Siguiendo con el análisis de algunas acciones que últimamente me han sorprendido de la extensión virtual del Museo Nacional del Prado, otra cosa que me ha parecido interesante es la utilización de sus redes sociales en Facebook y Twitter.
Para agradecer la fidelidad e interés de sus seguidores en estas dos redes sociales (a día de hoy y subiendo “escandalosamente”: 41.307 seguidores en Facebook y 91.018 en Twitter), el museo ha puesto en marcha promociones especiales para ellos: “Conectados con el Prado”, un 2×1 para visitar exposiciones temporales como “El arte del poder” o “Turner y los maestros”. El museo no se olvida que detrás de esas comunidades virtuales hay personas de carne y hueso que también esperan algún beneficio tangible de tanto en tanto. A la vez que implementa una acción de márqueting que se sirve hábilmente de las redes sociales.
Por cierto, y al hilo del post Museos y (in)visibilidad de sus redes sociales online, el Prado es de los museos que lo hace correctamente. En este caso, una etiqueta en la página de bienvenida de su portal institucional nos informa que el museo dispone de perfiles en las redes sociales.
En el post Pirotecnia digital: Google & Museo del Prado fuí muy duro con el Museo Nacional del Prado y su proyecto “Obras maestras del Prado en Google Earth”. Y fuí especialmente duro, como lo soy con otros museos como el Museu Nacional d’Art de Catalunya, por una sencilla razón: considero que deben ser referentes en nuestro país en la aplicación de buenas prácticas en comunicación global (difusión cultural y comunicación). Y lo deben ser por relevancia, potencialidad y, como no, por recursos.
Englobado bajo el proyecto de actuación “La mejor experiencia del Prado”, el museo viene mejorando progresivamente su web institucional puesta en marcha en 2007. Mejoras que últimamente me han permito ver cosas muy positivas.
La primera, muy reciente, la adaptación para móviles de los contenidos de su portal. A partir del pasado 21 de mayo los usuarios de iPhones, iPods Touch y teléfonos 3G con sistema operativo Android, pueden acceder de forma cómoda a algunos contenidos on line del museo, como las novedades, las exposiciones en marcha, itinerarios, información práctica para la visita, etc. Finalmente vemos la famosa integración de pantallas y la Mobile Internet de la que tanto se habla.
Un indicador básico para saber la importantacia estratégica que los museos le dan a sus perfiles en las redes sociales virtuales, es la comprobación de la existencia de un acceso bien visible y directo en sus casas virtuales institucionales. Algo así como “la prueba del algodón”.
A nadie con sentido común se le ocurre no incluir un link a su portal web en todas y cada una de las redes sociales online donde tiene presencia. Pues debería pasar exactamente lo mismo pero a la inversa.
¡Sorpresa! Ya he detectado que en más de un museo español no existe esa conexión entre ambas plataformas comunicativas.
¡Sorpresa, sorpresa! Incluso he visto como en algunos casos, especialmente graves, no existe ningún enlace.
Depués de las sorpresas, la pregunta: ¿por qué esa injustificable invisibilidad?
Después de la pregunta, la reflexión (en este caso con doble opción):
a) El museo utiliza de forma táctica (no estratégica) las e-redes sociales. No las asume como un cambio de paradigma en la relación museo-usuario. Para no sentirse excluido, se está o se tienen perfiles en Facebook o Twitter porque la gran mayoría ya los tiene. Game over: si este es el problema no hay nada que hacer.
b) Simplemente se trata de un problema de comunicación, fácil de resolver con un pequeño rediseño de la web (preferentemente de su página de bienvenida). Ánimo a los responsables del los museos donde este sea el problema, es algo rápido y fácil de hacer.
Pienso (me gustaría pensar) que en la mayoría de casos cazados se debe a la segunda posibilidad. ¿Qué pensáis vosotros?
Galardón que certifica el buen trabajo del museo, que ha entendido a la perfección el cambio de filosofía que implica la utilización de las tecnologías de la Web 2.0.
¡Felidades a Conxa y al Museu Picasso de Barcelona!
Desde ayer se puede visitar MNAC Online, el nuevo proyecto de colecciones en línea del Museu Nacional d’Art de Catalunya. Escuché a mediodía la noticia, dejándolo todo para acudir inmediatamente a mi ordenador. Esperaba sorprenderme, quería sorprenderme. Pensaba ingenuamente que todas las reticencias de los conservadores por incorporar elementos de mediación en las salas se verían compensadas por un planteamiento de difusión cultural online valiente y acorde a los tiempos. Pensaba que lejos del aura sacrosanta de las obras podía tener cabida un verdadero proyecto de Difusión cultural ¡Pura ingenuidad!
Magnífico poder contar virtualmente con parte de su magnífica colección, por ahora unas 1900 obras. La pantalla de inicio (una de bienvenida no hubiese estado nada mal) te invita a profundizar en las obras maestras, mientras un menú a la izquierda te permite acceder a las diferentes colecciones (románico, gótico, arte moderno, fotografía…) y a las piezas que las conforman. Por ahora bien, pero…
El problema surge cuando se accede a la información de las obras: ésta se limita a una imagen (que se puede ampliar de forma poco significativa), un breve texto, un mapa con su ubicación, una ficha técnica y, en el caso de piezas relevantes, alguna fotografía histórica (de su ubicación original, anteriores localizaciones, participación en exposiciones temporales…).
Un proyecto que poco tiene que ver con la verdadera Difusión cultural. Un proyecto en el que no se han explorado y explotado las muchas potencialidades de la comunicación digital y el lenguaje hipermedia.
Ya comenté algo parecido con las gigafotos del Museo Nacional del Prado: podemos y debemos exigir que nuestros museos de referencia (entre los que se encuentra el MNAC por relevancia de sus colecciones, recursos personales y económicos…) vayan siempre un paso más adelantados y más allá que el resto, experimentando y creando nuevas aplicaciones virtuales que merezcan ese apelativo.
En definitiva y desgraciadamente otra ocasión perdida en nuestro país.
También el año pasado cerró una nueva colaboración, en este caso con la Tate, ahora para utilizar uno de los servicios de Google maps: Google Street View. El museo británico ha seleccionado una serie de obras de la colección histórica de la Tate Britain que reproducen diferentes paisajes ingleses. Pinturas que, gracias a la aplicación de Google, se pueden comparar con la imagen actual de esos espacios. Estremece ver como se han transformado drásticamente los muy románticos paisajes que Turner y Constable fijaron con sus pinceles a caballo entre los siglos XVII y XVIII.
Pero el proyecto no se ha quedado ahí: el museo lo ha aprovechado para incitar la implicación directa de sus e-visitantes. Con ArtMap, se pide a los internautas que participen con el museo, siendo ellos los que localicen y marquen esas coincidencias entre los espacios representados en las obras del museo y la realidad actual. La intención final es publicar un mapa interactivo que incluya decenas de miles de sus obras.
Una forma imaginativa de utilizar la aplicación, que además potencia una relación más estrecha entre la institución museística y sus e-usuarios. Ahora ya se trata de colaborar, no sólo de recibir.
Dos años después de un primer estudio sobre el papel de las nuevas tecnologías Web 2.0 en la promoción de museos y centros de arte, el portal cultural dosdoce.com acaba de publicar un segundo estudio, esta vez sobre la visibilidad de los museos de arte en la Web 2.0.
Aunque la muestra no es muy amplia (en total se analizan 20 museos), sin duda ofrece datos interesantes para tener una radiografía de urgencia de la incorporación de las tecnologías 2.0 en las estrategias de comunicación y márqueting de los museos en España.
Estas son las principales conclusiones del estudio:
Sólo un 15% de los museos tiene presencia en Twitter;
Un 35% de los museos tiene presencia en Facebook;
El 20% de los centros tiene canal propio en YouTube;
El 10% de los museos tiene cuenta en Flickr.com;
Nula presencia en las redes profesionales;
Tan sólo un 30% de los museos cuenta con una sala de prensa virtual;
El 65% de los museos no cuenta con buscador interno;
Sólo un 5% de los museos ofrece podcasts;
Sólo el 30% de los museos cuenta con canales RSS Un 45% de los museos ofrecen visitas virtuales.
Observando los bajísimos porcentajes, está claro que el camino a recorrer es largo. Pero ¿será también eterno?
Hace unos meses, concretamente el pasado enero, se presentó a bombo y platillo el proyecto conjunto entre el gigante digital Google y el Museo Nacional del Prado: “Obras maestras del Prado en Google Earth”. Las 14 obras maestras de la pinacoteca madrileña en súper alta resolución (cerca de 14.000 megapíxeles) disponibles en Google Earth, lo que permite un efecto zoom realmente espectacular al acercarse a detalles que son directamente imperceptibles para el ojo humano en las habituales condiciones de exposición de este tipo de obras maestras.
Sólo basta seleccionar El Descendimiento del pintor flamenco Roger van der Weyden para apreciar lo que esas fotografías digitales permiten saborear desde casa. ¡Realmente impactante!
Hacerlo con El jardín de las Delicias de El Bosco es directamente una locura, muy recomendable por cierto.
Un esfuerzo loable aunque efímero como los fuegos de artificio. Impacta por la espectacular calidad de las reproducciones, pero aporta bien poco desde el punto de vista cultural. De acuerdo que facilita un acceso de extraordinaria calidad aun conjunto de obras de arte, universalizándolas y democratizándolas. También de acuerdo que abre el camino para la colaboración entre el mundo de los museos y las empresas tecnológicas. Pero podía y debía haber sido mucho más ambicioso.
Si esas fotografías se hubiesen acompañado de un proyecto hipermedia divulgativo, que permitiese al internauta un conocimiento al detalle de cada una de las obras seleccionadas, sin duda hubiese alcanzado el grado de excelencia de proyectos similares como el Oeuvres à la Loupedel Museo del Louvre, superándolo en espectacularidad.
La realidad es bien otra, ya que lo único que las acompaña ahora es una ficha identificativa y un muy básico texto informativo (de hecho, la misma información disponible en la ficha correspondientede la casa virtual del museo).
Una vez más me temo que ha sido una oportunidad perdida por el Prado para profundizar en las bondades de la comunicación digital online. De hecho una ocasión única ya que ha sido el primer museo internacional en asociarse con la empresa de Silicon Valley.
Desde luego no lo ha sido si se analiza desde el punto de vista de las Relaciones Públicas, ya que la noticia se publicó en medios de comunicación y blogs de los cinco continentes. Eco mediático que sin duda ha posicionado al Prado como la avanzadilla de la aplicación de la tecnología digital en el ámbito museístico. En resumen, un gran acierto estratégico basado en la pirotecnia digital.
Ya comenté en el anterior post que la iniciativa emprendida por el Louvre con Museum Lab era magnífica, pero lo es más cuando se sabe que la intención final es que las experiencias de las exposiciones de Tokio se pueden exportar a las salas del propio museo (incluso que sirvan de modelo para otros equipamientos museísticos). Y esa buena intención se acaba de materializar recientemente.
Aprovechando la celebración de la exposición temporal Titien, Tintoret, Véronèse…Rivalités à Venise, se han integrado alguno de los dispositivos multimedia testados en Tokio para presentar al público La Vierge au lapin de Tiziano, alrededor de la que giró la tercera presentación japonesa (entre el 27 de octubre de 2007 y el 1 de marzo de 2008).
Como se comenta en el Magazine del museo, unos recursos museográficos avalados por la opinión positiva del 96% de los visitantes encuestados durante la muestra de Japón.
Parece ser que, por ahora, sólo se contempla mantener el montaje mientras dure la exposición temporal. ¡Lástima!
Pero paciencia, llegará el día en que serán elementos integrados de forma permanente en los museos de arte.
¿Cómo avanzar realmente en la aplicación de elementos de mediación multimedia sin testarlos con el público? ¿Cómo hacerlo en un museo sin que se generen problemas? Creando un laboratorio.
Y Museum Lab es eso: un laboratorio creado en Japón hace ya tres años por iniciativa del Museo del Louvre y la empresa nipona Dai Nippon Printing (DNP). Un espacio expositivo nacido con la voluntad de experimentar con nuevas y sofisticadas plataformas y dispositivos museográficos multimedia a partir de una o varias obras cedidas por el museo parisino (desde Un carabinierde Théodore Géricault o La Vierge au lapinde Tiziano hasta los actuales retratos egipcios del siglo II aC).
Mientras el museo elabora los contenidos científicos y divulgativos que fundamentan las seis presentaciones programadas (realizadas entre el 2006 y el 2009) y cede sus obras para que las disfruten los habitantes de Tokio, la empresa moviliza sus competencias y herramientas tecnológicas aplicándolas en diferentes programas multimedia.
En las seis exposiciones se han aplicado nuevas herramientas de mediación multimedia, que han podido ser verificadas por el público visitante en una situación de mediación cultural real. Sin duda la mejor forma de captar las reacciones y conocer las opiniones de uno de los protagonistas esenciales del proceso de mediación: el usuario.
En la mayoría de esos dispositivos multimedia se ha intentado conseguir la semi-transparencia o la transparencia total, para que el visitante pueda interactuar con ellos de forma fácil e intuitiva, sin sentir la opresión que muchas veces generan este tipo de elementos. Etiquetas RFID de trasmisión inalámbrica que transmiten a las audio-guías los contenidos de forma simultánea e individualizada. Pantallas táctiles Ubiq´window que se activan con sólo pasar la mano por delante de ellas. Espacios inmersivos en 3D tipo CAVE que permiten introducirse físicamente en la obra, descubriendo así su composición y perspectiva. Guías multimedia (PC tablets o smart phones) que explotan la Realidad Aumentada (la superposición de imágenes de síntesis sobre el objeto real) presentado de forma sorprendente y atractiva determinados aspectos de las piezas expuestas.
Una vez más, una feliz idea del Louvre.
Por cierto, busco mecenas que desinteresadamente me sufrague una expedición a Tokio para conocer in situ Museum Lab. Abstenerse antiguos responsables del Palau de la Música Catalana.