Posts Tagged ‘Exposiciones’

‘Pintar hace mil años’. Una exposición que desmonta varios mitos

lunes, junio 30th, 2014

El arte románico es austero.

Los ‘pequeños’ museos no pueden hacer excelentes exposiciones.

La universidad no colabora con los equipamientos patrimoniales.

«Pintar fa mil anys. Els colors del romànic», la nueva exposición temporal del Museu Episcopal de Vic (Vic, Barcelona) desmonta esos tres mitos.

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El primer mito se deriva de los propios contenidos de la muestra: el análisis de los materiales y técnicas utilizados por los pintores del románico para realizar sus obras, permite desmontar el mito, falso y muy extendido, que el arte románico era austero. Nada más lejos de la realidad. La pintura y otras artes de esta época estaban pensadas para cazar la mirada de los fieles, siendo la espectacularidad y profusión decorativa del interior de los templos la ‘trampa visual’ para conseguir que aquellos asimilasen los mensajes devocionales.

El segundo y tercero proceden de la propia exposición como artefacto de divulgación. «Pintar hace mil años. Los colores del románico» demuestra que los museos ‘pequeños’ pueden hacer propuestas muy valiosas y que la colaboración entre equipamientos patrimoniales y universidad es posible.

Tenido en cuenta los escasos recursos humanos y económicos con los que cuentan museos como el MEV, exposiciones como esta demuestran que contar con esos recursos no asegura la calidad de las propuestas. Lo que la asegura es la dedicación e implicación de los profesionales que están detrás del proyecto. Y en «Pintar hace mil años» se ve claramente que el reducido equipo profesional del museo se ha dedicado e implicado plenamente en el proyecto expositivo.

El tercer mito que desmonta tiene que ver con las sinergias que museos y otros equipamientos patrimoniales pueden establecer con la universidad. En este caso, la muestra ha sido posible gracias precisamente a esa colaboración con el proyecto de investigación «Artistas, patronos y público. Cataluña y el Mediterráneo (s. XI-XV)-Magistri Cataloniae« de la Universitat Autònoma de Barcelona.

Para los que pensamos que una exposición temporal tiene que ser algo más que un conjunto de obras colgadas de las paredes de museos y centros expositivos, ejemplos como este materializan lo que creemos que deberían ser: los frutos de la investigación científica trasladados a un artefacto de comunicación que sirve para divulgarlos al conjunto de la sociedad.

Marginalia al post

El diseño. Más allá de la habitual ‘exposición cuelga obras’, «Pintar hace mil años» tiene un diseño sencillo y atractivo, con algunos guiños especialmente felices, como la utilización de lienzos como soporte de los textos de ámbito y el color que sirve para marcar los diferentes ámbitos en los que está dividida.

Miradas_desde_la_copa

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El título y titulares. Tanto el título que da nombre a la exposición («Pintar hace mil años. Los colores del románico») como los titulares de los cinco ámbitos que la desarrollan (como por ejemplo «Entre el claustro y el mundo: ¿Dónde se formaban los pintores?» o «El color de la luz de Dios: el oro») me parecen especialmente felices. Me temo que esto tiene mucho que ver con la implicación total de la comisaria, Judith Verdaguer, que comentaba antes.

La noticia, o mejor el notición. Fruto de la investigación conjunta del museo y el Institut Químic de Sarrià (personalizando: Judith Verdaguer y Majo Alcaide), se ha podido certificar científicamente la utilización de aceite como aglutinante de algunos pigmentos (colores rosas, amarillos y carnaciones) en el baldaquín de Ribes. Este descubrimiento, un auténtico hito para la Historia del Arte, certifica la utilización de la pintura al óleo durante el siglo XII (el baldaquino está datado entre 1119-1134), ilustrando las descripciones de ese momento que ya hablaban de ella, como el manual o recetario de técnicas artísticas De diversis artibus, escrito por el monje Teófilo. Por tanto, la noticia podría tener este titular y entradilla:

La pintura románica desmonta el mito de los Van Eyck

El Museu Episcopal de Vic posee una pintura del siglo XII en la que ya se utilizó la técnica de la pintura al óleo que siglos más tarde haría famosa la pintura flamenca

Bonus track:

Este post es fruto de la convocatoria de bloggers que organizó Carme Comas, responsable de comunicación y actividades del MEV.

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[Fotos: Miradas desde la copa]

Recopilo a continuación los posts de los bloggers que me acompañaron durante la visita a la exposición:

Antoni Rojas: «Bloggers navegando por los museos«, Patrimonio Cultural Blog, 26 de junio de 2014.

Antoni Rojas: «La difusió de la recerca des dels museus», Badiu. La finestra del Patrimoni. Bloc de l’ICRPC, 29 de junio de 2014.

Antoni Rojas: «La Jornada #MEVBloggers. La socialización y comunicación de la investigación en museos», Patrimonio Cultural Blog, 30 de junio de 2014.

Hesperion: «Pintura romànica a Vic: una exposició, de mida intensa», Cabrablog, 01 de juliol de 2014.

Jana Pérez: «El secret de ‘Pintar fa mil anys’ al Museu Episcopal de Vic», Roda el món i torna al Born, 02 de juliol de 2014.

Carme Rodríguez: «La llum i els colors del MEV»CARMΣMIX l’estraperlista, 08 de juliol de 2014.

Vàngelis Villar: «Pintar fa mil anys» Allò que la pintura amaga, Paisatges Culturals, 10 de agosto de 2014.

De Tetuán a la Luna, vía Barcelona. Dos grandes exposiciones, dos modelos diferentes

lunes, mayo 6th, 2013

En Barcelona, una ciudad mágica en donde las montañas son explanadas, ahora se puede viajar de Tetuán a la Luna en cuestión de unos pocos minutos. Lo que se tarda en caminar de un extremo al otro (yo diría más bien subir/bajar) la «explanada de Montjuïc».

Las exposiciones Georges Méliès. La magia del cine (en CaixaForum Barcelona) y ‘La batalla de Tetuán’ de Fortuny. De la trinchera al museo (en el MNAC) lo permiten.

Siendo dos exposiciones nacidas de planteamientos de gestión muy diferentes, son dos grandes exposiciones.

La primera, una versión mejorada de la que se vió en la Cinémathèque française de París en 2008, es una completísima muestra que descubre los secretos del verdadero padre del cine: George Méliès. Una gran exposición que responde al modelo de compra, como todas o gran parte de las exposiciones que organizan este tipo de centros expositivos.

Miradas_desde_la_copa[Foto: Cinémathèque française]

La segunda es el tipo de exposiciones que los museos públicos deberían hacer más a menudo. Digamos que es una exposición de guerra (nunca mejor dicho): una producción propia cuya actuación se desarrolla en las mismas salas en las que se expone de forma permanente la obra que sirve de tesis. En este caso La batalla de Tetuán de Marià Fortuny.

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[Foto: Miradas desde la copa]

Dos modelos muy diferentes para dos tipos de instituciones igualmente diferentes. Si empresas y organizaciones privadas pueden permitirse (¡y regalarnos!) la compra de exposiciones, la actual coyuntura hace que los museos de titularidad pública deban aguzar el ingenio para ofrecer muestras low cost. La exposición del MNAC demuestra que con poco se puede hacer mucho.  

Pequeños detalles sobre las dos exposiciones

En Barcelona hemos visitado exposiciones por encima de nuestras posibilidades. Yo no sería quien creo ser sin las muchas exposiciones que he disfrutado en las sedes de la Obra Social de «la Caixa» (primero en el Palau Macaya y más recientemente en la fábrica Casaramona) y en la Pedrera, sede de la reciente creada Fundació Catalunya-la Pedrera. 

En el momento de publicar este post, la visita a las exposiciones de CaixaForum ha dejado de ser gratuita. Y si «la Caixa» cobra entrada es que estamos tocado fondo de verdad.

Si unos cobran, los otros piden nuestra ayuda. Si hace unos posts (en Crowdfunding para salvar a nuestro Giotto) ya comenté la campaña de micromecenazgo que ha puesto en marcha el Real Monasterio de Pedralbes para conseguir parte de los fondos con que restaurar los frescos de la Capilla de San Miguel (¡todo un éxito al conseguir incluso más de lo que se pedía!), ahora son los Amigos del MNAC los que lanzan la campaña ¡Tú también puedes ser mecenas!, pidiendo colaboración para comprar La Plegaria, un excelente dibujo de Fortuny.

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[Foto: Miradas desde la copa]

Si después de pagar el IBI, IRPF y demás I(mpuestos) te queda algo de líquido bajo el colchón, una buena opción es convertirse en micromecenas. Lo que no deja de ser una oportunidad histórica para la clase proletaria. Hasta en estos detalles podremos los asalariados pasarles la mano por la cara a la burguesía ilustrada de nuestro país: ¡ahora también nosotros podemos ser mecenas! Ya solo quedará pendiente que también podamos quedar impunes tras la comisión de eso que llaman delitos de guante blanco y nimiedades por el estilo. 

La exposición del MNAC debería titularse De la trinchera al museo, dejando para el subtítulo ‘La batalla de Tetuán’ de Fortuny. En casos como este, el orden de los factores sí altera el resultado. Lástima que a la hora de poner título a las exposiciones, los museos todavía primen lo meramente informativo, dejando en un peligroso segundo plano todo lo que podría regalarles una buena redacción publicitaria.  

Novedades sobre la «explanada de Montjuïc»

A continuación, una foto que demuestra lo originales que podemos llegar a ser los barceloneses: estas magníficas escaleras, tipo Acarazado Potemkin, pertenecen a lo que algunos iluminados llaman explanada…

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[Foto: Miradas desde la copa]

Ps.: Me perdonaréis por utilizar una imagen procedente del montaje expositivo de la Cinémathèque française para ilustrar la exposición de Méliès en Barcelona. Me hubiese encantado incorporar alguna foto de ella, pero la relación entre CaixaForum y las cámaras fotográficas de los visitantes todavía se basa en el principio del agua y el aceite. 

Frambuesas y buena publicidad en el Guggenheim Bilbao

martes, abril 23rd, 2013

¡Bilbao está de suerte!

El Museo Guggenheim Bilbao se sube al carro de la publicidad. De la publicidad de verdad: la creativa.

La muestra más reciente que lo certifica se puede ver en la campaña de promoción de la exposición L’Art en Guerre. Francia, 1938-1947. De Picasso a Dubuffet.

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Una campaña a la altura de una de las muestras más importantes de la temporada. Y para estarlo, el museo ha buscado bien la pareja de baile, formando tándem con la agencia publicitaria DoubleYou.

Toda la gráfica recuerda visualmente a los carteles y pasquines que se publicaban durante aquellos turbulentos años de la historia europea. Muy acertado, pues las imprentas eran una de las armas utilizadas tanto por la resistencia francesa como por el enemigo nazi.

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El espot para televisión e internet también sigue ese hilo creativo, mostrando el ambiente de trabajo de una imprenta. La pieza audiovisual, pensada para viralizar el tema en la red, ha tenido un éxito brutal, alcanzando las casi 600.000 reproducciones (a día de hoy). Teniendo en cuenta que el total de reproducciones del canal del museo en YouTube es de poco más de 850.000, no está nada mal ¿verdad?

En la pieza para radio, todo ese imaginario visual se ha traducido en una cuña con un paisaje sonoro compuesto de diferentes efectos: ruido de bombas y gritos de soldados nazis. 

Ya en el terreno de las frambuesas típicas del mundo postpublicitario*, lo que sería marketing de contenidos, se han redactado un conjunto de historias personales de artistas y personajes que tienen un papel relevante en la muestra, que se han incluido en la cartelería de exterior y en prensa (enteras o en forma de cita) y se pueden consultar en conjunto en la microsite que se ha puesto en marcha.

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[Fotos: Museo Guggenheim Bilbao]

Pertinente la conexión entre el mundo online y el offline: los códigos QR que se han insertado en anuncios en prensa y exterior permiten acceder a la microsite y a los contenidos alojados en ella.   

Como la propia agencia comenta, «una campaña en 2013 realizada con materiales de 1940».

Los que queráis saber con detalle qué son las frambuesas, os toca leer Postpublicidad. Reflexiones sobre una nueva cultura publicitaria en la era digital, de Daniel Solana, publicitario y fundador de DoubleYou. Para abrir boca antes de ingerir el libro, una auténtica frambuesa, aquí tenéis alguna pista. Ya os avanzo que es una baya altamente nutritiva.

Dos palomas vuelan de la colección de arte románico del MNAC. Cuando reconocer los errores humaniza al museo

miércoles, enero 9th, 2013

Para los visitantes de los museos, conocer qué se cocina en su trastienda siempre es interesante, atractivo. La exposición temporal El museo explora. Obras de arte a examen del Museu Nacional d’Art de Catalunya, complace ese sano ejercicio de cotilleo al descubrir una porción de la rebotica del museo.

Entre las cosas más interesantes que se pueden ver en ella (y leer: los textos explicativos son generosos), aquella que muestra y demuestra que el museo cuando habla también se equivoca, dejando al descubierto que su supuesta auctoritas es más bien una falsedad. Bien, realmente los que se equivocan son los historiadores del arte que hacen hablar a la institución museística. Por desgracia para la profesión, los historiadores del arte no tenemos la infalibilidad que sí tienen los tuits de Benedicto XVI.

En concreto estoy hablando del espacio que se le dedica en la exposición a las palomas eucarísticas que forman parte de su Colección de Arte Románico: «¿Palomas románicas o modernas?». Gracias a pruebas científicas realizadas con microscopia electrónica se ha podido determinar que únicamente una de las tres es realmente original del siglo XIII. Uno de los productos utilizados en la decoración esmaltada característica de este tipo de objetos producidos en Limoges delata que dos de ellas se realizaron entre los siglos XVIII y XIX. Lo que las convierte de facto en copias o falsificaciones (el matiz depende si en el momento de realizarse se hicieron o no con ánimo fraudulento).

El Museu Nacional d’Art de Catalunya hace aquí un ejercicio de valentía científica. Reconocer públicamente el error en una atribución no es una muestra de debilidad, sino todo lo contrario, de madurez y valentía. Un ejercicio de transparencia que humaniza una institución cultural, el museo, más bien fría y distante para el común de los mortales.

Lo que no acabo de entender es que un avance tan relevante en el conocimiento de unas piezas tan significativas no tenga respuesta en el catálogo online del museo (Las Colecciones Online del MNAC), donde se sigue manteniendo como románica una de las que ahora ya se sabe que no es más que una copia (o falsificación) de los siglos XVIII-XIX.

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[Imágenes: MNAC]

Detalles como éste demuestran que, en más casos de los deseables, el museo físico y el museo virtual todavía no se entienden como fenómenos complementarios que forman una unidad, dos caras de una misma moneda. No estaría mal que se dejasen de cometer estos desajustes en cosas tan básicas. Sobre todo antes de emprender proyectos digitales de mayor complejidad.

Por cierto, la famosa frase popular «Eres más falso que un duro sevillano» bien podría ser a partir de ahora «Eres más falso que una paloma románica del MNAC».

Crowdcurating, ¿hasta dónde debe llegar la participación en los museos?

sábado, octubre 6th, 2012

El concepto y la filosofía del crowdsourcing ha llegada hace unos pocos años a los museos. Concretamente a la concepción de su actividad estrella: las exposiciones temporales.

Si lo usual es que la propuesta de una muestra temporal surja de los propios conservadores del museo o de comisarios (curators) externos, en una aplicación extrema del concepto de participación de los visitantes el The Walters Art Museum (Baltimore, Maryland) ha aplicado la filosofía del crowdsourcing al tema. En USA ya se habla de crowd-curated.

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[Foto: Walters Art Museum]

El proyecto me plantea muchos interrogantes:

¿Hasta dónde deben llegar los límites de la participación de los visitantes?

¿Que se pida al público que decida el tema y obras de una exposición temporal es crear museos más abiertos o infantilizarlos?

Si Public Property (la exposición temporal en la que el Walters Art Museum aplica la nueva filosofía) se plantea como un ejercicio puntual para explorar los límites de la participación en el ámbito museístico, puede ser razonable. En cambio, si se plantea como una opción para diseñar actividades me parece una irresponsabilidad mayúscula.

Comunicacion_del_patrimonio[Foto: Walters Art Museum]  

Vendría a ser como si se preguntase y dejase decidir a los alumnos sobre las asignaturas que desearían cursar durante sus estudios, o como si se preguntase y dejase decidir a los pacientes sobre la manera de abordar clínicamente un diagnóstico médico.

Bienvenida la participación, siempre y cuando se tengan claros los límites de lo razonable.

A los ángeles de la guarda de nuestro patrimonio cultural. Gracias

martes, marzo 20th, 2012

Entre 1936 y 1939 hubo una lluvia inusitada de ángeles de la guarda por Cataluña.  

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[Foto: Arxiu Nacional de Catalunya]

No podría hablar tanto en Miradas del MNAC y de otros equipamientos y bienes culturales catalanes sin lo mucho que ellos hicieron. Y no podría simplemente porque prácticamente no habría de qué hablar.

Hoy se celebra una conmemoración muy especial: hace justo 75 años que se inauguró en el Jeu de Paume de París la exposición L’Art Catalan du Xe. siècle au XVe. siècle, la guinda del pastel de la titánica labor de salvaguarda del patrimonio artístico catalán durante la Guerra Civil española.

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[Foto: Arxiu Nacional de Catalunya]

De no ser por determinados políticos como el consejero de Cultura Ventura Gassol, técnicos como el comisario general de Museos de Cataluña Pere Coromines o el comisario general de Arqueología Pere Bosch i Gimpera y colectivos y personas anónimas que llegaron incluso a dar su vida (como Rafael Fuster y Enrique Alexandrino), todo lo que hoy podemos disfrutar por buena parte de la geografía catalana simplemente no existiría. Solo con pensarlo me recorre un escalofrío por el espinazo.

Cada vez que vuelvo a ver fotos como las que ilustran el post me reafirmo más y más en lo mucho que le debemos a aquella generación. Siempre he tenido la sensación que es un capítulo pendiente de nuestra historia museística y patrimonial. Y es que nunca podremos agradecer suficientemente lo que aquella generación hizo por las futuras, entre las que está la nuestra.

Los políticos y técnicos que velan hoy por nuestro patrimonio deberían tener grabado a fuego en su memoria lo que se hizo entonces. Seguro que así no se cometerían los errores que todavía se cometen.  

Sirva este post como humilde homenaje a todas las personas que ayudaron entre 1936 y 1939 a cuidar de nuestro tesoro.   

El Museo Picasso de Barcelona hace honor al malagueño

jueves, enero 26th, 2012

Los que vivan en (o cerca de) Barcelona o viajen a nuestra ciudad antes del 19 de febrero, todavía están a tiempo de disfrutar con la exposición temporal Picasso 1936. Huellas de una exposición. Una meta-exposición (trata de la muestra de Picasso que se celebró el nefasto 1936) que condensa alguna de las características del artista: riesgo, creatividad, ruptura con lo establecido e innovación.

Se trata de una exposición documental (atención, como avisa la comisaria, Sílvia Domènech, de documentos no con documentos) que se hubiese podido plantear museográficamente de muchas maneras. Las convencionales: vitrinas con los documentos acompañados de anoréxicas cartelas identificativas, una recreación escenográfica que reprodujese fielmente las salas de exposición de la Sala Esteva donde tuvo lugar la muestra original, etc. Por suerte el museo se lo planteó como un reto museográfico: como dice la comisaria, encontrar la solución para pasar de un plano horizontal a uno vertical, de lo estático a lo dinámico.

Y la respuesta al reto ha sido la de servirse de manera pertinente y atractiva de las TIC. Los organizadores hablan de una apuesta por presentar de forma sencilla, comprensible y atractiva las relaciones entre los documentos. Del dicho al hecho: lo consiguen sobradamente.

Entrar en las salas 3 y 4 es una auténtica gozada.

En la sala 3 se visualizan y relacionan todos los documentos relacionados con la génesis de la exposición, mediante una mesa en la que se introducen hasta diez tarjetas con diferentes contenidos que generan proyecciones en la pared del mapping. 

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[Fons documental del Museu Picasso, Barcelona. Foto Juan Avila]

La 4, que presenta una ontología picassiana, sintetiza y plasma visualmente la relación de Picasso con Barcelona y España. Para ello se ha planteado un sistema táctil que se presenta como una red de conexión de todos esos nodos que gravitan alrededor del genio de Málaga. Para que os hagáis una idea aproximada (y muy limitada) de lo que os encontraréis si la visitáis (como así espero), solo tenéis que mirar la interfaz interactiva que presenta la exposición en el portal corporativo del museo (aquí). Los módulos interactivos de esta sala son visualmente espectaculares: puro arte digital al servicio de la divulgación histórica.

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[Fons documental del Museu Picasso, Barcelona. Foto Juan Avila]

Está claro que se trata de una exposición dirigida a un público minoritario (o muy interesado en el universo Picasso o en nuevas formas de presentación museográfica). Pues bienvenida sea.  

Ofrecer este tipo de exposiciones junto a otras más mediáticas es seguramente la fórmula que facilita a los museos el equilibrio entre calidad y cantidad, cifras y letras, cultura y espectáculo. Es posible que el futuro inmediato de los museos se sustente en este ejercicio de funambulismo.   

Con el trabajo del museo y exposiciones como Picasso 1936 se consigue que la apocalíptica premonición que tuvo hace años Jean Clair no se cumpla: cuando a los jóvenes se les hable de Picasso lo asociarán a lo que es, un artista (aunque Citroën se empeñe en que se trata de un modelo de automóvil).

Bonus track: Mariona Tió, Making of «Picasso, 1936. Huellas de una exposición», El Blog del Museo Picasso de Barcelona, 24 de enero de 2012.

Ps. I: la correspondencia que se intercambiaron las personas implicadas en la organización de la muestra de 1936 (Luis Fernández, los propietarios de la Sala Esteva, los miembros de ADLAN, etc.) demuestra que por desgracia en muchos aspectos todavía no hemos avanzado mucho: falta de previsión, descoordinación, retrasos, etc.  

Ps. II: mi más sentido pésame al equipo del Museu Picasso de Barcelona. La marcha de su director es una buena noticia para el MNAC (donde ya ha tomado las riendas del trasatlántico de la museística catalana), pero pésima para ellos. Ahora estoy seguro que al MNAC no le pasará como al Costa Concordia (por suerte, su último Schettino -ha tenido varios- se cayó oportunamente por la cubierta), y sólo espero que con el nuevo capitán (por tierras catalanas nos gustan últimamente mucho las metáforas marineras) alcance la excelencia que ha conseguido el Picasso en los últimos años. Como también deseo que el nuevo almirante de la nave picassiana sea capaz de, como poco, mantener el rumbo.

La extensión de las exposiciones: el caso Brangulí

jueves, junio 9th, 2011

El CCCB acaba de inaugurar la exposición «Brangulí. Barcelona 1909-1945″ (que ya estuvo en Madrid el año pasado). Producida por la Fundación Telefónica en colaboración con el Arxiu Nacional de Catalunya, es el merecido homenaje en su tierra (tarde, eso sí) a uno de los pioneros del fotoperiodismo catalán: Josep Brangulí (otro producto de calidad de l’Hospitalet de Llobregat).

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[Foto: CCCB]

Más allá de la exposición, de sus muros, hay dos acciones que vale la pena comentar: la acción «Brangulí estuvo aquí» y la actividad participativa online «Brangulí estuvo aquí. ¿Y tú?».

La primera, «Brangulí estuvo aquí», es una extensión de la propia exposición. Se trata de la presencia de reproducciones de las fotografías de Brangulí en espacios emblemáticos de Barcelona que él fotografió. Una magnífica idea para que los visitantes de esos espacios conecten visual y emocionalmente con el pasado. Además de una muy buena acción comunicativa.  

La actividad online «Brangulí estuvo aquí. ¿Y tú?» es una invitación a participar utilizando la filosofía y la tecnología de la Web 2.0. De la misma forma que Brangulí fijó fotográficamente la Barcelona de la primera mitad del siglo XX, se nos invita desde el CCCB (en colaboración con Barcelona Photobloggers) a coger nuestra cámara y hacer lo propio con la Barcelona del XXI.   

Para ello se ha abierto un grupo en Flickr, donde colgar las fotos, clasificándolas según su temática: museos, playas, locales emblemáticos, etc., hasta llegar a un total de diez categorías.  Una vez validadas, aparecen también en la web del proyecto.  

Como ya comentaba en el post ¡Napoleón toma las calles de Barcelona!, hoy por hoy cualquier invitación a la participación implica plantear algún tipo de beneficio para los potenciales participantes. Algo que han tenido muy en cuenta desde el CCCB.

El premio gordo: un equipo de comisariado seleccionará las diez mejores fotografías (la mejor en cada una de las diez categorías), que se expondrán en el CCCB, impresas en formato especial (entre el 20 de septiembre y el 23 de octubre de 2011).

El premio de consolación: para los que no alcancen la gloria, se ha previsto que todas las fotografías se proyecten en el marco de esa exposición.

Un problemilla: el concurso está abierto a profesionales de la fotografía…

Por cierto, una verdadera lástima que el Arxiu Nacional de Catalunya haga un magnífico trabajo de recuperación, catalogación y conservación del fondo fotográfico de los Brangulí (que cuenta con casi un millón de imágenes, carteles, documentación personal, etc.) pero no sea el equipamiento que también lo difunda de forma directa en su propia sede.

¡Napoleón toma la red!

viernes, abril 1st, 2011

Como comentaba en el post ¡Napoleón toma las calles de Barcelona!, en el marco de la muestra Els Napoleon. Un estudi fotogràfic, el Arxiu Fotogràfic de Barcelona ha puesto en marcha una exposición virtual.

De diseño, arquitectura y navegación muy sencilla, es de agradecer un tipo de recurso como éste, que deja en suspenso el adjetivo «temporal» que históricamente se asocia a  las exposiciones organizadas por equipamientos y atractivos patrimoniales. Con la dimensión virtual las exposiciones son simple y llanamente eso: exposiciones.

Cómo decía, aunque muy básica es magnífica. Y lo es si la contextualizamos: pocos, muy pocos son los centros de la memoria en España que disponen de exposiciones virtuales (ya comenté en el post Exposiciones virtuales: la muerte de la temporalidad que el Museu Episcopal de Vic es uno de los elegidos). Un verdadero oasis, vaya.

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Entre las muchas cosas positivas, quizá la más espectacular es un pequeño detalle sobre una de las fotografías expuestas: el retrato del artista Santiago Rusiñol. En el original fotográfico expuesto físicamente, era prácticamente imperceptible la leyenda que hay en la tarjeta cabinet que le sirve de soporte («Medalla de oro 1888 Barcelona»). Detalle que sí es visible en la versión virtual gracias al efecto zoom que facilita el aplicativo interactivo.

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Magia digital: cosas que no se ven en el ecosistema expositivo físico sí son vistas en el virtual.

Moviendo la permanente: la vacuna de los museos contra la exposicionitis

martes, diciembre 14th, 2010

Profundizando en el post ¿Exposiciones temporales o Blockbusteritis?, el problema actual de los museos no sólo son las exposiciones rompetaquillas, también lo es la exposicionitis: programación de muchas exposiciones temporales pero abandono de la exposición permanente. Investigación e innovación al servicio de las exhibiciones temporales. Polvo y cartelas amarillentas para la permanente.

En el muy recomendable libro «El Museo: hoy y mañana» (Museo Nacional del Prado y A. Machado Libros, Madrid, 2010), tanto el anterior director del Metropolitan Museum of Art, Philippe de Montebello, como su sucesor, Thomas P. Campbell, reflexionan sobre la propia experiencia del Met y alertan con claridad y contundencia sobre este problema.

Dice de Montebello:

También expresaba mi malestar por el hecho de que en esas exposiciones se prodigaran las técnicas más avanzadas de instalación e iluminación, así como cartelas impecables y programas de interpretación, mientras que las salas de la colección permanente forzosamente quedaban en lo más bajo de nuestra lista de prioridades en cuanto a nuestra capacidad, o incluso nuestra intención, de renovarlas y reinstalarlas.

Para acabar concluyendo que las muchas banderolas desplegadas en la fachada del museo para promocionar las exposiciones «son un indicador más parecido al rubor de la fiebre que al buen color de la salud».

La solución es más vieja que la rueda, pero en tiempos como el actual (¿hace falta recordar el ERE del Chillida-Leku?) seguramente es la mejor opción: pequeñas presentaciones o mini-exposiciones alrededor de las piezas, colecciones o salas permanentes. La profundización del modelo de La pieza del mes. Como decía, no se trata de inventar el fuego, se trata de mantenerlo y, si es necesario, aumentarlo.  

En mis últimas visitas al Museo Nacional del Prado he disfrutado muchísimo con las confrontaciones de algunas de sus pinturas con obras procedentes de otros museos: La obra invitada, le llaman. Cómo no disfrutar con la confrontación de La Magdalena penitente de George de La Tour (cedida por el Museo del Louvre) con El viejo tocando la zanfonía y el San Jerónimo leyendo del mismo autor (propiedad de la pinacoteca madrileña). Cómo no sentir lo mismo al poder calibrar la influencia directa de Las meninas en la obra de John Singer Sargent Las hijas de Edward Darley Boit (1882). 

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[Foto: Miradas desde la copa]

El Museu Picasso de Barcelona va un poco más allá de la idea de La pieza del mes o La obra invitada. El museo de la calle Montcada acaba de poner en marcha el proyecto displays, exposiciones de pequeño o mediano formato que inciden en aspectos de la colección o de la relación de Picasso con Barcelona. A esto le llamo yo dinamizar eficazmente las injustamente olvidadas y siempre mortecinas permanentes.  

La primera, Ciencia y caridad al descubierto, gira entorno a esa obra de juventud de Picasso. Una presentación de reducidas dimensiones (dos salas) que profundiza y contextualiza esa pintura de la colección permanente. Se exponen los resultados del estudio radiográfico y de reflectografía infrarroja que permiten conocer ciertos detalles hasta ahora desconocidos de la pintura (por ejemplo, los pentimenti), junto a las obras que fueron la fuente de inspiración.

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[Foto: Museu Picasso]

Otros museos siguen desaprovechando oportunidades. Tienen la fabulosa oportunidad de ingresar nuevas obras (pongamos por caso de Mariano Fortuny, Ramon Casas o Gaspar Homar), pero ni tan siquiera hacen una triste actividad que las ponga en valor. Los conservadores y restauradores trabajan, pero no tienen un público al que explicarles sus avances. Y si no pueden difundir sus conocimientos sobre aquellas obras, ¿para qué trabajan? 

Dos modelos de museo bien distintos. Museos que aprovechan muy bien los siempre escasos recursos disponibles, cumpliendo con sensatez y eficacia su labor cultural. Otros que, pudiéndolo hacer, siguen durmiendo el sueño eterno. Por supuesto el problema no es el pobre museo (como institución), lo son los «profesionales» que lo gestionan. Buenos gestores en un caso, malos en otro.

La sociedad se merece buenos gestores capaces de hacer mejores museos.