La autora de las Meninas, una distopía muy actual

“No es una historia inimaginable

ni resulta tan inverosímil”

Ernesto Caballero

Las Meninas

La autora de las Meninas es la obra de teatro que todo el colectivo vinculado con la gestión del patrimonio cultural y con la Historia del Arte y las Humanidades debería ver.

¿Una comedia distópica o una comedia actual?

Aunque su autor y director, Ernesto Caballero (director del Centro Dramático Nacional), habla de su obra como de una sátira distópica situada en la España de 2037, yo diría más bien que se trata de una tragedia de actualidad. Nada de viajar a 2037, basta con quedarse incómodamente en 2017.

En aspectos como el del papel y la valoración de la Cultura y por extensión, del arte y del patrimonio artístico, la política del partido en el gobierno en ese 2037, Pueblo en pie (Podemos y variantes), representado por la directora del Museo del Prado (o mejor, la comisaria política del Museo del Prado), no difiere mucho de lo que viene haciendo Barcelona en Comú desde el gobierno de Barcelona. El papel e interés de los otros partidos es bien conocido.

Las Meninas

Sólo un ejemplo, sólo uno, para que se entienda lo que para mí es una dolorosa crítica: ¿ha cambiado algo en la gestión del Park Güell desde que asumió el poder municipal el tándem Colau-Pisarello hace ahora dos años? Se criticó hasta la saciedad al anterior gobierno de Trias, pero, hoy por hoy, se sigue regulando el acceso y cobrando entrada para acceder al parque público.

La Cultura interpreta un papel de secundario para nuestros partidos políticos, pero también lo es para la sociedad en su conjunto: hay una escasa valoración social de la Cultura. Para la gente no vinculada a ella, sigue siendo una actriz de reparto.

Sólo un ejemplo, una vez más doloroso, sobre esa falta de empatía por la Cultura: pocos, muy pocos, son los que se preocuparon cuando el Museu Nacional d’Art de Catalunya (museo de titularidad pública), cerró un día para celebrar un evento privado (la famosa boda india). Una mayoría social aceptó sin problemas la perversa versión oficial pergeñada desde el museo: se había cerrado el museo, pero gracias a ello se podría comprar una obra para la colección y se compensaba con puertas abiertas dos días. Perverso, mezquino; pero efectivo: la mayoría de gente con la que hablé o he hablado del tema, lo aceptaba sin problemas.

El autor y director de la obra se pregunta si, llegado un punto de grave crisis económica, con una Unión Europea desparecida y una España con la peseta de vuelta, se aceptaría socialmente la venta de Las Meninas para salir de esa situación de emergencia nacional. Por los indicios que llevo viendo los últimos años, no hay duda de la respuesta. Y me preocupa, me entristece y me rebela a partes iguales.

Una obra para disfrute de los historiadores del arte

La obra está plagada de guiños a la Historia del Arte. Para no hacer ningún spoiler, me limitaré a comentar que las posesiones que sufre la monja copista son geniales e hilarantes. Sor Ángela Romo Ruiz (Carmen Machi) está sublime.

Las Meninas

[Fotos: David Ruano]

No deja títere con cabeza para evidenciar la egolatría de muchos creadores de vanguardia. Y tampoco para criticar la banalización de la experiencia artística, convertida en puro evento mediático dirigido a un consumo masivo.

También hay un mensaje para los futuros graduados en las diferentes opciones que ofrecen las humanidades: aunque uno sea una eminencia, hay muchas probabilidades de acabar como vigilante nocturno de un museo. Una cruda y lamentable realidad que no te convierte en un ser indigno: el vigilante de seguridad, becario en prácticas del grado de Humanidades, actúa y se siente como un historiador del arte mientras le ofrece sus “clases nocturnas” a la monja copista. Se dedicará a dar vueltas y más vueltas por las salas vacías del museo, pero esos conocimientos, esas ganas de compartirlos, nadie se los podrá arrebatar. Nadie.

Si la gente vinculada a la Cultura no somos más exigentes, si no somos capaces de convencer a la sociedad de su importancia, la venta de las Meninas dejará de ser el centro del argumento de una obra de teatro.

Un momento, un momento, me asalta una duda: ¿Las Meninas expuestas en el Prado son las que salieron de los pinceles de Velázquez? En la era de la posverdad, toda mentira es verdad…

Tags: , ,

Deja un comentario