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Benditas daciones: un nuevo Casas en el MNAC

Miércoles, 16 de Junio de 2010

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En épocas difíciles como la que nos toca vivir, cuando salen de paseo las tijeras, al mundo de la Cultura le sobreviene un escalofrío de terror. Si hay algo prescindible para nuestros políticos es la Cultura.

Por eso, noticias como la entrada de nuevas piezas en las colecciones de nuestros museos públicos es algo orgiástico. Obras que habían permanecido durante muchos años en manos privadas y que ahora pasan a ser de dominio público.  

Y cuando además ese ingreso se consigue mediante la figura de la dación (la posibilidad que contempla la Ley del Patrimonio Histórico Español de satisfacer deudas tributarias por medio de obras de arte de valor reconocido), la cosa es ya el no va más.  

Muy buenas noticias: hoy se ha informado que el óleo de Ramon Casas ”Ramon Casas y Pere Romeu en un automóvil” (1901) ingresa en el Museu Nacional d’Art de Catalunya, donde hará conjunto (¡un espectacular conjunto!) con la archiconocida “Ramon Casas y Pere Romeu en un tándem” (1897).

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Un curioso conjunto, pues jamás coincidieron en el espacio para el que fueron concebidas, la taberna-cervecería Els Quatre Gats.

¡Lo que el museo ha unido, que no lo separe el hombre!

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Ahora sólo falta que los responsables del museo aprovechen al máximo la oportunidad de dinamización de esa parte de la colección permanente, programando alguna actividad potente relacionada con ambas piezas (por favor, no nos quedemos en una anoréxica cartela informativa al pie de ellas). Quizá este tipo de actividades sean las óptimas para tiempos de crisis, pues no sólo de exposiciones temporales vive el hombre.

Artefagia: un caso extremo de consumo del arte

Jueves, 4 de Febrero de 2010

Me imagino que ya tenéis noticias de mis safaris a la caza de objetos que utilizan la imagen de obras de arte reconocidas. Como también sabéis que una de mis preferidas es la Monna Lisa. Ya hablé en un conjunto de posts de la utilización intensiva de esta obra maestra por parte de la cultura de masas, pero recientemente he conocido un nuevo producto que supone un caso (quién sabe si extremo) de lo que llamo artefagia: el consumo de la imagen artística en forma de comestible.

La prestigiosa tienda parisina de productos de gourmet Fauchon lanzó el pasado año un pastelito de crema de almendra y glaseado de chocolate (sus famosos éclairs) que se sirve de la escrutadora mirada de la Monna Lisa imprimiéndola en una fina lámina de chocolate. ¡Un dulce homenaje a la obra de Leonardo!

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Un producto de alta pastelería, el éclair Madame Joconde, que ha sido recompensado con el premio al mejor pastel del 2009 en los Wallpaper Design Awards.

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Ya no sólo se utiliza la imagen artística para estampar objetos de lo más variopinto. Ahora podemos comernos literalmente la obra de arte. Bueno, su imagen.

¡Bon appétit!

La reacción al pasar del cubo blanco al contexto

Viernes, 16 de Octubre de 2009

Al hilo del post Del cubo blanco al contexto: el Guernica, es gracioso (por no decir triste) leer algunos comentarios sobre la reformulación del Reina Sofía.

 

Entre los más hilarantes está el que escribía Rafael Sierra, director de la revista Descubrir el arte, en su editorial “El Reina mueve ficha” del número 124. En él se despachaba de esta manera: “La fotografía, los dibujos, los libros y las revistas han desplazado, incomprensiblemente, a la pintura y la escultura de gran formato. La colección permanente ha sido aderezada con películas, cuyos diálogos provocan las sonoras carcajadas de algunos visitantes y la ira de otros, que no comprenden por qué tienen que soportar una sesión de cine de barrio cuando contemplan una obra en un museo”. Alguna de esas películas son las pequeñas píldoras cinematográficas de los hermanos Lumière o El maquinista de La General de Buster Keaton. Está claro que el señor Sierra conoce y valora muy poco el cine.

 

Otra cosa es el artículo en profundidad que se publica en el mismo número de la revista, firmado por Francisco J. R. Chaparro, donde se hace un planteamiento más serio del asunto (algo no muy difícil teniendo en cuenta las lindezas del editorial). El articulista duda muy seriamente sobre el aspecto que aquí interesa: el papel contextualizador de los audiovisuales, las fotografías y los libros. Por ejemplo, de los libros dice lo siguiente: “No se sorprenda entonces si en su visita al Reina Sofía se topa con un montón de vitrinas llenas de libros extraños. Sirven para alimentar una curiosidad de dos segundos de duración –nadie va a detenerse a verlos más de ese tiempo- y, ante todo, al piadoso fin de expiar el impúdico pecado de exponer obras de arte en la sala de un museo. Lo contradictorio del asunto es que esos libros estén ahí para ser vistos y no leídos, para que informen de su condición de guarnición contextual de lo de siempre, el cuadro que cuelga al lado”.

 

Está claro que en el replanteamiento del Reina Sofía el papel de esos elementos contextualizadores es secundario, que en ningún momento se pretende restar importancia a las obras, el verdadero protagonista. ¿Acaso perturba ver y observar el Guernica y después poder ver la maqueta del pabellón?

 

Probablemente Francisco J. R. Chaparro tenga razón al decir que sólo sirven para alimentar la curiosidad por espacio de dos segundos. Pero seguro que la suma de segundos consumidos delante de esos agentes de contextualización permite hacerse una idea más cabal de la importancia de las obras que acompañan. Por tanto, bienvenidos sean.

Del cubo blanco al contexto: el Guernica

Jueves, 8 de Octubre de 2009

Tomando como referencia la frase del mes de septiembre, en la que Umberto Eco hablaba del futuro de los museos, si alguna obra permite imaginarse ese museo formado por una única obra contextualizada esa es el Guernica de Picasso.

 

Una obra de arte que pierde el sentido sin su contexto. Una obra de arte que nunca se hubiese hecho sin ese contexto. Ojalá Picasso no hubiese pintado nunca ese gran mural que habla de las trágicas consecuencias de una guerra civil, de una acto miserable contra la población civil de uno de los bandos contendientes.

 

¿Tenía sentido su exposición en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía siguiendo la idea del white cube? Ese invento de la Modernidad que creó un espacio aséptico, neutral, donde exponer la obra artística sin ningún tipo de “ruido externo” (ya sea político, cultural, social…), para que nada pudiese distraer la experiencia estética del espectador.

 

Yo diría que era poco razonable y hasta poco conveniente. Y se ha tenido que esperar hasta la llegada de un nuevo director para que el discurso alrededor de esa pieza icónica del arte haya cambiado significativamente.

 

Enmarcado en la reestructuración museológica y museográfica emprendida por el nuevo director del museo, Manuel Borja-Villel, el Guernica ya no respira solo en la inmensa sala 206. Ahora se acompaña del contexto que permite entenderla por medio de su contextualización, un coherente conjunto de piezas artísticas (como la maqueta original de la Fuente de mercurio del escultor norteamericano Alexander Calder, fotografías de Robert Capa, carteles propagandísticos…), libros, revistas y la película Espagne 1936 dirigida por Jean Paul Dreyfus con guión de Luis Buñuel, que se proyectó en el pabellón durante la muestra para explicar los logros del gobierno republicano, el alzamiento de Franco y el bombardeo de Madrid.

Entre lo más destacable se puede ver la maqueta del pabellón de la República española de Josep Lluís Sert y Lacasa, que sirvió de extraordinario continente para la exposición pública de la obra picasiana y de otros ilustres artistas como Joan Miró, Julio González, Alberto Sánchez o Alexander Calder en la Exposición Universal de París de 1937. Una lástima que se hayan omitido las banderas de Cataluña y Euskadi que ondeaban junto a la de la República española durante la celebración de la exposición parisiense (¡ya fue polémico en su momento que ondeasen las tres juntas y al mismo nivel!). ¿Miedo a alguna reacción vandálica de algún descerebrado? Sólo hacía falta que alguno de los vigilantes que custodian el Guernica le echara un vistazo de tanto en tanto, evitando de ese modo cometer una falsedad histórica.   

¿Qué es el Arte, gañán?

Viernes, 3 de Julio de 2009

Temida e inevitable pregunta que, en un momento u otro te hace a bocajarro algún familiar, amigo o colega que, o bien quiere que le demuestres a que dedicas el tiempo libre (que diría el gran Perales), o quiere que le im-presiones (que diría el gran Jesulín de Ubrique).

El otro día me la hizo un colega y me dio tanta pereza que le emplacé a un futuro post: éste.

De entre las miles de definiciones que se han escrito, me gustó especialmente la que comentaba en una reciente entrevista el videoartista Bill Viola: “Entiendo la espiritualidad como el camino para salir de uno mismo. Me gusta la explicación sufí que compara el hombre con un pájaro que ha aprendido a volar con la jaula puesta. No podemos salir de la jaula, estamos atrapados en nuestro cuerpo. Así que, si quieres volar, mejor aprendes a hacerlo con esta cosa alrededor de ti. Uno intenta siempre salir de la caja, y esto es lo que básicamente es el arte”.

¡Realmente hermoso!

Cambiando radicalmente de registro, olvida la trascendencia para dejarte invadir por el humor de los chicos de Muchachada Nui (por cierto, licenciados en Bellas Artes), capaces de hacer un hilarante sketch donde el gañán de Marcial nos explica, a su manera, qué es el arte, radiografiando una parte importante de su actual realidad.

¡Realmente genial!