Posts Tagged ‘Diseño’

Del museo como instrumento de tortura, al museo orientado al visitante

Viernes, julio 13th, 2018

Crítica de museos y exposiciones en hilos de TW

Viernes, julio 6th, 2018

Crítica de museos y exposiciones en hilos de TW

Viernes, junio 29th, 2018

Museo Íbero de Jaén. El peligroso gap entre lo que dice ser y lo que realmente es

Lunes, enero 15th, 2018
Artículo actualizado el 26/07/2018

Todo lo que comentaré se basa en mi visita al Museo Íbero de Jaén el pasado 5 de enero. Antes de esa visita y del proceso de documentación para redactar este post, no conocía la tortuosa historia que precede al nuevo museo, ni conozco a nadie que haya participado en su puesta en marcha.


Lo único que conocía del Museo Íbero de Jaén es lo que sus gestores dicen sobre él. Y eso es lo que me convenció para visitarlo. La imagen que me había hecho sobre el museo dependía única y exclusivamente de lo que el museo dice ser (la imagen transmitida).

Museo Íbero Jaén

En la campaña promocional que se ha puesto en marcha para posicionar al nuevo equipamiento museístico (bajo el acertado slogan “El origen de un mundo” y con acciones en exterior, prensa, radio, televisión y online), se habla de él en presente (ya veréis como el tiempo verbal es fundamental).

El dossier de prensa distribuido por la Junta de Andalucía a los medios de comunicación, habla en estos términos:

El 11 de diciembre de 2017 abre sus puertas el Museo Íbero de Jaén, el único museo dedicado en exclusiva a la cultura íbera, para potenciar su conocimiento, protección y difusión.

Aquí tenéis una muestra de la publicidad de exterior, en la que se habla del nacimiento de un nuevo museo, el primero dedicado temáticamente al mundo íbero:

Museo Íbero Jaén

Aquí podéis ver el vídeo promocional:

Una vez visitado, puedo decir que el museo es una cosa bien distinta a lo que se explica para promocionarlo. A día de hoy (enero de 2018), es un gran continente con un escaso contenido: de los más de 9.000 m² útiles disponibles, la exposición temporal “La Dama, el Príncipe, el Héroe y la Diosa” tan sólo ocupa 500 m². Aunque muy interesante (le dedico un apartado más adelante), se antoja escasa para empezar un proyecto que pretende ser un referente internacional sobre la cultura de los íberos. Y no lo digo sólo yo, pues incluso la prensa se ha hecho eco del tema, sintetizándolo en un frase demoledora: mucho espacio, poca muestra (Laura Velasco, «La provincia arropa al Museo Íbero», Ideal).

De hecho, en el acto de inauguración, la presidenta de la Asociación de Amigos de los Íberos, Pilar Palazón, solicitó públicamente que el proyecto museográfico para la colección permanente no se demorase (José M. Liébana, «Jaén ya tiene Museo Íbero», Ideal), invitando al Rey a inaugurar esa exposición permanente el 29 de febrero de 2019. Ella lo tiene muy claro:

Los jiennenses no queremos que la exposición temporal que se puede ver ahora, se transforme en permanente. Se merece tener toda la museografía.

Ignacio Frías, «Museo Íbero, un largo camino hecho realidad», Diario Jaén.

En definitiva, si se cumplen las previsiones de los profesionales implicados (como su directora, Concha Choclán Sabina), lo que ahora es un museo a medio gas se convertirá en un verdadero referente. La exposición temporal así lo indica. Pero eso sólo lo sabremos cuando pase, pues por el momento no lo es.

El museo quiere ser ya una realidad (supongo que la tortuosa historia hasta llegar a su inauguración tiene mucho que ver en ello). En términos de comunicación corporativa, esa es la imagen intencional o deseada (la imagen que el museo quiere tener entre sus diferentes públicos) que gracias a la campaña promocional se está transmitiendo (la imagen transmitida).

Ahora bien, la verdad es muy distinta: el museo todavía no es una realidad. La imagen real que tenemos aquellos que lo hemos visitado es la de un museo en construcción.

Si el gap o desajuste entre la imagen transmitida y la realidad es una mala opción en cualquier ámbito, en el de los museos es más que peligroso: si la gente se siente engañada es posible que no vuelva a pisar un museo en su vida. Y supongo que nadie quiere que eso pase.

“La Dama, el Príncipe, el Héroe y la Diosa”, una excelente exposición temporal

No sería justo cerrar este artículo sin hablar de la exposición temporal. Sin duda merece un punto y aparte.

Diseñada por el estudio de Boris Micka (BMA, con obra por aquí en el ARQUA de Cartagena, el Museo de Almería o el MUVIM de Valencia) y comisariada por Arturo Ruíz Rodríguez (catedrático de Prehistoria de la Universidad de Jaén) y Manuel Molinos Molinos (catedrático de Arqueología y director del Instituto Universitario de Investigación en Arqueología Ibérica de la UJA), es un buen ejemplo de muchas de las cosas que deberían hacerse en este tipo de muestras: con un marcado carácter divulgativo, explica una historia muy bien hilvanada que se presenta de forma visualmente atractiva.

El punto de partida de la historia son cuatro cráteras griegas recuperadas en 2010 en la cámara funeraria del príncipe íbero Iltirtiiltir de Urgavo (Necrópolis de Piquía, Arjona, Jaén). De las representaciones mitológicas representadas en esas cuatro piezas (las pinturas de esos vasos áticos muestran escenas mitológicas de Heracles y de Helena) se deriva cada uno de los personajes característicos de la cultura íbera: el Príncipe, la Dama, el Héroe y la Diosa.

Actuando de fondo de cada uno de los cinco grandes ámbitos en los que se organiza la muestra, ilustraciones de Javier Hermida permiten vincular las piezas expuestas con la historia narrada. Aunque no me acaba de entusiasmar este tipo de solución museográfica, he de reconocer que cumple perfectamente con el objetivo divulgativo que se le reserva. Por tanto, son un acierto.

Museo Íbero Jaén

Todas las piezas expuestas, 352, algunas tan importantes como el Guerrero de la doble armadura de Cerrillo Blanco, la Dama de Cerro Alcalá, el Héroe y el Lobo de El Pajarillo o la Diosa de los Caprinos de Cerrillo Blanco, son protagonistas de la historia narrada en la exposición, pero todas ellas se deben al guion.

Museo Íbero Jaén

Otro de los aciertos es la forma de configurar la parte trasera de los módulos expositivos, que reproducen los paisajes en los que se encuentran los grandes yacimientos íberos de Jaén. Algo que convierte la circulación del visitante en una experiencia visualmente agradable.

Museo Íbero Jaén

También es de alabar la forma de exponer las piezas estrella, que gracias a la apertura trasera se pueden ver y disfrutar desde dos puntos de vista.

Museo Íbero Jaén

Como punto final de la exposición, la “Vitrina del epílogo” hace un alegato contra el expolio, contraponiendo el resultado de uno de ellos con el de una excavación arqueológica científica. Ocupando todo el módulo expositivo, se exponen piezas arqueológicas expoliadas, procedentes del Fondo Arqueológico Ricardo Marsal Monzón, que se contraponen a otro conjunto procedente de la excavación científica de una tumba de la Necrópolis de los Castellones de Ceal (Hinojares, Jaén). Todo un acierto para cerrar la exposición.

Museo Íbero Jaén

Sobre todo cuando nos asaltan noticias como la reciente recuperación, por parte de los Mossos d’Esquadra, de 393 conjuntos arqueológicos de yacimientos expoliados que contienen unas 20.000 piezas de alto interés científico (nota de prensa aquí).

El hecho que demuestra todo lo dicho aquí

Que el Museo Íbero de Jaén era un deseo todavía no materializado, se ha reafirmado el pasado 23 de julio. Ese día, Miguel Ángel Vázquez, consejero de Cultura de la Junta de Andalucía, presentaba el plan museológico y discurso expositivo del museo. En el siguiente tuit publicado desde el perfil institucional de la Consejería de Cultura queda bien claro de lo que no disponía cuando abrió sus puertas en diciembre de 2017:

Presentación Plan museológico

El cómic entra en el museo de arte. Por favor, que no lo haga como el cartel

Domingo, abril 2nd, 2017

Mono

[Foto: Miradas desde la copa]

Nunca he entendido que los museos de arte que exhiben o hacen exposiciones temporales sobre el cartel, expongan estas muestras publicitarias solamente desde el punto de vista estético, castrando voluntariamente su verdadera función, sin la cual jamás se habrían diseñado: la promocional.

No tendríamos la trinidad de carteles de Ramon Casas para el Anís del Mono, si la empresa de Badalona no hubiese convocado un concurso en 1898 para conseguir un cartel que publicitase su evolucionado producto anisado.

En los museos de arte, la función publicitaria primigenia del cartel casi siempre queda diluida y supeditada a la aproximación meramente esteticista.

Hay pocos artefactos más extraños que un cartel enmarcado, protegido por un vidrio y acompañado por una minúscula cartela informativa.

Photo Pedro Ruiz en Le Devoir

[Foto: Pedro Ruiz, Le Devoir]

Siempre que veo un cartel encapsulado de esa manera, me vienen a la cabeza los museos de ciencias naturales y sus colecciones de coleópteros clavados con paciencia de acupuntor chino en tapetes de terciopelo granate.

No me gustaría que ahora que finalmente algunos museos de arte españoles han puesto el foco en el cómic (el Museo Thyssen-Bornemisza ha sido el pionero, seguido por ahora por el Museo Nacional del Prado y parece ser que pronto también por el Museu Nacional d’Art de Catalunya), pase algo parecido.

No me gustaría que el cómic fuese exhibido como si se tratase de una pieza de Velázquez. No me gustaría ver expuesto un cómic como si fuera un escarabajo rinoceronte.  

Por otra parte, de la emergencia del cómic se genera una curiosidad: hemos tenido que esperar al siglo XXI para que el cómic franquee las puertas del museo de arte español. Pero al hacerlo, llega tarde a la fiesta: como me comentó irónicamente Carles Sora, deberían estar hablando e incorporando ya el cómic interactivo (algo que sí ha hecho un museo de sitio: Un videojuego narrativo para que los jóvenes se enganchen al museo). Pero como dice el refrán, nunca es tarde si la dicha es buena. Aunque la dicha no sea interactiva.

Este post viene al hilo del interesante artículo del periodista cultural Xavi Serra sobre el auge del cómic en algunos museos de arte españoles, El còmic travessa les portes dels museus

El diseño de lonas protectoras y la tercera vía de la creatividad

Lunes, diciembre 12th, 2016

A las lonas publicitarias y miméticas, se le puede sumar una tercera vía para diseñar lonas protectoras: la que se sirve de la creatividad como ingrediente principal.

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Aunque poco explorada por los responsables de la restauración de edificios históricos, ya existen algunos buenos ejemplos que permiten ilustrar y valorar esta otra posibilidad.

Uno de ellos, ya comentado en Miradas en el post Monumentos en restauración. Cuando la lona puede marcar la diferencia, fue la lona que se colocó en el Hôtel Altenloh de la plaza Real de Bruselas durante su adecuación como futuro Musée Magritte Museum (en 2008). Una lona escenográfica que partía de una obra de René Magritte, L’Empire des Lumières.

Un ejemplo muy lejano al que últimamente se le pueden sumar otros dos más cercanos en el tiempo: uno en Londres y otro en Salamanca.

Durante la restauración de la Banqueting House (empezó en diciembre de 2015), los Historic Royal Palaces encargaron al estudio Northover&Brown el diseño de una lona protectora.

Partiendo de una base mimética, se crea un interesante trompe l’oeil: “rasgando” la lona deja ver una de las obras maestras del edificio diseñado por Inigo Jones, The Apotheosis of James I, el panel central de la cubierta de la sala principal pintado por Rubens.

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[Fotos: Northover&Brown]

El otro ejemplo, más cercano, se puede ver en la restauración de la Fachada Rica y fachadas laterales de las Escuelas Mayores de la Universidad de Salamanca. En este caso es un interesante ejemplar de lona que bascula entre la opción creativa y la mimética.

Diseñada por porENDE estudio gráfico, juega también con el trampantojo. En este caso se sirve de letras, vinculadas con los manuscritos e incunables que atesora la biblioteca histórica de la universidad charra.

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Y no son cualquier tipo de letra: la tipografía es algo que se ha mimado, reproduciendo la forma y color de los vítores que se pueden ver estampados por las fachadas de muchos edificios históricos del núcleo histórico de Salamanca.

Desde la distancia, los caracteres tipográficos se recomponen para ofrecer una imagen que reproduce la fachada tapiz. Todo un acierto visual.

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[Fotos: porENDE estudio gráfico]

Tres muestras que ejemplifican una opción más a la hora de diseñar una lona protectora. Una buena opción, otra más, para abandonar la vía invasiva de la publicidad.

Bonus Track

Sobre la Fachada Rica y la restauración, merece la pena ver este reportaje de La 8 Salamanca (Castilla y León Televisión):

La exposición del Bosco, un tríptico de la museología actual

Lunes, junio 20th, 2016

Magna, irrepetible, cita excepcional [la exposición]

Fascinante, onírico, desbordante [el artista]

Fijadas algunas hipérboles sobre la muestra y los clásicos adjetivos que se le regalan a El Bosco, que nadie espere aquí una crítica artística. Me interesa para ilustrar determinados síntomas museológicos que tienen que ver con la gestión y la museografía, y por los intereses de éste blog, con la comunicación global (la mediación cultural y la comunicación). Un magnífico hilo que me permite hilvanar diversos temas que me (pre)ocupan últimamente.

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[Foto: Miradas desde la copa]

Tabla central. Sobre gestión o mucho más que una exposición temporal

Sin duda es uno de los puntos fuertes del proyecto conmemorativo: la exposición no deja de ser una pieza más de un gran puzle.

Además de un nutrido número de actividades (conferencias, música, cine, etc.), hay tres piezas más que componen el puzle: el cómic El tríptico de los encantados (una pantomima bosquiana) de Max, el documental El Bosco, el jardín de los sueños de José Luis López-Linares y la videoinstalación Jardín Infinito del artista Álvaro Perdices y el cineasta Andrés Sanz (a partir del 4 de julio).

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[Foto: Museo Nacional del Prado]

Sigue en ello la estela de museos como el Louvre, que hace tiempo apostó por este tipo de medios. Y lo hace por la puerta grande, dejando esos proyectos en manos de reputados profesionales como Max o José Luis López-Linares.

En éste aspecto, mi más sincera y efusiva felicitación al Museo Nacional del Prado. Como buque insignia de la museística española, abre ruta para que el resto de la flota se inspire. ¡Enhorabuena!

Tabla izquierda. Sobre museografía o casi todo sigue igual

Aunque Miguel Falomir, Director Adjunto de Conservación e Investigación del Museo Nacional del Prado, se esfuerce en explicar el montaje (en éste vídeo), es un planteamiento clásico. Con un poco de gracia en la arquitectura efímera, pero clásico al fin y al cabo. Ahora bien, si se compara con lo que vienen haciendo, sin ir más lejos en el montaje de la muestra George de La Tour (1593-1652), se percibe un pequeño avance. Muy pequeño, la verdad, aunque el museo lo catalogue de sorprendente y excepcional en la nota de prensa.

El museo ha superado con nota el reto de exponer los diferentes trípticos (aunque por el camino se hayan olvidado de alguno, como el Tríptico de Job procedente del Groeningemuseum de Brujas), isolados de tal modo que se pueden ver las puertas (algo que normalmente se nos escamotea).

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[Foto: Museo Nacional del Prado]

Más allá de éste detalle, la exposición es museográficamente clásica. Incluso en algunos aspectos, como la vitrina en la que se muestran el Retrato de Engelbrecht II, conde de Nassau, el Libro de horas de Engelbrecht II de Nassau y el manuscrito Les visions du chevalier Tondal, son directamente indignos de una exposición como ésta.

En el terreno de las expectativas personales, y viendo como se había resuelto el tema de los trípticos, esperaba encontrar alguna fórmula museográfica interesante en la Mesa de los Pecados Capitales. Pero siguiendo el tono general, la fórmula es clásica.

Sería aconsejable que alguna de las respuestas museográficas puestas en marcha temporalmente, como la colocación isolada de los trípticos, se aplicasen cuando obras como El Jardín de las Delicias vuelva a su lugar de exposición permanente. Una obra así no puede volver a aquel garito como si nada hubiese pasado, privando al visitante del exterior de las puertas.

En este aspecto, sería interesante que el museo comprobase seriamente algo que percibí durante mi visita: la mayoría de visitantes que se agolpaban para mirarlos, prácticamente ni se paraba para ver la decoración exterior de las puertas.

Tabla derecha. Sobre comunicación global

Sobre mediación cultural o el gap entre lo offline y lo online

No puedo empezar éste apartado sin una felicitación. La edición de un pequeño libreto con los textos explicativos de cada obra, que normalmente se colocan en las cartelas, es ser consciente del tipo de muestra que se tiene ‘entre las salas’ y tomar medidas para avanzarse a un problema de circulación y aglomeración.

Por lo demás, sirva como ejemplo la radiografía y reflectografía infrarroja del tríptico de El Jardín de las Delicias: pudiendo ser un plus de lo más interesante, se queda corto en su intento por aportar contenidos de valor para muchos visitantes, pues ni la colocación de los textos ni su desarrollo lo consiguen.

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[Foto: Museo Nacional del Prado]

Otro dispositivo de mediación puesto a disposición del visitante (previo pago de 3,50 €) es una audioguía. Más allá del valor de las audioguías (que no discuto), sorprende que un museo cómo el Prado, últimamente muy receptivo a la experimentación con nuevas tecnologías, siga anclado en el siglo XX.

No acabo de entender que online ofrezca cosas tan y tan interesantes como El Bosco. Una historia en imágenes, recurso interactivo con imágenes y textos (scrollytelling* se le llama a la criatura) y offline sean tan rematadamente clásicos.

El catálogo es un buen ejemplo para explicar y entender esa falta de innovación en “viejos” medios de mediación cultural. Con su diseño del siglo XX, está claro que no pasará a la historia de un “viejo” medio como el libro. Si la conmemoración del V centenario de la muerte del Bosco es para el Prado un gran proyecto, de esos que se recordarán, no puedo entender que el mimo que se ha dedicado a otras cosas no lo merezca también el catálogo, una de las pocas cosas tangibles que quedará para el futuro.

El gap entre los “viejos” y los “nuevos” especímenes de mediación cultural empieza a ser un verdadero problema para los museos. Aunque no hay mal que por bien no venga: cómo problema, es un reto más para sus gestores.  

Sobre comunicación o matando moscas a cañonazos

El despliegue publicitario de la muestra es apabullante. Sólo en las estaciones de Atocha (Madrid) y Sants Estació (Barcelona) es realmente abrumador.

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[Foto: Miradas desde la copa]

Tengo serias dudas que el tipo de publicidad informativa que caracteriza al Prado tenga eficacia; ahora bien, no tengo ninguna en otro aspecto fundamental: la eficiencia brilla por su ausencia. Hoy en día, en términos comunicativos (y también publicitarios) se puede conseguir mucho con poco.

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[Foto: Miradas desde la copa]

De hecho, creo que tamaño despliegue es incluso ofensivo. Especialmente cuando sabes que sólo por la compra de espacios en medios de comunicación social para 2016 se paga a una agencia de medios más de doscientos mil euros.

La publicidad del Prado es como el músculo de un culturista, pensada para impresionar.

Cierre del tríptico

Para concluir, y siguiendo para ello el clásico titular de prensa, no dudo que la exposición El Bosco. La exposición del V centenario del Museo Nacional del Prado será la muestra del año. Aunque sólo sea por ser la más completa entre las realizadas hasta hoy, al contar con más de un 75 % de la producción conservada del hombre-árbol de ‘s-Hertogenbosch.

* Mousewheel + Stories = Scrollytelling

Exterior de las puertas o Bonus track

El PaísEspecial interactivo.

Fernando Marías: El Bosco, artista de invenciones, El Cultural, 20/05/2016.

‘Síndrome Tamara’ Returns. El caso del Born

Jueves, abril 7th, 2016

Manual de uso de este post: nadie debe vincular lo que aquí se dice a la lucha ideológica entre independentistas y no independentistas. En éste foro no interesa ese debate, sólo el que atañe a la gestión de un equipamiento patrimonial público. Gracias.

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[Foto: Miradas desde la copa]

Hace ya más de dos años, comentaba en el post El ‘síndrome Tamara’ se instala en los museos el cambio de nombre del actual Museu del Disseny de Barcelona, y decía lo siguiente:

Aquí el problema no solo es que en el cambio de denominación se haya perdido o no. Es que también afecta a aspectos que tienen que ver con la cultura de gestión de nuestros museos y patrimonio cultural (y de tantas otras cosas, como la cultura o la educación): los personalismos.

Un museo o proyecto cultural en marcha no debería cambiar en lo esencial cuando hay relevos entre sus gestores políticos o técnicos. Y por aquí es moneda corriente todo lo contrario: si hay cambio de color político en la administración de la que depende o cambia la dirección del propio equipamiento, es posible que se quiera cambiar todo, incluso el nombre.

(…)

Por último, y no menos importante: los recursos que suponen esos cambios.

Vuelta a las andadas: todo lo dicho entonces se puede aplicar ahora. El año pasado hubo cambio de color político en el Ayuntamiento de Barcelona y se reproduce exactamente lo mismo: el inaugurado en 2013 como Born CC (Born Centre Cultural) ahora se llama Born CCM (Born Centre de Cultura i Memòria).

Con poco más de dos años de vida, se decide reorientar el equipamiento patrimonial y se produce un cambio tan sustancial como el del nombre.

Me temo que la convivencia entre el viejo y el nuevo nombre se continuará “disfrutando” en las aplicaciones del logotipo, dándose curiosidades como éstas del portal web del centro y de su perfil y canal en Twitter y YouTube: sitios donde se ha actualizado y donde no se ha hecho todavía (en la mayoría de fotografías, en los vídeos, etc.). Mientras, in situ, es una verdadera fiesta.

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Ante casos como éste siempre me hago las mismas preguntas:

¿A cuánto ascenderá la cuenta de gastos que supone el cambio de nombre?

Si los que deciden estos cambios tuviesen que pagarlos de su bolsillo, ¿lo harían?

Las únicas certezas: el ‘síndrome Tamara’ ataca otra vez en Barcelona; el sueño de la ‘nueva’ política fue bonito mientras duró…

Miserachs y ‘Barcelona, blanco y negro’, la exposición

Sábado, enero 9th, 2016

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Más allá del interés personal por un tema, movimiento artístico o artista, la “museografía de la vitrina, el clavo y la peana” que se estila en las exposiciones de los museos de arte me aburre y decepciona soberanamente. Por poner un ejemplo: visitar una exposición sobre el cartel o un cartelista y ver una sucesión de carteles enmarcados, sin más montaje que un breve texto inicial y las anoréxicas cartelas informativas, hace tiempo que dejó de parecerme una exposición.

En muchos casos, demasiados, tengo la sensación que todos los esfuerzos se centran en conseguir el préstamo del mayor número y de las mejores obras, pero luego se hace poco o nada para construir un medio de comunicación (eso es una exposición) gracias a un planteamiento museográfico que vaya más allá de una sucesión de obras sobre un bonito color de fondo.

Por eso, cuando leí alguna de las varias críticas negativas sobre el montaje a una exposición del Museu d’Art Contemporani de Barcelona (MACBA), tuve claro que debía volver a ese museo.

Hace años que no lo pisaba. Ni cuando el año pasado fue noticia por la censura a una obra de arte. La última vez que lo hice fue para visitar la exposición La anarquía del silencio. John Cage y el arte experimental (¡acabo de comprobar que eso fue en 2010!).

Ahora lo he vuelto a hacer y no me arrepiento. La exposición Miserachs Barcelona ha sido la “culpable”. Una exposición monográfica sobre un fotolibro de Xavier Miserachs: Barcelona, blanco y negro.

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Como confesaba antes, he vuelto al MACBA por los comentarios (mayoritariamente negativos) que leí sobre la propuesta museográfica planteada por el comisario, Horacio Fernández, y los diseñadores, el estudio de arquitectura Langarita-Navarro. De falta evidente de respeto (Pedro Madueño en Recortables que alteran una obra, La Vanguardia) a acto de traición a la persona y la obra del artista (Joan de Sagarra en Miserachs traicionado, La Vanguardia). Según Joan de Sagarra, entre la profesión corre la frase “Misterioso asesinato en el Macba”.

Está claro que los implicados no se han limitado a lo que se espera (por común) de una muestra de fotografía y a lo que se estila en el museo barcelonés. Como decía el propio comisario en una visita comentada, en un museo de arte contemporáneo debería primar la innovación, también en el diseño de exposiciones temporales.

¿Cómo transformar un libro en exposición?

Ese proceso de intermedialidad era el reto al que se enfrentaron comisario y arquitectos.

Merece la pena conocer la opinión del comisario sobre la fotografía y su manera de entenderla:

Les fotografies estan vives. En els àmbits més conservadors del món de l’art se sol dir que estan mortes i que s’haurien de guardar emmarcades i cobertes amb un vidre. Però la història de la fotografia és molt més rica del que acostumen a explicar-nos els museus i el col·leccionisme i en aquest projecte també volíem mostrar la diversitat i la riquesa dels suports. Les imatges no tenen tema, no tenen una lectura privilegiada. El llibre és un relat visual força obert i, com va dir el fotògraf, la interpretació està en mans de l’espectador.

La muestra empieza en el vestíbulo, con un mural fotográfico compuesto por imágenes de las afueras de la ciudad.

Miradas desde la copa

Después, se entra en un primer espacio con un montaje a modo de mecano que recrea las exposiciones de los años en los que Xavier Miserachs preparaba su fotolibro. Un modelo que bebe de la Bauhaus y, muy especialmente, de las estructuras portátiles de la mítica exposición itinerante The Family of Man (MoMA, Edward Steichen, 1955; ahora en el Castillo de Clervaux, Luxemburgo).

Miradas desde la copa

Más adelante es posible pasear literalmente por las páginas del fotolibro de Xavier Miserachs y las calles y plazas de la Barcelona de los años 60, gracias a grandes ampliaciones tridimensionales, que transforman el espacio en una escenografía teatral que consigue que el visitante pase de la clásica pasividad a protagonista de la instalación.

Miradas desde la copa

Después de pasear por esa calle, se entra en un tercer espacio, una especie de plaza. Los protagonistas de las fotografías de Miserachs se han independizado de sus fondos, proyectándose de forma que envuelven al visitante. En este espacio se intenta conseguir el impacto emocional de la fotografía. Sin duda ha sido el espacio más criticado. Ante esas críticas, el comisario antepone la libertad creativa.

Miradas desde la copa

Por último, un último espacio, el usual en el montaje expositivo, con la proyección monumental del propio libro, página a página. Y el fotolibro como objeto, expuesto y protegido en una vitrina. Un planteamiento ciertamente sorprendente: no hay nada más lejos de la innovación expositiva que encapsular el libro en una vitrina como si fuese el Beato de Girona.

Miradas desde la copa

Miradas desde la copa

Sensaciones después de

Al finalizar el recorrido, queda claro que es una exposición donde la protagonista es la fotografía. Ahora bien, proponiendo nuevas maneras de mirar y leer fotos en el espacio artístico, huyendo del formato expositivo convencional: no hay ni una sola fotografía enmarcada, ni un solo texto de sala, ni una sola cartela.

Comparto con la periodista cultural Teresa Sesé (Deambulando con Miserachs, La Vanguardia), una cierta sensación de coitus interruptus. Tuve la sensación como de haber visitado el germen de una exposición del vecino Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (que por cierto, sí tiene como marca de la casa este tipo de planteamientos museográficos). Puede que Mercè Ibarz dé en el clavo cuando dice que la “primera impresión que produce es de brevedad, lo que tras décadas de exposiciones megalomaníacas, es un comentario indirecto muy de agradecer. No es breve, es intensa” (Barcelona Miserachs, El País).

Quizá, después de esa intensidad que comenta Ibarz, hubiese convenido un espacio más, de corte documental y reflexivo, con la exposición de materiales que mostrasen y explicasen el proceso de elaboración del fotolibro (es evidente que lo que se dice sobre este espacio en el texto introductorio de la exposición no se ajusta a la realidad: “En el epílogo se encuentra toda la información sobre Barcelona, blanco y negro“). Puede que así se hubiese redondeado la propuesta, aportándole algo de lo que ahora adolece.

Aunque bien es verdad que, para documentarse, para saber sobre Miserachs, el fotolibro y el propio trabajo del museo, está disponible otra exposición en un espacio contiguo: A.XMI. Una selección de materiales fotográficos y documentales del Fondo Xavier Miserachs, así como un recorrido por los distintos procesos de trabajo que el Archivo del Centro de Estudios y Documentación MACBA (CED) ha llevado a cabo entre 2009 y 2014 para incorporar, catalogar y difundir el fondo fotográfico.

Miradas desde la copa

[Fotos: Miradas desde la copa]

Ver, entre otras cosas, la hoja de contacto con su famosa fotografía del carretillero en el mercado del Born marcada con una etiqueta amarilla, explica muchas cosas sobre la fotografía de Miserachs y el proceso de cocinado del fotolibro: sólo hizo una toma, que fue la seleccionada.

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[Foto: Fondo Xavier Miserachs, Archivo del Centro de Estudios y Documentación MACBA]

Más allá si Miserachs Barcelona convence mucho o poco, habría que valorar muy especialmente la novedad de la propuesta. Si nadie se anima a innovar en los museos de arte, está claro que no se avanzará nada en el diseño expositivo. Parece mentira que en pleno siglo XXI la mayoría de crónicas sobre la exposición la hayan catalogado de arriesgado montaje. Lo que vendría a demostrar en qué nivel se encuentra la innovación museográfica de nuestros museos de arte.

Con esta exposición parece que el MACBA ha salido tímidamente del pestilente enclaustramiento y endogamia que ha alejado al público de los museos de arte contemporáneo, como pedía en una reciente entrevista Javier González de Durana, museólogo, historiador del arte y gestor artístico. Como comentaba Josep Maria Cortina (Miserachs Barcelona al MACBA, Núvol. El digital de cultura), una exposición capaz de despertar el interés de un público más amplio que el que acostumbra a visitar el museo y este tipo de muestras.

Espero que el museo siga por esa senda abierta con Miserachs Barcelona. Si es un espejismo, pasarán muchos años hasta que vuelva a visitarlo.

Una propuesta

Siguiendo la estela de The Family of Man, que viajó desde el MoMA a más de 160 museos de todo el mundo, no sería mala idea que la exposición se convirtiese en itinerante, difundiendo aún más la obra de Xavier Miserachs. El formato expositivo lo permite.

Polución en la iconosfera. Un problema para las imágenes valiosas

Jueves, julio 2nd, 2015

La iconosfera contemporánea comparte con la atmósfera una contaminación galopante.

Como recogía en la Mirada de junio’15, el diseñador Michael Bierut, en una declaración para un especial sobre diseño gráfico, ya hablaba de la sobrecarga de imágenes y del ruido visual imperante, que nutre nuestra iconosfera de piezas insultantemente feas.

El problema no es solo que se producen muchas imágenes, una densidad y abundancia que comporta su invisibilidad, como comentaba recientemente Román Gubern. El principal problema es que las feas son mayoría, contaminando de tal manera la iconosfera que las piezas valiosas pasan desapercibidas.

Lo pude comprobar recientemente con la tipografía diseñada por el estudio Mucho para la conmemoración del 40 aniversario de la inauguración de la Fundació Joan Miró de Barcelona.

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[Foto: Marco Sanz, vía Twitter]

A mediados de mayo recibí esta invitación electrónica para la fiesta que se celebraría el 10 de junio (fecha exacta de su nacimiento cuarenta años atrás).

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Inmediatamente vi la relación de los números con la arquitectura creada por Josep Lluís Sert para acoger en Barcelona la fundación de Joan Miró.

Y también de forma fulminante decidí preguntar en mi perfil de Twitter si alguien la asociaba con algún museo:

El resultado fue muy significativo: colegas que han estado muy vinculados al museo o lo están con el mundillo de los museos barceloneses no habían conectado la tipografía con el edificio o no encontraban la relación.

Así como los grupos ecologistas luchan contra la contaminación del medio ambiente, se tendría que crear algo parecido entre los implicados en crear, gestionar y valorar críticamente el mundo de las imágenes: uno de sus primeros cometidos sería denunciar todo aquello que engorda el mundo visualmente ruidoso en el que vivimos.

Una buena dieta de imágenes no nos iría nada mal. Seguro que así recuperaríamos la capacidad de paladear las buenas imágenes como realmente se merecen.