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Museo del Holocausto de Buenos Aires & FWK Argentina: otro mítico tándem museo-agencia

lunes, marzo 16th, 2015

No son muchos los museos que poseen un estilo publicitario claro y lo mantienen a lo largo de los años. Y muchos menos los que recorren ese camino de la mano de la misma agencia: son clásicos por aquí el Museo de Bellas Artes de Bilbao & Herededos de Rowan y el Science World de Vancouver & Rethink.

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A esta selecta y (lamentablemente) corta lista se le puede sumar el Museo del Holocausto de Buenos Aires (Argentina)FWK Argentina. Ya presenté algunas piezas de este tándem en un Monstruos de la publicidad de 2013, y ahora lo haré de la última campaña que han realizado conjuntamente, con la que celebraban el 21 aniversario del museo (no hicieron nada para el 20 aniversario y lo reconocen con sentido del humor).*

El museo y la agencia argentinos convocaron a un pequeño grupo de supervivientes de la Shoá para protagonizar una campaña de concienciación antisemita y antidiscriminación.

El grupo, la mayoría personas de más de ochenta años de edad, fue convocado el 3 de junio de 2014 a dibujar y pintar su propia experiencia del genocidio nazi, una de las mayores tragedias que vivió la humanidad durante el siglo pasado. Se les brindó las herramientas (pinturas, pinceles, lápices, etc.) para que ellos pudieran expresar su arte sobre un lienzo, en el que volcaron sus sentimientos más íntimos sobre su terrible experiencia.

Al finalizar los trabajos, cada sobreviviente (junto a su obra) participó en una sesión de fotos, brindando su testimonio sobre lo vivido en un clima que ha sido descrito como cálido y emocionante. Así lo relata uno de los profesionales que participaron en la grabación del espot «Moisés», Fernando Roca, director de la productora audiovisual Huinca Cine:

Hubo una energía muy especial durante el rodaje, trabajar con Moisés quien sobrevivió a “seis” campos de concentración fue una experiencia en todo sentido. Charlar con él y poder escuchar de primera mano lo que sucedió durante la Shoah justo antes del rodaje y filmar en el Museo rodeados de las valijas, los pijamas y las fotos de toda la gente que vivió la barbarie, hizo que naturalmente, todo el equipo trabaje con un cuidado y respeto distinto.

El primer resultado fue la exhibición de esas obras en una muestra denominada “Un Museo. Nada de Arte”. Las obras de los protagonistas fueron luego expuestas de forma itinerante por el país invitando a toda la población a conocer más sobre estas personas en el Museo del Holocausto Buenos Aires.

La campaña publicitaria

Luego, con sus retratos fotográficos y sus testimonios, se desarrolló la campaña publicitaria. Anuncios gráficos en prensa y exterior, un comercial para televisión (titulado «Moisés») y una caja de postales para conmemorar los 21 años del Museo del Holocausto.

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Todo ello bajo el concepto “millones de personas no hicieron nada para estar en un museo”. Los sobrevivientes del Holocausto no son artistas y, al igual que los otros millones de personas que lo sufrieron, no hicieron absolutamente nada para estar en un museo. Por desgracia, están.

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[Imágenes: FWK Argentina]

Mención especial merece el espot para TV. Os recomiendo que lo veáis más de una vez, hay fotogramas de una belleza sobrecogedora.

La nueva marca visual del museo

Coincidiendo con la campaña, el Museo del Holocausto decidió renovar conceptual y gráficamente su marca visual. El nuevo diseño, realizado por el estudio Munda Diseño y Comunicación, tenía como principal objetivo transmitir el Holocausto de una manera respetuosa, simple y efectiva.

Como me comenta Jonatan G. Nakache, responsable de comunicación del museo, se buscaba «transmitir el Holocausto de una manera respetuosa, simple y efectiva para poder comunicar y educar sobre la gravedad de lo acontecido. En este sentido creímos conveniente no usar símbolos ilustrativos como llamas, manos, estrellas y otros figuras del estilo, con la idea de que el icono genera una conexión emotiva, pero sin entender que este enfoque puede ser limitado en su alcance y en última instancia, puede disminuir la gravedad de la misión del Museo».

Este era el imagotipo hasta agosto de 2014:

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Persiguiendo aquel objetivo, se eliminó del imagotipo el uso de la presentación gráfica de la Estrella de David, un recurso visual que se entendía podía desdibujar el mensaje real. Símbolo que fue substituido por un simple cuadrado, quedando así:

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[Imágenes: Museo del Holocausto]

Como se puede comprobar, la paleta cromática de la nueva marca se limita al blanco y el negro. Se pretende con ello dar respuesta a la meta de la institución: descubrir y promover la verdad.

* Agradezco a Rodrigo Burgos que lanzase el anzuelo que me puso sobre la pista de esta magnífica campaña.

‘Pintar hace mil años’. Una exposición que desmonta varios mitos

lunes, junio 30th, 2014

El arte románico es austero.

Los ‘pequeños’ museos no pueden hacer excelentes exposiciones.

La universidad no colabora con los equipamientos patrimoniales.

«Pintar fa mil anys. Els colors del romànic», la nueva exposición temporal del Museu Episcopal de Vic (Vic, Barcelona) desmonta esos tres mitos.

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El primer mito se deriva de los propios contenidos de la muestra: el análisis de los materiales y técnicas utilizados por los pintores del románico para realizar sus obras, permite desmontar el mito, falso y muy extendido, que el arte románico era austero. Nada más lejos de la realidad. La pintura y otras artes de esta época estaban pensadas para cazar la mirada de los fieles, siendo la espectacularidad y profusión decorativa del interior de los templos la ‘trampa visual’ para conseguir que aquellos asimilasen los mensajes devocionales.

El segundo y tercero proceden de la propia exposición como artefacto de divulgación. «Pintar hace mil años. Los colores del románico» demuestra que los museos ‘pequeños’ pueden hacer propuestas muy valiosas y que la colaboración entre equipamientos patrimoniales y universidad es posible.

Tenido en cuenta los escasos recursos humanos y económicos con los que cuentan museos como el MEV, exposiciones como esta demuestran que contar con esos recursos no asegura la calidad de las propuestas. Lo que la asegura es la dedicación e implicación de los profesionales que están detrás del proyecto. Y en «Pintar hace mil años» se ve claramente que el reducido equipo profesional del museo se ha dedicado e implicado plenamente en el proyecto expositivo.

El tercer mito que desmonta tiene que ver con las sinergias que museos y otros equipamientos patrimoniales pueden establecer con la universidad. En este caso, la muestra ha sido posible gracias precisamente a esa colaboración con el proyecto de investigación «Artistas, patronos y público. Cataluña y el Mediterráneo (s. XI-XV)-Magistri Cataloniae« de la Universitat Autònoma de Barcelona.

Para los que pensamos que una exposición temporal tiene que ser algo más que un conjunto de obras colgadas de las paredes de museos y centros expositivos, ejemplos como este materializan lo que creemos que deberían ser: los frutos de la investigación científica trasladados a un artefacto de comunicación que sirve para divulgarlos al conjunto de la sociedad.

Marginalia al post

El diseño. Más allá de la habitual ‘exposición cuelga obras’, «Pintar hace mil años» tiene un diseño sencillo y atractivo, con algunos guiños especialmente felices, como la utilización de lienzos como soporte de los textos de ámbito y el color que sirve para marcar los diferentes ámbitos en los que está dividida.

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El título y titulares. Tanto el título que da nombre a la exposición («Pintar hace mil años. Los colores del románico») como los titulares de los cinco ámbitos que la desarrollan (como por ejemplo «Entre el claustro y el mundo: ¿Dónde se formaban los pintores?» o «El color de la luz de Dios: el oro») me parecen especialmente felices. Me temo que esto tiene mucho que ver con la implicación total de la comisaria, Judith Verdaguer, que comentaba antes.

La noticia, o mejor el notición. Fruto de la investigación conjunta del museo y el Institut Químic de Sarrià (personalizando: Judith Verdaguer y Majo Alcaide), se ha podido certificar científicamente la utilización de aceite como aglutinante de algunos pigmentos (colores rosas, amarillos y carnaciones) en el baldaquín de Ribes. Este descubrimiento, un auténtico hito para la Historia del Arte, certifica la utilización de la pintura al óleo durante el siglo XII (el baldaquino está datado entre 1119-1134), ilustrando las descripciones de ese momento que ya hablaban de ella, como el manual o recetario de técnicas artísticas De diversis artibus, escrito por el monje Teófilo. Por tanto, la noticia podría tener este titular y entradilla:

La pintura románica desmonta el mito de los Van Eyck

El Museu Episcopal de Vic posee una pintura del siglo XII en la que ya se utilizó la técnica de la pintura al óleo que siglos más tarde haría famosa la pintura flamenca

Bonus track:

Este post es fruto de la convocatoria de bloggers que organizó Carme Comas, responsable de comunicación y actividades del MEV.

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[Fotos: Miradas desde la copa]

Recopilo a continuación los posts de los bloggers que me acompañaron durante la visita a la exposición:

Antoni Rojas: «Bloggers navegando por los museos«, Patrimonio Cultural Blog, 26 de junio de 2014.

Antoni Rojas: «La difusió de la recerca des dels museus», Badiu. La finestra del Patrimoni. Bloc de l’ICRPC, 29 de junio de 2014.

Antoni Rojas: «La Jornada #MEVBloggers. La socialización y comunicación de la investigación en museos», Patrimonio Cultural Blog, 30 de junio de 2014.

Hesperion: «Pintura romànica a Vic: una exposició, de mida intensa», Cabrablog, 01 de juliol de 2014.

Jana Pérez: «El secret de ‘Pintar fa mil anys’ al Museu Episcopal de Vic», Roda el món i torna al Born, 02 de juliol de 2014.

Carme Rodríguez: «La llum i els colors del MEV»CARMΣMIX l’estraperlista, 08 de juliol de 2014.

Vàngelis Villar: «Pintar fa mil anys» Allò que la pintura amaga, Paisatges Culturals, 10 de agosto de 2014.

Welkom nieuw Mauritshuis. Cuando la comunicación puede ser un problema

viernes, junio 27th, 2014

Los museos de arte holandeses han experimentado los últimos años una auténtica fiebre por poner al día sus instalaciones. Las remodelaciones y ampliaciones comenzaron por el Stedelijk, y luego vinieron el Museo Van Gogh y hace un año el Rijksmuseum, todos ellos en Ámsterdam. El último en incorporarse será el Mauritshuis de La Haya, que se inaugurará mañana, sábado 28 de junio.

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[Foto: Ivo Hoekstra, Mauritshuis, Den Haag]

Una remodelación que ha durado dos años y ha tenido un coste de 30 millones de euros, integrando al edificio histórico del siglo XVII otro de estilo Art Deco, conectados ambos por una parte subterránea que sirve de vestíbulo del nuevo museo.

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[Foto: © Ronald Tilleman, Mauritshuis, Den Haag]

La remodelación también ha supuesto el cambio de marca visual, diseñada por el estudio Studio Dumbar, y el lanzamiento de un nuevo portal web, desarrollado por Basket Builders.

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[Foto: Studio Dumbar]

En definitiva, una puesta al día que lo convertirá en cita obligada para los amantes del arte y de los museos, al contar con obras tan emblemáticas (y mediáticas) como La joven de la perla o Vista de Delft de Vermeer, La lección de anatomía de doctor Nicolaes Tulp de Rembrandt o El jilguero de Carel Fabritius.

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[Foto: © Ronald Tilleman, Mauritshuis, Den Haag]

En declaraciones a la prensa internacional, la dirección del museo decía lo siguiente (El País):

“En realidad no sabemos qué pasará y nos preocupa porque la visita debe ser confortable y tranquila. Cuando cerramos teníamos unas 260.000 visitas. Ese porcentaje no puede crecer más de un 25%. No podemos tener un millón. No lo pretendemos tampoco. Nos importa la calidad no la cantidad. En ese sentido lanzamos un mensaje contrario al del resto de los museos del mundo. No queremos colas, gracias”.

Un objetivo muy loable que podría entrar en contradicción con la potente campaña de comunicación que se ha puesto en marcha antes de su reapertura.

Como ya se puede interpretar por las declaraciones reproducidas, el museo hizo una convocatoria de prensa internacional. Lo que obviamente le reportó publicity a nivel mundial.

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[Foto: Soraya Gabriel]

La campaña de publicidad se desarrolla mediante un conjunto de acciones: tres espots para la televisión holandesa, inserciones en prensa, publicidad de exterior y online. Todas ellas limitadas al territorio holandés.

La idea creativa que sutura el conjunto de acciones tiene como objetivo recordar a los amantes de su pieza estrella, La joven de la perla de Vermeer, que para ver el original se tiene que visitar el remodelado Mauritshuis. El claim ‘Je vindt het origineel in het Mauritshuis’ ( ‘Descubre el original en el Mauritshuis’) es toda una declaración de intenciones.

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[Foto: Mauritshuis, Den Haag]

Si los gestores del museo no quieren ver colas, una campaña como la puesta en marcha seguramente no ayudará mucho. Sobre todo acciones de relaciones públicas como la convocatoria de prensa internacional.

Por otra parte, ¿cómo reabrir después de varios años y no hacer ningún tipo de comunicación?

Seguramente la clave está en el objetivo de esos esfuerzos comunicativos. Si la campaña se hubiese propuesto un objetivo de notoriedad (que el público objetivo tuviese conocimiento de la noticia), no habría problema. Pero por el hilo conductor de la campaña (una clara invitación a visitar el museo), el objetivo es de venta (que el target lo visite). Y si es así, me temo que las declaraciones de sus directores pueden llegar a no cumplirse.

Si la campaña de comunicación supera el 25 % de crecimiento deseado, ¿sería un fracaso? Parece que sí.

Entonces, ¿de quién será la culpa? Si eso llega a pasar, lo será de quien la ha planificado, pues claramente habría planteado una estrategia y plan de acción no concordante con el objetivo de gestión que se quería conseguir.

El ‘síndrome Tamara’ se instala en los museos

martes, diciembre 10th, 2013

Por diferentes razones que luego intentaré explicar, dos museos catalanes están inmersos en un cambio de nombre: el Museu Nacional d’Art de Catalunya y el Disseny Hub Barcelona.

Vale la pena puntualizar aquí y ahora (pido disculpas por decir tamaña perogrullada), que el nombre es una variable fundamental en términos de branding o creación de marca.

El nombre es, junto a otros identificadores que conforman la identidad verbal y visual de un museo, el elemento que lo identifica y singulariza. No hay dos museos que tengan el mismo nombre, como no hay dos que compartan la misma marca visual.

Digo todo esto para recordar que un proceso de cambio de nombre es algo muy serio.

En el caso de Museu Nacional d’Art de Catalunya se están haciendo cosas muy extrañas (bodas aparte). Poco después que su actual director tomara las riendas del museo, ya manifestó públicamente su intención de eliminar el acrónimo («No se puede ir por el mundo llamándose MNAC» declaraba a los medios en agosto de 2012) y la necesidad de asociar al museo con la marca Barcelona (eliminando de paso su referencia a Cataluña, que ya se comprendía en el término «Nacional»). Si en lo primero estoy totalmente de acuerdo, en lo segundo en absoluto (especialmente ahora, que se va descubriendo qué es realmente la marca Barcelona).

La respuesta en contra fue tan contundente (se declararon contrarios desde el teniente de alcalde de Cultura de Barcelona hasta el consejero de Cultura de la Generalitat), que nada más se supo del tema. Hasta que recientemente se han visto algunos movimientos comunicativos que demuestran que el proceso de asociación con la marca Barcelona se está llevando a cabo. Concretamente en su dimensión virtual.

Si empezamos por mirar su portal web corporativo, su dirección pasará de la «vieja» www.mnac.cat a la «nueva» www.museunacional.cat. El acrónimo ha desaparecido, dejando paso a solo dos de los elementos que lo conformaban: «Museu» y «Nacional». «Arte» y «Cataluña» han pasado a mejor vida.

Primera pregunta: ¿qué pensarán el resto de museos nacionales de la apropiación que se hace del término «nacional»?

En su perfil de Facebook pocos cambios: no se ve rastro alguno del acrónimo, llamándose Museu Nacional d’Art de Catalunya.

En cambio, en su cuenta de Twitter el desbarajuste es supino. ¡Podemos encontrar hasta tres maneras diferentes de llamarse!: «Museu Nacional Bcn» para el nombre que identifica el perfil, «@MuseuNac_Cat» para el nick y «Museu Nacional d’Art de Catalunya (MNAC)» para la descripción.

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Segunda pregunta: ¿pero no habíamos quedado que se desterraba el acrónimo?

Ahora lo que parece pender de un hilo es la especialidad del museo, el «Arte», del que no se tienen noticias más que en la descripción.

Que está claro que la aparición del nombre de la Ciudad Condal no es una mera cuestión de geolocalización se puede comprobar con solo consultar la hemeroteca (concretamente leyendo las propias palabras del director) y observar un pequeño, pequeñísimo detalle que demuestra que las cosas no se están haciendo todo lo bien que se deberían teniendo en cuenta que nos estamos jugando el buen nombre de nuestro museo de referencia. Os invito a que miréis esta nueva captura de su cuenta de Twitter y os reto a detectar ese pequeño detalle:

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Efectivamente, poco después de cambiar el nombre de su cuenta se introdujo una coma. Un pequeño signo gráfico mediante el cual se pretendía justificar la aparición de «Bcn» junto a «Museu Nacional».

Por supuesto que el museo puede deshacerse del acrónimo (es más, debería hacerlo), pero hay otras cosas difíciles de eliminar si de lo que realmente estamos hablando es de un museo, de arte y de Cataluña (en un país maduro y sin complejos, la variable nacional sería totalmente prescindible teniendo en cuenta exigencias básicas de nominología como la economía de palabras: lo que puedas decir con una palabra no lo digas con dos).

Y lo que no puede ser de ninguna de las maneras es que el museo tenga más de un nombre circulando por Internet. Si no nos gusta el que tiene, pues se cambia, pero obviamente uno por uno.

Tercera pregunta: ¿se están haciendo probaturas para ver la reacción de la gente o realmente se está jugando con el tema sin saber bien lo que se está haciendo?

El caso del Disseny Hub Barcelona (DHUB) es diferente. Ahora se llamará así al edificio que albergará a finales del año que viene al propio museo, a Foment de les Arts i del Disseny (FAD) y a Barcelona Centre de Disseny (BCD).

Por su parte, el museo pasará a llamarse Museu del Disseny de Barcelona.

Precisamente ahora, cuando parece que finalmente abrirá sus puertas en el edificio del equipo MBM (quintaesencia de otra época: la de antes del trastazo), se decide que el nombre que se le dió en 2009 (cuando nació públicamente el que debería ser futuro centro especializado en diseño) no es válido.

Todo lo que de arriesgado tenía el proyecto y el propio nombre de Disseny Hub Barcelona (para muchos un simple guiño cool), lo tiene de clásico el de Museu del Disseny de Barcelona (no levantará discusiones, pues lo plano nunca lo hace).

Aquí el problema no solo es que en el cambio de denominación se haya perdido o no. Es que también afecta a aspectos que tienen que ver con la cultura de gestión de nuestros museos y patrimonio cultural (y de tantas otras cosas, como la cultura o la educación): los personalismos.

Un museo o proyecto cultural en marcha no debería cambiar en lo esencial cuando hay relevos entre sus gestores políticos o técnicos. Y por aquí es moneda corriente todo lo contrario: si hay cambio de color político en la administración de la que depende o cambia la dirección del propio equipamiento, es posible que se quiera cambiar todo, incluso el nombre.

El trabajo iniciado en 2009 para alcanzar notoriedad y posicionar un nuevo equipamiento relacionado con el diseño, con la puesta en marcha de una sede provisional en el Palacio del Marqués de Llió de la calle Montcada, no ha servido para nada. Cuando a finales del año que viene abra sus puertas en la plaza de las Glorias Catalanas (esperemos), será una cosa muy diferente.

Por último, y no menos importante: los recursos que suponen esos cambios. Dudo que para crear el nuevo nombre de «Museu del Disseny de Barcelona» se haya acudido a una consultora, agencia o estudio especializado en temas de nominología. Pero sí es público que ese cambio va acompañado de dos nuevas marcas visuales: una para el edificio (Disseny Hub Barcelona) y otra para el museo (Museu del Disseny de Barcelona). Ya veremos el resultado, pero el ganador del concurso público lo tiene difícil para superar la marca visual dinámica del Disseny Hub Barcelona que diseñó el estudio laGasulla, merecedora de un Grand Laus de Diseño Gráfico, dos Laus Or y un Laus Plata otorgados por la Associació de Directors d’Art i Dissenyadors Gràfics del FAD (ADG-FAD) en su convocatoria de 2009. Una marca visual que ya se ha dejado de utilizar, sustituyéndose por una provisional (detalle que demuestra lo mal que se están haciendo las cosas).

Y que los vaivenes y las decisiones personales supongan un gasto para las arcas públicas, por poco que sea, es algo lamentable en los tiempos que corren. En este caso, el concurso para la creación de las marcas visuales asciende a 78.150,40 €. Pero habría que sumarle, como poco, el costo de la marca visual anterior. LAMENTABLE.

Para acabar, una curiosidad: resulta paradójico que el Museu del Disseny de Barcelona prescinda del nombre de la ciudad en los descriptores principales de su cuenta de Twitter y, en cambio, el Museu Nacional d’Art de Catalunya se muera por integrarlo. Curiosísimo.

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Dicho lo cual, viva el Museu Nacional d’Art de Catalunya y el Museu del Disseny de Barcelona (o como quieran llamarse ahora).

Por cierto, ¿alguien podría decirme cómo se llama ahora la «cantante» del No cambié?

Desafortunado Fortuny

lunes, marzo 18th, 2013

ATENCIÓN: las imágenes que ilustran este post pueden dañar seriamente tu sensibilidad.

Para que quede claro desde el principio: Fortuny no se merece algo así.

Aunque normalmente publico ejemplos de buenas prácticas, en casos como el que ahora comento creo que es mejor no hacer la vista gorda. Lo considero mi contribución al buen nombre de uno de mis artistas favoritos (visita obligada siempre que paso por el MNAC, para volver a disfrutar una y otra vez de su virtuosa La vicaría o de nuestra particular versión del Origen del mundo, el retrato de Carmen Bastián). 

Un artista como Mariano Fortuny y Marsal, que de no morir a los 36 años seguramente se habría convertido en uno de los grandes de la pintura del XIX, a cuya obra se le pueden asociar palabras como virtuosismo, minuciosidad o preciosismo, no merece que la marca visual que se ha creado para conmemorar el 175 aniversario de su nacimiento sea tan horrible: un «monstruo del diseño» de manual.

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Crear una marca visual en otros ámbitos es muy difícil, pero en el nuestro es muy fácil hacerlo bien, al existir unos referentes visuales potentes y claros desde los que partir. Una obra tan interesante como la de Fortuny permite inspirarse con suma facilidad, no teniendo que acudir a la socorrida firma o al incomprensible fragmento de marco (?).

Y si la marca es horrible, el folleto seguramente la supera (si es que era posible). ¡Qué significa ese montaje que hace que Fortuny sostenga con una de sus manos la marca visual de la conmemoración!

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Cuando creía que mi colección de «Monstruos del diseño» no tendría nuevos miembros de honor, llega a mis manos este «trabajo», que pasa a ocupar un lugar de privilegio. Capaz incluso de superar a la marca visual que se diseñó para celebrar el Año Rusiñol (2006-07).

Está claro que nuestros grandes artistas del XIX no tienen mucha suerte con los «diseñadores» del XXI.

Solo espero y deseo que las actividades y actos que se han organizado sí estén a la altura. Se pueden llegar a tolerar este tipo de conmemoraciones que no concuerdan con un centenario, bicentenario, etc., pero en ningún caso que al final lo menos importante sean las actividades culturales que le dan sentido. Para empezar, no veo en el folleto de actividades ninguna referencia a la exposición La batalla de Tetuán de Fortuny. De la trinchera al museo que se celebrará en el MNAC a partir de abril. Empezamos bien…

Nuevo número de la e-revista sobre museos. Para todos, naturalmente

martes, febrero 12th, 2013

Receta para cocinar un museo para todos

Ingredientes: la sensibilidad y determinación de sus gestores.

Herramientas: los conocimientos en Design for All de un estudio externo.

El nuevo número de Miradas desde la copa, el cuarto, presenta un caso ejemplar para (de)mostrar que se puede cocinar un museo pensado para satisfacer el apetito de TODOS los públicos: Vilamuseu, el renovado museo de Villajoyosa (Alicante).

Y un museo que piensa en todos tenía necesariamente que incluir alguna referencia en su marca visual, la condensación gráfica de esa filosofía del museo alicantino. La explicación de todo el proceso de branding que ha permitido crearla, realizado por Avanti-Avanti Studio, ocupa buena parte de los contenidos.

Ahora me pondré un poco trascendente: es para mi un orgullo publicar este monográfico sobre Vilamuseu y el trabajo de Avanti-Avanti Studio. Y lo es, pues sin duda se convertirá en un referente internacional.

Aunque dedicarle un número monográfico de la e-revista ya conlleva implícitamente mi adhesión total al proyecto, no quiero dejar pasar la ocasión para felicitar explícitamente a Alex Dobaño & su estudio y a Antonio Espinosa/Carmina Bonmatí & su museo: FELICIDADES.

Diseño escrito con sus seis letras: como conseguir mucho con poco

jueves, septiembre 13th, 2012

Aunque es cierto que en los pequeños y medianos museos y equipamientos culturales (la mayoría) se dispone de pocos recursos para hacer acciones y materiales de comunicación, con piezas como la que comentaré a continuación se demuestra fácilmente que con poco se puede hacer mucho.

Se trata de la propuesta de la agencia Trigger para presentar el resumen anual del 2011 del Zoo de Calgary (ya hablé de la agencia y del zoo en el post La promoción de los zoos III), un caso perfecto de como diseñar una magnífica pieza comunicativa con un pequeño presupuesto.

En vez de proponer la típica revistilla o libreto, se diseña una sola hoja de papel recliclado tirada a una tinta.

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Comunicacion_del_patrimonio[Fotos: Trigger] 

En el claim del desplegable se condensa la genial solución creada para el zoo canadiense: ante una dificultad (poco tiempo y escaso presupuesto) la respuesta es una oportunidad comunicativa explotada por la agencia para reforzar la misión principal del zoo:

One page.

One ink.

One goal:

Conservation.

En este vídeo se puede ver el proceso de creación del report:

Una recomendación final para gestores de museos y equipamientos culturales con telerañas en la cuenta corriente pero ganas locas de hacer bien las cosas: para hacer mucho con poco sólo hay dos claves, saber lo que se quiere hacer y que lo haga gente que sepa hacerlo (vaya, profesionales del diseño y la comunicación).

Premios LAUS a la innovación en la comunicación museística

lunes, julio 23rd, 2012

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En la última convocatoria de los premios LAUS otorgados por el FAD (Fomento de las Artes y el Diseño), se han concedido dos LAUS de bronce a un par de propuestas comunicativas (especialmente interesantes) realizadas para dos museos:

El Museo de Bellas Artes de Bilbao.

La Fundació Antoni Tàpies de Barcelona.

Siendo dos propuestas muy diferentes (la primera es una acción de comunicación comercial y la otra de comunicación corporativa), las dos comparten un par de rasgos: son creativas e innovan, proponiendo cosas poco usuales en el universo museístico internacional.

El premio concedido a la agencia Herederos de Rowan lo ha sido por una acción de marketing promocional que ya comenté en el post Marketing promocional que vale su peso en oro. Una acción para promocionar la exposición temporal Oro sagrado. Arte prehispánico de Colombia en hoteles de cuatro y cinco estrellas de Bilbao.

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[Foto: Herederos de Rowan]

En el caso de la Fundació Antoni Tàpies, el premio lo han concedido por su nueva identidad visual corporativa, diseñada por el estudio de Nieves y Mario Berenguer. Una marca visual flexible, dinámica, que sigue la estela de la ya mítica de la TATE (que comenté en el post Marcas vivas ¡Viva la marca!). El isotipo, que reproduce símbolos recurrentes en la obra de Tàpies (la cruz y las tachaduras), se declina en 26 versiones a utilizar según las necesidades de cada pieza comunicativa.

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[Foto: Fundació Antoni Tàpies]

Felicidades a Herederos de Rowan y a los Hermanos Berenguer.

Una felicitación que hago extensible a los gestores del Museo de Bellas Artes de Bilbao y de la Fundació Antoni Tàpies, pues los clientes también se deberían llevar parte del mérito por la valentía al aceptar propuestas no convencionales como las premiadas. 

Para conseguir que se innove en la comunicación de los museos, buena parte pasa por disponer de gestores de mente abierta e inquieta y empresas externas profesionales y con ganas de hacer cosas diferentes. Sencillo pero poco común.

Museos y Relaciones Públicas: el poder de los nuevos prescriptores

lunes, octubre 3rd, 2011

Más allá de la discusión sobre si los editores de blogs o propietarios de perfiles en redes sociales virtuales son prescriptores culturales, está claro que cada vez son más las personas que los siguen y hacen caso de sus opiniones y consejos. En algunos casos con un poder de difusión y penetración de esas opiniones que supera en mucho a la de los prescriptores culturales hasta ahora al uso, como periodistas culturales o críticos.

Esta realidad, incontestable, aconseja que las instituciones culturales (y entre ellas, como no, los museos) los tengan en cuenta. Y tenerlos presentes significa incluirlos en su estrategia de Relaciones Públicas como un público objetivo más.

Digo todo esto al hilo de algo que me ha impactado sobremanera. Como seguidor de Buzzeum y Louvre pour tous, conocía la «lucha» que el colectivo OrsayCommons está librando en Francia contra el Museo d’Orsay, mejor dicho, contra los actuales gestores del museo. Concretamente por su negativa a dejar tomar fotografías en su interior, algo que se recuerda insistentemente a los visitantes mediante el típico pictograma de prohibición.

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[Foto: Louvre pour tous]  

La guerra ya ha tenido batallas físicas, como las diferentes performances que se han venido realizando, cuyo objetivo es hacer el máximo de fotografías dentro del museo (recordad que está totalmente prohibido) y ponerlas a continuación a disposición de los internautas.

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[Foto: Louvre pour tous]

Pero el campo de batalla donde realmente se está librando es en el medio virtual, utilizándose las redes sociales como estilete contra los gestores del museo. Por ejemplo, en Facebook se ha creado una cuenta expresamente para el tema (con 248 seguidores a día de hoy) y en Flickr alguno de sus miembros tiene diferentes álbumes sólo para denunciar la prohibición.

Más allá de los muchos artículos y comentarios que se han publicado sobre el tema (un resumen completo aquí), el colectivo también está ejecutando acciones más guerrilleras, menos convencionales, en sintonía con la contrapublicidad. Aquí van algunos ejemplos de esa piratería publicitaria (que diría Naomi Klein).

El museo ha puesto en marcha una campaña para promocionar la nueva presentación de la Galería impresionista y otros espacios, que se inaugurará el próximo 20 de octubre (desde el museo hablan incluso del Nouvel Orsay). Bajo el eslogan Un nouveau regard (Una nueva mirada) y Nous avons revu Orsay. Tout est à revoir (Hemos revisado Orsay. Todo está por redescubrir), se presentan fragmentos de varios retratos de su colección, concretamente de sus ojos. Nada del otro mundo publicitariamente hablando. 

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[Fotos: Publicis Consultants]

Lo que sí es realmente interesante es el concurso que la plataforma ha puesto en marcha para manipular las diferentes piezas de la campaña. Una acción más para denunciar la postura intransigente y trasnochada de los responsables del museo parisino. En la primera se puede leer Regardez nos photos. Les vostres valent zéro (Mirad nuestras fotos. Las vuestras no valen nada); en la segunda Visiteur photographe. Le Louvre t’attend (Visitante fotógrafo. El Louvre te espera).

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 [Foto: Julien Dorra en OrsayCommons]

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[Foto: Bernard Hasquenoph en OrsayCommons]

Incluso el logotipo, esa sacrosanta condensación gráfica de la personalidad del museo, también ha sufrido una pequeña intervención quirúrgica (poco para lo que se merece, si se tiene en cuenta que el rediseño del magnífico logotipo de Bruno Monguzzi y Jean Widmer fue de hecho su certificado de defunción).

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[Foto: Louvre por tous]

De acuerdo que se trata de un caso extremo, una verdadera crisis para el museo en cuestión, pero seguir viviendo de espaldas a la cada vez más influyente opinión de esos nuevos prescriptores culturales es vivir en el filo de la navaja.

Los museos se infiltran en los templos: el Museu del Rock de Barcelona

sábado, mayo 21st, 2011

Los centros comerciales son ya verdaderos centros de devoción en la ciudad contemporánea. Igual que antes se iba a la iglesia para oír misa u otros oficios, hoy se va religiosamente a esos nuevos templos, centro neurálgico del consumo donde venerar a los dioses Visa y MasterCard. Están tan bien diseñados, que podrías pasar todo un día sin necesidad de salir al exterior, pues cubren todas las necesidades básicas de un buen consumidor, compulsivo y acrítico.

Pero en nuestros centros comerciales faltaba algo: los museos. He visto sucursales de museos en algunos aeropuertos, como la que tiene el Rijksmuseum de Amsterdam en el aeropuerto de Schiphol, pero nunca había visto un museo en el epicentro del consumo.

Comunicacion_del_patrimonioDesde hace bien poco tengo uno cerca de casa: el Museu del Rock. Inaugurado el pasado 31 de marzo en el centro comercial Las Arenas de Barcelona.  

Si se trata de devolverle a los museos la centralidad social que se merecen, ya tenemos una buena manera de conseguirlo: colocándolos allá donde la gente va masivamente. Así siempre habrá más posibilidades que algún despistado se cuele fugazmente en un museo, como si se tratase de un atractivo más del centro comercial, equiparable a una tienda de ropa o una de complementos para el hogar.    

Dejando de lado la ironía, la verdad es que, por la temática del museo, el rock (cultura popular en estado puro), la idea de ubicarlo en un centro comercial es muy pertinente. Es más, seguramente no haya localización más acertada.

No quiero ni imaginarme lo que pensarán sobre el caso los que critican la presencia en los museos de tiendas y restaurantes…

Atención a la gráfica del museo. Muy buen guiño sustituir la primera «u» de museu por una púa de guitarra y la «o» de rock por un disco de vinilo. Excelente también la gráfica exterior, donde se explica la evolución del ser humano hasta llegar al Homo Rockensis.

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[Foto: Tresefes. Revista de Pensamiento Musical, vía facebook]

Y sencillamente exquisito que la gráfica utilizada para señalizar los aseos reproduzca también una púa.

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[Foto: Guaita què fan ara…]

Como cantaba Barón Rojo: ¡Larga vida al Rock & Roll! Concretamente al Museu del Rock.