Herederos de Rowan se preguntaban en el número 2 de la e-revista Miradas desde la copa:
¿Por qué un mundo en el que lo que prima son las sensaciones, los impactos, las atmósferas, se vuelve tan denotativo en el último paso, en el momento de contarle a la gente lo que van a ver, vivir o disfrutar?
Gracias a Buzzeum y su post APOCALYPSE IS COMING dans la bande-annonce d’expo he conocido dos espots publicitarios, uno inglés y otro canadiense (de la Tate Britain de Londres y del Musée des Beaux-Arts de Montréal), que demuestran que se pueden traspasar a un cortometraje publicitario las emociones que se experimentan cuando te enfrentas a una obra del pintor romántico John Martin o del prerrafaelita John William Waterhouse.
Aquí va el anuncio del Museo de Bellas Artes de Montreal para publicitar la muestra John William Waterhouse. Le jardin des sortilèges:
Este es el espot utilizado por la Tate Britain para promocionar la exposición temporal John Martin: Apocalypse:
Viendo anuncios de este tipo, la respuesta a los amigos de Herederos es sencilla: no hay interés por hacerlo de una forma que, como los dos casos comentados, permita a alguien que está en casa, cómodamente sentado delante de su televisor, llegar a imaginar un poco de lo mucho que podrá disfrutar si se levanta, apaga la caja tonta y va al museo para sentirlo en vivo y en directo.
Un anuncio emocional es capaz de movilizar sin dejar por ello de informar. Uno únicamente informativo sólo informa. Yo me quedo con el primero: 2 x 1.
Para acabar el post, un regalito: aunque no se trata de una pieza publicitaria de un museo u otro tipo de atractivo patrimonial, la acción creada para promocionar la película Contagion (sobre el contagio de un virus mortal por todo el mundo) es inmejorable para explicar como dar un giro de tuerca a la publicidad convencional, creando algo realmente impactante. Entre tanta publicidad basura, cosas así son las que me permiten seguir creyendo en la publicidad y en los creativos publicitarios.



















