Bloggers & Museos. Pistas, prevenciones y anecdotario

“¡Soy un influencer!”

(Sale volando hacia Nunca Jamás)

Petete Potemkim @Petetekin

Al hilo del post “Los bloggers desembarcan en los museos. El caso del Museu Marítim de Barcelona” y los comentarios que generó, he creído interesante redactar este segundo artículo para dar respuesta a algunas dudas que genera la relación con este ‘nuevo’ público de los museos y equipamientos culturales: los influencers, líderes 2.0 o prescriptores 2.0.

El impacto de lo escrito en blogs

Esta es una de las cuestiones que más se han comentado. Un detalle importante para valorarlo es no hacer un uso restrictivo de la palabra impacto, limitándola exclusivamente a un objetivo de venta: aumentar el número de visitantes. No hay que olvidar que en términos comunicativos también se debe ampliar a cuestiones como notoriedad, imagen o reputación.

Un ejemplo reciente que lo demuestra ha sido la convocatoria que, de la mano de Carme Rodríguez y Cafès de Patrimoni, se organizó el pasado 24 de mayo al festival Tarraco Viva. Está claro que los organizadores no pretendían que la convocatoria sirviese de caja de resonancia para conseguir más visitantes. Si ese hubiese sido el objetivo comunicativo, convocarnos un día antes de finalizar el festival no sería muy lógico. Los resultados de esa convocatoria son bien visibles en el storify “Carajillu de Cafès a Tarraco Viva 2014” y en la colección de posts enlazados al final de “Tarraco Viva, savoir faire para activar y comunicar el patrimonio cultural”.

Cafès_de_Patrimoni

[Foto: Cafès de Patrimoni]

Por otra parte, el impacto de un post en un blog es algo parecido al de un artículo en un medio de comunicación. Al final se trata de generar publicity. Y como en todos los colectivos, todo depende de quien escriba el artículo: hay buenos y malos bloggers, como también es cierto que hay buenos y malos periodistas.

Quedándome con los buenos, leyendo el post de Manel Miró en Raining Stones “Víkings”, una exposición más allá de una leyenda de pillaje y violencia, posiblemente alguno de sus lectores visitará la exposición. Algo parecido a lo que pasa si se lee el artículo “El Greco rompe con Toledo” del periodista Peio H. Riaño en El Confidencial.

En este sentido, la visión crítica de Javier Sanz (en el artículo que se enlaza al final de este post) no se ajusta por ahora a la realidad del ámbito cultural.

No hay que mezclar churras con merinas

Otro tema que ha creado una cierta controversia (cuando no la debería crear) es la necesidad que las convocatorias para estos prescriptores 2.0 sean diferentes a las que ya se hacen para los periodistas.

Y digo que es un tema que no debería crear controversia, ya que en términos de gestión de la relación de los museos con sus públicos, una cosa son los periodistas y los medios de comunicación y otra muy distinta los bloggers, microbloggers, instragramers, etc.

Los objetivos de los unos no son los de los otros. Las necesidades informativas tampoco. Creo que no es necesario comentar como trabaja un periodista y como lo hace un blogger.

Convocar a un mismo acto, por ejemplo la presentación de una exposición temporal, a periodistas y bloggers solo puede ocasionar problemas al convocante. Y en la gestión de la comunicación de los museos hay que solucionar problemas, no generarlos.

Prevenciones sobre la figura del blogger

Sobre la propia figura del blogger, pienso que también habría que huir de la imagen inmaculada y angelical que algunos quieren ‘vender’.

Si se critica a los periodistas por plegarse a los intereses económicos, ideológicos, etc., de los medios de comunicación para los que trabajan, en el caso de los blogs y los bloggers pasa exactamente igual. En el fondo, el blogger comparte algo esencial con el periodista: ambos son seres humanos, con sus bondades y sus miserias.

Iría incluso un poco más allá: en el ámbito cultural, un museo o equipamiento cultural seguramente tiene más fácil influenciar a un influencer que a un periodista.

El fenómeno es tan reciente (relativamente), que las reglas de juego para establecer y mantener una relación entre museos y bloggers todavía están por escribir. Algo que no pasa, obviamente, cuando hablamos de la relación con los medios de comunicación.

Los responsables de relación con los influencers no deberían entender que la frescura del mundo 2.0 justifica levantarle la falda al blogger, presionándole de forma más o menos directa para que escriba algo sí o también.

Los bloggers no deberían creerse estrellas de rock que pueden exigir al museo toallas de rizo americano y camerino propio.

Mi propia experiencia como editor de Miradas

Con la simple intención de ilustrar algunas cosas sobre el tema, explicaré ahora algunas anécdotas sobre mi propia experiencia como bloguero.

Desde hace unos cuanto años, mantengo relación con dos museos. Y después de un tiempo me he dado cuenta perfectamente que uno me respeta profesionalmente, mientras el otro simplemente me (pretende) utilizar como mero soporte comunicativo. Si con uno mantengo una relación estable, un verdadero matrimonio, con el otro es esporádica, un ‘aquí te pillo, aquí te mato’. Al primero me lo llevaría a una isla desierta, con el otro juego a su mismo juego: lo utilizo para lo que me interesa (aquí vale la pena puntualizar: yo no empecé el juego).

En otro caso, he visto como de una evidente prevención al principio, se ha pasado a una relación normalizada. Algo que me permite comprobar que los propios museos se están adaptando a esta nueva realidad.

Aún así, hay dinámicas que cuesta horrores modificar. Por ejemplo, la agilidad para responder a peticiones concretas de información o material. Cuando quiero analizar y comentar una campaña, pieza o acción de comunicación, finalmente he decido optar por contactar con la agencia o estudio que la ha desarrollado, ya que los museos suelen tener una especial querencia al arte de colocar palos a las ruedas. Mientras las agencias y estudios saben perfectamente que facilitar información y material solo les puede beneficiar, los responsables de comunicación prefieren guardarlo como un tesoro.

En los cinco años de vida de Miradas, hay incontables ocasiones en las que me hubiese encantado comentar algo pero me ha sido imposible por la falta de colaboración del museo en cuestión. Que alguien muestre interés por algo que has hecho, acuda a tí para recabar información detallada con la que después hablar de ello, en ningún caso debería recibir por respuesta evasivas (y por supuesto nunca debería no responderse, ya no por profesionalidad sino básicamente por educación).

Como ya he dicho en más de una ocasión, los museos son polígamos. Entre sus múltiples públicos, ahora tienen una pareja de baile más: los influencers o prescriptores 2.0.

Pues que suene la música y comience el baile.

Bonus track:

Una pequeña historia de las convocatorias de bloggers realizadas por museos del Estado español en Nacho Granero: “Historia de las convocatorias de bloggers en Museos españoles”, La Cultura Social, 27 de mayo de 2014.

Cristina Aced: “Cómo relacionarse con un blogger”, Blog-o-corp, 18 de marzo de 2014.

Paul Capriotti: “¿Quién influencia a los Influencers?”, Bidireccional, 07 de marzo de 2014.

Martí Casas: “Sobre la relació de museus i bloguers. La meva visió”, Embadalits. Art, museus i patrimoni,  11 de julio de 2014.

Enrique Dans: “Y en lugar de las notas de prensa… ¿qué?”, Enrique Dans, 27 de diciembre de 2012.

Marta Franco: “Cómo definir un plan de relación con influenciadores y ganar embajadores de tu marca”, Ideas para comunicar en la nube, 24 de abril de 2014.

Ana García: “La fiebre de los influencers”, Rh 485. El blog de Ogilvy & Mather, 28 de enero de 2013.

Alfonso González Herrero: “Influyo, luego existo: influenciadores, influyentes y líderes de opinión”, Communi sensu, 24 de febrero de 2014.

Clara Merín: “Acciones con bloggers e influencers en museos”, Ende Comunicación, 8 de noviembre de 2016.

Rocío Rodríguez: “¿Están las agencias preparadas para tratar con los bloggers? 5 malas praxis en su relación”, prcomunicación, 17 de marzo de 2014.

Antoni Rojas: “Bloggers navegando por los museos”, Patrimonio Cultural Blog, 26 de junio de 2014.

Javier Sanz: ‘Influencers’, los nuevos tronistas”, Teknautas. El Confidencial, 10 de abril de 2014.

Wicho: “Sobre la maldición de las notas de prensa”, Microsiervos, 28 de diciembre de 2012.

Tags: , , , , , ,

24 Responses to “Bloggers & Museos. Pistas, prevenciones y anecdotario”

  1. Clara Merín dice:

    Totalmente de acuerdo contigo: queda mucho camino por recorrer en esta nueva pareja de baile: influencers/bloggers y museos. De la relación tienen que beneficiarse ambas partes, así que les interesa a las dos acompasar el baile. Saludos!

  2. Pilar dice:

    Interesantísimo y muy bien estructurado me ha parecido este post.
    Creo que en el fondo refleja la complejidad de las relaciones humanas.
    Bajo mi punto de vista, uno de los peligros de un blogger es creerse importante y no considerar que buena parte del público va a hacer un
    lectura en diagonal, echar un vistazo a las fotos y ya está. Creo además que
    los bloggers tenemos que dar protagonismo y brillo propio a los museos o a
    los lugares de los que hablamos. No a nosotros mismos. Otra cuestión es no
    emocionarnos demasiado con el número de visitas. En mi opinión, no importa
    tanto el cuántos, sino quiénes . Un saludo y buen día

    • Pilar, en primer lugar, bienvenida por este ‘rincón’ y gracias por el piropo.
      Lo que comentas de la lectura en diagonal de los posts es un peligro, efectivamente. Al final depende mucho del lector al que te diriges, del tipo de contenidos que generas (si aporta o no valor), de como le das forma a ese contenido (si está bien escrito, bien documento, bien ilustrado, etc.).
      En cuanto al número de visitas, otra vez muy de acuerdo. Está bien tener algún tipo de referencia, pero puede llegar a ser adictivo ¿Ves por aquí algún contador de visitantes? En mi caso me siento satisfecho cuando compruebo que determinadas personas conocen Miradas, de la misma forma que me preocupo cuando me demuestran que no sabían de su existencia.
      Saludos.

      • Pilar dice:

        Santos, escribo ahora mejor y con mas comodidad desde un ordenador y no desde un móvil. No te debes preocupar si hay gente que no conoce tu blog. La cantidad de contenidos en internet es ingente y a veces se nos pierden cosas interesantes. Es muy difícl dar con lo que realmente nos interesa e incluso en ese caso, tener tiempo para leer todo.
        En el caso de patrimonio para jóvenes, me consta que hay mucha gente que no lo conoce. Bueno, no pasa nada. Es un blog sencillo y tiene la posibilidad de varias lecturas: Para los niños y jóvenes que van a verlo en dispositivos móviles, y justo van a recordar dónde estuvieron y su interés es verse en las fotos.
        Para quien tiene mas interés, mas años o mas formación y va a leer en un ordenador, dejo enlaces a webs de interés, a otros blogs con contenido especializado etc. De manera que en un post, caben hasta tres maneras de leerlo.
        La finalidad primordial, es que a los mas jóvenes les quede algo para el recuerdo y si quieren puedan profundizar. Rara vez, aunque alguna, los destinatarios son los museos y muy excepcionalmente un artista.
        Con todo, creo que uno tiene que saber su función, conocer sus limitaciones y centrarse muy bien y de forma concisa en aquello a lo que de verdad puede llegar. Y tan importante como escribir, o mas, es leer y escuchar a los demás y aprender de todos. Un cordial saludo y encantadísima de haber dado con este blog, de manera casual, revisando en twitter el TL ya no me acuerdo de quién….

        • Pilar, estás en lo cierto (otra vez). En mi caso, no decía que me preocupase en general, sino cuando me ha pasado con determinadas personas que considero idóneas para hacer “la prueba del algodón” y pulsar el grado de conocimiento. Esa es la manera poco ortodoxa que utilizo.
          Pero como bien dices, la cantidad de contenidos es ingente. Yo hasta ahora tampoco conocía tu blog.
          Así es este maravilloso mundo digital: siempre descubriendo cosas interesantes y lamentándote de no haberlas conocido antes.

  3. Marga del Campo dice:

    “Mientras las agencias y estudios saben perfectamente que facilitar información y material solo les puede beneficiar, los responsables de comunicación prefieren guardarlo como un tesoro”.

    Només un petit apunt, de vegades, no sempre, els responsables de comunicació no tenen llibertat per decidir coses molt bàsiques. La qual cosa em fa pensar que llavors no són responsables de comunicació, sinó treballadors que acaten ordres. Però això és un altre tema….

    El post m’ha agradat molt! Vaig a retuitar-te 🙂

    • I tant, Marga!
      Saps perfectament que defenso la feina dels responsables i professionals que gestioneu la comunicació dels museus. Crec conèixer bastant bé com és de complicada la vostra feina.
      En aquesta part del post parlava de la meva experiència personal, sense voluntat de fer de l’anècdota una categoria.
      I et podria explicar molt casos en què m’ha estat impossible aconseguir material. És cert que també m’ha passat quan he volgut il·lustrar algun article o llibre i m’he presentat com a docent-investigador. Curiositats!

  4. Semíramis dice:

    Muy buen post. Bien orientado y con muchos interrogantes para hacer (nos). Yo misma muchas veces no sé cómo distinguir estas relaciones, entre los que tratan a los bloggers como periodistas o los que te llaman sólo para que escribas sí o sí. Es confuso… Al final yo personalmente escribo de aquello que me interesa y me ha sorprendido sin importar si el museo/centro me ha hecho más caso o no, o si he ido por mi cuenta.
    Un abrazo.

    • Tus palabras son pura sensatez, Semíramis. En nuestro ámbito cultural es una realidad en construcción (en otros sectores ya hace años que se trabaja en ello), por lo que muchas cosas están todavía por ajustarse.
      Sobre el tema periodista vs. blogger, yo apelo una vez más al sentido común y al respeto. El periodista es un profesional que se ha formado durante años para desarrollar su trabajo, por lo que jamás se me ocurriría pensar/querer que las instituciones culturales me traten como a uno de ellos. Puro respeto profesional. Pero es que además, yo no quiero asistir a una rueda de prensa comme il faut o recibir una nota de prensa. Las herramientas de relación con los bloggers et alt. deberían ajustarse a nuestras características.
      Un abrazo de blogger a blogger.

  5. Daniel Solé dice:

    Buena reflexión y síntesis.
    Como en todo admite matices, estoy de acuerdo que todo el mundo (también los profesionales de museos) tienen unos intereses, una ideología e incluso diría más: unas filias y fobias determinadas. Ahora bien en un medio de comunicación a parte de las personales (que también influyen) están las de la línea editorial del medio. Esto en los bloggers es distinto, como mínimo desaparece un filtro y por la parte negativa tampoco hay correctores y asesores de estilo… esto produce que la comunicación del blogger sea más fresca, directa y con menos mediación. Ahora bien cuando uno lee un artículo periodístico en general piensa en la línea editorial del medio para matizar o contextualizar la lectura, cuando se lee a un blogger (excepto si lo sigues) me asalta la duda/pregunta ¿”qué pie calza”? En general la contextualización de un blogger es más difícil y difusa y por tanto más abierta.

    • Poco que añadir, Daniel, las dificultades para situar las coordenadas de un blogger son evidentes: sin ir más lejos, con determinados temas me han llegado voces que intentan entender mis críticas situándome sí o sí en unas coordenadas ideológicas o de simpatía o no hacía determinadas instituciones o profesionales. Como comentas, lo importante si te asalta la duda y no eres seguidor es leer otros posts y saber un poco sobre la trayectoria profesional del blogger. Haciendo eso yo creo que es fácil saber el pie que calzamos.
      Te agradezco mucho que hayas aceptado publicar y desarrollar aquí tus reflexiones de TW.
      Moltes gràcies Daniel!

  6. Buenas Santos,

    Aunque como blogger no sea muy activo y ahora esté en horas bajas, hasta ahora me han invitado a tres convocatorias. Partiendo de mi propia experiencia, mi visión del mundo de los bloggers y mi rol como uno de ellos está condicionada, ahora mismo, por tres dudas que no consigo disipar, algunas de ellas ya recogidas por ti en este post:

    1- El impacto de los posts y demás actividades de difusión de los bloggers. Tu ya has escrito bastante sobre este punto. Y tienes una visión muy “optimista” sobre el impacto de la difusión bloguera que no sé si es mayoritariamente compartida. Yo creo que el hecho que no exista una forma de avaluación “fiable” de este impacto perjudica un poco el trabajo de los bloggers. Aunque el método no sea perfecto, la difusión de los medios tradicionales está evaluada partiendo de unos estándares de medición aceptados por todos, aunque sea a regañadientes. En el caso del mundo blogger, estamos lejos, creo, de encontrar una forma satisfactoria de evaluar nuestro impacto. Y esto considero que nos perjudica porque tengo la sensación que algunos museos nos dan más o menos cancha para no quedarse descolgados de los nuevos medios de difusión, pero si no pueden evaluar o valorar de forma más o menos objetiva el impacto que tiene nuestra actividad de difusión, a la larga pueden perder el interés en nuestro trabajo o se pueden acentuar las arbitrariedades de trato hacia este mundo (filias y fobias por encima de la calidad, etc.)

    2- Lo que el museo convocante espera o debería esperar de mí. Como bien comentas tu mismo, “el fenómeno es tan reciente (relativamente), que las reglas del juego para establecer y mantener una relación entre museos y bloggers todavía están por escribir”. Esto, en mi caso, siento que condiciona mi trabajo y, sobretodo, mi relación con los museos convocantes porque no sé qué esperan de mí. Parece obvio que, si eres blogger y te invitan a una exposición, se espera que hagas un post hablando (aparentemente se entiende también que bién) de esa exposición. Pero tampoco creo que sea tan obvio. Ni justo. Entiendo que un museo tendría que invitarte para que hicieras difusión de esa exposición y del museo según tu criterio, que se entiende que es lo que ellos valoran porque es justamente por este criterio que te han invitado. Esta difusión tendría que incluir todos los medios y redes donde el blogger tenga perfil y tendría que admitir la posibilidad de que el blogger critique lo que no le ha gustado. Tendría que ser así, creo yo, pero ¿qué piensan realmente de ti los responsables de los museos que te invitan? ¿Si no haces un post o criticas algo, sienten que estás defraudando o ‘traicionando’ su invitación? ¿Dejarán de invitarte si no colmas sus expectativas?

    Las dudas en las que te mueves por estas reglas del juego aún por escribir se acentúan cuando el museo o institución que te invita sufraga una parte importante de tus gastos para asistir: si te paga el viaje, te invita a comer o a cenar o sufraga tu alojamiento. Los periodistas de los medios ‘clásicos’ están acostumbrados a ello, pero para mí, como blogger, es una cosa nueva y me abruma un poco. Me hace sentir en deuda, y entiendo que no debería ser así, pero no puedo evitarlo. Y me hace debatir conmigo mismo si esto condiciona mi trabajo como blogger.

    3- El uso y la valoración que hace el museo de la difusión bloguera. En los tres eventos en los que he estado invitado no he apreciado un gran ‘feedback’ posterior entre el museo y los bloggers convocados. Y especialmente en dos de ellas, tengo la sensación que las instituciones convocantes no han aprovechado demasiado o muy poco el trabajo de difusión salido de los bloggers invitados. Es cierto que se trata de una impresión, no he hecho un seguimiento detallado. Esta sensación es especialmente importante en relación a una de las convocatorias. Aunque por falta de tiempo no llegué a hacer un post sobre la exposición a que había sido invitado, hice por Twitter una ‘retransmisión’ intensiva de su visita en el dia en que fuí convocado y también en días previos y posteriores. Y no por hacer la pelota: la exposición me gustó y la difundí. Aunque mi ‘retransmisión’ generó debate entre mis seguidores, el museo casi no me retuiteó. Y este cierto ‘vacío’ hace que me pregunte que deben pensar en el museo de mi difusión. ¿Estarán satisfechos o el hecho de que no haya hecho post les habrá induído a pensar que no he cubierto sus expectativas? Como no he recibido ninguna invitación más, no sé si es porqué no se ha hecho ninguna convocatoria similar más o es porque, simplemente, consideran que no les soy útil para su estrategia de difusión.

    En relación a esto me pregunto: los museos que convocan a bloggers ¿hacen después una evaluación seria de los frutos comunicativos de estas convocatorias? ¿Valoran y analizan realmente qué imagen se ha dado del museo y de sus exposiciones a partir de lo que se ha dicho de ellos en las plataformas de los bloggers invitados? ¿Y en qué términos, valorando qué?

    Son dudas que considero importantes y que hacen que, como blogger, a veces tengo la sensación que mi perfil y mi trabajo se mueve, aún, en un terreno demasiado inestable y movedizo…

  7. Montaña dice:

    Acabo de repasar los comentarios y estoy muy de acuerdo con todas las opiniones.

    A mí me han invitado a eventos privados, inauguraciones, cenas y ruedas de prensa y también me he sentido abrumada, pero la cuestión es ¿debería sentirme en deuda con quienes me invitan y escribir un post que además resalte los aspectos positivos? Creo que como dice Semíramis lo importante es seguir la línea que se ha marcado cada uno y escribir en función de nuestros propios intereses y motivaciones.

    Mi blog siempre ha sido bastante crítico. Esa es mi línea, siendo consciente de que quizás los museos pequeños hacen más esfuerzo y no hay que darles tanta caña como los que tienen recursos, pero sí he tenido problemas por escribir sobre aspectos no positivos de eventos a los que se me ha invitado, porque creía necesario hacerlo para que las cosas cambiaran. También me he ganado unfollows pero creo que es más importante seguir fiel a mi manera de pensar.

    La cuestión es que muchas veces los museos convocan a tuiteros y bloggers en función del número de seguidores en redes sociales y no se preocupan por la línea que sigues, por cómo te llames o de dónde vengas (hay excepciones) y si esto es así mucho menos podemos esperar que haya feedback. No nos llaman porque seamos importantes. Buscan conseguir mayor impacto y difusión de sus actividades (independientemente de que sepan evaluarlo) más que apoyar a los blogs.

    Creo que la relación entre museos y bloggers está todavía en construcción, aunque en mi opinión debería evolucionar hacia una relación más natural y cercana.

  8. Paco Pérez dice:

    Chicos y chicas, creo que debéis dejaros de pajas mentales y buscaros un trabajo bien remunerado.

    • Querido Paco, de eso que dices hace tiempo que no lo practico en ninguna de sus variantes.
      En mi caso, por suerte tengo un trabajo bien remunerado y no pretendo ganarme la vida con mi portal. Los objetivos son otros (que están explicados en el apartado “Acerca del portal”).
      Gracias por lo de chico y por perder el tiempo leyendo nuestras reflexiones, opiniones e inquietudes (“pajas mentales” utilizando tu argot).

  9. Yrene dice:

    Hola familia,

    El comentario de Martí es el que me ha hecho hacer una réplica. Todos coincidís en que estamos en un momento de auge de este tipo de acciones con “bloggers” y que por tanto hay que ir aprendiendo sobre la marcha. Yo creo que, como en su día, en la relación de los museos con los medios de comunicación “tradicionales”.

    Lo que me parece más interesante es esto que dice Martí sobre la evaluación posterior. A mi entender, no se hace. Como tampoco se hace para saber qué repercusión tiene una campaña (¿ha visto la gente las banderolas? ¿Han leído el folleto? ¿Han venido al museo/exposición porque han oído la cuña de radio?). Si queremos saber el retorno de los medios tradicionales, nos conformamos con recibir el “clipping” contratado, donde se hace una valoración de lo que costaría ese redaccional si fuera un espacio comprado (en el caso de prensa escrita) y diría que poco más. Como en todo lo que se refiere a la comunicación, hace falta evaluación para aprender y mejorar. El caso de los blogs, es un soporte más a añadir a esta lista de canales.

    Me gustaría contar con la aportación de algún responsable de comunicación de un museo o atractivo patrimonial para que pudiera hacerme cambiar de opinión.

    Gracias y un abrazo a todos!

  10. […] dels bloggers en les polítiques de difusió dels museus. Algunes d’elles podeu llegir-les en Miradas des de la Copa. Uns dels interrogants que es plantegen radiquen en la utilitat o impacte de convidar a un blogger […]

  11. […] de los bloggers en las políticas de difusión de los museos. Algunas de ellas podéis leerlas en Miradas des de la Copa. Unos de los interrogantes que se plantean radican en la utilidad o impacto de invitar a un blogger […]

  12. carmemix dice:

    Gracias Santos por la mención, te lo agradezco, fue una experiencia magnífica y muy agradecida! 😉
    En relación a todo lo que comentas, me parece bien, aunque creo partimos de concepciones un poco diferentes: para mí los bloggers son un fenómeno antiguo, hace más de una década que existen, ahora se empiezan a estilar otros formatos que representan más immediatez y mayor impacto, el fenómeno blogger es más como el de un periodista de opinión, o de crónicas, aunque estoy segura que a éstos se les hace más caso, de hecho su repercusión es mayor y, de momento, todavía existen pocos blogs que puedan competir con la tirada de un periódico.

    Lo que para mí sí es reciente es la percepción que hay ahora de nosotros, los bloggers dentro de su nicho, también son prescriptores, pero, no nos engañemos, como bien dice ZapatosRosas ‘buscan conseguir mayor impacto y difusión de sus actividades más que apoyar a los blogs’. Lo que busca un museo es impacto, y para ello, la mayoría van a destajo: que si un encuentro con periodistas, luego con bloggers, con instagramers y con los amigos de los museos, etc…. El problema, como en muchas de las gestiones de un espacio museístico o cultural, es que hay poca planificación, objetivos marcados poco claros y menos aún medición de impacto.

    El impacto. El impacto también puede medirse cualitativamente, basta que los indicadores puedan ser mesurables de alguna manera. Y por supuesto sí, estoy totalmente de acuerdo contigo, el blogger crea un impacto en valor intangible cuando es notoriedad, de ahí que sea necesario que haya blogs realmente de calidad, y en la blog-viña del señor hay de todo!

    Procedimientos. Lo comenté en un post anterior tuyo, para mí aunque en un principio periodistas y bloggers sean targets diferentes, se pueden aglutinar perfectamente en momentos puntuales: un periodista que realiza una crónica o un blogger persiguen el mismo objetivo, opinar sobre lo que ven y lo que no se ve y hablar con los gestores. Eso se puede contemplar perfectamente en un mismo encuentro, yo lo he hecho y los resultados han sido buenos, sólo basta observar qué tipo de formato y valor añadido les ofreces. Otra cosa es que por otras cuestiones que van más allá se quiera cuidar con más esmero al periodista y a su tirada. Y ahí es donde entran los bloggers, si esto tiene que seguir y quieres que te llamen, esfuérzate en ofrecer mejores contenidos y núcleos de personas interesadas en lo que dices, sino mejor que te dediques a otro formato. Gràcies i salut.

    • Otra vez por aquí, Carme! Gràcies!
      Creo que no partimos de concepciones diferentes: por supuesto que el fenómeno blogs/bloggers tiene ya una ‘vieja’ historia a sus espaldas. Pero yo analizo aquí su papel en nuestro ámbito y territorio (museos y patrimonio cultural en general), donde es evidente que la relación es muy reciente (según el post de Nacho Granero el primer museo español en realizar una convocatoria específica para bloggers fue el Museo del Romanticismo de Madrid en 2011).
      Como en tantas otras cosas, no creo que sea razonable saltarse los blogs para hablar y reflexionar sobre el papel e impacto de microblogs y otras aplicaciones de la Web Social (como Instragram, YouTube…). Me pasa exactamente igual con la publicidad: si los museos no han exprimido al máximo las potencialidades de la creatividad publicitaria convencional es poco razonable que quieran implementar accciones de publicidad no convencional ¡Es construir la casa por el tejado! Siendo coherentes, solo se lo pueden permitir museos que han trabajado bien la base: si hablamos de prescriptores 2.0 es evidente que el Museo del Romanticismo puede convocar a igers; si hablamos de publicidad el Museo de Bellas Artes de Bilbao puede plantear acciones de publicidad no convencional. Que un museo o equipamiento patrimonial me hable de storytelling o content marketing cuando nunca han hecho un verdadero esfuerzo de mediación cultural y su publicidad convencional es un insulto a la publicidad me parece un puro sinsentido.
      En cuanto al último comentario, no te digo que en cosas muy muy puntuales se puedan juntar periodistas y bloggers (tú mismo comentas que lo has hecho y el resultado ha sido satisfactorio), pero en general es un error estratégico que solo puede ocasionar problemas.
      Para acabar: claro que un museo se sirve del periodista o del blogger para conseguir publicity. Siempre ha sido así y no supone ningún problema siempre que se les respete, se les facilite su trabajo, no se les engañe u oculte información, etc. Es decir, siempre que, gracias a un buen trabajo de relaciones públicas, la relación sea sana y el resultado provechoso para ambos. Y claro que la base de un buen blog son sus contenidos, exactamente igual que lo son en un periodista. Y tanto entre bloggers como entre periodistas los hay buenos, regulares y malos de solemnidad. En este sentido, es labor del lector detectar al bueno y del museo convocarlo.

  13. […] mestres als bloguers, perquè com escriu encertadament Santos M. Mateos en un dels seus posts de referència sobre aquest assumpte, els contactes entre uns i altres està tan a les beceroles “que les regles del joc per […]

  14. […] al calor de Internet y las redes sociales en la comunicación de museos y equipamientos culturales (Bloggers & Museos. Pistas, prevenciones y anecdotario). Tiempo más que suficiente como para […]

Deja un comentario