Barcelona y los museos como marionetas

Últimamente tengo la sensación que la improvisación campa a sus anchas en la gestión de nuestro patrimonio cultural. Y que en buena medida se debe a su instrumentalización. Los museos son marionetas en manos de los políticos.

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[Imagen: Museu de Cultures del Món]

Como simples títeres, los museos se utilizan de forma cada vez más desvergonzada como medio para alimentar a sectores económicos como la construcción o el turismo, o como instrumento para arañar unos pocos votos cada cuatro años.

Aunque soy muy consciente que los profesionales de la Cultura ya lo saben, pienso que vale la pena no dejar pasar la ocasión para hablar de ello en base a casos de actualidad. En los últimos meses, Barcelona ha materializado una marioneta, el Museu de Cultures del Món, y esbozado todo un teatro de marionetas, la Explanada de los Museos de Montjuïc.

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[Imagen: Museu de Cultures del Món]

Pero antes de entrar en materia, me veo obligado a puntualizar dos cosas para evitar malentendidos y valoraciones sesgadas:

Primera: me interesa el patrimonio y los museos, no la política. Pero me veo obligado a hablar de política debido a la utilización que ésta hace de los museos. Y TODOS, repito, TODOS los políticos, del partido que gobierna ahora en el Ayuntamiento de Barcelona y en la Generalitat de Catalunya y de los que lo hicieron antes, han hecho exactamente lo mismo: servirse de los museos y del patrimonio para un uso partidista, de vuelo gallináceo.

Segunda: entiendo que haya gente que se deje deslumbrar por el espectáculo. Que se inauguren nuevos equipamientos culturales es una excelente noticia. Pero más allá de una aproximación superficial que solo se fija en el recién nacido (la marioneta), aquí interesa el proceso previo de reproducción y gestación para saber si el espectáculo merece realmente la pena.

La Explanada ¿de los Museos? de Montjuïc

Es el actual juguete de los responsables de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona y de la Generalitat de Catalunya. La conversión del triángulo Museu Nacional d’Art de Catalunya – Fundación Mies van der Rohe – CaixaForum en un conglomerado museístico enriquecido gracias a la utilización de los pabellones de Alfonso XIII y Victoria Eugenia (propiedad municipal y sin ocupación desde 2013).

La historia se materializa el 2 de abril de 2013, con la firma de un acuerdo de colaboración para la promoción conjunta de esa gran área de museos en la montaña de Montjuïc, acuerdo firmado por Miquel Roca (en calidad de presidente del Museu Nacional d’Art de Catalunya), Ferran Mascarell (conseller de Cultura), Xavier Trias (alcalde de Barcelona), Isidre Fainé (presidente de «la Caixa» y de la Fundació «la Caixa») y Agustín Cordón (director general de Fira de Barcelona).

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[Imagen: Generalitat de Catalunya]

El objetivo declarado (aquí nota de prensa) por el Departament de Cultura de la Generalitat es éste:

Tots aquests projectes dibuixen al peu de la muntanya de Montjuïc la futura “Esplanada dels Museus”, que espera convertir-se en un dels recintes museístics més importants d’Europa, a la manera d’altres ja existents com l’illa dels Museus a Berlín (Museumsinsel Berlin) o el barri dels museus a Viena (MuseumsQuartier Wien). Una oferta cultural de gran potencial i amb un elevat atractiu turístic.

El elevado atractivo turístico de la propuesta es el objetivo declarado. Los museos son la excusa para conseguirlo.

No tendremos nueva foto hasta el 3 de enero de 2014, fecha en la que «la Caixa», Fira de Barcelona y el Museu Nacional d’Art de Catalunya constituyen la Associació Montjuïc, Muntanya dels Museus, entidad jurídica que supuestamente permite iniciar el proyecto. Y digo supuestamente porque antes el Área de Hábitat Urbano del Ayuntamiento ya había contratado a un arquitecto, Josep Lluís Mateo, para la realización de un estudio de la ordenación y planificación urbanística de la zona y diagnóstico de los edificios.

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[Imagen: «la Caixa»]

Como hay un absoluto hermetismo en todo lo relacionado con el tema (ya sabemos que la transparencia produce alergia entre las filas de la «vieja» política), me valgo de algunas pistas que demuestran que se utilizan los museos como excusa para una operación urbanística y turística:

Primera pista: como ya se ha comentado, todo se inicia con la contratación del arquitecto Josep Lluís Mateo. Este detalle es de las pocas cosas que se han hecho públicas.

Desconozco si en paralelo se contrató también a un museólogo para que hiciera el trabajo verdaderamente importante: el plan museístico. Si se trata de crear una zona museística es más que evidente que el primer profesional contratado debería ser alguien experto en museos.

Segunda pista: por lo que se filtra a la prensa parece que se pretendía plantear un centro de interpretación del Modernismo y que se negoció con la baronesa Carmen Thyssen. Y todo ello mientras algunos sectores como el del teatro reclaman participar en la iniciativa con un Museo del Teatro (con sede en el edificio noucentista de la Casa de la Prensa) y colecciones de algunos artistas barceloneses como Joan Brossa o Josep Maria Subirachs (mal)viven poco más allá del mundo digital (Espai Subirachs y Fundació Joan Brossa).

Paralelamente a esos movimientos que se van filtrando a la prensa, lo cierto es que solo hay dos propuestas sobre la mesa: el Museu de l’Arquitectura de Catalunya y el Centre Nacional de Fotografia.* El museo del Modernismo y el de Carmen Thyssen ya son historia.

Ha tenido y tendrá tantas novias, que más que explanada debería llamarse la Empanada de los Museos.

Tercera pista: que el eje central sobre el que por lógica tendría que pivotar la cosa, el Museu Nacional d’Art de Catalunya, se haya ido desmarcando de algunas de las propuestas (basta con leer las declaraciones de su director, Pepe Serra, en las que dejaba muy claro que el MNAC «no dirigirà, ni capitalitzarà, ni liderarà» el anunciado Centre Nacional de Fotografia), permite intuir que más que eje desde el propio museo ya se han dado cuenta que no son más que la guinda del pastel.

Todos los movimientos hechos hasta ahora parecen indicar que el lícito interés del MNAC por ampliar su espacio expositivo gracias a los dos pabellones puede quedar en algo testimonial; o peor aún, en nada directamente.

Cuarta pista: el propio nombre indica muchas cosas. Desde el principio se habló de convertir la montaña de Montjuïc en un gran complejo museístico, pero ese objetivo chocaba con una realidad que no interesa a los firmantes: los equipamientos museísticos que ya existen (la Fundació Miró, el Museu Etnològic, el Museu d’Arqueologia de Catalunya, etc.).

La manera de esquivar las críticas que recibieron por ese planteamiento excluyente era limitar la zona de actuación al espacio ocupado por los pabellones de Alfonso XIII y Victoria Eugenia: de ahí el bautizo de la criatura como explanada. Un nombre tronado que merece un punto y aparte en la historia de la nominología. Tronado porque olvida el desnivel evidente que supone integrar al MNAC.

Pero se sigue improvisando, como demuestra el artículo firmado por Xavier Trias, alcalde de Barcelona, Barcelona, faro de cultura en el mundo (La Vanguardia, 7 de febrero de 2015). En él, el alcalde habla de la Montaña de los Museos de Montjuïc. En qué quedamos: ¿montaña o explanada?

Juntándolo todo se puede llegar a una conclusión: no hay plan museístico (cuando de lo que se habla es de un complejo museístico). Y no lo hay porque los museos no interesan más que como instrumento para ofrecer carta blanca a intereses privados (primero) y justificación de obra pública y atracción turística (después).

Si el modelo de desarrollo museístico de Barcelona es la Explanada de los Museos, no creo que nadie sinceramente comprometido con los museos pueda estar de acuerdo con él.

El Museu de Cultures del Món, una marioneta que nadie esperaba

Inauguraciones antes de las elecciones. Un clásico entre los clásicos.

Siendo un clásico, todavía me sorprende la utilización tan descarada de los museos como herramienta de promoción política. Y vuelvo a repetirlo: lo hacen todos los partidos cuando gobiernan y lo critican cuando están en la oposición.

Esa es la explicación a la curiosa coincidencia: inauguraciones rima con elecciones. Cuando se acercan elecciones, viene siendo habitual que se inaugure algún museo.

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[Imagen: Ajuntament de Barcelona]

Sin entrar en consideraciones sobre el cambio de orientación que ha sufrido el Museu del Disseny de Barcelona, un museo dedicado al diseño era una antigua aspiración de la ciudad que finalmente se ha visto cumplida. Algo que no puede decirse del Museu de Cultures del Món, cuya conveniencia es difícil de justificar. Y lo es por tres razones: el contexto general, el mapa museístico barcelonés y el planteamiento museológico.

El contexto general. Viviendo una situación general desastrosa, especialmente en el ámbito de los museos, es difícil entender que se hayan invertido 7,5 millones de € en un nuevo museo que nadie, absolutamente nadie reclamaba. Cantidad a la que habrá que sumar los gastos que se generarán por abrir cada día sus puertas.

El mapa museístico. Existiendo un museo como el Museu Etnològic de Barcelona, que atención, depende del propio Ayuntamiento, es difícil entender que se haya decidido abrir un museo de este tipo ¿No hubiese sido más coherente continuar con el proyecto de reforma? Seguro, pero reformar un museo que ya existe no aporta los mismos votos que inaugurarlo; cuando además esa reforma no ha sido una iniciativa gestada durante tu mandato. El nuevo Museu de Cultures del Món se inaugura antes de las elecciones, el viejo Museu Etnològic parece que lo hará después.

Que el mapa museístico de la ciudad se tenga que supeditar a los caprichos del político de turno es penoso. Cuando el Ayuntamiento firmó el 10 de abril de 2011 un convenio con Stella Folch, presidenta de la Fundación Folch, por el que ésta cedía su colección etnográfica, ya se había previsto la reforma y ampliación del Museu Etnològic para dar respuesta a la cesión. Era el lugar que marcaba el sentido común. De hecho, la mejor ubicación posible para exponer la colección reunida por Albert Folch: si nos creemos el proyecto de la Explanada de los Museos, no existirá en Barcelona un sitio mejor para ubicar un museo que Montjuïc. Por tanto, la ubicación coherente y la mejor situada para exponer y difundir esa colección hubiese sido allí.

Lamentablemente se ha optado por la única política museística que parecen conocer nuestros gestores, solo preocupada por añadir una muesca más a su testamento político: un nuevo museo que nadie esperaba en los reformados palacios del marquès de Lió y Nadal de la calle Montcada.

El planteamiento museológico. Un equipamiento con un discurso centrado en la contemplación estética de objetos producidos en distintas sociedades, una visión superficial y aséptica de ese tipo de producciones que ha recibido duras críticas del mundo académico de la antropología (El museu de les cultures del món, una animalada y Sobre els museus etnològics de Llorenç Prats, profesor de Patrimonio Etnológico y Museología del Máster en Gestión del Patrimonio Cultural y Museología de la Universitat de Barcelona, el manifiesto Barcelona i els museus com a pessebres firmado por el Grup de Recerca sobre Exclusió i Control Socials de la misma universidad y El 8 de març i el Museu de Cultures del Món de Adrià Pujol). Un museo que ha optado por una museología que únicamente invita a admirar, no a pensar.

En este caso, la improvisación incluso ha comportado que se varíe su nombre sobre la marcha: del inicial Museu de les Cultures del Món se ha pasado al definitivo de Museu de Cultures del Món. Al eliminar el artículo pretenden esquivar la visión parcial que suponía la propuesta museológica inicial: intentar explicar todas las culturas del mundo en 1.799 m² y 529 piezas.

Una imprevisión que incluso ha afectado al nombramiento de su director, Josep Lluís Alay. La premura por cuadrar la rima seguramente sea la causa que justifica que el director del Museu de Cultures del Món, un equipamiento cultural de titularidad pública, no haya sido nombrado después de un proceso de selección público. Por lo visto, Jaume Ciurana, teniente de alcalde de Cultura, Coneixement, Creativitat i Innovació del Ayuntamiento de Barcelona, prefiere esperar a que se celebren las elecciones municipales.

Si el modelo de desarrollo museístico de Barcelona está sujeto a los caprichos y a la agenda electoral del político y partido en el gobierno, no creo que nadie sinceramente comprometido con los museos pueda estar de acuerdo con él.

Cuando la instrumentalización entra por la puerta…

Los ejemplos, centrados en Barcelona ciudad, demuestran que en general los museos se supeditan a intereses ajenos a lo cultural, lo que explica que no se pueda hablar ni de planes ni de políticas museísticas.

Y vuelvo a repetir lo que comentaba al principio del post: es magnífico aumentar la oferta museística de la ciudad, pero no lo es tanto cuando detrás de ese crecimiento hay intereses espurios.

En este punto, me gustaría acabar con unas declaraciones de Carme Clusellas, presidenta de la Associació de Museòlegs de Catalunya:

Nosaltres, els tècnics, no hem estat prou bel·ligerants. Ben al contrari: ho hem vist com a oportunitats per generar llocs de treball i, és clar, obrir un nou museu sempre és una cosa engrescadora. No hem estat prou honestos ni prou valents.

¿No ha llegado el momento que los profesionales comprometidos de forma sincera con los museos den un paso al frente? ¿No ha llegado ya el momento de actuar con honestidad y valentía?

* En este punto, y ya que hablo de arquitectura, vale la pena recordar que en 2008 (cuando en la ciudad gobernaba el PSC y en el gobierno del Estado el PSOE) se anunció que la fábrica Batlló se convertiría en el Museo de Arquitectura y Urbanismo. ¿Alguien lo ha visitado? Lo dudo: no existe.

7 comentarios

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Santi, enhorabuena por el post!

En estos tiempos, lo único que pueden hacer determinados políticos es firmar papeles. Acuerdos que jamás se materializarán y sobre los cuales nadie reclama. Firmas que no comprometen ningún gasto y poca concreción. Eso sí, foto asegurada.

Gracias Pedro.

Lo del papel mojado y la foto es un clásico en nuestro ámbito y en todos en los que meten mano los políticos. Pero en el caso de la Explanada de los Museos, más allá de la foto sonriente si ha habido un gasto público: el encargo de un estudio a un arquitecto.

Si se hubiesen materializado todos los museos anunciados en los últimos 30 años, cada barcelonés tendría el suyo ¡Habría más museos que palomas!

Saludos para el adormecido mundo de los archivos.

«centrados en Barcelona ciudad, demuestran que en general los museos se supeditan a intereses ajenos a lo cultural, lo que explica que no se pueda hablar ni de planes ni de políticas museísticas.

Y vuelvo a repetir lo que comentaba al principio del post: es magnífico aumentar la oferta museística de la ciudad, pero no lo es tanto cuando detrás de ese crecimiento hay intereses espurios» +100′

La Pista que et comentava està relacionada amb els Plans de Turisme de Districte. Plans promoguts dins d’un espai anomenat «Bcn Creixement» (http://w42.bcn.cat/web/cat/Que-es/Taula-BCN-Creixement/index.jsp), amb representacions del món dels bancs, econòmics, patronals, ensenyament (tot i que representació és mínima). Aquest fet per mi és un fil que si estirem i focalitzem la mirada al contingut contingut dels Plans de Districte ens poden donar pistetes vàries que demostren que els equipaments culturals estan supeditats a una estratègia econòmica/política més que social.

En el cas del Pla de Turisme de Sants-Montjuïc (va començar a sortir el tema per l’any 2013-2014) coincideix amb les dates de les primeres notícies sobre Muntanya dels museus /explanada i empanades.

El Pla proposa treballar una sèrie de sectors de forma transversal a través d’accions (cultura, esports, comerç, patrimoni). Aquestes accions no tenien cap pressupost. Només la zona del Parc de Montjuïc tenia assignada una quantitat pressupostària de 500.000 euros (tinc el document generat i que van facilitar als veïns).

Podria pensar que aquesta partida pot anar destinada a plans museístics, però quan totes les notícies que he pogut veure aquests darrers mesos van focalitzades a la remodelació i adequació de l’espai urbanísticament parlant, a mi, se me va el mundo al suelo.

Totes les peces del trencaclosques van confirmant aquestes sospites, Marta.

I dic bé trencaclosques, ja que fent servir les tècniques de la vella política, van donant informació amb comptagotes. Segons aquesta vella forma de fer política, retenir la informació és tenir el poder. I encara tenen la barra de dir que és per prudència que no es facilita informació.

Només quan ho tenen tot ben lligat és quan descubreixen el trescaclosques final. Quan tot està fet. Al seu gust, òbviament.

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