Desmantelando el antiguo Museu de Zoologia del magnífico Castell del Tres Dragons del parque de la Ciutadella, los reponsables del museo tuvieron la excelente idea de convocar a los medios para que cubriesen la interesante noticia del desmontaje del impresionante esqueleto de una ballena, por parte de una empresa (supuestamente) especializada en este tipo de trabajos.
Y como buena noticia, tuvo cobertura en los medios. Aquí tenéis un primer vídeo de la noticia aparerecida en las noticias del mediodía de ayer, 16 de junio, del canal autonómico catalán, TV3:
Pero, ¡qué mala suerte! Con todos los medios allí convocados, con sus cámaras de vídeo y foto grabando y disparando sin parar, va y se desploma parte del cráneo, cayendo estrepitosamente al suelo y deshaciéndose en mil pedazos y una nube de polvo. Cuando vi, atónito, las imágenes tuve que frotarme los ojos para creérmelo (antes ya había hecho algo parecido con la comparecencia pública del Ministro de Trabajo presentando el tijeretazo).
Por supuesto la desgracia ha recibido más cobertura mediática que la otra. En el mismo canal televisivo, TV3, esta fue la noticia que apareció en las noticias de la noche:
¡Sin palabras!
Como una buena noticia, capaz de generar una buena publicity para el museo, se torna en una auténtica pesadilla para sus responsables. Paradojas de la vida, pues para los periodistas que cubrían la noticia seguramente fue un día más que productivo.
Tenía pensado hablar del tema por la interesante campaña publicitaria que se ha desplegado, pero viendo las noticias que se han ido publicando en los medios de comunicación durante estos días, he sentido la necesidad de comentar algo al respecto.
¿Reapertura de la Fundació Antoni Tàpies o la materialización definitiva de la escultura Mitjò? ¿Cuál de las dos es la verdadera noticia?
La verdadera noticia:
Después de dos años de reformas reabre de nuevo al público la Fundació Antoni Tàpies, el centro de referencia internacional de la obra del artista. Durante esta semana se ha inaugurado oficialmente (el miércoles 3 de marzo) y mientras escribo este post se puede visitar gratuitamente gracias a las jornadas de puertas abiertas pensadas para el gran público (los días 5, 6 y 7 de marzo).
La noticia para los medios de comunicación:
Quien sólo lea, vea o escuche los medios de comunicación estos días, pensará que la Fundació Antoni Tàpies ha estado cerrada para trabajar en la colocación del (tristemente) famoso Mitjó: la monumental escultura en forma de calcetín proyectada el año 1991 para el Salón Oval del Palacio Nacional de Montjuïc, sede del Museu Nacional d’Art de Catalunya. Escultura que no pasó de la maqueta por la visión cortoplacista de los políticos de turno y la incultura artística de la sociedad del momento.
Veo atónito como la edición de mediodía del telediario de la televisión autonómica, TV3, cubre la noticia ocupándose casi en exclusiva del “tema calcetín” (el reportaje le dedica 3m. de los 4m. 11s. totales). Pero veo aún con más estupor cómo se pide la opinión sobre la obra a los visitantes que en esos momentos estaban allí. En principio, la lógica te obliga a pensar que esas personas deberían tener un interés especial en el obra del artista catalán, pero, ¡oh sorpresa!, dos de los entrevistados piensan que la escultura es un chiste o directamente no es arte. ¡Desconcertante! No quiero ni imaginar que pensarán los que no tienen la intención de conocerla.
La reflexión:
Si bien la cobertura mediática de la reapertura ha sido importante, está claro que los medios de comunicación convierten la información facilitada por los responsables de prensa de los museos en su noticia, en la noticia que ellos consideran interesante para su audiencia.
Este es un caso de manual de la libertad informativa de los MC. Aunque las herramientas elaboradas por el departamento de prensa de la Fundació (dossier y nota de prensa) se centran en la noticia fundamental para el museo (su reapertura), el tratamiento por parte de los MC es bien otro, centrándose en una noticia que para el museo es secundaria (la colocación definitiva de una obra ya polémica antes de nacer).
Bienvenido el Mitjó y los MC, si gracias a ellos los interesados en la obra de Tàpies se han enterado que ya pueden visitar de nuevo el museo. Pero un toque de atención para quienes desde los museos trabajan con los MC: los periodistas tienen voz propia, no son ventrílocuos.
Ps.: La inercia ha estado a punto de jugarme una mala pasada, haciéndome caer en el error de ilustrar el post con una imagen del Mitjó. En un arrebato de coherencia, he decidido ilustrarlo con una imagen del edificio. En todo caso, lo mejor para ver tanto lo uno como lo otro es visitando la Fundació.
El patrimonio cultural es polígamo. Y una de sus variadas parejas de baile (¡y no la más fea!) son los medios de comunicación.
Siempre nos quejamos de los pocos recursos económicos de que dispone lo cultural (ya hablaré en algún futuro post sobre esa idea recurrente). Y una de aquellas grandes ideas para bolsillos cortos es el mantenimiento de una estrecha relación “matrimonial” con los medios de comunicación.
Pero como todo casorio, si se quiere bien avenido, ambas partes deben cuidar, mimar a la otra, generando día a día una relación de comprensión mutua, de respeto, de amor (¡siento el tono hippie de “Paz, Amor y los Museos pal salón”!).
Voy a hacer un poco de periodista sensacionalista (por ejemplo la Patiño): “¿y cómo va vuestra relación?”
Responden los MC: “Mal, muy mal. Los museos sólo nos quieren para una juerga de una noche. Un aquí te pillo aquí te mato. Y luego, ¡si te he visto no me acuerdo!”.
Responde el museo: “Pero es que sólo les interesan las cosas malas que hacemos o nos pasan (¡por desgracia son las que venden!), dejando todo lo bueno que tenemos para el telediario de Tinky Winky en TVtubbies”.
Normal que los periodistas contraigan súbitamente el síndrome Kleenex, la reacción del despechado que se sabe (mal) utilizado. Normal que los museos crean que sólo son noticia cuando tienen goteras o algún descerebrado le da un cacharrazo a alguna pieza o se le lleva bajo el brazo.
De todo eso hablaron tres profesionales muy vinculados al periodismo cultural: Ignacio Elguero (Radio Nacional de España), Carlos Gosch (Agencia EFE) y Manuel Román del Barrio (Televisión Española). Los tres coincidieron en cómo debían comportarse los museos con los periodistas y en cómo conseguir la tan ansiada publicity, esa cobertura mediática a coste 0 patatero (que decía aquel que hablaba catalán en la intimidad).
Recomendaron a los museos ser transparentes como una copa de cristal. Si los periodistas no son el enemigo, es mejor no ocultarles información y estar siempre abiertos a sus peticiones (¡siempre que sean honestas y no incluyan un jamón de Guijuelo!). Al fin y al cabo ellos son los que dominan su profesión y saben como construir una buena noticia o un buen reportaje.
Y dieron la clave para alcanzar de la mejor manera posible el cariño de los periodistas: contar buenas historias, capaces de convertirse en noticias atrayentes para la audiencia.
Diría que lo inteligente y sensato sería hacer buen caso de los consejos de los periodistas. Al fin y al cabo ellos tienen la llave.