Archive for the ‘Comunicación’ Category

Personas activas en redes sociales & Museos. Pistas, prevenciones y anecdotario. Volumen II

Domingo, junio 4th, 2017

Tres años atrás, escribí un primer artículo sobre el papel de nuevos prescriptores culturales nacidos al calor de Internet y las redes sociales en la comunicación de museos y equipamientos culturales (Bloggers & Museos. Pistas, prevenciones y anecdotario). Tiempo más que suficiente para actualizarlo.

Kuczynski

[Ilustración: Pawel Kuczynski]

De bloggers a personas activas en redes sociales

Para ajustarme a la realidad, lo primero que he tenido que hacer es actualizar el propio título del post: ante la implantación y el empuje de algunas redes sociales de microblogging, cada vez hay menos bloggers o los que había son menos activos. Entendiendo blogger, claro está, como el editor de un blog que escribe regularmente (entendiéndose la regularidad de la forma más generosa posible) y no alguien que lo tiene pero no escribe.

Hoy día se debería hablar de personas activas en redes sociales, ya que la mayoría de asistentes a las convocatorias no editan un blog pero hacen un trabajo intenso a la hora de difundir microcontenidos (básicamente textuales y visuales) en redes sociales como Twitter, Facebook o Instragram.

La mayoría de museos y equipamientos culturales ya buscan a este tipo de perfil cuando hacen una de estas convocatorias. En ellas, los bloggers son residuales.

Por poner ejemplos (muy personales, obviamente), los equipamientos de Barcelona que convoquen a Nacho Granero (@SocialCultura) tienen una retransmisión de calidad y en directo vía Twitter. Como lo tienen en Madrid, si hacen lo propio con Marta Pérez (@mperezib), o Sevilla con Sergio Harillo (@culturasevilla). 

Mis favoritos últimamente son la pareja formada por Xavi Docampo y Marta Mas, muy centrados en la publicación de imágenes simpáticas de las exposiciones a las que acuden, básicamente en Instagram.

La responsabilidad de los influencers 2.0

Atención: en este aspecto me limito a aquellos influencers 2.0 que tienen una vinculación directa con la gestión de museos y equipamientos culturales.

Como prescriptores culturales, las personas convocadas por museos deberían ser sumamente responsables de lo que hacen, intentando que sus recomendaciones sean críticas y sinceras.

Un influencer 2.0 no debería olvidar nunca que la opinión publicada puede influenciar en la conducta de sus seguidores.

Explico un ejemplo para ilustrarlo:

El pasado 14 de marzo, CaixaForum Barcelona organizó una convocatoria para este tipo de público a su exposición temporal Los pilares de Europa. La Edad Media en el British Museum.

Mi timeline en Twitter se llenó rápidamente de una buena colección de tuits. Leyéndolos, tuve claro que debía visitarla sí o sí, cosa que hice el pasado martes 21 de marzo.

Mi decepción fue mayúscula. Donde alguno de esos influencers 2.0 veía una gran exposición con grandes piezas y un gran montaje, yo vi una exposición mediocre, con piezas secundarias (la gran mayoría) procedentes del British Museum (muchísimos sellos y azulejos, ¡en eso sí es una buena exposición!) y un montaje expositivo del escenógrafo Ignasi Cristià, cuyo objetivo fundamental es dar empaque a un discurso expositivo pobre de solemnidad (el mismo objetivo que parecen cumplir las obras cedidas por museos como el Museu Marès de Barcelona y el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, de lo mejor de la exposición). Ver una parte de la sala, inmensa, dedicada a un audiovisual es algo que no había visto nunca en ese centro expositivo.

Es decir, cuando se publican cosas que pueden influir a terceras personas, se debería ser plenamente consciente de lo que se hace. En mi caso (muy personal, efectivamente), algunas de las personas que “me convencieron” que tenía que visitar la exposición han perdido la credibilidad como prescriptores culturales.

La responsabilidad de los museos convocantes

Si el responsable de comunicación de un museo o equipamiento cultural sabe que cuando convoca a los periodistas, debe convocar a todos, sin distinciones entre celebrativos, palmeros y críticos, en la convocatoria a personas activas en redes sociales debería pasar exactamente lo mismo.

Si se opta sólo por la instrumentalización de los influencers 2.0 (servirse de ellos como simples autopistas comunicativas que permiten llegar a una gran audiencia), si se opta sólo por convocar a aquellos que únicamente difunden el mensaje oficial, el poder de prescripción de este tipo de convocatorias irá perdiendo progresivamente su poder de influencia.

Si este tipo de convocatorias van por esos derroteros, poco a poco irán perdiendo credibilidad. Y la credibilidad es algo difícil de conseguir, pero muy fácil de perder.

Glosario

Sobre los especímenes que se cobijan bajo el paraguas de influencer 2.0

Siguiendo el cuento El traje nuevo del emperador de Hans Christian Andersen, los hay de tres tipos (una vez más, me limito a los influencers 2.0 que tienen una vinculación directa con la gestión de museos y equipamientos culturales):

Influencer celebrativo: personas que optan por contar sólo las cosas positivas, sin entrar nunca en valoraciones negativas. Aunque se hayan percatado que el rey va desnudo, prefieren mirar hacia otro lado. En privado normalmente son críticos, pocas veces lo son en público.

Influencer palmero: personas cuyo único objetivo es alabar sin mesura, consiguiendo así la aprobación del rey. Son los defensores a ultranza del traje. Arribistas, trepas, pelotas, etc., etc.

Influencer crítico: personas que optan por contar la verdad, sea positiva o negativa. Son el niño que descubre el engaño. Y a diferencia del cuento, reciben palos por doquier de los palmeros y el silencio cómplice de los celebrativos.

Como en otras especies, puede haber cruces entre los celebrativos y los críticos, e incluso se puede circular entre uno y otro sin problemas. En cambio, los palmeros nacen así y el resto les tiene tomada la matrícula: son unos apestados sociales para todo el mundo… menos para el rey de turno.

Sobre los especímenes de museos y equipamientos culturales convocantes

En este caso, hay de dos tipos:

Convocante al por mayor: saben que las redes sociales y los influencers 2.0 son autopistas comunicaticas sin peaje. Su objetivo es, única y exclusivamente, conseguir ruido mediático.

Convocante profesional: saben que hay que tratar a los influencers 2.0 como a los periodistas. Es decir, con respeto y sinceridad. Su objetivo también es, obviamente, que su actividad se sume a la conversación social, pero para conseguirlo saben que hay que trabajar de forma profesional.

Tanto si estás en un margen como en el otro de la autopista, ¿qué haces? y ¿qué eres?

‘Síndrome Tamara’ Returns. El caso del Born

Jueves, abril 7th, 2016

Manual de uso de este post: nadie debe vincular lo que aquí se dice a la lucha ideológica entre independentistas y no independentistas. En éste foro no interesa ese debate, sólo el que atañe a la gestión de un equipamiento patrimonial público. Gracias.

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[Foto: Miradas desde la copa]

Hace ya más de dos años, comentaba en el post El ‘síndrome Tamara’ se instala en los museos el cambio de nombre del actual Museu del Disseny de Barcelona, y decía lo siguiente:

Aquí el problema no solo es que en el cambio de denominación se haya perdido o no. Es que también afecta a aspectos que tienen que ver con la cultura de gestión de nuestros museos y patrimonio cultural (y de tantas otras cosas, como la cultura o la educación): los personalismos.

Un museo o proyecto cultural en marcha no debería cambiar en lo esencial cuando hay relevos entre sus gestores políticos o técnicos. Y por aquí es moneda corriente todo lo contrario: si hay cambio de color político en la administración de la que depende o cambia la dirección del propio equipamiento, es posible que se quiera cambiar todo, incluso el nombre.

(…)

Por último, y no menos importante: los recursos que suponen esos cambios.

Vuelta a las andadas: todo lo dicho entonces se puede aplicar ahora. El año pasado hubo cambio de color político en el Ayuntamiento de Barcelona y se reproduce exactamente lo mismo: el inaugurado en 2013 como Born CC (Born Centre Cultural) ahora se llama Born CCM (Born Centre de Cultura i Memòria).

Con poco más de dos años de vida, se decide reorientar el equipamiento patrimonial y se produce un cambio tan sustancial como el del nombre.

Me temo que la convivencia entre el viejo y el nuevo nombre se continuará “disfrutando” en las aplicaciones del logotipo, dándose curiosidades como éstas del portal web del centro y de su perfil y canal en Twitter y YouTube: sitios donde se ha actualizado y donde no se ha hecho todavía (en la mayoría de fotografías, en los vídeos, etc.). Mientras, in situ, es una verdadera fiesta.

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Ante casos como éste siempre me hago las mismas preguntas:

¿A cuánto ascenderá la cuenta de gastos que supone el cambio de nombre?

Si los que deciden estos cambios tuviesen que pagarlos de su bolsillo, ¿lo harían?

Las únicas certezas: el ‘síndrome Tamara’ ataca otra vez en Barcelona; el sueño de la ‘nueva’ política fue bonito mientras duró…

El verdadero potencial de las Redes Sociales. Un caso de cocreación involuntaria

Lunes, octubre 5th, 2015

En más de una ocasión he comentado el buen uso divulgativo que hace el Museo Nacional del Prado de las Redes Sociales. Y con algún pequeño desajuste, también de la buena gestión que se hace desde el museo ante cualquier crítica o comentario que ponga en duda algún aspecto relacionado con el museo y sus colecciones.

Entre el mes de agosto y septiembre, se produjo un caso que merece la pena presentar y comentar, pues constituye un buen ejemplo del potencial de las Redes Sociales.

Uno de los sintagmas que se utilizan de forma mántrica en el mundillo digital es el de cocreación de contenidos: para el caso que nos interesa, los museos ya no son los únicos generadores, sus usuarios también pueden participar en esa elaboración. Y esa colaboración de los usuarios de las Redes Sociales se puede fomentar conscientemente, pero, y aquí viene la novedad del caso que se presenta y analiza a continuación, también de forma totalmente involuntaria.

Algo que pasó precisamente en el perfil de Twitter del Museo Nacional de Prado entre agosto y septiembre.

Ejerciendo aquella labor divulgativa que comentaba al principio, el museo publicó un tuit sobre el Tríptico de la Epifanía (ca. 1479-80) del pintor flamenco Hans Memling, en la que se comentaba que esa obra era la primera muestra artística en la que el rey Baltasar se reproducía como un joven negro.

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Inmediatamente, uno de sus seguidores, Alberto Velasco (historiador del arte y conservador del Museu de Lleida), les alertaba de su error, aportando las pruebas que lo demostraban: la cita del texto de Jean Devisse L’image du Noir dans l’art occidental (1979) y una imagen de una de los compartimentos de la predela del Retablo de la Verge dels Paers de la Paeria de Lleida (ca. 1445-55 y, por tanto, anterior a la obra de Memling).

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En este punto de la conversación (Twitter y las otras Redes Sociales van de eso, de comunicación dialógica), no se recibió respuesta al comentario documentado e ilustrado. Quiero pensar que no fue por falta de interés, sino por falta de tiempo. Es obvio que, como usuarios, estamos mal acostumbrados a la inmediatez del ecosistema digital y pensamos que solo existimos nosotros al otro lado de la pantalla. Pocas veces somos conscientes de la multitud de menciones diarias que debe recibir un museo como el Prado.

Dos días después, el museo retomaba el diálogo (inducido por el comentario reprobatorio de otro seguidor, yo mismo), informado que se había consultado el tema a sus especialistas y estaban a la espera de una respuesta.

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Pasado más de un mes sin respuesta, es más que evidente que se habían olvidado del tema. En este caso, fuese el olvido voluntario o involuntario, no se hizo una buena gestión del tema.

Pero yo no lo había olvidado. Ante mi insistencia, finalmente, el 24 de septiembre, reconocían el error e informaban que lo corregirían.

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Lo interesante del tema es que el error también afectaba al resto de elementos de mediación relacionados con la obra de Memling, entre los que también se encuentran los físicos como la cartela.

En resumen, gracias a las Redes Sociales y al interés y conocimientos de un seguidor, todo un museo como el Prado ha podido subsanar un error, mejorando su labor divulgativa.

Un ejemplo de cocreación involuntaria, pero al fin y al cabo con un resultado positivo.

Actualización a 14/10/15

En una conferencia en la II edición de Cultura en la Nube (8 de octubre, Casa de América), el jefe del Área de Desarrollo Digital del Museo Nacional del Prado, Javier Pantoja Ferrari, explicaba uno de los valores de las Redes Sociales, poniendo precisamente como ejemplo el caso que aquí se comenta: como un tuit de un seguidor puede cambiar una cartela en el museo.

Publicidad de museos. Con o sin la chispa de la creatividad

Miércoles, julio 29th, 2015

Una magnífica oportunidad para comparar el papel de la creatividad en la publicidad para promocionar museos y otros equipamientos culturales:

Espot para promocionar la exposición The Oasis of Matisse del Stedelijk Museum Amsterdam.

Anunciante: Stedelijk Museum Amsterdam.

Agencia: Tom Geraedts (dirección y concepto), Mals Media (producción).

_______________

Espot para promocionar la exposición Velázquez del Grand Palais de París.

Anunciante: Réunion des musées nationaux-Grand Palais.

Agencia: Don’t Disturb (idea original), Départament audiovisuel et multimédia, Rmn-Grand Palais (producción).

Que cada uno saque sus propias conclusiones. Las mías son ya conocidas.

Comunicación, una de las claves para el éxito de una campaña de fundraising

Viernes, julio 17th, 2015

Durante los últimos años, se han ido sucediendo las campañas de museos y equipamientos patrimoniales para conseguir fondos con los que comprar alguna obra de arte. Pocas novedades en este sentido.

Como en otros aspectos, lo que parece cada vez más evidente es que la comunicación es esencial para alcanzar el éxito en este tipo de campañas de fundraising o crowdfunding. Me explico: ya no basta (si algún día bastó) con poner en marcha la campaña, ahora hay que comunicarla de forma original, creativa.

Y hablar de originalidad y creatividad es algo más, bastante más que los clásicos anuncios en prensa o exterior o la información en canales propios como el portal web corporativo o las diferentes redes sociales.

El Ashmolean Museum of Art and Archaeology de la Universidad de Oxford permite ejemplificar lo que intento explicar. El pasado 04 de junio puso en marcha una campaña de fundraising para conseguir las 60.000 £ que le faltaban para adquirir la obra The High Street, Oxford (1810) de Joseph Mallord William Turner.

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La obra de Turner estaba depositada en el museo desde 1997 y recientemente fue ofrecida a la nación en concepto de impuesto de sucesiones. Para conseguir la propiedad, el museo necesitaba 860.000 £: Heritage Lottery Fund aportó 550.000 £, Art Fund 220.000 £ y los Amigos y Patronos del propio museo 30.000 £. Para conseguir las 60.000 £ que faltaban, se puso en marcha una campaña de fundraising para captarlos mediante la donación de particulares.

Buena parte del éxito de la campaña se debe sin duda a las acciones comunicativas puestas en marcha: las más interesantes las de marketing de calle y redes sociales.

Para la primera, se repartieron por lugares estratégicos de Oxford 12 reproducciones de la obra.

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[Foto: Oxford Castle Quarter, vía Twitter]

En cuanto a la acción comunicativa en redes sociales, se puso en marcha un concurso fotográfico. Bajo la etiqueta #MyOxfordView se pide a sus seguidores que propongan su particular vista fotográfica de la ciudad y la publiquen en TwitterInstagram y Flickr.

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Aquí un par de propuestas que me han gustado especialmente:

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[Foto: Cosima C. Gillhammer, vía Twitter]

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[Foto: Tweed&Tango, vía Twitter]

Ambas acciones deben entenderse como piezas de una campaña de comunicación integral, en la que también se utilizaron medios tradicionales.

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[Foto: S. F. Mayhew Craddock, vía Twitter]

Hace unos días, poco más de un mes después de lanzar la campaña, el museo anunciaba que lo había conseguido gracias a las donaciones de 800 personas.

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[Foto: Ashmolean Museum]

¡Bravo!

Monstruos de la publicidad

Miércoles, julio 8th, 2015

Refresco la memoria sobre las intenciones de esta etiqueta de Monstruos de la publicidad.

Acción de marketing promocional para promocionar la exposición Los años 50. La moda en Francia 1947-1957 del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

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Anunciante: Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Agencia: Herederos de Rowan.

Polución en la iconosfera. Un problema para las imágenes valiosas

Jueves, julio 2nd, 2015

La iconosfera contemporánea comparte con la atmósfera una contaminación galopante.

Como recogía en la Mirada de junio’15, el diseñador Michael Bierut, en una declaración para un especial sobre diseño gráfico, ya hablaba de la sobrecarga de imágenes y del ruido visual imperante, que nutre nuestra iconosfera de piezas insultantemente feas.

El problema no es solo que se producen muchas imágenes, una densidad y abundancia que comporta su invisibilidad, como comentaba recientemente Román Gubern. El principal problema es que las feas son mayoría, contaminando de tal manera la iconosfera que las piezas valiosas pasan desapercibidas.

Lo pude comprobar recientemente con la tipografía diseñada por el estudio Mucho para la conmemoración del 40 aniversario de la inauguración de la Fundació Joan Miró de Barcelona.

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[Foto: Marco Sanz, vía Twitter]

A mediados de mayo recibí esta invitación electrónica para la fiesta que se celebraría el 10 de junio (fecha exacta de su nacimiento cuarenta años atrás).

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Inmediatamente vi la relación de los números con la arquitectura creada por Josep Lluís Sert para acoger en Barcelona la fundación de Joan Miró.

Y también de forma fulminante decidí preguntar en mi perfil de Twitter si alguien la asociaba con algún museo:

El resultado fue muy significativo: colegas que han estado muy vinculados al museo o lo están con el mundillo de los museos barceloneses no habían conectado la tipografía con el edificio o no encontraban la relación.

Así como los grupos ecologistas luchan contra la contaminación del medio ambiente, se tendría que crear algo parecido entre los implicados en crear, gestionar y valorar críticamente el mundo de las imágenes: uno de sus primeros cometidos sería denunciar todo aquello que engorda el mundo visualmente ruidoso en el que vivimos.

Una buena dieta de imágenes no nos iría nada mal. Seguro que así recuperaríamos la capacidad de paladear las buenas imágenes como realmente se merecen.

A Few Good Sponsors. A Few Bad Sponsors

Lunes, mayo 4th, 2015

Contar con patrocinador es una buena noticia para cualquier museo o equipamiento cultural, pero ¿a cualquier precio?

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[Foto: Amy Scaife, Corbis]

Para que un patrocinador sea un buen compañero de viaje, lo primero que debería es conocer en profundidad la singularidad del mundo cultural y respetar la misión de la organización o equipamiento patrocinado.

Algunos patrocinadores buenos

Cumpliendo con esas premisas, buenos patrocinadores serían, por ejemplo, Versace y Prada. Ambas empresas patrocinan la restauración de la Galleria Vittorio Emanuele II de Milán, una de las joyas patrimoniales de la ciudad lombarda, con una aportación de 1,5 millones de € cada una.

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[Fotos: inGalleria]

No cometiendo los errores de otras empresas, que al patrocinar la restauración de un monumento lo transforman en una vulgar valla publicitaria, han optado por la sutileza y la inteligencia comunicativa.

Se ha creado el potentísimo proyecto InGalleria (aquí vídeo), cuyo principal objetivo es ofrecer buenos contenidos sobre el monumento y su restauración, utilizando la potencia comunicativa de internet y las redes sociales (con presencia en Twitter, Facebook, Instagram y YouTube).

Tanto in situ como online, la presencia de los patrocinadores es de baja intensidad. Una sutileza que, acompañada de un inteligente trabajo comunicativo, les reporta y reportará una imagen positiva y un aumento de su reputación. Algo que no pasa cuando se actúa de manera invasiva, transformando los monumentos en restauración en un soporte publicitario cualquiera.

Algunos patrocinadores malos

Incluso cumpliendo con aquellas premisas comentadas al inicio, se puede no ser un buen patrocinador: hay empresas cuya hoja de servicios no es precisamente intachable.

Para un museo o equipamiento cultural, un mal patrocinador sería el que, por malas praxis en su desempeño empresarial (generadora de problemas medioambientales, explotación laboral, etc.), puede ocasionarle un problema de imagen y reputación.

Es el caso de las petroleras BP y Shell y los equipamientos culturales que patrocinan, como la Tate, el British Museum, el National Theater o la Royal Opera House. Para mucha gente es inaceptable que el mundo de la cultura acepte recursos de empresas poco respetuosas con el medioambiente.

Lo más interesante de este caso es que buena parte de esa gente se ha organizado por medio de grupos activistas como PlatformArt Not Oil Coalition (una coalición de organizaciones) y Liberate Tate, cuyo objetivo es conseguir la cancelación de la colaboración entre equipamientos culturales y las empresas petroleras.

Y más interesante aún es la manera de plantear la presión para conseguirlo. Obviamente utilizan todos los nuevos medios que ofrece el ecosistema digital (web y perfiles en redes sociales como Twitter o Facebook), pero lo más llamativo son sus guerrilla theatre performance.

La última que realizó el colectivo Liberate Tate fue “The Reveal” (el 31 de enero de 2015, aquí vídeo).

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[Foto: Martin Lesanto Smith]

Durante la performance, siete activistas vestidos de negro lanzaron billetes del Bank of Tate en la Tate Britain.

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[Foto: Liberate Tate]

En el verso del billete, el rostro de Nicholas Serota, director de la Tate y el logotipo de BP coronando como un sol la chimenea de la Tate Modern; en el reverso, el rostro de John Browne (ex-CEO de BP y actual presidente de la junta directiva de la Tate…) sobre el logotipo de la empresa y una de sus grandes “creaciones” medioambientales: el vertido de petróleo que inundó el Golfo de México en abril de 2010 (recomiendo leer el artículo de Bárbara Celis “Fundido a negro”).

Por su parte, la Art Not Oil Coalition ha hecho su última aparición en el British Museum con la performance “Sherloch Holmes: The Adventure of the Oily Museum” (el 29 de marzo de 2015, aquí vídeo) del grupo de teatro “BP or not BP?”.

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[Foto: Art Not Oil Coalition]

Una herramienta de lucha más es “Artwash. Bil Oil and the Arts”, el libro que acaba de publicar Mel Evans, activista de Liberate Tate (aquí book trailer del libro).

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Está claro que el patrocinio de empresas como BP o Shell no está alimentando positivamente la imagen y reputación de los museos y equipamientos culturales que patrocinan.

Patrocinadores y patrocinio, claro que sí. Pero sabiendo muy bien quién hay realmente detrás y, si supera la prueba del algodón, que éste sepa que patrocinar un museo o equipamiento patrimonial no es transformarlo en el mono de Valentino Rossi o Richard Hamilton.

Que todo esto sea posible, hoy día, es otro cantar.

Bonus track

Art Not Oil, Liberate Tate & Platform: Not if but when: Culture Beyond Oil”, 2011.

Platform: “Take the Money and Run? Some positions on ethics, businees sponsorship and making art”, 2013.

Platform & Art Not Oil: “Picture This. A portrait of 25 years of BP sponsorship”, 2014.

El fracaso de los nuevos prescriptores. El museo, las fotos y la ministra

Jueves, marzo 19th, 2015

Hace años, en el post Museos y Relaciones Públicas: el poder de los nuevos prescriptores, explicaba la lucha de un grupo de activistas para conseguir la eliminación de la prohibición de tomar fotografías en el Musée d’Orsay.

Cinco años de activismo sin conseguir la supresión de la prohibición. Hasta que el pasado 16 de marzo se ha podido comprobar como los resortes del poder continúan siendo los de siempre.

Durante su visita institucional a la exposición “Pierre Bonnard. Peindre l’Arcadie” del Musée d’Orsay, la ministra de Cultura y Comunicación, Fleur Pellerin, publica unas fotos en su perfil de Instagram y Twitter.

Bernard Hasquenoph (uno de los activistas más involucrado en el tema, junto a Julien Dorra) y unos cuantos internautas más le afeaban su privilegio, y la ministra respondía, quedando en evidencia:

Como es bien sabido, menos para la ministra en ese momento, en los museos de Orsay y la Orangerie no se aplicaba la carta Tous photographes.

El resultado inmediato: el museo anunciaba el fin de la prohibición. Haciendo un alarde, eso sí, de lo que llamé en su momento comunicación teletubbie.

Y además se veía obligado a difundir la carta de buenas prácticas de la fotografía en museos:


Las primeras fotos en el espacio “liberado” eran cuestión de horas:

Cinco años de lucha son todavía poco relevantes en comparación a la llamada de una ministra que ha quedado en ridículo.

Moraleja I: todo sigue igual aunque parezca que todo ha cambiado.

Moraleja II: hay que seguir luchando por todo aquello que merece ser cambiado, aunque al final acaben decidiendo los de siempre.

Moraleja III: algún día dejará de ser así.

Museo del Holocausto de Buenos Aires & FWK Argentina: otro mítico tándem museo-agencia

Lunes, marzo 16th, 2015

No son muchos los museos que poseen un estilo publicitario claro y lo mantienen a lo largo de los años. Y muchos menos los que recorren ese camino de la mano de la misma agencia: son clásicos por aquí el Museo de Bellas Artes de Bilbao & Herededos de Rowan y el Science World de Vancouver & Rethink.

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A esta selecta y (lamentablemente) corta lista se le puede sumar el Museo del Holocausto de Buenos Aires (Argentina)FWK Argentina. Ya presenté algunas piezas de este tándem en un Monstruos de la publicidad de 2013, y ahora lo haré de la última campaña que han realizado conjuntamente, con la que celebraban el 21 aniversario del museo (no hicieron nada para el 20 aniversario y lo reconocen con sentido del humor).*

El museo y la agencia argentinos convocaron a un pequeño grupo de supervivientes de la Shoá para protagonizar una campaña de concienciación antisemita y antidiscriminación.

El grupo, la mayoría personas de más de ochenta años de edad, fue convocado el 3 de junio de 2014 a dibujar y pintar su propia experiencia del genocidio nazi, una de las mayores tragedias que vivió la humanidad durante el siglo pasado. Se les brindó las herramientas (pinturas, pinceles, lápices, etc.) para que ellos pudieran expresar su arte sobre un lienzo, en el que volcaron sus sentimientos más íntimos sobre su terrible experiencia.

Al finalizar los trabajos, cada sobreviviente (junto a su obra) participó en una sesión de fotos, brindando su testimonio sobre lo vivido en un clima que ha sido descrito como cálido y emocionante. Así lo relata uno de los profesionales que participaron en la grabación del espot “Moisés”, Fernando Roca, director de la productora audiovisual Huinca Cine:

Hubo una energía muy especial durante el rodaje, trabajar con Moisés quien sobrevivió a “seis” campos de concentración fue una experiencia en todo sentido. Charlar con él y poder escuchar de primera mano lo que sucedió durante la Shoah justo antes del rodaje y filmar en el Museo rodeados de las valijas, los pijamas y las fotos de toda la gente que vivió la barbarie, hizo que naturalmente, todo el equipo trabaje con un cuidado y respeto distinto.

El primer resultado fue la exhibición de esas obras en una muestra denominada “Un Museo. Nada de Arte”. Las obras de los protagonistas fueron luego expuestas de forma itinerante por el país invitando a toda la población a conocer más sobre estas personas en el Museo del Holocausto Buenos Aires.

La campaña publicitaria

Luego, con sus retratos fotográficos y sus testimonios, se desarrolló la campaña publicitaria. Anuncios gráficos en prensa y exterior, un comercial para televisión (titulado “Moisés”) y una caja de postales para conmemorar los 21 años del Museo del Holocausto.

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Todo ello bajo el concepto “millones de personas no hicieron nada para estar en un museo”. Los sobrevivientes del Holocausto no son artistas y, al igual que los otros millones de personas que lo sufrieron, no hicieron absolutamente nada para estar en un museo. Por desgracia, están.

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[Imágenes: FWK Argentina]

Mención especial merece el espot para TV. Os recomiendo que lo veáis más de una vez, hay fotogramas de una belleza sobrecogedora.

La nueva marca visual del museo

Coincidiendo con la campaña, el Museo del Holocausto decidió renovar conceptual y gráficamente su marca visual. El nuevo diseño, realizado por el estudio Munda Diseño y Comunicación, tenía como principal objetivo transmitir el Holocausto de una manera respetuosa, simple y efectiva.

Como me comenta Jonatan G. Nakache, responsable de comunicación del museo, se buscaba “transmitir el Holocausto de una manera respetuosa, simple y efectiva para poder comunicar y educar sobre la gravedad de lo acontecido. En este sentido creímos conveniente no usar símbolos ilustrativos como llamas, manos, estrellas y otros figuras del estilo, con la idea de que el icono genera una conexión emotiva, pero sin entender que este enfoque puede ser limitado en su alcance y en última instancia, puede disminuir la gravedad de la misión del Museo”.

Este era el imagotipo hasta agosto de 2014:

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Persiguiendo aquel objetivo, se eliminó del imagotipo el uso de la presentación gráfica de la Estrella de David, un recurso visual que se entendía podía desdibujar el mensaje real. Símbolo que fue substituido por un simple cuadrado, quedando así:

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[Imágenes: Museo del Holocausto]

Como se puede comprobar, la paleta cromática de la nueva marca se limita al blanco y el negro. Se pretende con ello dar respuesta a la meta de la institución: descubrir y promover la verdad.

* Agradezco a Rodrigo Burgos que lanzase el anzuelo que me puso sobre la pista de esta magnífica campaña.