Museos a juicio. Primer caso

Hace ya cinco años que empezó este proyecto editorial de Miradas desde la copa.

En este lustro, pienso que he cumplido con la misión que me marqué en mayo de 2009. Aunque últimamente he tenido la sensación de haber fracasado. Curiosa contradicción.

Plantear un proyecto editorial basado en la crítica museológica y patrimonial, es tener claro desde el principio que tus opiniones (las mías basadas en argumentos) no siempre serán compartidas por todos.

Lo que no imaginaba es la tendencia a reaccionar solo cuando haces una crítica negativa a algún proyecto o acción o a quedarse solo con las cosas negativas de un artículo en esencia positivo. He de reconocer que eso es lo que más me ha descolado en estos cinco años.

También he fracasado a la hora de movilizar a los gestores que se ven involucrados en mis críticas. Cuando lo he conseguido, la respuesta ha sido mayoritariamente la estrategia de la tangente: la crítica se refiere a x y el implicado responde sobre y o con evasivas.

Museos a juicio, nueva sección de Miradas desde la copa, intenta dar un vuelco a esta realidad.

Ante temas que considere de interés o de plena actualidad, actuaré como acusación particular de un juicio figurado: redactaré un artículo en el que expondré mi argumentación. Si antes lo publicada sin más, ahora pretendo implicar directamente al museo o equipamiento patrimonial aludido en mi crítica.

Con mi artículo ya redactado, haré una invitación al gestor del museo o equipamiento patrimonial para que justifique su trabajo. Si acepta el reto, actuará como defensa de su propio trabajo, redactando un artículo como respuesta al mío. La ventaja para el museo es que conocerá mi punto de vista, que yo no modificaré en el momento que lea su réplica. Máxima honestidad y transparencia por mi parte.

El post que se publique tendrá dos apartados, recogiendo ambos puntos de vista.

Como la intención es no solo involucrar en la crítica a los museos, sino también a los lectores, deberás dejar a un lado cierta “pereza intelectual”: tú, lector de Miradas, serás el juez. Tendrás que valorar cada punto de vista para acabar dictando tu propia sentencia. En el caso de querer compartirla públicamente, lo podrás hacer en forma de comentario.

Este nuevo procedimiento y sección se abre hoy con un primer caso, Museos y Redes Sociales, que analiza una acción comunicativa realizada por cinco museos madrileños: los Museos Sorolla, Cerralbo, Nacional de Artes Decorativas, Lázaro Galdiano y del Romanticismo. Estoy especialmente satisfecho de cómo ha ido todo el proceso y que sean ellos los que me permitan llevar a cabo esta vuelta de tuerca de Miradas. Desde aquí se lo quiero agradecer de todo corazón.

Los lectores que, después de leer acusación y defensa, queráis hacer público vuestro veredicto, podéis hacerlo aquí.

2 comentarios

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Interesante propuesta. Muy acertada que puede aportar mucho en el debate sobre cómo los museos y las instituciones patrimoniales gestionan su imagen de marca y comunicación, Difícil será no encontrarte, querido Mateos, con sutiles evasivas o justificaciones del falso «políticamente correcto» que amordaza o intenta amordazar la libertad de expresión (siempre bajo el respeto a las opiniones adversas). El terreno es fértil, pero está también plagado de arenas movedizas porque, a la clase dirigente, no le gusta la crítica e intenta silenciarla por caminos tangenciales. Estaremos atentos a los juicios, que serán enriquecedores.

Albert, seré muy selectivo con los juicios, tratando temas que me parezcan de mucho interés, y sobre todo muy prudente y consciente de a quién hacer la propuesta.
Me imagino que no siempre me encontraré el espíritu colaborador de los 5 museos madrileños (especialmente de Maje Cabrera del Museo del Romanticismo).
Veremos como va el experimento.
Saludos y agradecido por el comentario y el regalo con el que lo acabas «enriquecedor». Eso es lo que da sentido a todo este tinglado-web.

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