Archive for the ‘Patrimonio cultural’ Category

Arte en el País de la Realidad Virtual

Sábado, marzo 10th, 2018

Algo nuevo bajo el sol del arte, un nuevo engranaje que sumar a viejos debates sobre la relación entre arte y tecnología. Una oportunidad más para reflexionar sobre el papel de la tecnología en la creación, difusión y recepción del arte.

RV

Para desagrado de los apocalípticos, la fotografía y el cinematógrafo supusieron un punto de inflexión en el mundo del arte. Una auténtica revolución: nada sería igual tras su aparición, como ya explicaron Paul Valéry y Walter Benjamin en sus influyentes ensayos La ubicuidad del arte y La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica.

Ahora, más de cien años después del impacto de esos dos meteoritos, un nuevo asteroide ha caído en los territorios del arte: la Realidad Virtual y la Realidad Aumentada. Una revolución que, como ya profetizaba Paul Valéry en 1928, transformará toda la técnica de las artes, actuando sobre el propio proceso de la invención, modificando prodigiosamente la idea misma de arte.

El encuentro More than Real. Art in the Digital Age organizado por Verbier Art Summit (19-20 de enero 2018) trató sobre este tema, aportando interesantes reflexiones y comentarios. Algunas tan incisivas y contundentes como las de Douglas Coupland (escritor y artista visual) y Daniel Birnbaum (director del Moderna Museet de Estocolmo):

VR is probably the most cosmic shift to the human psyche since movable type and printing except you don’t need to know how to read to use VR.

Douglas Coupland

The Duchamp of the VR world is yet to emerge.

Daniel Birnbaum

Una revolución que, como ya pasó con la foto y el cine, afectará no sólo a la difusión y recepción del arte, sino también a su propia producción.

Dentro del arte. Aumentando el arte

Si nos limitamos a la difusión y recepción del arte, hablamos del papel cada vez más importante que tendrá la RV y la RA en la mediación artística.

Gracias a estas tecnologías, pasamos de surfear por las obras de arte (simplemente mirar su superficie) a bucear por ellas o en los contextos que nos permiten entenderlas y valorarlas. Hoy, el amante del arte no sólo podría acoger en su estudio a la catedral de Walter Benjamin, no sólo podría manipularla o acceder a detalles imperceptibles para el ojo humano o directamente perdidos, también podría franquear sus puertas y pasear por ella.

Por tanto, se aumenta sustancialmente el potencial comunicativo del arte, un proceso iniciado con la digitalización de la obra de arte que explicó Arturo Colorado en su ensayo Hipercultura visual.

Un par de ejemplos para ilustrar las nuevas posibilidades: Modigliani VR: The Ochre Atelier y L’Ara com’era.

El primero se desarrolla para una exposición dedicada a Modigliani (Tate Modern de Londres, 23 de noviembre de 2017-2 de abril de 2018). El visitante no sólo disfruta de las obras del artista, sino que también puede sumergirse en su estudio parisino de la rue de la Grand Chaumière gracias a la Realidad Virtual y al proyecto Modigliani VR: The Ochre Atelier.

Con relación a este proyecto, me parece interesante la preocupación del museo y de la empresa desarrolladora (Tate y Preloaded) por ofrecer algo que se ajustase al visitante tipo que se esperaba para la exposición: de entre 45-65 años, mayoritariamente mujeres. Para lograrlo, la empresa aplicó un diseño dirigido por el público (Audience-led Design):

We worked with Tate to understand visitors’ preconceptions, and how to make them feel comfortable with VR experiences. Many users felt nervous about putting on headsets and unsure about how to use them, which made simple and intuitive onboarding critical. Above all, we wanted to ensure that technology did not detract from the VR experience.

With this in mind, we designed the in-gallery experience to be seated, so that visitors could relax and enjoy it without worrying about tripping over or navigating controllers. In testing, although some people did express a desire to move around the space we were designing, a larger proportion said that they would be too nervous to stand up given it was their first time experiencing VR.

Fruto de ese trabajo se decidió como sería la experiencia (sin controladores y sin posibilidad de interactuar con las manos en el espacio recreado), su duración (las experiencias de inmersión en RV son tan abrumadoras, exigen al usuario tal carga cognitiva, que deben ser bastante cortas para asegurar que no se pierde la capacidad para asimilar la información; en este caso seis minutos y medio) y la forma de acceder a ella (sentado).

Modigliani VR

Interesante es también el encaje de la experiencia de RV en la exposición: la sala Modigliani VR: The Ochre Atelier no es un espacio complementario, como es usual en este tipo de experiencias; es un espacio totalmente integrado en el discurso y en el recorrido.

El proyecto L’Ara com’era, puesto en marcha en el Ara Pacis de Roma en 2016, permite vivir una experiencia inmersiva e interactiva gracias a la Realidad Aumentada: en el campo visual del visitante (gracias a un visor AR y la cámara de un smartphone) se funden los elementos virtuales con los reales.

El usuario está físicamente delante del edificio y su decoración escultórica, pero puede volar sobre el edificio para ver cómo era el Campo de Marte y edificios como el Panteón, los Saepta Julia, el Mausoleo de Augusto y el Acueducto, volver al Ara Pacis para formar parte de un grupo comandado por un guía muy especial, el propio Augusto, que explica la historia sobre la fundación de Roma, de su familia y del propio edificio, para acabar viendo lo invisible (la policromía perdida).

La Realidad (lo que queda del muy reconstruido Ara Pacis) Aumentada (con el Ara Pacis en el momento de su construcción en el siglo I aC y la narración de toda una historia).

Aunque pueda parecer una perogrullada, no está de más acabar esta sección recordando que la RV y RA deberían ayudar al visitante a mejorar su experiencia durante la visita, no a distraerle con fuegos artificiales que aportan poco o nada.

Una nueva vida, más intensa, para el arte

¿Nos tenemos que conformar con la siempre traumática pérdida o deslocalización de una obra de arte o se puede hacer algo?

Ante ambas tesituras, la copia ha sido una de las respuestas. Ella nos ha permitido recuperar (en cierta medida, claro está), una obra destruida o desaparecida, como también nos ha permitido devolver a un determinado espacio la autenticidad perdida tras la salida de la obra que le daba sentido.

Unas copias que, en la mayoría de los casos, se limitaban a ser una facsímil, es decir, una copia semejante al original.

Un buen ejemplo sería el caso de Las Bodas de Caná de Paolo Veronese. Instalada en el refectorio del convento benedictino de la isla de San Giorgio Maggiore de Venecia, dejó huérfano éste espacio en 1797, cuando las tropas napoleónicas se llevaron de allí la obra (hoy día expuesta en el Museo del Louvre). Gracias a la colocación de un facsímil en 2007, el Cenacolo Palladiano recuperó la autenticidad perdida a finales del siglo XVIII.

Ahora bien, ¿por qué limitar la copia a la simple y tradicional réplica del original? ¿Por qué no utilizar las posibilidades tecnológicas para ofrecer algo más?

Hoy día, los avances tecnológicos permiten que progrese la forma tradicional de hacer copias que se limita a replicar con exactitud al original. Ahora ya podemos hablar de copias aumentadas.

Si se habla de copias aumentadas, Taüll 1123 sería el ejemplo por excelencia para ilustrar esta nueva categoría.

Quien se acerque a la iglesia de Sant Climent de Taüll (Taüll, Lleida), no verá el original de las pinturas murales del siglo XII (para eso debería visitar el Museu Nacional d’Art de Catalunya, donde se conservan y exhiben), pero disfrutará de un mapping (una videoproyección sobre su ábside central) que permite entender muchas cosas sobre la obra.

Gracias a la RV y la RA, el visitante no sólo ve el original conservado en el MNAC, también puede entender el proceso de creación de la obra y como debió ser allá por el siglo XII: mientras la RV permite reconstruir el proceso e imaginar la obra en el momento de su creación, la RA permite superponer ambas en el espacio real.

Un nuevo pincel para los artistas

Si hay una constante en el mundo artístico, desde que los homo sapiens empezamos a hacer este tipo de cosas en toda clase de superficies, es que para hacerlo siempre nos hemos servido de la tecnología punta existente en cada momento. Si hace 30 o 40 mil años eran huesos perforados para estarcir la pintura sobre la piedra, hoy son botes de espray; si desde hace miles de años eran cinceles, hoy pueden ser impresoras 3D.

Por tanto, es lógico pensar que los artistas del futuro se servirán de la RV y RA para crear sus obras artísticas. Y como adelantaba Daniel Birnbaum en el encuentro More than Real. Art in the Digital Age, el Marcel Duchamp de la Realidad Virtual todavía no ha nacido, pero lo hará en unos años.

Son muchos los artistas que ya están experimentando con la RV. Y lo hacen desde hace años, como demuestra la creación de plataformas cuyo objetivo vendría a ser el del clásico museo (catalogar, coleccionar, conservar y exhibir), como el Digital Museum of Digital Art (DiMoDA) de Alfredo Salazar-Caro y William Robertson o el FLOAT Museum de Ben Vance y Kate Parsons. O exposiciones online como First Look: Artists’ VR en el New Museum de New York.

Más recientemente, artistas tan conocidos como Ólafur Eliasson, Jeff Koons o Marina Abramović ya han probado la RV de la mano de Acute Art, plataforma de producción y distribución de obras de RV, creando su propias piezas: Rainbow (Eliasson), Phryne (Koons) y Rising (Abramović).

Y los tres aparecen entusiasmados con las potencialidades creativas de la RA: creación de mundos paralelos al físico, ubicuidad, interactividad, inmersividad, etc. Por ejemplo, Jeff Koons dice:

There are many things that excite me about Virtual Reality. As artists we can create anything.

Jeff Koons

Parece evidente que la RV ha llegado al mundo del arte para quedarse. Y para cambiarlo.

[Las fotos que ilustran el artículo proceden de: FAD Magazine, Catherine’s Cultural Wednesdays y Acute Art]

Bonus track

Hattie Foster, How can VR transform the visitor experience?, Blog Preloaded, 12 de febrero de 2018.

Jill Gasparina, Ólafur Eliasson, repousser les limites de l’art, Le Temps, 2 de febrero de 2018.

Álex Vicente, La realidad virtual como una de las bellas artes, El País, 2 de marzo de 2018.

Museo Íbero de Jaén. El peligroso gap entre lo que dice ser y lo que realmente es

Lunes, enero 15th, 2018

Todo lo que comentaré se basa en mi visita al Museo Íbero de Jaén el pasado 5 de enero. Antes de esa visita y del proceso de documentación para redactar este post, no conocía la tortuosa historia que precede al nuevo museo, ni conozco a nadie que haya participado en su puesta en marcha.


Lo único que conocía del Museo Íbero de Jaén es lo que sus gestores dicen sobre él. Y eso es lo que me convenció para visitarlo. La imagen que me había hecho sobre el museo dependía única y exclusivamente de lo que el museo dice ser (la imagen transmitida).

Museo Íbero Jaén

En la campaña promocional que se ha puesto en marcha para posicionar al nuevo equipamiento museístico (bajo el acertado slogan “El origen de un mundo” y con acciones en exterior, prensa, radio, televisión y online), se habla de él en presente (ya veréis como el tiempo verbal es fundamental).

El dossier de prensa distribuido por la Junta de Andalucía a los medios de comunicación, habla en estos términos:

El 11 de diciembre de 2017 abre sus puertas el Museo Íbero de Jaén, el único museo dedicado en exclusiva a la cultura íbera, para potenciar su conocimiento, protección y difusión.

Aquí tenéis una muestra de la publicidad de exterior, en la que se habla del nacimiento de un nuevo museo, el primero dedicado temáticamente al mundo íbero:

Museo Íbero Jaén

Aquí podéis ver el vídeo promocional:

Una vez visitado, puedo decir que el museo es una cosa bien distinta a lo que se explica para promocionarlo. A día de hoy (enero de 2018), es un gran continente con un escaso contenido: de los más de 9.000 m² útiles disponibles, la exposición temporal “La Dama, el Príncipe, el Héroe y la Diosa” tan sólo ocupa 500 m². Aunque muy interesante (le dedico un apartado más adelante), se antoja escasa para empezar un proyecto que pretende ser un referente internacional sobre la cultura de los íberos. Y no lo digo sólo yo, pues incluso la prensa se ha hecho eco del tema, sintetizándolo en un frase demoledora: mucho espacio, poca muestra (Laura Velasco, «La provincia arropa al Museo Íbero», Ideal).

De hecho, en el acto de inauguración, la presidenta de la Asociación de Amigos de los Íberos, Pilar Palazón, solicitó públicamente que el proyecto museográfico para la colección permanente no se demorase (José M. Liébana, «Jaén ya tiene Museo Íbero», Ideal), invitando al Rey a inaugurar esa exposición permanente el 29 de febrero de 2019. Ella lo tiene muy claro:

Los jiennenses no queremos que la exposición temporal que se puede ver ahora, se transforme en permanente. Se merece tener toda la museografía.

Ignacio Frías, «Museo Íbero, un largo camino hecho realidad», Diario Jaén.

En definitiva, si se cumplen las previsiones de los profesionales implicados (como su directora, Concha Choclán Sabina), lo que ahora es un museo a medio gas se convertirá en un verdadero referente. La exposición temporal así lo indica. Pero eso sólo lo sabremos cuando pase, pues por el momento no lo es.

El museo quiere ser ya una realidad (supongo que la tortuosa historia hasta llegar a su inauguración tiene mucho que ver en ello). En términos de comunicación corporativa, esa es la imagen intencional o deseada (la imagen que el museo quiere tener entre sus diferentes públicos) que gracias a la campaña promocional se está transmitiendo (la imagen transmitida).

Ahora bien, la verdad es muy distinta: el museo todavía no es una realidad. La imagen real que tenemos aquellos que lo hemos visitado es la de un museo en construcción.

Si el gap o desajuste entre la imagen transmitida y la realidad es una mala opción en cualquier ámbito, en el de los museos es más que peligroso: si la gente se siente engañada es posible que no vuelva a pisar un museo en su vida. Y supongo que nadie quiere que eso pase.

“La Dama, el Príncipe, el Héroe y la Diosa”, una excelente exposición temporal

No sería justo cerrar este artículo sin hablar de la exposición temporal. Sin duda merece un punto y aparte.

Diseñada por el estudio de Boris Micka (BMA, con obra por aquí en el ARQUA de Cartagena, el Museo de Almería o el MUVIM de Valencia) y comisariada por Arturo Ruíz Rodríguez (catedrático de Prehistoria de la Universidad de Jaén) y Manuel Molinos Molinos (catedrático de Arqueología y director del Instituto Universitario de Investigación en Arqueología Ibérica de la UJA), es un buen ejemplo de muchas de las cosas que deberían hacerse en este tipo de muestras: con un marcado carácter divulgativo, explica una historia muy bien hilvanada que se presenta de forma visualmente atractiva.

El punto de partida de la historia son cuatro cráteras griegas recuperadas en 2010 en la cámara funeraria del príncipe íbero Iltirtiiltir de Urgavo (Necrópolis de Piquía, Arjona, Jaén). De las representaciones mitológicas representadas en esas cuatro piezas (las pinturas de esos vasos áticos muestran escenas mitológicas de Heracles y de Helena) se deriva cada uno de los personajes característicos de la cultura íbera: el Príncipe, la Dama, el Héroe y la Diosa.

Actuando de fondo de cada uno de los cinco grandes ámbitos en los que se organiza la muestra, ilustraciones de Javier Hermida permiten vincular las piezas expuestas con la historia narrada. Aunque no me acaba de entusiasmar este tipo de solución museográfica, he de reconocer que cumple perfectamente con el objetivo divulgativo que se le reserva. Por tanto, son un acierto.

Museo Íbero Jaén

Todas las piezas expuestas, 352, algunas tan importantes como el Guerrero de la doble armadura de Cerrillo Blanco, la Dama de Cerro Alcalá, el Héroe y el Lobo de El Pajarillo o la Diosa de los Caprinos de Cerrillo Blanco, son protagonistas de la historia narrada en la exposición, pero todas ellas se deben al guion.

Museo Íbero Jaén

Otro de los aciertos es la forma de configurar la parte trasera de los módulos expositivos, que reproducen los paisajes en los que se encuentran los grandes yacimientos íberos de Jaén. Algo que convierte la circulación del visitante en una experiencia visualmente agradable.

Museo Íbero Jaén

También es de alabar la forma de exponer las piezas estrella, que gracias a la apertura trasera se pueden ver y disfrutar desde dos puntos de vista.

Museo Íbero Jaén

Como punto final de la exposición, la “Vitrina del epílogo” hace un alegato contra el expolio, contraponiendo el resultado de uno de ellos con el de una excavación arqueológica científica. Ocupando todo el módulo expositivo, se exponen piezas arqueológicas expoliadas, procedentes del Fondo Arqueológico Ricardo Marsal Monzón, que se contraponen a otro conjunto procedente de la excavación científica de una tumba de la Necrópolis de los Castellones de Ceal (Hinojares, Jaén). Todo un acierto para cerrar la exposición.

Museo Íbero Jaén

Sobre todo cuando nos asaltan noticias como la reciente recuperación, por parte de los Mossos d’Esquadra, de 393 conjuntos arqueológicos de yacimientos expoliados que contienen unas 20.000 piezas de alto interés científico (nota de prensa aquí).

Butrinto, el teatro donde declamaban las ranas

Lunes, julio 3rd, 2017

Según dejó escrito Virgilio en su Eneida, Butrinto era la Troya del Mediterráneo.

Situada en la actual Albania (muy cerca de la frontera con Grecia), la antigua colonia griega se encuentra al sur de la península de Butrinto, sobre una pequeña colina rodeada por las aguas del lago de Butrinto y del canal de Vivari (que la separa de la isla de Corfú).

Butrinto 08

Butrinto 07

Hoy día, lo que queda de la Troya del Mediterráneo forma parte del Parque Nacional de Butrinto (Parku Kombëtar i Butrintit, en albanés). Un yacimiento arqueológico situado en un entorno natural de los que quita el hipo, integrante desde 1992 de la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Una de las joyas de la colonia griega de Butrinto era y es su teatro, una construcción levantada en el siglo III aC y reconstruida por los romanos en el II dC.

Pues bien, sesteando un día los Grandes documentales de La 2 de TVE, tuve la suerte de ver Albania salvaje: en el territorio del águila (un documental de Cornelia Volk y Alexander Sommer, 2015).

Butrinto

En un momento dado (minuto 13:07), di un respingo en el sofá al ver una escena maravillosa.

En invierno, el área baja del yacimiento se inunda con las aguas del lago de Butrinto, manteniéndose estancadas el resto del año en algunas zonas.

Butrinto

[Foto: Brutint Foundation]

Una de esas zonas es la orchestra del teatro, que se había convertido en una charca llena de vida, curioso hábitat para galápagos europeos, tortugas del Caspio y ranas.

Brutinto

Butrinto

Butrinto

[Fotogramas: Albania salvaje: en el territorio del águila]

Era una bellísima fusión entre lo artificial y lo natural, entre el patrimonio histórico y la naturaleza. Como comentan felizmente en el documental, “la naturaleza siempre acaba reclamando lo que abandona el ser humano”.

En el teatro de Butrinto, las ranas no croaban, declamaban.

Supongo que te habrás percatado que hablo en pasado. En una decisión que tiene que ver con su musealización, su adaptación a la visita, los gestores decidieron tapar la orchestra con un entarimado.

Butrinto 03

Butrinto

[Fotos: Melissa Cherry, vía Twitter; Brieuc-Yves Cadat-Lampe, vía Google Street View]

Una verdadera lástima. Aún se pueden ver y oír a sus habitantes, pero no dentro del teatro.

Butrinto 06

[Foto: Escapades en Albanie, vía Twitter]

Butrinto, tal y como está ahora, pierde un rasgo singular. No creo que existan en el mundo muchos teatros antiguos que cuenten con una característica así: unas aguas con una importante colonia de tortugas, galápagos y ranas.

¿Era posible congeniar dos de los objetivos de la Butrint Foundation?

The promotion of public access to, and enjoyment of, the Butrint site by the creation and improvement of appropriate facilities and amenities.

The conservation of animal, bird and plant wildlife within the area of the Butrint National Park and the World Heritage Site.

En casos como éste, lamento profundamente que haya primado el primero de ellos. Algo en lo que me reafirmo aún más cuando veo este tipo de escenas…

Butrinto 05

[Foto: Ioan Laslo, vía Google Street View]

Para mí, Butrinto siempre será el teatro donde declamaban las ranas.

La ‘boda india’ en el MNAC. Un relato externo para compensar el oficial

Jueves, junio 29th, 2017

Boda MNAC

Ya me disculparéis, pero si el relato oficial sobre un tema varía significativamente, me veo en la “obligación” de desempolvarlo para ofrecer un relato externo que compense al oficial. Y eso es lo que ha pasado con la “boda india” del MNAC.

Para refrescar el tema: un brevísimo resumen

Un museo de titularidad pública (el Museu Nacional d’Art de Catalunya) cerrado todo un día (el 7 de diciembre de 2013) para la celebración de un evento privado: la boda de la sobrina del magnate del acero, Lakshmi Mittal.

Boda MNAC

[Fotos: Vanity Fair]

Las novedades sobre el tema

En una reciente entrevista, el por aquel entonces director del museo, Pepe Serra, comentaba lo siguiente en el artículo publicado en El País (17 de junio de 2017):

Lo volvería a hacer. Con los 300.000 euros que pagó se solucionó el problema de nóminas que había y sobró para comprar una obra por 70.000. Es muy fácil criticar, pero las cosas se ven diferentes si se está en mi posición.

El museo alegó en su momento, para justificar el cierre ante la opinión pública, que con la cantidad cobrada se había comprado la obra El santón darcawi de Marrakech de Josep Tapiró. Además, se decidía abrir el museo gratuitamente un día antes y uno después (el 6 y 8 de diciembre).

En un ejercicio magistral de manipulación de la opinión pública, se emitió una nota de prensa (para enmarcar) que comparaba la cifra de visitantes de esos tres días con las del año anterior. Una nota de prensa que ha desaparecido tras la puesta en funcionamiento del nuevo portal web…

Pepe Serra declaró en una entrevista radiofónica ofrecida a Catalunya Ràdio (09 de enero de 2014), que no volvería a hacerlo. Ahora, años después, saca pecho y dice que lo volvería a hacer. Un cambio de opinión. Contradictorio.

Tampoco es muy serio que hable de 300.000 €, cuando la cifra bruta ingresada por el museo fue de 207.735.00 € (lo dice la propia NP emitida por el museo).

Alegar ahora el tema de las nóminas, y no en su momento, me parece feo, muy feo. Un ejercicio más de manipulación que sumar a su nómina. ¿Por qué no lo comentó en el momento que se produjo el caso?

¿Qué pasó?

Por lo que se deduce de lo comentado por un miembro del Patronato, Josep Maria Muntaner, la decisión de ceder ante la oferta del multimillonario indio fue una decisión que vino de altas instancias políticas (el entonces President de la Generalitat, Artur Mas, y el Alcalde de Barcelona, Xavier Trias, asistieron a la boda como invitados).

Ni el director del museo ni su Patronato tuvieron nada que decir.

La sinceridad, la mejor amiga en estas situaciones

Que las cosas se ven diferentes si eres el que tienes la responsabilidad, es algo obvio. En mi caso particular, no acepto lo que se hizo, pero entiendo que el director no pudo más que cuadrarse y seguir la cadena de mando, aceptando la decisión de sus superiores.

No obstante, la construcción del relato sí es responsabilidad suya. Si hubiese aceptado esa realidad, si no hubiese intentado justificar lo injustificable tirando de la más pura demagogia, quizá no pasaría (para muchos) a la historia del museo como el director que permitió la “boda india” en el M[ittal]NAC.

Bonus track

Judit Carrera: “Malestar en la cultura”, El País, 14 de diciembre de 2013.

Santos M. Mateos: “La desaparición de las líneas rojas en la gestión de los museos”, Miradas desde la copa, 07 de enero de 2014.

Josep Maria Muntaner: “MNAC, después de la boda de lujo“, El País, 28 de diciembre de 2013.

Parc Arqueològic de les Mines de Gavà. Entre la satisfacción y la vergüenza

Lunes, junio 19th, 2017

Mirada invitada: Yrene Bueno López

Minas

Nunca me ha interesado especialmente la Prehistoria. Me dices “Cro-Magnon” y sólo me viene a la cabeza la canción de La Trinca. Nunca he sabido diferenciar entre un bifaz y un canto rodado. Pero lo que sí sé es que, cuando me presentan bien las cosas, me engancho.

Después de visitar Lascaux IV, y para continuar con la temática de esta pasada Pascua, el Domingo de Resurrección visitamos el Parc Arqueològic de les Mines de Gavà (Baix Llobregat, Barcelona), visita pendiente desde hacía tiempo. Para una nativa de Horta (para los que desconozcan las interioridades de Barcelona, la ciudad de Horta fue anexada en 1904), trasladarse hasta Gavà parece una gran aventura.

En un poco más de media hora ya estábamos delante del edificio, obra del estudio de Dani Freixes y Varis Arquitectes. Un edificio de acero corten que tiene las marcas del paso del tiempo en sus paredes: las pintadas de algún gamberrillo.

Al entrar, un vestíbulo un poco desangelado; quizás porque éramos los primeros visitantes del día, pero creo que más bien porque, desgraciadamente, este equipamiento cultural no recibe las visitas que merece.

La misma persona que atiende en taquilla, te inicia a la visita: nos dirigió a una sala, donde se proyecta un audiovisual que te sitúa en el contexto. El discurso, perfecto. Te apelan a ti, visitante. Te seducen. Te explican cómo, en 1978, se encontró esta mina de variscita de hace 6.000 años, qué hicieron con ella entonces y qué hacen actualmente allí: conservación, estudio, difusión. Un discurso que tiene 10 años, pero que no está para nada anticuado pues, por ejemplo, me sorprendió la delicadeza en evitar el lenguaje sexista, tema mucho más sensible en estos días. En unos 3 minutos, ya estás dentro de la historia y de la Historia. A continuación, se abren las cortinas y presencias el escenario: la mina de variscita, real, con sus túneles visibles y, alrededor, unos módulos que nos irán contando el contexto de la sociedad que la explotaba.

No me voy a detener en contar al detalle cada uno de los cubos, pues lo de ser spoiler nunca me ha gustado y creo que quienes no hayáis visitado este sitio tenéis que hacerlo.

Minas

[Fotos: Miradas desde la copa]

Lo que sí que voy a hacer es plantearos las conclusiones a las que he llegado, no sólo a partir de esta visita:

  • Como barcelonesa, me avergüenzo. Me avergüenza haber sido durante tantos años una cateta que no veía más allá de la parada de metro de Collblanc. Una cateta con unos prejuicios contra los que ahora lucho. Hay mucho más allá de unas fronteras estúpidas que no sé quién me ha enseñado. Me avergüenzo y entono un “lo siento, me he equivocao, no volverá a ocurrir”. Pena me da no haberlo hecho antes.
  • Como barcelonesa, me avergüenzo. Me avergüenza ver cómo un recurso patrimonial de primer orden, único, con unos contenidos espectaculares, con un discurso bien trabado y pensado, tenga fallos técnicos muy importantes en los audiovisuales porque no hay dinero para arreglarlos. En tres de los cuatro módulos-cubo, faltaba una pantalla. Se oía el audio, pero no se veía la imagen. Como resultado, una explicación casi incomprensible. Pero ahora viene lo peor: el Parc Arqueològic cuenta con la reproducción de la mina, ¡una neo-mina! Pero esta experiencia brutal quedó a medias (por ser muy condescendiente) porque el audiovisual del inicio y otros dos más no funcionaban. Esta reproducción, donde puedes caminar por la mina y ver las diferentes vetas (falsas, por supuesto, pero muy didácticas) de los minerales que allí se encontraban, es el centro de la visita. Los módulos-cubo antes mencionados, te sitúan en el contexto de la sociedad de hace 6.000 años, pero la explicación propia de la mina, de la extracción de minerales, del uso, etc., deduzco que se realiza en los audiovisuales del interior, que no pude ver.

Desgraciadamente, la excusa de que “estamos en Semana Santa y lo vendrán a arreglar después” no es aceptable ni creíble. Claro, el museo local. Claro, el área metropolitana. Claro, no es Diagonal/Paseo de Gracia.

Como colofón, nadie te informa antes de entrar de estos fallos (me atrevería a decir que son un 60% de la visita).

  • Como ciudadana, me avergüenzo. Me avergüenza ver como se destinan recursos a proyectos insulsos y “del montón”, sólo porque o bien están en la capital (Barcelona), o bien porque los realizan equipamientos “importantes”. Seguro que muchos habéis reclamado, desde estas instituciones “olvidadas”, un reparto digno de los recursos económicos. Sé que no estoy aportando ninguna novedad. Me indigna ver cómo se malgastan los fondos públicos para exposiciones, museos y otros quehaceres que no aportan ni la mitad de la mitad de conocimiento, de emoción y de satisfacción que aporta el Parc Arqueològic.
  • Como historiadora del arte, me avergüenzo. Museos de arte, pónganse las pilas. ¿Cuánto tiempo más tiene que pasar para que los museos de arte lleguen al nivel de los museos de otras disciplinas? Hartos estamos todos de ir a mil y un congresos, leer mil y un posts y escuchar tres mil veces la misma historia de co-creación, engagement, etc., y que todo esto brille por su ausencia. ¿A cuántos congresos más hay que ir para que esto sea una realidad? ¿Por qué no nos dejamos ya de tanta palabrería y pasamos a la acción de una vez por todas para hacer museos de arte comprensibles y atractivos de verdad?

Personas activas en redes sociales & Museos. Pistas, prevenciones y anecdotario. Volumen II

Domingo, junio 4th, 2017

Tres años atrás, escribí un primer artículo sobre el papel de nuevos prescriptores culturales nacidos al calor de Internet y las redes sociales en la comunicación de museos y equipamientos culturales (Bloggers & Museos. Pistas, prevenciones y anecdotario). Tiempo más que suficiente para actualizarlo.

Kuczynski

[Ilustración: Pawel Kuczynski]

De bloggers a personas activas en redes sociales

Para ajustarme a la realidad, lo primero que he tenido que hacer es actualizar el propio título del post: ante la implantación y el empuje de algunas redes sociales de microblogging, cada vez hay menos bloggers o los que había son menos activos. Entendiendo blogger, claro está, como el editor de un blog que escribe regularmente (entendiéndose la regularidad de la forma más generosa posible) y no alguien que lo tiene pero no escribe.

Hoy día se debería hablar de personas activas en redes sociales, ya que la mayoría de asistentes a las convocatorias no editan un blog pero hacen un trabajo intenso a la hora de difundir microcontenidos (básicamente textuales y visuales) en redes sociales como Twitter, Facebook o Instragram.

La mayoría de museos y equipamientos culturales ya buscan a este tipo de perfil cuando hacen una de estas convocatorias. En ellas, los bloggers son residuales.

Por poner ejemplos (muy personales, obviamente), los equipamientos de Barcelona que convoquen a Nacho Granero (@SocialCultura) tienen una retransmisión de calidad y en directo vía Twitter. Como lo tienen en Madrid, si hacen lo propio con Marta Pérez (@mperezib), o Sevilla con Sergio Harillo (@culturasevilla). 

Mis favoritos últimamente son la pareja formada por Xavi Docampo y Marta Mas, muy centrados en la publicación de imágenes simpáticas de las exposiciones a las que acuden, básicamente en Instagram.

La responsabilidad de los influencers 2.0

Atención: en este aspecto me limito a aquellos influencers 2.0 que tienen una vinculación directa con la gestión de museos y equipamientos culturales.

Como prescriptores culturales, las personas convocadas por museos deberían ser sumamente responsables de lo que hacen, intentando que sus recomendaciones sean críticas y sinceras.

Un influencer 2.0 no debería olvidar nunca que la opinión publicada puede influenciar en la conducta de sus seguidores.

Explico un ejemplo para ilustrarlo:

El pasado 14 de marzo, CaixaForum Barcelona organizó una convocatoria para este tipo de público a su exposición temporal Los pilares de Europa. La Edad Media en el British Museum.

Mi timeline en Twitter se llenó rápidamente de una buena colección de tuits. Leyéndolos, tuve claro que debía visitarla sí o sí, cosa que hice el pasado martes 21 de marzo.

Mi decepción fue mayúscula. Donde alguno de esos influencers 2.0 veía una gran exposición con grandes piezas y un gran montaje, yo vi una exposición mediocre, con piezas secundarias (la gran mayoría) procedentes del British Museum (muchísimos sellos y azulejos, ¡en eso sí es una buena exposición!) y un montaje expositivo del escenógrafo Ignasi Cristià, cuyo objetivo fundamental es dar empaque a un discurso expositivo pobre de solemnidad (el mismo objetivo que parecen cumplir las obras cedidas por museos como el Museu Marès de Barcelona y el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, de lo mejor de la exposición). Ver una parte de la sala, inmensa, dedicada a un audiovisual es algo que no había visto nunca en ese centro expositivo.

Es decir, cuando se publican cosas que pueden influir a terceras personas, se debería ser plenamente consciente de lo que se hace. En mi caso (muy personal, efectivamente), algunas de las personas que “me convencieron” que tenía que visitar la exposición han perdido la credibilidad como prescriptores culturales.

La responsabilidad de los museos convocantes

Si el responsable de comunicación de un museo o equipamiento cultural sabe que cuando convoca a los periodistas, debe convocar a todos, sin distinciones entre celebrativos, palmeros y críticos, en la convocatoria a personas activas en redes sociales debería pasar exactamente lo mismo.

Si se opta sólo por la instrumentalización de los influencers 2.0 (servirse de ellos como simples autopistas comunicativas que permiten llegar a una gran audiencia), si se opta sólo por convocar a aquellos que únicamente difunden el mensaje oficial, el poder de prescripción de este tipo de convocatorias irá perdiendo progresivamente su poder de influencia.

Si este tipo de convocatorias van por esos derroteros, poco a poco irán perdiendo credibilidad. Y la credibilidad es algo difícil de conseguir, pero muy fácil de perder.

Glosario

Sobre los especímenes que se cobijan bajo el paraguas de influencer 2.0

Siguiendo el cuento El traje nuevo del emperador de Hans Christian Andersen, los hay de tres tipos (una vez más, me limito a los influencers 2.0 que tienen una vinculación directa con la gestión de museos y equipamientos culturales):

Influencer celebrativo: personas que optan por contar sólo las cosas positivas, sin entrar nunca en valoraciones negativas. Aunque se hayan percatado que el rey va desnudo, prefieren mirar hacia otro lado. En privado normalmente son críticos, pocas veces lo son en público.

Influencer palmero: personas cuyo único objetivo es alabar sin mesura, consiguiendo así la aprobación del rey. Son los defensores a ultranza del traje. Arribistas, trepas, pelotas, etc., etc.

Influencer crítico: personas que optan por contar la verdad, sea positiva o negativa. Son el niño que descubre el engaño. Y a diferencia del cuento, reciben palos por doquier de los palmeros y el silencio cómplice de los celebrativos.

Como en otras especies, puede haber cruces entre los celebrativos y los críticos, e incluso se puede circular entre uno y otro sin problemas. En cambio, los palmeros nacen así y el resto les tiene tomada la matrícula: son unos apestados sociales para todo el mundo… menos para el rey de turno.

Sobre los especímenes de museos y equipamientos culturales convocantes

En este caso, hay de dos tipos:

Convocante al por mayor: saben que las redes sociales y los influencers 2.0 son autopistas comunicaticas sin peaje. Su objetivo es, única y exclusivamente, conseguir ruido mediático.

Convocante profesional: saben que hay que tratar a los influencers 2.0 como a los periodistas. Es decir, con respeto y sinceridad. Su objetivo también es, obviamente, que su actividad se sume a la conversación social, pero para conseguirlo saben que hay que trabajar de forma profesional.

Tanto si estás en un margen como en el otro de la autopista, ¿qué haces? y ¿qué eres?

La autora de las Meninas, una distopía muy actual

Martes, mayo 16th, 2017

“No es una historia inimaginable

ni resulta tan inverosímil”

Ernesto Caballero

Las Meninas

La autora de las Meninas es la obra de teatro que todo el colectivo vinculado con la gestión del patrimonio cultural y con la Historia del Arte y las Humanidades debería ver.

¿Una comedia distópica o una comedia actual?

Aunque su autor y director, Ernesto Caballero (director del Centro Dramático Nacional), habla de su obra como de una sátira distópica situada en la España de 2037, yo diría más bien que se trata de una tragedia de actualidad. Nada de viajar a 2037, basta con quedarse incómodamente en 2017.

En aspectos como el del papel y la valoración de la Cultura y por extensión, del arte y del patrimonio artístico, la política del partido en el gobierno en ese 2037, Pueblo en pie (Podemos y variantes), representado por la directora del Museo del Prado (o mejor, la comisaria política del Museo del Prado), no difiere mucho de lo que viene haciendo Barcelona en Comú desde el gobierno de Barcelona. El papel e interés de los otros partidos es bien conocido.

Las Meninas

Sólo un ejemplo, sólo uno, para que se entienda lo que para mí es una dolorosa crítica: ¿ha cambiado algo en la gestión del Park Güell desde que asumió el poder municipal el tándem Colau-Pisarello hace ahora dos años? Se criticó hasta la saciedad al anterior gobierno de Trias, pero, hoy por hoy, se sigue regulando el acceso y cobrando entrada para acceder al parque público.

La Cultura interpreta un papel de secundario para nuestros partidos políticos, pero también lo es para la sociedad en su conjunto: hay una escasa valoración social de la Cultura. Para la gente no vinculada a ella, sigue siendo una actriz de reparto.

Sólo un ejemplo, una vez más doloroso, sobre esa falta de empatía por la Cultura: pocos, muy pocos, son los que se preocuparon cuando el Museu Nacional d’Art de Catalunya (museo de titularidad pública), cerró un día para celebrar un evento privado (la famosa boda india). Una mayoría social aceptó sin problemas la perversa versión oficial pergeñada desde el museo: se había cerrado el museo, pero gracias a ello se podría comprar una obra para la colección y se compensaba con puertas abiertas dos días. Perverso, mezquino; pero efectivo: la mayoría de gente con la que hablé o he hablado del tema, lo aceptaba sin problemas.

El autor y director de la obra se pregunta si, llegado un punto de grave crisis económica, con una Unión Europea desparecida y una España con la peseta de vuelta, se aceptaría socialmente la venta de Las Meninas para salir de esa situación de emergencia nacional. Por los indicios que llevo viendo los últimos años, no hay duda de la respuesta. Y me preocupa, me entristece y me rebela a partes iguales.

Una obra para disfrute de los historiadores del arte

La obra está plagada de guiños a la Historia del Arte. Para no hacer ningún spoiler, me limitaré a comentar que las posesiones que sufre la monja copista son geniales e hilarantes. Sor Ángela Romo Ruiz (Carmen Machi) está sublime.

Las Meninas

[Fotos: David Ruano]

No deja títere con cabeza para evidenciar la egolatría de muchos creadores de vanguardia. Y tampoco para criticar la banalización de la experiencia artística, convertida en puro evento mediático dirigido a un consumo masivo.

También hay un mensaje para los futuros graduados en las diferentes opciones que ofrecen las humanidades: aunque uno sea una eminencia, hay muchas probabilidades de acabar como vigilante nocturno de un museo. Una cruda y lamentable realidad que no te convierte en un ser indigno: el vigilante de seguridad, becario en prácticas del grado de Humanidades, actúa y se siente como un historiador del arte mientras le ofrece sus “clases nocturnas” a la monja copista. Se dedicará a dar vueltas y más vueltas por las salas vacías del museo, pero esos conocimientos, esas ganas de compartirlos, nadie se los podrá arrebatar. Nadie.

Si la gente vinculada a la Cultura no somos más exigentes, si no somos capaces de convencer a la sociedad de su importancia, la venta de las Meninas dejará de ser el centro del argumento de una obra de teatro.

Un momento, un momento, me asalta una duda: ¿Las Meninas expuestas en el Prado son las que salieron de los pinceles de Velázquez? En la era de la posverdad, toda mentira es verdad…

Edificios falleros & Museos. Una herencia envenenada para Barcelona

Lunes, mayo 15th, 2017

Falles

¿Edificio fallero?

Los edificios falleros son aquellas construcciones pensadas para no perdurar en el tiempo o para aguantar poco más de lo que dura la exposición que los vio nacer.¹

En Barcelona disponemos nada más y nada menos que de tres de esos edificios, a los que se ofreció una nueva vida como museos. Los cito por orden cronológico: el café-restaurante de la Exposición Universal de 1888 (obra de Lluís Domènech i Montaner), el Palau Nacional de la Exposición Internacional de 1929 (obra de Eugenio P. Cendoya, Enric Catà y Pere Domènech i Roura) y el Edificio Fórum del Fórum de las Culturas 2004 (obra de Jacques Herzog y Pierre de Meuron).

Hablo en pasado, porque el Castell dels Tres Dragons de Domènech i Montaner dejó de ser la sede del Museu de Zoologia en 2010.

En cambio, el Palau Nacional es la sede del Museu Nacional d’Art de Catalunya y el Edificio Fórum del Museu de Ciències Naturals de Barcelona. De estos dos edificios falleros es de lo que voy a hablar en este post.

El Palau Nacional: el pastel de la montaña de Montjuïc

El Palau Nacional, un pastiche historicista que debería haber corrido la misma suerte que el Pabellón alemán de Mies van der Rohe² (atendiendo a su valor arquitectónico, en el caso del Palau Nacional de forma totalmente justificada), se mantuvo en pie: era un bonito pastel para coronar esa vista de la montaña de Montjuïc.

Palau Nacional

En 1934, se convertía en la sede del Museu d’Art de Catalunya. Ya entonces se tuvo que intervenir ante la multitud de problemas que ya sufría.

Y desde entonces hasta ahora. Una porción importante del presupuesto del Museu Nacional d’Art de Catalunya se dedica al mantenimiento de un edificio no apto para usos museísticos.

Como dice su jefe del Área de Infraestructuras y Servicios Generales, Xavier Abelló, el edificio es un gran enfermo que crea multitud de problemas de conservación (Dilluns al Museu Nacional, minuto 18:00).

El Edificio Fórum: el triángulo de las Bermudas del Parque del Fórum

Y la misma pauta se puede aplicar al Edificio Fórum. Una estructura no apta para usos museísticos que se ha transformado en museo.

Edificio Fórum

Un edificio que, aunque joven, ya muestra signos de envejecimiento que deberían sonrojar a todo los implicados en su nacimiento. Atención al siguiente texto:

L’edifici del Museu Blau no ha tingut un manteniment adequat des que es va inaugurar, l’any 2004. En concret, s’han identificat un conjunt de patologies que es poden considerar importants en els àmbits següents: làmina d’aigua de la coberta, instal·lació elèctrica general, climatització, estructura general de l’edifici i il·luminació general.

Aquestes patologies fan que l’edifici es trobi en una situació molt precària, tant pel que fa a la climatització adequada de les sales, cosa que pot afectar la conservació de les col·leccions, com a la seguretat bàsica i la funcionalitat del conjunt.

És urgent, per tant, que es prenguin les mesures necessàries per resoldre aquests problemes, amb atenció especial als d’impermeabilització de la coberta i del sistema elèctric.

No sale de mis teclas; se trata de uno de los objetivos estratégicos del Pla Estratègic 2013-2017 del Museu de Ciències Naturals de Barcelona (página 25). Sin comentarios.

Pocos lo reconocerán, pero el traslado del Museu de Ciències Naturals de Barcelona a ese edifico ha sido una de las decisiones más lamentables que se han tomado en los últimos años. Cosa difícil, cuando el catálogo de malas decisiones es amplio.

Un edificio sin luz natural, que convierte el recorrido por el museo en una experiencia como la que algunos hemos vivido en el Zoo de Barcelona visitando la zona de las aves nocturnas.

Museu Blau

[Fotos: Vicente Ramírez Lucas, Museu Nacional d’Art de Catalunya, Illya Kondratyuk, vía Wikipedia y Museu de Ciències Naturals de Barcelona, vía Flickr]

Moraleja

Si Barcelona vuelve a acoger algún evento del estilo de los comentados, que nadie decida salvar un edificio fallero con la excusa de crear o trasladar allí un museo.

Los edificios falleros son y deben ser efímeros. Y deben serlo por el bien de las arcas públicas, que son nuestras arcas.

Los museos se deben hacer en edificios creados ex professo para ellos. Quien quiera conocer un buen caso, que se llegue al Museu Episcopal de Vic de Federico Correa y Alfons Milà.

Si alguien quiere indultar un edificio fallero, que se lo ofrezca a Juan Roig. Para un Mercadona son ideales.

__________________________

¹ Otra de las acepciones de edificio fallero, que no me ocupa aquí, se refiere a la obra de un famoso arquitecto de la tierra de las Falles.

² Curioso artefacto, el Pabellón alemán. Desmantelado en 1930, se volvió a levantar en los años 80. Si los monumentos son zombies (siguiendo al sociólogo Gil-Manuel Hernández Martí), el pabellón de Mies van der Rohe es el monstruo de Frankenstein.

La restauración monumental. Un debate sobre la autenticidad y la ocultación

Martes, mayo 9th, 2017

Restauración monumental

“En el fondo, todos llevamos un

pequeño Viollet-le-Duc en el interior”

Jesús Cuartero

Hace ya bastantes años, tantos que ya no recuerdo cuando fue, durante una visita a la Seu Vella de Lleida, paseando por su claustro gótico, maravillándome con sus exquisitas tracerías (soy goticofílico diagnosticado), empecé a fijarme en algo que hasta entonces no me había (pre)ocupado: las piezas realmente góticas eran las menos.

Me volvió a pasar visitando el Conjunto monumental de la Alhambra y el Generalife. En los Palacios Nazaríes, una porción importante de los atauriques y mocárabes me parecieron labrados por cristianos de los siglos XIX, XX y XXI.

Desde entonces es algo que me ha perseguido con mayor o menor intensidad. Tras visitar, hace poco, la Catedral de Notre-Dame de Strasbourg y la Lonja de Valencia, el tema me dejó de perseguir. En esos dos bienes culturales ya me alcanzó, impactando en mis neuronas como un obús.

En esas dos joyas góticas, ambas en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, no sólo vi el trabajo de una necesaria restauración monumental y conservación, vi algo más.

Se podría decir que la Catedral de Notre-Dame de Strasbourg es una joya de la arquitectura gótica de los siglos XIII-XV, continuada en el XIX, XX y XXI. Yo diría que la mayor parte de las ricas decoraciones y la escultura monumental que la decoran son fruto del trabajo de reconstrucción de los últimos tres siglos.

Estrasburgo

Y atención, no hablo sólo de la escultura que decora sus fachadas, cuyos originales se conservan mayoritariamente en el Musée de l’œuvre Notre-Dame, hablo de toda la decoración típicamente gótica que la tapiza de arriba a abajo.

Normal, teniendo en mente imágenes que permiten ver las afectaciones que tuvo la catedral por los bombardeos durante la Guerra Franco-Prusiana de 1870.

Estrasburgo

En cuanto a la Lonja de la Seda de Valencia, se puede decir que es una espectacular muestra de la arquitectura civil gótica de los siglos XV-XVI, continuada en los siglos XIX, XX y XXI.

Un porcentaje elevado de elementos decorativos y escultóricos del interior y de las fachadas han sido reintegrados en sucesivas restauraciones acometidas a partir del siglo XIX. Basta ver la fotografía de Jean Laurent (1870) para comprobar la inexistencia de almenas en la torre y de tracerías en los ventanales de la Sala de Contratación.

La Lonja

Atención, no dudo que en la casi totalidad de las restauraciones monumentales realizadas en los últimos años, esas reconstituciones sigan fielmente las estructuras originales. Por ejemplo, en la Sala de Contratación de la Lonja de Valencia, con su famosísimo bosque de columnas helicoidales, las piezas reintegradas en las basas lo hacen.

La Lonja

Las restauraciones monumentales van aportando nuevas estratificaciones a los monumentos intervenidos. Nada que objetar, ya que los monumentos son entes vivos que necesitan de una puesta a punto cada cierto tiempo.

Otro cantar es lo realizado siglos atrás, muchas veces convertido en falso histórico. Se pierde la noticia de su ejecución y pasa a identificarse como materia original.

Atención, al decir esto no estoy criticando las restauraciones monumentales del siglo XIX o buena parte del XX. En el momento en el que se hicieron, seguían criterios aceptados en la época.

¿Por qué se oculta esa realidad al visitante?

El principal problema es la nula información que se ofrece al visitante. En poquísimas ocasiones, contadas, he visto materiales de difusión o dispositivos de mediación in situ que dediquen una porción de lo que explican a hablar de esa “vida durante siglos” de monumentos como los comentados. Lo usual es no decir absolutamente nada. Y si se hace, se habla genéricamente de restauraciones, sin especificar gran cosa.

Esa falta de información comporta que los visitantes crean que están visitando unos edificios maravillosamente conservados aún con el paso de los siglos. Y no creo que nadie dedicado a la gestión del patrimonio cultural (que sea mínimamente profesional) quiere engañar a los visitantes.

1914, Catedral de Reims: devastada por las bombas y el fuego durante la I Guerra Mundial. ¿Tan difícil, tan insufrible es ofrecer al visitante fotos como la que viene a continuación?

Reims

Fotos como ésta, permitirían que el visitante tuviera muy presente lo que pasó allí, y, sobre todo, le permitiría saber que la cabeza del famoso Ange au Sourire fue arrancada de cuajo y, como un puzle, recompuesta y recolocada por un escultor en la segunda década del siglo XX.

Reims 02

[Fotos: Fototeca del Patrimonio Histórico, Gallica de la BnF y Miradas desde la copa]

Si la historia vivida y sufrida por el patrimonio a lo largo de sus siglos de vida es un valor más, ¿por qué no se explica esa historia?

Aviso, no me sirve la clásica ocurrencia que alguna vez he tenido que escuchar y soportar estoicamente en boca de algún gestor, de una petulancia insufrible: “el visitante tiene que venir informado de casa”.

Bonus track

Jaume Prat (2017), “Limpiar la escena del crimen”, Arquitectura entre d’altres solucions.

El conjunto monumental del Parque de la Ciutadella. Un pulmón enfermo

Lunes, mayo 1st, 2017

“Los jardines son a las ciudades,

lo que los pulmones al cuerpo humano”

Josep Fontseré i Mestre (1871)

Parc de la Ciutadella, Google Maps

El Parque de la Ciutadella de Barcelona posee un extraordinario legado patrimonial que permite catalogarlo como parque histórico.

Como explicaba el periodista Toni Pou en “100 anys de ciències naturals”, precisamente ahora se cumple el centenario de la conversión del parque en una referencia de la investigación y divulgación científica.

Pues bien, cuatro de los bienes patrimoniales que representan ese proyecto científico sufren desde hace años una degradación galopante. Me refiero a los antiguos museos Martorell (obra de Antoni Rovira i Trias, 1878-82) y de Zoología (Lluís Domènech i Montaner, 1887-88), el umbráculo (Josep Fontseré i Mestre, 1883-84) y el invernadero (Josep Amargós i Samaranch, 1883-87).

Parc de la Ciutadella, Google Maps 02

En cuanto al primero, el antiguo Museo Martorell de Geología, se trata del primer edificio construido en Barcelona para albergar un museo y del primer museo público de la ciudad. Singularidades que le otorgan un caché que le hace merecedor de un uso museológico digno.

He dicho “antiguo museo”, pero por la información que se puede leer en la entrada no sé si debería decir únicamente “museo”. Concretamente, el museo número 151 del registro de museos de la Generalitat de Catalunya (uno de los regulados por la Llei 17/1990, de 2 de novembre, de museus).

Museu Martorell

Por desgracia para el museo y la museología catalana, hay que hacer caso omiso a la información colocada in situ. 

Si se consulta el registro de museos de la Generalitat de Catalunya, el número 151 no aparece en la lista.

Si se consulta el portal web del Museu de Ciències Naturals de Barcelona, se dice ésto:

Aviso: la visita al centro está cerrada temporalmente al público, excepto la Biblioteca.

Oficialmente ya no es un museo y el acceso no está temporalmente restringido, sino cerrado sin más. Por tanto, nos quedamos con lo de “antiguo museo”.

El proyecto para convertirlo en un museo que explique y presente la historia de las ciencias naturales en Barcelona y Catalunya es eso, un proyecto en estado de hibernación en algún cajón municipal. En el artículo del diario Ara se habla que la propuesta vuelve a salir del cajón. Veremos.

El antiguo Museo de Zoología, construido para ser el café-restaurante de la Exposición Universal, es hoy (y desde el traslado del Museu de Ciències Naturals de Barcelona en 2011 al desagradable y desafortunado Edificio Fórum de Herzog & de Meuron¹) la sede científica del museo por medio del llamado Laboratori de Natura. El portal web vuelve a hablar sobre su situación:

Aviso: la visita al centro está cerrada temporalmente al público en general por motivos de remodelación y acondicionamiento de nuevos espacios para las colecciones del Museo y el centro de documentación, excepto la biblioteca y el acceso a la consulta científica de las colecciones.

Desde hace tiempo, un edificio clave del Modernisme catalán está cubierto parcialmente por una lona protectora. Lo que demuestra que su degradación es evidente y peligrosa.

Museu Zoologia 01

Museu Zoologia 02

El umbráculo está cerrado los fines de semana. Sólo abre de lunes a viernes. Sólo en horario de mañana (de 10 a 15 horas). Bien curioso, porque no creo equivocarme si digo que la mayor afluencia al parque debe ser por las tardes y los fines de semana.

Umbráculo 01

Umbráculo 02

El invernadero no sólo está cerrado temporalmente, como se informa en el portal web del Ayuntamiento de Barcelona, está abandonado. De los cuatro edificios, es el que muestra un estado de conservación más deplorable, casi casi ruinoso.

Invernadero 01

Invernadero 03

Invernadero 02

Haciendo un viaje en el tiempo gracias a Google Maps, se podrá comprobar que en abril de 2011 mostraba signos de envejecimiento, pero no ruina como ahora.

Invernadero 02

Invernadero 01

Seis años de abandono dan para mucho. Interesante la fotografía que viene a continuación. ¿Quién será la persona que recoge los restos del naufragio del invernadero?

Invernadero 04

Visto lo visto, parece más que evidente que el Parque de la Ciutadella padece enfisema pulmonar. Si hay alguien detrás de la pantalla que sienta y padezca por la ciudad, todavía no es tarde para curar al enfermo.

Invernadero 05

[Fotos: Google Maps y Miradas desde la copa]

Ahora bien, mientras vegeta en la UVI, la imagen de los visitantes que pasean por el parque no creo que sea muy positiva cuando pasan por delante de esos cuatro enfermos.

Si los parques son vida, el Parque de la Ciutadella es un zombi.

Seguramente se decida restaurar los edificios en algún momento. Bien.

No obstante, deberíamos pensar muy fuerte y hacernos la siguiente pregunta: ¿es aceptable que por una acto de dejación de sus propietarios, cuando se actúe la factura (con 3% o sin él) que se tenga que abonar sea más elevada que si se hubiesen mantenido en condiciones dignas?

Recordad esta pregunta cuando, en un futuro seguramente no muy lejano, la alcaldesa o alcalde de la ciudad corte triunfalmente la cinta inaugural. Recordadlo, porque en ese momento nadie lo hará.

¹ Estoy trabajando en un artículo sobre el Edificio Fórum y su transformación y uso como equipamiento museístico.

Bonus track

Miquel Àngel Rodríguez-Arias (2016), “Passat, present i futur de la Ciutadella”, Ara, 18/12/2016.