Archive for the ‘Museos’ Category

Del museo como instrumento de tortura, al museo orientado al visitante

Viernes, julio 13th, 2018

Crítica de museos y exposiciones en hilos de TW

Viernes, julio 6th, 2018

Crítica de museos y exposiciones en hilos de TW

Viernes, junio 29th, 2018

Museo Íbero de Jaén. El peligroso gap entre lo que dice ser y lo que realmente es

Lunes, enero 15th, 2018
Artículo actualizado el 26/07/2018

Todo lo que comentaré se basa en mi visita al Museo Íbero de Jaén el pasado 5 de enero. Antes de esa visita y del proceso de documentación para redactar este post, no conocía la tortuosa historia que precede al nuevo museo, ni conozco a nadie que haya participado en su puesta en marcha.


Lo único que conocía del Museo Íbero de Jaén es lo que sus gestores dicen sobre él. Y eso es lo que me convenció para visitarlo. La imagen que me había hecho sobre el museo dependía única y exclusivamente de lo que el museo dice ser (la imagen transmitida).

Museo Íbero Jaén

En la campaña promocional que se ha puesto en marcha para posicionar al nuevo equipamiento museístico (bajo el acertado slogan “El origen de un mundo” y con acciones en exterior, prensa, radio, televisión y online), se habla de él en presente (ya veréis como el tiempo verbal es fundamental).

El dossier de prensa distribuido por la Junta de Andalucía a los medios de comunicación, habla en estos términos:

El 11 de diciembre de 2017 abre sus puertas el Museo Íbero de Jaén, el único museo dedicado en exclusiva a la cultura íbera, para potenciar su conocimiento, protección y difusión.

Aquí tenéis una muestra de la publicidad de exterior, en la que se habla del nacimiento de un nuevo museo, el primero dedicado temáticamente al mundo íbero:

Museo Íbero Jaén

Aquí podéis ver el vídeo promocional:

Una vez visitado, puedo decir que el museo es una cosa bien distinta a lo que se explica para promocionarlo. A día de hoy (enero de 2018), es un gran continente con un escaso contenido: de los más de 9.000 m² útiles disponibles, la exposición temporal “La Dama, el Príncipe, el Héroe y la Diosa” tan sólo ocupa 500 m². Aunque muy interesante (le dedico un apartado más adelante), se antoja escasa para empezar un proyecto que pretende ser un referente internacional sobre la cultura de los íberos. Y no lo digo sólo yo, pues incluso la prensa se ha hecho eco del tema, sintetizándolo en un frase demoledora: mucho espacio, poca muestra (Laura Velasco, «La provincia arropa al Museo Íbero», Ideal).

De hecho, en el acto de inauguración, la presidenta de la Asociación de Amigos de los Íberos, Pilar Palazón, solicitó públicamente que el proyecto museográfico para la colección permanente no se demorase (José M. Liébana, «Jaén ya tiene Museo Íbero», Ideal), invitando al Rey a inaugurar esa exposición permanente el 29 de febrero de 2019. Ella lo tiene muy claro:

Los jiennenses no queremos que la exposición temporal que se puede ver ahora, se transforme en permanente. Se merece tener toda la museografía.

Ignacio Frías, «Museo Íbero, un largo camino hecho realidad», Diario Jaén.

En definitiva, si se cumplen las previsiones de los profesionales implicados (como su directora, Concha Choclán Sabina), lo que ahora es un museo a medio gas se convertirá en un verdadero referente. La exposición temporal así lo indica. Pero eso sólo lo sabremos cuando pase, pues por el momento no lo es.

El museo quiere ser ya una realidad (supongo que la tortuosa historia hasta llegar a su inauguración tiene mucho que ver en ello). En términos de comunicación corporativa, esa es la imagen intencional o deseada (la imagen que el museo quiere tener entre sus diferentes públicos) que gracias a la campaña promocional se está transmitiendo (la imagen transmitida).

Ahora bien, la verdad es muy distinta: el museo todavía no es una realidad. La imagen real que tenemos aquellos que lo hemos visitado es la de un museo en construcción.

Si el gap o desajuste entre la imagen transmitida y la realidad es una mala opción en cualquier ámbito, en el de los museos es más que peligroso: si la gente se siente engañada es posible que no vuelva a pisar un museo en su vida. Y supongo que nadie quiere que eso pase.

“La Dama, el Príncipe, el Héroe y la Diosa”, una excelente exposición temporal

No sería justo cerrar este artículo sin hablar de la exposición temporal. Sin duda merece un punto y aparte.

Diseñada por el estudio de Boris Micka (BMA, con obra por aquí en el ARQUA de Cartagena, el Museo de Almería o el MUVIM de Valencia) y comisariada por Arturo Ruíz Rodríguez (catedrático de Prehistoria de la Universidad de Jaén) y Manuel Molinos Molinos (catedrático de Arqueología y director del Instituto Universitario de Investigación en Arqueología Ibérica de la UJA), es un buen ejemplo de muchas de las cosas que deberían hacerse en este tipo de muestras: con un marcado carácter divulgativo, explica una historia muy bien hilvanada que se presenta de forma visualmente atractiva.

El punto de partida de la historia son cuatro cráteras griegas recuperadas en 2010 en la cámara funeraria del príncipe íbero Iltirtiiltir de Urgavo (Necrópolis de Piquía, Arjona, Jaén). De las representaciones mitológicas representadas en esas cuatro piezas (las pinturas de esos vasos áticos muestran escenas mitológicas de Heracles y de Helena) se deriva cada uno de los personajes característicos de la cultura íbera: el Príncipe, la Dama, el Héroe y la Diosa.

Actuando de fondo de cada uno de los cinco grandes ámbitos en los que se organiza la muestra, ilustraciones de Javier Hermida permiten vincular las piezas expuestas con la historia narrada. Aunque no me acaba de entusiasmar este tipo de solución museográfica, he de reconocer que cumple perfectamente con el objetivo divulgativo que se le reserva. Por tanto, son un acierto.

Museo Íbero Jaén

Todas las piezas expuestas, 352, algunas tan importantes como el Guerrero de la doble armadura de Cerrillo Blanco, la Dama de Cerro Alcalá, el Héroe y el Lobo de El Pajarillo o la Diosa de los Caprinos de Cerrillo Blanco, son protagonistas de la historia narrada en la exposición, pero todas ellas se deben al guion.

Museo Íbero Jaén

Otro de los aciertos es la forma de configurar la parte trasera de los módulos expositivos, que reproducen los paisajes en los que se encuentran los grandes yacimientos íberos de Jaén. Algo que convierte la circulación del visitante en una experiencia visualmente agradable.

Museo Íbero Jaén

También es de alabar la forma de exponer las piezas estrella, que gracias a la apertura trasera se pueden ver y disfrutar desde dos puntos de vista.

Museo Íbero Jaén

Como punto final de la exposición, la “Vitrina del epílogo” hace un alegato contra el expolio, contraponiendo el resultado de uno de ellos con el de una excavación arqueológica científica. Ocupando todo el módulo expositivo, se exponen piezas arqueológicas expoliadas, procedentes del Fondo Arqueológico Ricardo Marsal Monzón, que se contraponen a otro conjunto procedente de la excavación científica de una tumba de la Necrópolis de los Castellones de Ceal (Hinojares, Jaén). Todo un acierto para cerrar la exposición.

Museo Íbero Jaén

Sobre todo cuando nos asaltan noticias como la reciente recuperación, por parte de los Mossos d’Esquadra, de 393 conjuntos arqueológicos de yacimientos expoliados que contienen unas 20.000 piezas de alto interés científico (nota de prensa aquí).

El hecho que demuestra todo lo dicho aquí

Que el Museo Íbero de Jaén era un deseo todavía no materializado, se ha reafirmado el pasado 23 de julio. Ese día, Miguel Ángel Vázquez, consejero de Cultura de la Junta de Andalucía, presentaba el plan museológico y discurso expositivo del museo. En el siguiente tuit publicado desde el perfil institucional de la Consejería de Cultura queda bien claro de lo que no disponía cuando abrió sus puertas en diciembre de 2017:

Presentación Plan museológico

Edificios falleros & Museos. Una herencia envenenada para Barcelona

Lunes, mayo 15th, 2017

Falles

¿Edificio fallero?

Los edificios falleros son aquellas construcciones pensadas para no perdurar en el tiempo o para aguantar poco más de lo que dura la exposición que los vio nacer.¹

En Barcelona disponemos nada más y nada menos que de tres de esos edificios, a los que se ofreció una nueva vida como museos. Los cito por orden cronológico: el café-restaurante de la Exposición Universal de 1888 (obra de Lluís Domènech i Montaner), el Palau Nacional de la Exposición Internacional de 1929 (obra de Eugenio P. Cendoya, Enric Catà y Pere Domènech i Roura) y el Edificio Fórum del Fórum de las Culturas 2004 (obra de Jacques Herzog y Pierre de Meuron).

Hablo en pasado, porque el Castell dels Tres Dragons de Domènech i Montaner dejó de ser la sede del Museu de Zoologia en 2010.

En cambio, el Palau Nacional es la sede del Museu Nacional d’Art de Catalunya y el Edificio Fórum del Museu de Ciències Naturals de Barcelona. De estos dos edificios falleros es de lo que voy a hablar en este post.

El Palau Nacional: el pastel de la montaña de Montjuïc

El Palau Nacional, un pastiche historicista que debería haber corrido la misma suerte que el Pabellón alemán de Mies van der Rohe² (atendiendo a su valor arquitectónico, en el caso del Palau Nacional de forma totalmente justificada), se mantuvo en pie: era un bonito pastel para coronar esa vista de la montaña de Montjuïc.

Palau Nacional

En 1934, se convertía en la sede del Museu d’Art de Catalunya. Ya entonces se tuvo que intervenir ante la multitud de problemas que ya sufría.

Y desde entonces hasta ahora. Una porción importante del presupuesto del Museu Nacional d’Art de Catalunya se dedica al mantenimiento de un edificio no apto para usos museísticos.

Como dice su jefe del Área de Infraestructuras y Servicios Generales, Xavier Abelló, el edificio es un gran enfermo que crea multitud de problemas de conservación (Dilluns al Museu Nacional, minuto 18:00).

El Edificio Fórum: el triángulo de las Bermudas del Parque del Fórum

Y la misma pauta se puede aplicar al Edificio Fórum. Una estructura no apta para usos museísticos que se ha transformado en museo.

Edificio Fórum

Un edificio que, aunque joven, ya muestra signos de envejecimiento que deberían sonrojar a todo los implicados en su nacimiento. Atención al siguiente texto:

L’edifici del Museu Blau no ha tingut un manteniment adequat des que es va inaugurar, l’any 2004. En concret, s’han identificat un conjunt de patologies que es poden considerar importants en els àmbits següents: làmina d’aigua de la coberta, instal·lació elèctrica general, climatització, estructura general de l’edifici i il·luminació general.

Aquestes patologies fan que l’edifici es trobi en una situació molt precària, tant pel que fa a la climatització adequada de les sales, cosa que pot afectar la conservació de les col·leccions, com a la seguretat bàsica i la funcionalitat del conjunt.

És urgent, per tant, que es prenguin les mesures necessàries per resoldre aquests problemes, amb atenció especial als d’impermeabilització de la coberta i del sistema elèctric.

No sale de mis teclas; se trata de uno de los objetivos estratégicos del Pla Estratègic 2013-2017 del Museu de Ciències Naturals de Barcelona (página 25). Sin comentarios.

Pocos lo reconocerán, pero el traslado del Museu de Ciències Naturals de Barcelona a ese edifico ha sido una de las decisiones más lamentables que se han tomado en los últimos años. Cosa difícil, cuando el catálogo de malas decisiones es amplio.

Un edificio sin luz natural, que convierte el recorrido por el museo en una experiencia como la que algunos hemos vivido en el Zoo de Barcelona visitando la zona de las aves nocturnas.

Museu Blau

[Fotos: Vicente Ramírez Lucas, Museu Nacional d’Art de Catalunya, Illya Kondratyuk, vía Wikipedia y Museu de Ciències Naturals de Barcelona, vía Flickr]

Moraleja

Si Barcelona vuelve a acoger algún evento del estilo de los comentados, que nadie decida salvar un edificio fallero con la excusa de crear o trasladar allí un museo.

Los edificios falleros son y deben ser efímeros. Y deben serlo por el bien de las arcas públicas, que son nuestras arcas.

Los museos se deben hacer en edificios creados ex professo para ellos. Quien quiera conocer un buen caso, que se llegue al Museu Episcopal de Vic de Federico Correa y Alfons Milà.

Si alguien quiere indultar un edificio fallero, que se lo ofrezca a Juan Roig. Para un Mercadona son ideales.

__________________________

¹ Otra de las acepciones de edificio fallero, que no me ocupa aquí, se refiere a la obra de un famoso arquitecto de la tierra de las Falles.

² Curioso artefacto, el Pabellón alemán. Desmantelado en 1930, se volvió a levantar en los años 80. Si los monumentos son zombies (siguiendo al sociólogo Gil-Manuel Hernández Martí), el pabellón de Mies van der Rohe es el monstruo de Frankenstein.

El conjunto monumental del Parque de la Ciutadella. Un pulmón enfermo

Lunes, mayo 1st, 2017

“Los jardines son a las ciudades,

lo que los pulmones al cuerpo humano”

Josep Fontseré i Mestre (1871)

Parc de la Ciutadella, Google Maps

El Parque de la Ciutadella de Barcelona posee un extraordinario legado patrimonial que permite catalogarlo como parque histórico.

Como explicaba el periodista Toni Pou en “100 anys de ciències naturals”, precisamente ahora se cumple el centenario de la conversión del parque en una referencia de la investigación y divulgación científica.

Pues bien, cuatro de los bienes patrimoniales que representan ese proyecto científico sufren desde hace años una degradación galopante. Me refiero a los antiguos museos Martorell (obra de Antoni Rovira i Trias, 1878-82) y de Zoología (Lluís Domènech i Montaner, 1887-88), el umbráculo (Josep Fontseré i Mestre, 1883-84) y el invernadero (Josep Amargós i Samaranch, 1883-87).

Parc de la Ciutadella, Google Maps 02

En cuanto al primero, el antiguo Museo Martorell de Geología, se trata del primer edificio construido en Barcelona para albergar un museo y del primer museo público de la ciudad. Singularidades que le otorgan un caché que le hace merecedor de un uso museológico digno.

He dicho “antiguo museo”, pero por la información que se puede leer en la entrada no sé si debería decir únicamente “museo”. Concretamente, el museo número 151 del registro de museos de la Generalitat de Catalunya (uno de los regulados por la Llei 17/1990, de 2 de novembre, de museus).

Museu Martorell

Por desgracia para el museo y la museología catalana, hay que hacer caso omiso a la información colocada in situ. 

Si se consulta el registro de museos de la Generalitat de Catalunya, el número 151 no aparece en la lista.

Si se consulta el portal web del Museu de Ciències Naturals de Barcelona, se dice ésto:

Aviso: la visita al centro está cerrada temporalmente al público, excepto la Biblioteca.

Oficialmente ya no es un museo y el acceso no está temporalmente restringido, sino cerrado sin más. Por tanto, nos quedamos con lo de “antiguo museo”.

El proyecto para convertirlo en un museo que explique y presente la historia de las ciencias naturales en Barcelona y Catalunya es eso, un proyecto en estado de hibernación en algún cajón municipal. En el artículo del diario Ara se habla que la propuesta vuelve a salir del cajón. Veremos.

El antiguo Museo de Zoología, construido para ser el café-restaurante de la Exposición Universal, es hoy (y desde el traslado del Museu de Ciències Naturals de Barcelona en 2011 al desagradable y desafortunado Edificio Fórum de Herzog & de Meuron¹) la sede científica del museo por medio del llamado Laboratori de Natura. El portal web vuelve a hablar sobre su situación:

Aviso: la visita al centro está cerrada temporalmente al público en general por motivos de remodelación y acondicionamiento de nuevos espacios para las colecciones del Museo y el centro de documentación, excepto la biblioteca y el acceso a la consulta científica de las colecciones.

Desde hace tiempo, un edificio clave del Modernisme catalán está cubierto parcialmente por una lona protectora. Lo que demuestra que su degradación es evidente y peligrosa.

Museu Zoologia 01

Museu Zoologia 02

El umbráculo está cerrado los fines de semana. Sólo abre de lunes a viernes. Sólo en horario de mañana (de 10 a 15 horas). Bien curioso, porque no creo equivocarme si digo que la mayor afluencia al parque debe ser por las tardes y los fines de semana.

Umbráculo 01

Umbráculo 02

El invernadero no sólo está cerrado temporalmente, como se informa en el portal web del Ayuntamiento de Barcelona, está abandonado. De los cuatro edificios, es el que muestra un estado de conservación más deplorable, casi casi ruinoso.

Invernadero 01

Invernadero 03

Invernadero 02

Haciendo un viaje en el tiempo gracias a Google Maps, se podrá comprobar que en abril de 2011 mostraba signos de envejecimiento, pero no ruina como ahora.

Invernadero 02

Invernadero 01

Seis años de abandono dan para mucho. Interesante la fotografía que viene a continuación. ¿Quién será la persona que recoge los restos del naufragio del invernadero?

Invernadero 04

Visto lo visto, parece más que evidente que el Parque de la Ciutadella padece enfisema pulmonar. Si hay alguien detrás de la pantalla que sienta y padezca por la ciudad, todavía no es tarde para curar al enfermo.

Invernadero 05

[Fotos: Google Maps y Miradas desde la copa]

Ahora bien, mientras vegeta en la UVI, la imagen de los visitantes que pasean por el parque no creo que sea muy positiva cuando pasan por delante de esos cuatro enfermos.

Si los parques son vida, el Parque de la Ciutadella es un zombi.

Seguramente se decida restaurar los edificios en algún momento. Bien.

No obstante, deberíamos pensar muy fuerte y hacernos la siguiente pregunta: ¿es aceptable que por una acto de dejación de sus propietarios, cuando se actúe la factura (con 3% o sin él) que se tenga que abonar sea más elevada que si se hubiesen mantenido en condiciones dignas?

Recordad esta pregunta cuando, en un futuro seguramente no muy lejano, la alcaldesa o alcalde de la ciudad corte triunfalmente la cinta inaugural. Recordadlo, porque en ese momento nadie lo hará.

¹ Estoy trabajando en un artículo sobre el Edificio Fórum y su transformación y uso como equipamiento museístico.

Bonus track

Miquel Àngel Rodríguez-Arias (2016), “Passat, present i futur de la Ciutadella”, Ara, 18/12/2016.

Lascaux, Episodio IV. La copia contraataca

Miércoles, abril 19th, 2017

Hacía tiempo que buscaba un equipamiento patrimonial que me volviese a generar buenas sensaciones, de esas que te hacen volver a creer que se pueden hacer las cosas con excelencia: por fin lo he encontrado en Lascaux. Centre International de l’Art Pariétal.

Lascaux. Episodio IV

Entre las muchísimas cosas que se pueden comentar, me centraré en las tres que más me interesan (por ejemplo, dejo el análisis del magnífico edificio de Snøhetta -a Libe Fdez Torróntegui de reharq* seguro que le interesa-, la gráfica, el merchandise, el despliegue tecnológico, etc. etc.).

Edificio

Sobre la copia de la cueva o la cueva simplemente

A diferencia de la histórica Lascaux II (inaugurada en 1983), ahora se ha reproducido casi la totalidad de la cueva.

Neocueva

Como defensor del original y su aura, he de decir que en un momento dado de la visita a la reproducción me vi comentando con una de mis acompañantes, Yrene Bueno, el detalle del friso de los ciervos cruzando el río. En ese preciso momento me di cuenta que me había olvidado complemente que estaba visitando una copia.

En el caso de Lascaux IV, la experiencia cultural es plena. Aceptando que no se puede visitar el original, la copia lo representa con honores.

Sólo un par de detalles del buen trabajo para conseguir esa inmersión del visitante: dentro de la neocueva la temperatura es la misma que en la cueva (16°C) y la luz está colocada de tal manera que reproduce la incidencia que debieron tener las lámparas paleolíticas en las pinturas (aquí es el único momento del artículo en el que me permito una pequeña observación: para darle más verosimilitud a la iluminación, en algún punto se podría reproducir el parpadeo característico de una llama).

Sobre el uso de la tecnología o el equilibrio entre la mediación tecnológica y la humana

Aunque la presencia de la tecnología es muy relevante en Lascaux, los impulsores del proyecto no han olvidado que un centro así también tiene la obligación de generar empleo.

La totalidad de la visita se hace acompañada de una tablet, pero en la primera parte de inmersión y exploración por la terraza mirador, el abrigo, el camino del descubrimiento y la réplica de la cueva (me sirvo de lo comentado por Manel Miró), el peso lo lleva una persona.

Guía

Sólo un detalle del buen trabajo que realizó la profesional que me acompañó en esa parte de mi “aventura” por Lascaux: como conclusión y despedida, y ante la imposibilidad científica de saber el papel concreto que jugó el arte parietal para sus creadores, nos ofreció algunas de la hipótesis que se han barajado, invitándonos a imaginar la que a nosotros nos pareciese más evocadora. Una forma bella de despedir a un grupo.

En cuanto al despliegue tecnológico, el mejor piropo es que funciona cuando tiene que hacerlo. Dispositivos móviles, Realidad Virtual y Realidad Aumentada al servicio de la mediación cultural.

Tecnología

Sobre el cierre de la Cueva de Lascaux o una acción de Difusión preventiva

Una de mis inquietudes antes de la visita era conocer el tratamiento de un tema fundamental: la explicación de las razones que llevaron al gobierno francés liderado por su ministro de cultura, André Malraux, a cerrar la cueva en abril de 1963.

En El taller de Lascaux se resolvía mi inquietud. El display Un equilibrio frágil explica de una forma muy visual y efectista los problemas que genera la presencia humana en el interior de una cueva como la de Lascaux: aumento de la temperatura, de la humedad y de CO2.

Difusión preventiva

En este punto no quiero olvidar la anécdota que explica uno de los “padres” de la conservación preventiva, Gaël de Guichen. Miembro del equipo que trabajó en la conservación de Lascaux, explica que la forma que tuvieron de hacer entender a la población local que se tenía que cerrar la cueva era utilizando el símil con uno de los productos estrellas del Périgord, el foie. De la misma manera que al abrir una lata de foie en conserva se produce una alteración inmediata en el producto, algo parecido pasaba con la cueva: se había mantenido protegida durante los miles de años que había permanecido sellada, pero con graves afectaciones desde que se había abierto al público, que la visitó masivamente entre 1948 y 1963. Llegado este momento, tengo que confesarme: albergaba la esperanza que esa fuese la forma de explicárselo al visitante.

Vaya en la siguiente foto mi homenaje a Gaël de Guichen y al magistral símil de la lata de foie.

Gaël de Guichen

En conclusión

Lascaux. Centre International de l’Art Pariétal es, sin ningún género de dudas, el centro de referencia de la presentación del arte parietal paleolítico.

Si en su momento ya recomendé a los interesados en museografía, museos y patrimonio la visita a la Vall de Boí para conocer el mapping Taüll 1123, ahora recomiendo la visita al centro de Montignac.

Un profesional con inquietudes y, por tanto, que quiera estar al día, debe visitar Lascaux. Centre International de l’Art Pariétal. 

En mi caso, hacía mucho tiempo (demasiado) que no recordaba ser tan feliz visitando un equipamiento patrimonial. He de reconocer que también tienen su parte de responsabilidad las dos personas que me acompañaron: Yrene Bueno y Manel Miró. Vaya mi agradecimiento a los dos por aceptar mi propuesta con entusiasmo.

Lascauxfolie

[Fotos: Snøhetta y Miradas desde la copa]

En vista de la magnífica experiencia, está claro que habrá que visitar la Caverne du Pont d’Arc, el otro gran proyecto francés de presentación de una cueva con arte parietal, en este caso de la Cueva de Chauvet.

Con sólo investigar un poco en su web dan ganas de hacerlo mañana mismo.

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[Foto: Caverne du Pont d’Arc]

Por ahora me conformo con el documental de Werner Herzog “La cueva de los sueños olvidados”.

Bonus track

Le Monde (2017), “Les merveilles de Lascaux. Du chef-d’œuvre à la réplique intégrale”, marzo.

Manel Miró (2017), “Lascaux IV, el triunfo de la réplica”, Raining Stones. Interpretar el patrimonio.

Para los lectores que no puedan viajar hasta Francia, pueden conocer la Cueva de Lascaux gracias a la visita virtual disponible aquí. ¡Buen viaje al paleolítico!

Una última observación: en el viaje virtual se puede acceder al Pozo (con la única representación humana de todo la cueva) y al Divertículo de los Felinos (con grabados), que no se han podido reproducir físicamente por su poca accesibilidad (el arte parietal del Pozo sí se reproduce en El Taller de Lascaux).

Mirar en el museo del siglo XXI. Las miradas de Eduardo Salles y de Rafael Argullol

Viernes, abril 7th, 2017

Miradas_desde_la_copa

Cinismo ilustrado, Eduardo Salles

“Quien escuche una opinión semejante rápidamente alegará que hemos sustituido la cultura de la palabra por la cultura de la imagen, el argumento favorito cuando se conversa de estas cuestiones. De ser así, habríamos sustituido la centralidad del acto de leer por la del acto de mirar. Surgen, como es lógico, las nuevas tecnologías, extraordinarias productoras de imágenes, e incluso las vastas muchedumbres que el turismo masivo ha dirigido hacia las salas de los museos de todo el mundo. Esto probaría que el hombre actual, reacio al valor de la palabra, confía su conocimiento al poder de la imagen. Esto es indudable, pero, ¿cuál es la calidad de su mirada? ¿Mira auténticamente? A este respecto, puede hacerse un experimento interesante en los museos a los que se accede con móviles y cámaras fotográficas, que son casi todos por la presión del denominado turismo cultural.

Les propongo tres ejemplos de obras maestras sometidas al asedio de dicho turismo: La Gioconda en el Museo del Louvre, El nacimiento de Venus en los Uffizi y La Pietà en la Basílica de San Pedro. No intenten acercarse a las obras con detenimiento porque eso es imposible; apóstense, más bien, a un lado y miren a los que tendrían que mirar. La conclusión es fácil: en su mayoría no miran porque únicamente tienen tiempo de observar, unos segundos, a través de su cámara: de posar para hacerse un selfie. Capturadas las imágenes, los ajetreados cazadores vuelven en tropel a la comitiva que desfila por las galerías. ¿Alguien tiene tiempo de pensar en la ambigua ironía de Leonardo, o en la sensualidad de Botticelli, o en el sereno dramatismo de Miguel Ángel? Es más: ¿alguien piensa que tiene que pensar en tales cosas?

Paradójicamente, nuestra célebre cultura de la imagen alberga una mirada de baja calidad en la que la velocidad del consumo parece proporcionalmente inverso a la captación del sentido. El experimento en los museos, aun con su componente paródico, ilustra bien la orientación presente del acto de mirar: un acto masivo, permanente, que atraviesa fronteras e intimidades, pero, simultáneamente, un acto superficial, amnésico, que apenas proporciona significado al que mira, si este niega las propiedades que exigiría una mirada profunda y que, de alguna manera, se identifican con los que requiere el acto de leer: complejidad, memoria, lentitud, libre elección desde la libertad. Frente a estas propiedades la mirada idolátrica es un vertiginoso consumo de imágenes que se devoran entre sí. Al adicto a esta mirada, al ciego mirón, le ocurre lo que al pseudolector: tampoco está en condiciones de confrontarse con las imágenes creadas a lo largo de milenios, desde una pintura renacentista a una secuencia de Orson Welles: las mira pero no las ve.

De ser cierto esto, la cultura de la imagen no ha sustituido a la cultura de la palabra sino que ambas culturas han quedado aparentemente invalidadas, a los ojos y oídos de muchos, al mismo tiempo. El pseudolector, que ha aceptado que a su alrededor se desvanezcan las palabras, marcha al unísono con el pseudoespectador, que naufraga, satisfecho, en el océano de las imágenes. La casi desaparición del acto de leer y, pese a la abundante materia prima visual, el empobrecimiento del acto de mirar llevan consigo una creciente dificultad para la interrogación. En nuestro escenario actual el espectáculo tiene una apariencia impactante pero las voces que escuchamos son escasamente interrogativas. Y con bastante justificación puede identificarse el oscurecimiento actual de la cultura humanista e ilustrada con nuestra triple incapacidad para leer, mirar e interrogar. (…)”

Rafael Argullol, “Vida sin cultura”, El País

El cómic entra en el museo de arte. Por favor, que no lo haga como el cartel

Domingo, abril 2nd, 2017

Mono

[Foto: Miradas desde la copa]

Nunca he entendido que los museos de arte que exhiben o hacen exposiciones temporales sobre el cartel, expongan estas muestras publicitarias solamente desde el punto de vista estético, castrando voluntariamente su verdadera función, sin la cual jamás se habrían diseñado: la promocional.

No tendríamos la trinidad de carteles de Ramon Casas para el Anís del Mono, si la empresa de Badalona no hubiese convocado un concurso en 1898 para conseguir un cartel que publicitase su evolucionado producto anisado.

En los museos de arte, la función publicitaria primigenia del cartel casi siempre queda diluida y supeditada a la aproximación meramente esteticista.

Hay pocos artefactos más extraños que un cartel enmarcado, protegido por un vidrio y acompañado por una minúscula cartela informativa.

Photo Pedro Ruiz en Le Devoir

[Foto: Pedro Ruiz, Le Devoir]

Siempre que veo un cartel encapsulado de esa manera, me vienen a la cabeza los museos de ciencias naturales y sus colecciones de coleópteros clavados con paciencia de acupuntor chino en tapetes de terciopelo granate.

No me gustaría que ahora que finalmente algunos museos de arte españoles han puesto el foco en el cómic (el Museo Thyssen-Bornemisza ha sido el pionero, seguido por ahora por el Museo Nacional del Prado y parece ser que pronto también por el Museu Nacional d’Art de Catalunya), pase algo parecido.

No me gustaría que el cómic fuese exhibido como si se tratase de una pieza de Velázquez. No me gustaría ver expuesto un cómic como si fuera un escarabajo rinoceronte.  

Por otra parte, de la emergencia del cómic se genera una curiosidad: hemos tenido que esperar al siglo XXI para que el cómic franquee las puertas del museo de arte español. Pero al hacerlo, llega tarde a la fiesta: como me comentó irónicamente Carles Sora, deberían estar hablando e incorporando ya el cómic interactivo (algo que sí ha hecho un museo de sitio: Un videojuego narrativo para que los jóvenes se enganchen al museo). Pero como dice el refrán, nunca es tarde si la dicha es buena. Aunque la dicha no sea interactiva.

Este post viene al hilo del interesante artículo del periodista cultural Xavi Serra sobre el auge del cómic en algunos museos de arte españoles, El còmic travessa les portes dels museus

Museos y exposiciones virtuales. El caso excepcional del Museo Thyssen-Bornemisza

Jueves, marzo 30th, 2017

Gracias, Museo Thyssen-Bornemisza.

¿Por qué comienzo el post con este agradecimiento? Pues por una razón bien sencilla: el Museo Thyssen-Bornemisza es el único museo español que pone a disposición de los internautas su colección permanente y todas sus exposiciones temporales. Y el único museo de arte del mundo que lo hace de todas y cada una de las exposiciones temporales desde 2001, cuando puso en marcha Canaletto. An imaginary Venice (ver Visitas virtuales).

Además de permitir la visita virtual a personas que nunca podrán desplazarse a Madrid para visitar físicamente el museo y sus exposiciones (en este punto siempre pienso en mis colegas al otro lado del Atlántico), también facilita la vida a periodistas e investigadores. Mirad estas dos imágenes:

Thyssen virtual 01

Thyssen virtual 02

Efectivamente, gracias a la visita virtual del museo nos podemos trasladar digitalmente a Madrid para conocer una determinada sala. En este caso, la polémica Sala H de pintura europea del siglo XIX (Colección Carmen Thyssen-Bornemisza) y la no menos polémica Caballos de carreras en un paisaje de Edgard Degas.

Un periodista cultural o un investigador pueden hacerlo sin moverse de la redacción o de su despacho y en cualquier momento del día. Del hic et nunc al ubique et semper.

Querido Internet, nunca te podremos agradecer las muchas comodidades que nos has regalado.

Aviso para malpensados o despistados

Son públicas y notorias mis discusiones con el director artístico del museo (Guillermo Solana) y con su director de comunicación (José María Goicoechea). Basta con leer las perlas que me “regaló” Goico en este mismo portal: Museos y publicidad. Por lo tanto, que nadie piense que esto es un “artículo enjabonador”, que es un intento por congraciarme con nadie (ciertamente, no tengo que congraciarme con nadie por el simple hecho de disentir en determinados aspectos).

En mis críticas, intento ser siempre justo, para lo bueno y para lo malo (otra cosa es que lo consiga: estoy plagado de imperfecciones). Pero no tengo ojeriza a ningún museo: si hay algo que se hace bien, felicito; si hay algo que se hace mal; manifiesto mi disensión.

En este caso, el museo madrileño es de los pocos en el mundo (digo bien y repito: en el mundo) que puede alardear de un proyecto estable de presencia virtual. Aunque ya está dicho aquí y aquí, he pensado que ya que el museo se ha citado colateralmente en el artículo Buenas y malas praxis en periodismo cultural. Dos ejemplos para situar el debate, merecía la pena difundirlo de forma exclusiva.

Bonus track

Hablando de exposiciones temporales, os recomiendo visitar virtualmente la muestra Mondrian & De Stijl del Gemeentemuseum de La Haya. Está abierta siguiendo la fórmula 24/7/365.

Mondrian

Addenda

Gracias a la colaboración de Lola Feijoo, he conocido otro ejemplo de museo de arte, The Frick Collecion, que pone a disposición de los internautas tanto su colección permanente (virtual tour of The Frick Collection) como sus exposiciones temporales (Virtual Exhibitions). Como, por ejemplo, de la exposición Piero della Francesca in America (2013).

Frick Collection

Frick Collection 02

Llamamiento popular

Si conocéis más ejemplos de museos de arte que ofrezcan esta posibilidad a los internautas, no dudéis en comentármelo: estaré encantado de incorporarlo a este artículo.