Archive for the ‘MIRADAS INVITADAS’ Category

Miradas aumentadas sobre la Realidad

Jueves, mayo 18th, 2017

Realidad Virtual

“La Realidad Aumentada es la viagra de la Interpretación del patrimonio.”

Ricardo Siri ‘Liniers’ Historietista

Marcelo Martín Arquitecto y referente teórico de la difusión cultural del patrimonio

Palabras sobre el muro

Lunes, julio 9th, 2012

Mirada invitada: Marta García Maruri

Subdirectora de Comunicación

Museo de Bellas Artes de Bilbao

A la misión tradicional del museo –reunir, conservar, estudiar y exhibir– se han sumado, desde hace ya años, las de educar y contribuir a la difusión de valores culturales, extendiéndolas, además, a un público cada vez más amplio y diverso. De forma más reciente, los museos han incorporado a esta tarea el enorme potencial didáctico y participativo que ofrecen las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, aunque, en ocasiones, con un entusiasmo un tanto indiscriminado.

Pero volvamos al origen, pongámonos en la piel de un visitante. Recordemos nuestras primeras visitas a un museo, la sensación de estar en otro lugar, de presenciar creaciones que concentran lo mejor y más elevado del talento humano. Aunque también, cierto recelo por no conocer las reglas que rigen esta particular heterotopía. Y es aquí donde cobra sentido la llamada difusión preventiva, que no es otra cosa que potenciar la actitud colaborativa del público en la conservación de los bienes patrimoniales a través de la información.

En ese sentido, la exposición Goya. Estampas de invención nos pareció una ocasión inmejorable para experimentar la eficacia de una herramienta aparentemente tan sencilla. La exposición reunió todas las series grabadas de Goya. Más de doscientas estampas sobre papel, es decir, una muestra que, por motivos de conservación, requiere condiciones específicas de temperatura, humedad e iluminación. Que el visitante sepa el porqué desde la primera sala contribuye a un buen comienzo de la visita. Tampoco hay que olvidar que facilita en gran medida el trabajo del personal que se ocupa de la atención a los visitantes, que nos confirma el efecto y las reacciones positivas de los visitantes tras leer el panel.

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[Foto: Museo de Bellas Artes de Bilbao]

Antes, responsables de Comunicación, Iluminación y Conservación y Restauración han mantenido diversas reuniones para decidir qué se cuenta y cómo se cuenta, hasta llegar al contenido preciso y el tono justo. Después, el diseñador traducirá la idea para configurar una rotulación de imagen y textos en vinilo atractiva y distinta de las rotulaciones curatoriales, que aportan información sobre las obras expuestas.

El primer test involuntario se produjo el día de la presentación de la exposición a la prensa. Al comienzo de la visita un redactor se extrañó por la iluminación tenue de la sala: una buena oportunidad para señalar la rotulación y ver su resultado, que no fue otro que comenzar la crónica periodística explicando las condiciones necesarias para la conservación de las obras de arte sobre papel. Un resultado inesperado, pero lo suficientemente expresivo, de un recurso sencillo cuya eficacia olvidamos a menudo.

El bosque pintado de Oma, un paisaje mágico

Lunes, mayo 30th, 2011

Mirada invitada: Aintzane Eguilior

Área de Difusión del Patrimonio Cultural

Diputación Foral de Bizkaia

Visitar el bosque pintado de Oma (Kortezubi, Bizkaia) es adentrarse en un paisaje mágico de color y de formas que invitan a imaginar y componer con la mirada otros tantos paisajes y figuras llenos de significado.

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[Foto: Tere Ormazabal]

Es el Bosque de Oma es una de las obras más conocidas del artista vasco Agustín Ibarrola, una expresión del llamado Land Art, corriente creativa que tiene como finalidad trasladar el trabajo artístico a la naturaleza, utilizando el paisaje como marco, soporte y materia prima para el artista.

Es por tanto el lienzo sobre el que plasmar la obra, un espacio de naturaleza multicolor en el que conviven aproximadamente 47 obras representativas surgidas de la imaginación del artista en el período comprendido entre 1982 y 2000.
 
“El rayo atrapado”, “El rayo roto”, “El arco iris de Naiel”, “ Los motoristas” son algunos de los títulos de sus composiciones.

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[Foto: Tere Ormazabal]

Muchos tienen una vinculación con lo cercano y familiar, en otros el artista homenajea a sus artistas preferidos, como el Greco, Malévich… con significados que el visitante trata de descifrar en el recorrido.
      
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[Foto: Tere Ormazabal]

Existe un bosque para cada visitante

Las figuras distribuídas en diferentes árboles, se ubican en varios planos de profundidad, y es el espectador quien construye y da forma a la figura dependiendo del punto de vista que adopte, tomando en definitiva parte activa en la obra.

El bosque pintado de Oma es un  museo al aire libre,  un espacio sin límites determinados,  donde el visitante puede optar por seguir las pequeñas flechas situadas en el suelo, puntos de observación para visualizar las diferentes figuras o recorrer con libertad un camino u otro haciendo sus propias composiciones.

La experiencia de la visita también varía según el momento elegido;  el bosque se vuelve  protector cuando la fina lluvia hace acto de presencia,  los colores varían según refleje la luz en los árboles, los olores y los sonidos de la naturaleza acompañan de distinta manera en una estación que en otra.

Dicen que a veces la niebla se instala en el bosque y cuando uno trata de adivinar las figuras y los colores en su espesura, se siente incluso más cercana la presencia de los hombres caminantes, de los ojos que te miran, del rayo atrapado… y resulta sobrecogedor.

Al bosque de Oma siempre se vuelve. 

Un servicio de audioguías y signoguías  para comprender  el significado de la obra

El área de Difusión del Patrimonio Cultural de la Diputación Foral de Bizkaia puso en marcha en el 2009 un servicio de audioguías y signoguías –dispositivo PSP donde se visualiza un vídeo grabado en lenguaje de signos– con información de cada una de las 47 figuras de la obra de Ibarrola (contenidos diseñados por Orbela y adaptados por Ego comunicación). Aquí se accede a las descargas de la audioguía y de la signoguía y del correspondiente mapa.

Así pues, con la incorporación de las nuevas tecnologías aplicadas a este entorno se ha pretendido trasladar la magia de la unión entre naturaleza y arte contemporáneo a todas las personas.

En verano también se organizan visitas guiadas.

Para las visitas familiares, los niños disponen de una ficha didáctica “Los secretos del bosque” en donde tratan de responder a determinadas preguntas a lo largo del recorrido, que se hace así más ameno y estimulante.

Para finalizar, os invitamos a visitar el bosque como lo hace Ibarrola con un beso de bienvenida, el primer punto de la visita al bosque de Oma.

La vida cultural de Francia

Viernes, febrero 11th, 2011

Mirada invitada: Yrene Bueno López

Departamento de Comunicación del MNAC (Barcelona)

Unos días de marzo de 2010 en París. Todas nuestras energías para visitar los museos más destacados de la capital francesa y no morir en el intento. Exposiciones Turner et ses peintres en el Grand Palais y Lucien Freud. L’Atelier al Centre Pompidou. Por culpa del hambre, avidez, glotonería, ansia y gula del público que visitaba las muestras esos días (creo recordar que era un viernes y un domingo por la tarde), no vimos nada. Imposible acercarse a las obras a menos de cinco metros. Imposible.

Prefiero la pasividad y el poco interés por el arte del público español; museos vacíos, ¡qué descanso! Así puedo visitar las exposiciones a mi ritmo, acercándome a las obras hasta donde me dejen los vigilantes de seguridad y/o el querido cordón de terciopelo (ver la coña sobre la catenaria en el monólogo de Andreu Buenafuente), y no llegar a conocer qué se siente teniendo una muchedumbre delante de mí.

Pacto social por el Patrimonio

Martes, febrero 1st, 2011

Mirada invitada: Marcelo Martín
Autónomo*

En ocasiones, la administración autonómica de cultura está demasiado lejos de la población y sus necesidades más inmediatas. Las preocupaciones por los grandes monumentos y yacimientos arqueológicos y la conservación de un patrimonio de primera línea, provocan una ausencia institucional en instancias locales y frente a patrimonios que, a esta altura de las circunstancias, no pueden ser tildados de menores.

La propuesta es generar mecanismos de orientación y asesoramiento continuo encaminados, fundamentalmente, a la potencialización del patrimonio vinculado a su territorio inmediato como factor de desarrollo para su comunidad, a través de una mayor rentabilidad social y cultural de los recursos existentes.

No se trata de programas de conservación ni documentación en particular sino de desarrollar herramientas y trabajo interdisciplinario para que, a través de una renovada valoración del patrimonio por la población local, su recuperación sirva como reclamo cultural para el desarrollo local y regional, permitiendo así la captación de fondos dispersos (europeos, nacionales, autonómicos, privados) que financien su intervención, conservación, documentación y difusión sin repercutir seriamente sobre los presupuestos generales de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía.

De esta forma se abren nuevas perspectivas de la documentación e inventario del patrimonio cultural, de los trabajos en conservación y de las técnicas en difusión para su conformación en conocimiento, mejora de las metodologías de trabajo y modelo de acción para otras instancias administrativas regionales y locales.

Para tal fin y para desarrollar una metodología de trabajo tan diversa, se hace necesario que las administraciones de Cultura, autonómicas y locales, así como los Grupos de Desarrollo Rural, pusieran en acción un instrumento generalista de coordinación territorial, que podríamos denominar Centro de Recursos Patrimoniales (CRP), como un ámbito de relaciones de conocimiento, tanto de las disciplinas que intervienen en todas las áreas de la gestión del Patrimonio (investigación, conservación, tutela y difusión) como de las herramientas que se aplicarán a las actuaciones concretas.

En épocas de “crisis” se hace necesario poner la reflexión por encima de la acción y darnos el tiempo necesario para reencauzar toda esa vasta inversión nada coordinada de las épocas de bonanza.

*
Soy autónomo.
Un título casi inválido para el sector profesional del Patrimonio que prefiere una licenciatura, un doctorado, un tipo de asesor, un experto…

Detrás de un autónomo hay un contrato específico con la Administración, un empresario unipersonal, un becario, un doctorando; una miríada de profesionales que investigan, excavan, reflexionan, diseñan, crean proyectos, generan recursos y mano de obra (a veces muy barata). Profesionales liberales que hoy peregrinarían sin descanso por lograr que también a ellos les reduzcan un 10% de sus honorarios. A todos ellos mi más sincero y afectuoso homenaje.

“Detrás del trabajo de todo ilustre personaje del Patrimonio, seguro hubo un autónomo”.

Levantamientos (y una erguida sonrisa)

Domingo, enero 2nd, 2011

Mirada invitada: Mon Rodríguez-Amat

Profesor e investigador de la Universitat de Vic (Barcelona)

Una leve sonrisa irónica se me erige al ritmo de las cuatro cementeras columnas en plena Plaça Espanya de Barcelona. Símbolo de todo lo indecible, las cuatro piezas fueron noticia en su propósito, en su posibilidad, en su propuesta y en su desarrollo (aquí un poco de recorrido noticiario). Y sin estar todavía terminadas los cuatro piares levantan ya aires de reclamación y gestos de hastío y hasta algunos atrevidos asentimientos de cabeza que ven en los pedestales un merecido regreso a los motivos de su inicial definición. Una verdadera lástima.

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[Foto: Miradas desde la copa]

Lástima que vuelva su necesidad, lástima que no se le ocurra a nadie nada más que eso para afrentar la que se avecina, lástima que se siga regresando a los referentes decimonónicos discursos identitarios del catalanismo y del españolismo; lástima que las cuatro columnas de cemento se conviertan en el hito y el chinpún final de una legislatura de la que esperábamos más de lo que dio. Pero estamos en tiempos de crisis y echando mano de alguna memoria histórica deberíamos estar acostumbrados a que se seden y narcoticen las crisis con megalómanos monumentos. Al fin y al cabo, la agonía del PSOE en España se chinpunea en AVEs desarticulados, radiales y artificiales.

Pero me gustaría volver a la sonrisa irónica. No es el sentido motivo del levantamiento, ni el dinero gastado en tiempos de hambruna, ni los discutibles gestos de desgana de un pretendido cosmopolitismo que de tan universalista se volvió anticatalán; como tampoco son irónicas las urticarias que provocó la contraposición de las cuatro columnas nacionalistas sobre el no menos nacionalista fondo del Palacio Nacional. La sonrisa tiene otros motivos y, sin duda, otros fines.

Más allá (o más acá) de la particular piedra o del concreto hierro, de la columna erguida o de la vía trazada, del presente escenario de crisis o de la desafección políticas es tan poco interesante hablar, como discutir sus nacionalismos. Una rémora quimérica de neo-pseudocosmopolitismo sigue haciendo como si una imagen tribal y originaria, primitiva de afiliación nacional debiera/pudiera ser exorcizada del discurso político, de la práctica cultural subvencionada, de la invención retrospectiva de la nación. Pero el supuesto cosmopolitismo originario de Condorcet, Voltaire o hasta de Kant murieron en el mismo momento de su implementación; sus promesas se rompieron en el umbral de su materialización en ley.

Así que mientras el mundo se parcele en Estados de raíz constitucional las naciones, importan. Y no sólo porque el nacionalismo garantiza la principal forma de cohesión social y de mitología colectiva que asegura una cierta continuidad simbólica entre los miembros de la sociedad, en el interior de los estados; sino porque, además, la ley de los estados recibe su legitimidad de la presencia indiscutida de la nación que es el pueblo.

De forma que ese “nacionalismo que se presenta en tallas pequeñas y colores estridentes” no es más que un eco de otro nacionalismo de un estado que persigue su propia continuidad, su propia legitimidad y su propio sentido original. La cuestión es que el segundo se nota menos y parece menos esperpéntico y más lógico, menos chillón y más liberador aunque sirva para lo mismo y lo haga igual. Renunciando pues a negar que el nacionalismo no puede no existir en el estatalizado mosaico mundial, emergería sólo una cuestión como la del nacionalismo bueno o del nacionalismo malo, pero es tan aburrida como estéril, tan vacía como mal intencionada. Así que prefiero renunciar también a ella.

Y ¿qué nos queda, entonces? Levanto la mirada distraída, pensativo, y sigo de pie a capitel el cuerpo monstruoso y cementoso del cuarto pilar: “la palabra y el discurso hechos piedra: el monumento que cuenta, la memoria que materializa, la piedra habla a gritos algo que nadie oye, pero que todos pueden llamarlo como quieran”, suelto grandilocuente.

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[Foto: Miradas desde la copa]

Me interesa más el habla que la moral, la práctica que el universal, el hacer que el pretender; así, que sigo con la mirada la extensión de las columnas, o de las vías, o de los muros, o de los Ministerios o de los himnos o de la bandera que ondea silenciosa en lo alto del edificio público y sonrío. No sólo de esa sonrisa irónica del despilfarro decadente, de cántico císnico, de agonía combatiente o de regresión romántica, no. Sino también de otra sonrisa, ésta, más afable y sincera, más honda e ilusionada, del placer y de la libido intelectuales de descubrir en las piedras, en los hierros, en las vías, en las telas, en los lienzos, en los acordes, en las rimas y en las estampas un territorio nuevo, fértil, sugerente, crítico en el método y consciente en su finalidad, de discusión teórica, de análisis sistemático de dispositivos y de narrativas y de trabajo, por venir, sobre nacionalismo.

Ese banal, ese planificado, ese público y ese publicado, ese nacionalismo transmediático y disperso reverberado en las piedras y en el paisaje, en las ruinas y en los monumentos, en el turismo y en la ópera, en las firmas y en las rimas, en los cuentos y en las hadas, me interesa. No ya para acudir presuroso a su final o certificar su hipócritamente deseada defunción; ni tampoco para contemplar fascinado e inútil su cultural diversidad; sino más bien me interesa para señalar con un dedo más desvelador que denunciante, más delatador que acusante, las múltiples y complementarias formas de su permanente reproducción.

Así que le sonrío irónico y dispuesto, mientras señalo, tocapelotas y de pie, al discutible levantamiento de las columnas, al arqueológico desentierro de Puig i Cadafalch siglo después, al nada azaroso mapa de los trenes ahora en democracia, o a las nada neutrales sentencias del Tribunal Constitucional y del Tribunal Supremo; y trago saliva, primero, y me froto las manos, luego: ¿quién dijo el fin del nacionalismo? Sonrío todavía más.

V&A vs. Victoria and Albert Museum

Sábado, septiembre 4th, 2010

Mirada invitada: Yrene Bueno López

Departamento de Comunicación del MNAC (Barcelona)

Londres, 8 de agosto de 2010. Entro en el V&A a través del acceso directo desde el túnel del metro de la estación de South Kensington. Antes de entrar, y a modo de cartel señalizador, un artefacto suspendido en el techo juega con las iniciales del museo (V&A) cual móvil calderiano. 

Después de oír durante tanto tiempo, en múltiples conferencias y jornadas, cuáles son las actividades de la institución y maravillarme con sus planteamientos, hoy por fin los conoceré de primera mano. Llevo tiempo sabiendo que, por ejemplo, el V&A es un museo puntero en la reflexión teórica y posterior puesta en práctica de la llamada web 2.0: no utilizan la redes sociales porque toca, sino porque forman parte de su estrategia de comunicación. En unas fantásticas jornadas organizadas por el Ministerio de Cultura, conocíamos el V&A Online, liderado por Gail Durbin y con un equipo de 9 personas (datos de mayo de 2009), y esa era la filosofía del proyecto.

Damien Whitmore, director de programas del V&A, siempre nos canta las excelencias de su gestión y nos recuerda la importancia de la marca. Recientemente, en Viena, volvíamos a oír sus famosas “muletillas”: “The content is the brand” (“El contenido es la marca”); “V&A global brand: web, TV, magazine, temporary exhibitions…” (“V&A como marca global: portal web, televisión, revista, exposiciones temporales…”), y “The Big Idea” (“La gran idea”, un poco a lo McGuffin hitchcockniano, sólo que la Big Idea de Whitmore sí que tiene relevancia en la trama).

Damien Whitmore lo tiene claro y así lo aplican en el V&A. ¿Seguro? Vayamos por partes, como dijo Jack el Destripador (o mejor, ya que estamos en Londres: Jack The Ripper).

El V&A tiene unas inmensas colecciones de arte de todo tipo. Mejor dicho, objetos. No es una pinacoteca, es un museo de artefactos. Es un museo dedicado al diseño de todas las épocas y de todas las partes del mundo. Así se definen en su web:

“V&A South Kensington is the world’s greatest museum of art and design, with collections unrivalled in their scope and diversity. Discover 3000 years’ worth of amazing artefacts from many of the world’s richest cultures including ceramics, furniture, fashion, glass, jewellery, metalwork, photographs, sculpture, textiles and paintings”.

(“V&A South Kensington es el mayor museo de arte y diseño, con colecciones inigualables en su alcance y diversidad. Descubra el valor de 3000 años de sorprendentes artefactos de muchas de las culturas más ricas del mundo incluyendo cerámica, muebles, moda, vidrio, joyas, metalurgia, fotografías, esculturas, textiles y pinturas”).

Así, tenemos arte oriental, arte occidental, reproducciones de las más conocidas obras arquitectónicas y escultóricas (hay una reproducción a escala del pórtico de la Gloria de Santiago de Compostela), vestuario, mobiliario, etc. Un museo digamos que “histórico”. Y todo esto, conservado en un edificio mastodóntico del siglo XIX.

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A lo largo de las salas encontramos puntos de consulta (Hands-on exhibits), donde podemos ampliar información. Una ampliación real y justificada pues, por ejemplo, permiten tocar bloques de diferentes materiales para así conocer las diferencias entre el alabastro inglés y el mármol de Carrara, con el que está hecha la pieza original que se puede contemplar a su lado. Cositas (o como diría alguien: píldoras) que son relativamente fáciles de hacer (¿por qué algunos museos se resisten tanto a este tipo de complementos?) y que aportan mucho: una visita muy amena y notablemente enriquecedora. Hasta aquí, impresionante. Realmente lo que Whitmore nos cuenta siempre es cierto.

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Pero a medida que avanzo el recorrido, me asalta la duda objeto de este post: ¿quizás lo que vemos a través de su web no se corresponde al tipo de museo que en realidad es? Me paro delante de un crucifijo colgado del techo, situado en una recreación de un interior de una iglesia renacentista, y me pregunto ¿te esperabas encontrar todo esto en este museo? Respuesta: no. Para nada. La información que me viene de su web, lo que respira ésta, y lo que me cuentan los responsables del museo es ciertamente muy diferente al tipo de museo que es el V&A. No critico con esto la institución, pues estamos delante de un museo ejemplar (dejemos de lado el hecho que muchos de los vídeos u otros recursos informativos no funcionaran). Tampoco escribo estas líneas desde la envidia o rencor hacia estos museos que hacen bien las cosas, con máxima preocupación por las demandas de su público y que tienen como principal objetivo y compromiso acercar el arte a las personas, como institución pública que son. Simplemente, fue un shock. Cuando ves lo que hacen en el V&A (lo que hacen a nivel comunicación, claro está: anuncios, web, etc.), te imaginas un museo tipo Tate.

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Incluso, y como bien dijo mi acompañante en tan sorprendente aventura: “estamos en el Victoria and Albert Museum, y no en el V&A, que es lo que nos venden”. Curioso el cambio de denominación.

De todas formas, no se puede negar que el V&A (o Victoria and Albert Museum, como se quiera, con el permiso de Mr. Whitmore) es un gran museo, del que todos tenemos que aprender muchas cosas. Entrar en él y encontrarte todos estos recursos comentados, visitar su web y alucinar con las actividades infinitas que proponen para todo tipo de públicos, ver lo bien que tienen aprendida la lección con los recursos 2.0, etc., hace que se te salten las lágrimas.

Inhotim, el edén del arte

Jueves, julio 29th, 2010

Mirada invitada: Héctor Navarro Güere

Profesor e investigador de la Universitat de Vic (Barcelona)

A una hora en coche de Belo Horizonte (Minas Gerais, Brasil), alejado de las comodidades de la ciudad y en un recóndito paraje, se encuentra un novedoso concepto de museo llamado Inhotim (2005). Se trata de un parque jardín botánico-galería de arte de 97 hectáreas. Si no estoy mal informado, se trata del mayor recinto museístico de arte contemporáneo del mundo.

 

Gracias a la locura (no se le puede llamar de otra forma) del empresario minero Bernardo Paz, se convirtió una gran hacienda del pueblo de Brumadinho, de 30 mil habitantes, en un espacio para el diálogo entre arte y naturaleza.

 

Mientras en Europa se encargan grandes edificios emblemáticos, Inhotim llama la atención por su excepcional paisajismo y la adecuación de pabellones a ese recinto botánico. Perderse por sus caminos es una delicia y encontrar recintos nada voluminosos con obras de arte monumentales es toda una experiencia.

 

En cuanto al arte que podemos encontrar allí, es discutible. Por supuesto, la apuesta es por el arte contemporáneo –con exposiciones permanentes y temporales– y su colección no es muy variada ni representativa internacionalmente hablando. Con un acervo de 70 obras monumentales (esculturas, obras sonoras, vídeos, instalaciones, etc.) y creciendo, pareciera una llamativa colección particular en un recinto natural.

 

Hay que destacar que muchas de sus obras han sido concebidas desde la relación espacial del arte y el paisaje, incluso creadas in situ (ver vídeo “Beam Drop” de Chris Burden). Así que no podemos hablar de invasión del espacio sino de diálogo: disfrutando de la naturaleza te topas con pabellones que albergan una o más obras.

 

Es realmente impactante la colección botánica: especies autóctonas, la mayor colección de palmeras del mundo, plantas acuáticas en los sendos lagos, etc. Un paisaje nunca estático, en constante transformación, como sus exposiciones.

 

Finalmente, destacar que Inhotim (ver pdf del folleto) cuenta con una comisaría de arte –por supuesto– y una comisaría botánica, para la investigación, conservación, paisajismo y difusión de la biodiversidad. También posee una dirección de inclusión, capacitación y participación de la ciudadanía local, que –según su dossier informativo– es un requisito básico para su integración con el entorno.

 

Dispone, además, de un importante proyecto de comunicación del patrimonio etnológico de la zona (artesanía, música, danza y fiestas tradicionales) y de una potente área educativa. Es importante resaltar que, al igual que cuenta con un área de comunicación, tiene un área específica de redes sociales.

 

El paseo de 5 horas no fue suficiente. Una delicia de lugar.

Miradas invitadas: nueva categoría

Miércoles, julio 28th, 2010

Decía en el post que celebraba el primer aniversario de este portal: 

“Todavía son pocos los visitantes del blog que se animan a participar con sus comentarios e incluso con algun post de cosecha propia. En el apartado Contacto comentaba la posibilidad de abrir una nueva categoría, “miradas invitadas”, que por ahora está desierta. Persistiré en la idea, ya que me interesa enormemente dar sentido al nombre del portal: Miradas. Y el plural indica que no sólo debería ser mi mirada”.

Tengo buenas noticias: ya está cocinándose esta nueva categoría gracias a mi colega Héctor Navarro, compañero en la Universitat de Vic (Barcelona), que ha escrito un interesante post desde el Brasil.

Espero que este primer paso sirva para que más gente se anime a participar. Como mínimo ahora se hace honor al nombre del portal.