Museos a la caza de buenos patrocinadores. Patrocinio y ética

Manual de lectura del post: integrar la reflexión ética en la relación entre museos patrocinados y empresas y fundaciones corporativas patrocinadoras no implica que se esté en contra de la colaboración entre museos públicos y esfera privada. Al contrario, no hacerlo es lo que perjudica la relación, al pasarse por alto que la imagen pública de nuestros museos puede verse afectada negativamente por ‘bad liaisons’.

Cuando la variable privada es una pieza más del engranaje de la financiación de los museos públicos, hay una serie de cuestiones sobre las que reflexionar. Entre ellas la más urgentes seguramente sea la hoja de servicios ética de las empresas patrocinadoras.

En una conferencia dictada en 2015, Sally Yerkovich, directora del Institute of Museum Ethics de Estados Unidos, comentaba la creciente presión que comenzaban a aplicar los patrocinadores para controlar el destino de sus recursos, lo que podía poner en riesgo la autonomía e integridad de los museos (se recogen sus declaraciones en Vozmediano, 2015). Experta en el tema, Yerkovich ya reconocía por aquel entonces que el tema de la financiación externa era uno de los aspectos más controvertidos, dedicándole dos capítulos (“Ethical Problems Related to Fundraising and Other Income-Producing Activities” y “Controversy and Censorship”) de su libro A Practical Guide to Museum Ethics (2016, pp. 79-110).

El Código Deontológico del ICOM para los Museos es claro en este sentido:

El órgano rector debe dotarse de una norma escrita relativa a los ingresos que puede generar con sus actividades o que puede aceptar de fuentes externas. Cualquiera que sea la fuente de financiación, los museos deben conservar el control del contenido y la integridad de sus programas, exposiciones y actividades. Las actividades generadoras de ingresos no deben ir en detrimento de las normas de la institución, ni perjudicar a su público. (ICOM, 2017, p. 5).

Un principio ético, propuesto por el máximo organismo internacional ocupado por los museos, que se desarrolla un poco más en el Code of Ethics for Museums de la Museums Association del Reino Unido:

Evaluar cuidadosamente las ofertas de financiación de organizaciones comerciales y otras fuentes en el Reino Unido o en el mundo y buscar soporte en organizaciones cuyos valores éticos sean coherentes con los del propio museo. Ejercer la debida diligencia para comprender los estándares éticos de los socios comerciales con vistas a mantener la confianza pública y la integridad en todas las actividades del museo. (Museums Association, 2015, p. 19).

Hoy, los museos no sólo tienen la ardua tarea de buscar patrocinadores, sino también de ponerlos bajo lupa para certificar que no sean éticamente reprobables. No hacerlo es correr el riesgo de relacionarse con un mal compañero de viaje, lo que sin duda afecta negativamente su imagen pública. En Gran Bretaña, las campañas de grupos organizados (Platform, Art Not Oil Coalition o Liberate Tate) contra el patrocinio de empresas petroleras como BP o Shell a grandes equipamientos culturales como la Tate, el British Museum, el National Theater o la Royal Opera House, demuestran que no hacerlo entraña serios peligros para su reputación (Vozmediano, 2013; Celis, 2015; Mateos, 2015).

Ilustrando el tema. El patrocinio de Japan Tobacco International al Museo Nacional Thyssen-Bornemisza

Desde 2014 con Mitos del Pop, la multinacional tabaquera patrocina el programa de exposiciones temporales del museo. Desde entonces ha colaborado en un total de siete muestras.

No creo necesario entrar en valoraciones éticas sobre una industria como la del tabaco. Basta conocer la regulación a su publicidad y al patrocinio en el mundo del deporte para interpretar el papel que asume el equipamiento público: al aceptar su patrocinio está blanqueando su actividad.

Si alguien duda que no sea una ‘bad liaison’ para el museo, le invito a que se pasee por el portal web de la multinacional y valore su campaña Excessive Regulation: https://www.jti.com/. Sin palabras, ¿verdad?

Bonus track

Celis, Bárbara (2015). «Fundido a negro», en Ctxt. Recuperado de: http://ctxt.es/es/20150129/firmas/241/Fundido-a-negro-Cosm%C3%B3polis.htm .

ICOM (2017). Código de Deontología del ICOM para los Museos. Recuperado de: https://icom.museum/es/actividades/normas-y-directrices/codigo-de-deontologia/ .

Mateos Rusillo, Santos M. (2015). «A Few Good Sponsors. A Few Bad Sponsors», en Miradas desde la copa. Portal de Comunicación y Patrimonio cultural. Recuperado de: http://www.comunicacionpatrimonio.net/2015/05/a-few-good-sponsors-a-few-bad-sponsors/.

Museums Association (2015). Code of Ethics for Museums. Recuperado de: http://www.museumsassociation.org/download?id=1155827.

Vozmediano, Elena (2013). «Las alianzas problemáticas», en El Cultural. Recuperado de: http://www.elcultural.com/blogs/y-tu-que-lo-veas/2013/05/las-alianzas-problematicas/.

Vozmediano, Elena (2015). «Hacia un patrocinio ético», en El Cultural. Recuperado de: http://www.elcultural.com/blogs/y-tu-que-lo-veas/2015/11/hacia-un-patrocinio-etico/.

Yerkovich, Sally (2016). A Practical Guide to Museum Ethics. Lanham, Maryland: Rowman & Littlefield.   

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