan interesantes como El Bosco. Una historia en imágenes, recurso interactivo con imágenes y textos (scrollytelling* se le llama a la criatura) y offline sean tan rematadamente clásicos.

El catálogo es un buen ejemplo para explicar y entender esa falta de innovación en “viejos” medios de mediación cultural. Con su diseño del siglo XX, está claro que no pasará a la historia de un “viejo” medio como el libro. Si la conmemoración del V centenario de la muerte del Bosco es para el Prado un gran proyecto, de esos que se recordarán, no puedo entender que el mimo que se ha dedicado a otras cosas no lo merezca también el catálogo, una de las pocas cosas tangibles que quedará para el futuro.

El gap entre los “viejos” y los “nuevos” especímenes de mediación cultural empieza a ser un verdadero problema para los museos. Aunque no hay mal que por bien no venga: cómo problema, es un reto más para sus gestores.  

Sobre comunicación o matando moscas a cañonazos

El despliegue publicitario de la muestra es apabullante. Sólo en las estaciones de Atocha (Madrid) y Sants Estació (Barcelona) es realmente abrumador.

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[Foto: Miradas desde la copa]

Tengo serias dudas que el tipo de publicidad informativa que caracteriza al Prado tenga eficacia; ahora bien, no tengo ninguna en otro aspecto fundamental: la eficiencia brilla por su ausencia. Hoy en día, en términos comunicativos (y también publicitarios) se puede conseguir mucho con poco.

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[Foto: Miradas desde la copa]

De hecho, creo que tamaño despliegue es incluso ofensivo. Especialmente cuando sabes que sólo por la compra de espacios en medios de comunicación social para 2016 se paga a una agencia de medios más de doscientos mil euros.

La publicidad del Prado es como el músculo de un culturista, pensada para impresionar.

Cierre del tríptico

Para concluir, y siguiendo para ello el clásico titular de prensa, no dudo que la exposición El Bosco. La exposición del V centenario del Museo Nacional del Prado será la muestra del año. Aunque sólo sea por ser la más completa entre las realizadas hasta hoy, al contar con más de un 75 % de la producción conservada del hombre-árbol de ‘s-Hertogenbosch.

* Mousewheel + Stories = Scrollytelling

Exterior de las puertas o Bonus track

El PaísEspecial interactivo.

Fernando Marías: El Bosco, artista de invenciones, El Cultural, 20/05/2016.

Miserachs y ‘Barcelona, blanco y negro’, la exposición

Sábado, enero 9th, 2016

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Más allá del interés personal por un tema, movimiento artístico o artista, la “museografía de la vitrina, el clavo y la peana” que se estila en las exposiciones de los museos de arte me aburre y decepciona soberanamente. Por poner un ejemplo: visitar una exposición sobre el cartel o un cartelista y ver una sucesión de carteles enmarcados, sin más montaje que un breve texto inicial y las anoréxicas cartelas informativas, hace tiempo que dejó de parecerme una exposición.

En muchos casos, demasiados, tengo la sensación que todos los esfuerzos se centran en conseguir el préstamo del mayor número y de las mejores obras, pero luego se hace poco o nada para construir un medio de comunicación (eso es una exposición) gracias a un planteamiento museográfico que vaya más allá de una sucesión de obras sobre un bonito color de fondo.

Por eso, cuando leí alguna de las varias críticas negativas sobre el montaje a una exposición del Museu d’Art Contemporani de Barcelona (MACBA), tuve claro que debía volver a ese museo.

Hace años que no lo pisaba. Ni cuando el año pasado fue noticia por la censura a una obra de arte. La última vez que lo hice fue para visitar la exposición La anarquía del silencio. John Cage y el arte experimental (¡acabo de comprobar que eso fue en 2010!).

Ahora lo he vuelto a hacer y no me arrepiento. La exposición Miserachs Barcelona ha sido la “culpable”. Una exposición monográfica sobre un fotolibro de Xavier Miserachs: Barcelona, blanco y negro.

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Como confesaba antes, he vuelto al MACBA por los comentarios (mayoritariamente negativos) que leí sobre la propuesta museográfica planteada por el comisario, Horacio Fernández, y los diseñadores, el estudio de arquitectura Langarita-Navarro. De falta evidente de respeto (Pedro Madueño en Recortables que alteran una obra, La Vanguardia) a acto de traición a la persona y la obra del artista (Joan de Sagarra en Miserachs traicionado, La Vanguardia). Según Joan de Sagarra, entre la profesión corre la frase “Misterioso asesinato en el Macba”.

Está claro que los implicados no se han limitado a lo que se espera (por común) de una muestra de fotografía y a lo que se estila en el museo barcelonés. Como decía el propio comisario en una visita comentada, en un museo de arte contemporáneo debería primar la innovación, también en el diseño de exposiciones temporales.

¿Cómo transformar un libro en exposición?

Ese proceso de intermedialidad era el reto al que se enfrentaron comisario y arquitectos.

Merece la pena conocer la opinión del comisario sobre la fotografía y su manera de entenderla:

Les fotografies estan vives. En els àmbits més conservadors del món de l’art se sol dir que estan mortes i que s’haurien de guardar emmarcades i cobertes amb un vidre. Però la història de la fotografia és molt més rica del que acostumen a explicar-nos els museus i el col·leccionisme i en aquest projecte també volíem mostrar la diversitat i la riquesa dels suports. Les imatges no tenen tema, no tenen una lectura privilegiada. El llibre és un relat visual força obert i, com va dir el fotògraf, la interpretació està en mans de l’espectador.

La muestra empieza en el vestíbulo, con un mural fotográfico compuesto por imágenes de las afueras de la ciudad.

Miradas desde la copa

Después, se entra en un primer espacio con un montaje a modo de mecano que recrea las exposiciones de los años en los que Xavier Miserachs preparaba su fotolibro. Un modelo que bebe de la Bauhaus y, muy especialmente, de las estructuras portátiles de la mítica exposición itinerante The Family of Man (MoMA, Edward Steichen, 1955; ahora en el Castillo de Clervaux, Luxemburgo).

Miradas desde la copa

Más adelante es posible pasear literalmente por las páginas del fotolibro de Xavier Miserachs y las calles y plazas de la Barcelona de los años 60, gracias a grandes ampliaciones tridimensionales, que transforman el espacio en una escenografía teatral que consigue que el visitante pase de la clásica pasividad a protagonista de la instalación.

Miradas desde la copa

Después de pasear por esa calle, se entra en un tercer espacio, una especie de plaza. Los protagonistas de las fotografías de Miserachs se han independizado de sus fondos, proyectándose de forma que envuelven al visitante. En este espacio se intenta conseguir el impacto emocional de la fotografía. Sin duda ha sido el espacio más criticado. Ante esas críticas, el comisario antepone la libertad creativa.

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Por último, un último espacio, el usual en el montaje expositivo, con la proyección monumental del propio libro, página a página. Y el fotolibro como objeto, expuesto y protegido en una vitrina. Un planteamiento ciertamente sorprendente: no hay nada más lejos de la innovación expositiva que encapsular el libro en una vitrina como si fuese el Beato de Girona.

Miradas desde la copa

Miradas desde la copa

Sensaciones después de

Al finalizar el recorrido, queda claro que es una exposición donde la protagonista es la fotografía. Ahora bien, proponiendo nuevas maneras de mirar y leer fotos en el espacio artístico, huyendo del formato expositivo convencional: no hay ni una sola fotografía enmarcada, ni un solo texto de sala, ni una sola cartela.

Comparto con la periodista cultural Teresa Sesé (Deambulando con Miserachs, La Vanguardia), una cierta sensación de coitus interruptus. Tuve la sensación como de haber visitado el germen de una exposición del vecino Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (que por cierto, sí tiene como marca de la casa este tipo de planteamientos museográficos). Puede que Mercè Ibarz dé en el clavo cuando dice que la “primera impresión que produce es de brevedad, lo que tras décadas de exposiciones megalomaníacas, es un comentario indirecto muy de agradecer. No es breve, es intensa” (Barcelona Miserachs, El País).

Quizá, después de esa intensidad que comenta Ibarz, hubiese convenido un espacio más, de corte documental y reflexivo, con la exposición de materiales que mostrasen y explicasen el proceso de elaboración del fotolibro (es evidente que lo que se dice sobre este espacio en el texto introductorio de la exposición no se ajusta a la realidad: “En el epílogo se encuentra toda la información sobre Barcelona, blanco y negro“). Puede que así se hubiese redondeado la propuesta, aportándole algo de lo que ahora adolece.

Aunque bien es verdad que, para documentarse, para saber sobre Miserachs, el fotolibro y el propio trabajo del museo, está disponible otra exposición en un espacio contiguo: A.XMI. Una selección de materiales fotográficos y documentales del Fondo Xavier Miserachs, así como un recorrido por los distintos procesos de trabajo que el Archivo del Centro de Estudios y Documentación MACBA (CED) ha llevado a cabo entre 2009 y 2014 para incorporar, catalogar y difundir el fondo fotográfico.

Miradas desde la copa

[Fotos: Miradas desde la copa]

Ver, entre otras cosas, la hoja de contacto con su famosa fotografía del carretillero en el mercado del Born marcada con una etiqueta amarilla, explica muchas cosas sobre la fotografía de Miserachs y el proceso de cocinado del fotolibro: sólo hizo una toma, que fue la seleccionada.

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[Foto: Fondo Xavier Miserachs, Archivo del Centro de Estudios y Documentación MACBA]

Más allá si Miserachs Barcelona convence mucho o poco, habría que valorar muy especialmente la novedad de la propuesta. Si nadie se anima a innovar en los museos de arte, está claro que no se avanzará nada en el diseño expositivo. Parece mentira que en pleno siglo XXI la mayoría de crónicas sobre la exposición la hayan catalogado de arriesgado montaje. Lo que vendría a demostrar en qué nivel se encuentra la innovación museográfica de nuestros museos de arte.

Con esta exposición parece que el MACBA ha salido tímidamente del pestilente enclaustramiento y endogamia que ha alejado al público de los museos de arte contemporáneo, como pedía en una reciente entrevista Javier González de Durana, museólogo, historiador del arte y gestor artístico. Como comentaba Josep Maria Cortina (Miserachs Barcelona al MACBA, Núvol. El digital de cultura), una exposición capaz de despertar el interés de un público más amplio que el que acostumbra a visitar el museo y este tipo de muestras.

Espero que el museo siga por esa senda abierta con Miserachs Barcelona. Si es un espejismo, pasarán muchos años hasta que vuelva a visitarlo.

Una propuesta

Siguiendo la estela de The Family of Man, que viajó desde el MoMA a más de 160 museos de todo el mundo, no sería mala idea que la exposición se convirtiese en itinerante, difundiendo aún más la obra de Xavier Miserachs. El formato expositivo lo permite.

‘Pintar hace mil años’. Una exposición que desmonta varios mitos

Lunes, junio 30th, 2014

El arte románico es austero.

Los ‘pequeños’ museos no pueden hacer excelentes exposiciones.

La universidad no colabora con los equipamientos patrimoniales.

“Pintar fa mil anys. Els colors del romànic”, la nueva exposición temporal del Museu Episcopal de Vic (Vic, Barcelona) desmonta esos tres mitos.

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El primer mito se deriva de los propios contenidos de la muestra: el análisis de los materiales y técnicas utilizados por los pintores del románico para realizar sus obras, permite desmontar el mito, falso y muy extendido, que el arte románico era austero. Nada más lejos de la realidad. La pintura y otras artes de esta época estaban pensadas para cazar la mirada de los fieles, siendo la espectacularidad y profusión decorativa del interior de los templos la ‘trampa visual’ para conseguir que aquellos asimilasen los mensajes devocionales.

El segundo y tercero proceden de la propia exposición como artefacto de divulgación. “Pintar hace mil años. Los colores del románico” demuestra que los museos ‘pequeños’ pueden hacer propuestas muy valiosas y que la colaboración entre equipamientos patrimoniales y universidad es posible.

Tenido en cuenta los escasos recursos humanos y económicos con los que cuentan museos como el MEV, exposiciones como esta demuestran que contar con esos recursos no asegura la calidad de las propuestas. Lo que la asegura es la dedicación e implicación de los profesionales que están detrás del proyecto. Y en “Pintar hace mil años” se ve claramente que el reducido equipo profesional del museo se ha dedicado e implicado plenamente en el proyecto expositivo.

El tercer mito que desmonta tiene que ver con las sinergias que museos y otros equipamientos patrimoniales pueden establecer con la universidad. En este caso, la muestra ha sido posible gracias precisamente a esa colaboración con el proyecto de investigación “Artistas, patronos y público. Cataluña y el Mediterráneo (s. XI-XV)-Magistri Cataloniae de la Universitat Autònoma de Barcelona.

Para los que pensamos que una exposición temporal tiene que ser algo más que un conjunto de obras colgadas de las paredes de museos y centros expositivos, ejemplos como este materializan lo que creemos que deberían ser: los frutos de la investigación científica trasladados a un artefacto de comunicación que sirve para divulgarlos al conjunto de la sociedad.

Marginalia al post

El diseño. Más allá de la habitual ‘exposición cuelga obras’, “Pintar hace mil años” tiene un diseño sencillo y atractivo, con algunos guiños especialmente felices, como la utilización de lienzos como soporte de los textos de ámbito y el color que sirve para marcar los diferentes ámbitos en los que está dividida.

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El título y titulares. Tanto el título que da nombre a la exposición (“Pintar hace mil años. Los colores del románico”) como los titulares de los cinco ámbitos que la desarrollan (como por ejemplo “Entre el claustro y el mundo: ¿Dónde se formaban los pintores?” o “El color de la luz de Dios: el oro”) me parecen especialmente felices. Me temo que esto tiene mucho que ver con la implicación total de la comisaria, Judith Verdaguer, que comentaba antes.

La noticia, o mejor el notición. Fruto de la investigación conjunta del museo y el Institut Químic de Sarrià (personalizando: Judith Verdaguer y Majo Alcaide), se ha podido certificar científicamente la utilización de aceite como aglutinante de algunos pigmentos (colores rosas, amarillos y carnaciones) en el baldaquín de Ribes. Este descubrimiento, un auténtico hito para la Historia del Arte, certifica la utilización de la pintura al óleo durante el siglo XII (el baldaquino está datado entre 1119-1134), ilustrando las descripciones de ese momento que ya hablaban de ella, como el manual o recetario de técnicas artísticas De diversis artibus, escrito por el monje Teófilo. Por tanto, la noticia podría tener este titular y entradilla:

La pintura románica desmonta el mito de los Van Eyck

El Museu Episcopal de Vic posee una pintura del siglo XII en la que ya se utilizó la técnica de la pintura al óleo que siglos más tarde haría famosa la pintura flamenca

Bonus track:

Este post es fruto de la convocatoria de bloggers que organizó Carme Comas, responsable de comunicación y actividades del MEV.

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[Fotos: Miradas desde la copa]

Recopilo a continuación los posts de los bloggers que me acompañaron durante la visita a la exposición:

Antoni Rojas: “Bloggers navegando por los museos, Patrimonio Cultural Blog, 26 de junio de 2014.

Antoni Rojas: “La difusió de la recerca des dels museus”, Badiu. La finestra del Patrimoni. Bloc de l’ICRPC, 29 de junio de 2014.

Antoni Rojas: “La Jornada #MEVBloggers. La socialización y comunicación de la investigación en museos”, Patrimonio Cultural Blog, 30 de junio de 2014.

Hesperion: “Pintura romànica a Vic: una exposició, de mida intensa”, Cabrablog, 01 de juliol de 2014.

Jana Pérez: “El secret de ‘Pintar fa mil anys’ al Museu Episcopal de Vic”, Roda el món i torna al Born, 02 de juliol de 2014.

Carme Rodríguez: “La llum i els colors del MEV”CARMΣMIX l’estraperlista, 08 de juliol de 2014.

Vàngelis Villar: “Pintar fa mil anys” Allò que la pintura amaga, Paisatges Culturals, 10 de agosto de 2014.

Cuando la iniciativa privada hace el trabajo: Gaudí Experiència

Miércoles, julio 4th, 2012

Comunicacion_del_patrimonioHoy se inaugura en Barcelona Gaudí Experiència. Un centro que, utilizando los últimos avances de la tecnología audiovisual e interactiva, dará a conocer de forma diferente (atractiva a la vez que instructiva) el universo creativo del arquitecto modernista Antoni Gaudí.

Y lo hace con un planteamiento inmersivo que lo aleja de la típica museografía meramente contemplativa, gracias a un espacio audiovisual que se sirve de la tecnología 4D para dar a conocer las fuentes de inspiración del arquitecto y grandes paneles interactivos para difundir toda su obra.

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[Foto: Gaudí Experiència]

Los ideólogos del proyecto, Toni Cruz y Josep Maria Mainat, demuestran una vez más su buen ojo para los negocios. No sólo ocupan un espacio que en Barcelona está prácticamente desierto, sino que además saben donde situarlo: a las puertas del Park Güell, el recurso gaudiniano más visitado por los turistas que quieren conocer y disfrutar de la obra de Gaudí (el Park Güell es un ejemplo de como matar a la gallina de los huevos de oro, como comenta Manel Miró en el post El Park Güell ¿patrimonio mundial o caos monumental?). Como allí no se paga nada por entrar en el recinto, seguro que muchos de sus visitantes (¡se habla de más de nueve millones al año!) no tendrán problema en pagar la entrada al cercano G Experiència. 

 

Aunque antes incluso de su lanzamiento ya se ha bautizado como Gaudilandia (la periodista Teresa Sesé en La Vanguardia), detrás de los contenidos está la Cátedra Gaudí de la Universitat Politècnica de Catalunya, que asegura el rigor histórico de lo que se difunde. 

Siendo una buena noticia, también es mala, ya que deja en evidencia a equipamientos e instituciones públicas que deberían liderar proyectos como éste. Que se utilice Gaudí y el modernismo catalán como pieza clave de la marca turística Barcelona y los equipamientos que los presentan y difunden sean fruto de la iniciativa privada (la PedreraMuseu del Modernisme Català y ahora Gaudí Experiència) tendría que sonrojar a más de un político y gestor cultural de la ciudad.

No deja de ser una variable más que demuestra que los políticos y gestores que deberían liderar este tipo de proyectos culturales desde el sector público dejan los recursos patrimoniales de Barcelona (en este caso el modernismo) en manos de la industria turística. Y, como ya se sabe, esta industria actúa con ellos como los macarras con las prostitutas: los exprimen todo lo que pueden para vivir totalmente de ellos sin pegar un palo al agua.

Ahora que llegan las vacaciones habrá que acercarse para conocer el nuevo equipamiento, sin olvidar un paseo por el Park Güell para recordar como no se tienen que hacer las cosas para gestionar un bien cultural. Si queréis ver como se trincha la gallina de los huevos de oro, solo tenéis que visitar el Park Güell.

En Barcelona, se vive de Gaudí y del modernismo. No estaría mal ser agradecidos (razonables, justos, inteligentes, etc.) con este regalo monumental. La iniciativa privada lo hace desde hace tiempo, la pública simplemente no está a la altura.

Una museografía digna de reyes

Viernes, mayo 4th, 2012

Entre los muchos museos y exposiciones que he visitado últimamente (que por mi “enfermedad” han sido unos pocos), las cosas más interesantes que he visto en cuanto a presentación museográfica las he disfrutado en armerías o colecciones de armas y armaduras. 

Y por segunda vez acudo a la Tower of London (ya lo hice hace meses en el post La voz del conservador o la ventriloquia): la exposición de su armería, Fit for a King (Digno de un rey, inaugurada en abril de 2010), es lo mejor que he visto en muchos años.

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[Foto: Tower of London]

Literalmente me quedé con la boca abierta cuando vi la original forma de presentar museográficamente las armaduras de los reyes Charles II y Henry VIII.

Reproduciendo un juguete entrañable (aquellos sobres con soldados, indios y vaqueros de plástico, cosas de una época pre-PSP), se presentan de una forma totalmente sugestiva ambas armaduras, ya de por sí espectaculares.

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[Fotos: Marko Vallius, vía Flickr]

Si visualmente ya es impactante ver las diferentes piezas del arnés expuestas de esa forma, el vídeo que acompaña este display, producido por el canal History, hace que la presentación sea también magnífica desde el punto de vista divulgativo. Un audiovisual que, combinando la recreación 3D con imágenes reales, explica las diferentes guarniciones que se hacían servir si se trataba de entrar en combate a pie o en justa:

Una presentación museográfica que demuestra, una vez más, que las cosas pueden hacerse de forma atractiva sin por ello perder el rigor.

La voz del conservador o la ventriloquia

Miércoles, diciembre 1st, 2010

Estamos acostumbrados a que las piezas expuestas en nuestros museos y los monumentos musealizados nos hablen directamente. Lo hacen de forma impersonal, presentándonos ideas como si fueran únicas y definitivas.

Los bienes culturales hablan.

Lamentablemente, la mayoría de las veces no se nos ofrece la posibilidad de conocer otras teorías: saber que existen otras posibles interpretaciones sobre la autoría de aquella pieza o sobre cómo era aquel espacio en una determinada época histórica.

Pero, ¿quién habla realmente?

Los conservadores. Profesionales de la gestión que dan su versión, pero de forma anónima, escudándose bajo las siglas del museo o bien cultural. Unas siglas que utilizan como si fuese el muñeco del ventrílocuo. Parece que quien habla es la institución, no sus profesionales. ¿Comodidad?, ¿timidez?, ¿miedo? Me da la sensación que nuestros conservadores se sienten a gusto en su papel de ventrílocuos.

La prueba de una difusión cultural diferente. 

Los responsables de la Torre de Londres demuestran que existe otra forma de plantear el tema.

Recrean algunos ambientes del Palacio Medieval, haciendo una foto fija de como sería en una época determinada. Por ejemplo, aquí se puede ver una recreación de la cama del rey Edward I.

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[Foto: Miradas desde la copa]

Un montaje museográfico basado en fuentes visuales de la época. Nos lo explica en la web Susan Holmes, assistant curator del conjunto:

Cuando estábamos recreando la cama de Eduardo I, una de la fuentes más útiles que encontramos fue una imagen medieval que muestra ¡la concepción del mago Merlín! El suceso tenía lugar en un lujoso lecho que nos ayudó mucho en nuestros diseños.

Hasta aquí nada nuevo. Lo verdaderamente interesante es el cartel explicativo que se encuentra el visitante al final del recorrido. Mejor dicho, el contenido de ese cartel. Pues no sólo sabemos el nombre del equipo responsable, sino que también se explica y justifica la recreación, reconociendo que no es la única opción y aceptando que a mucha gente no le guste.

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[Foto: Miradas desde la copa]

Con algo tan sencillo, dejan de lado el muñeco para hablar abiertamente. Un ejercicio científicamente sano. Además de valiente.

Yo lo tengo claro: me gustaría saber siempre quien es el ventrílocuo. Para conseguirlo necesitamos conservadores más valientes o bien instituciones más transparentes, ¿no?