La Pedrera, Patrimonio Mundial transformado en valla publicitaria

Lamentablemente, mis peores augurios se han cumplido: los gestores de la Pedrera han optado por transformar el edificio en una gran valla publicitaria.

Miradas_desde_la_copa

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[Fotos: Lorena Ferro]

El poster domination que tanta polémica ha generado en Italia o Francia, que ya había hecho alguna incursión en Barcelona (Casa de les Punxes y el Monumento a Colón), se instala a lo grande en uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad: la Casa Milà.

El debate no se centra en la legalidad o no de este tipo de publicidad invasiva y monumental en bienes culturales de alta significación patrimonial. El tema es mucho más relevante que el cumplimiento o no de una simple normativa municipal reguladora.

Estamos hablando de un edificio catalogado como Patrimonio Mundial por la UNESCO. Lo que significa muchos parabienes, pero también una serie de servidumbres.

Con esta acción, los gestores de la Pedrera, la Fundació Catalunya-La Pedrera, demuestran no estar a la altura de la gran responsabilidad que ostentan, invalidando todo lo bueno que han hecho durante los últimos años.

Leyendo la nota de prensa emitida ayer, 31 de enero, algunos podrían tener la pulsión de aceptarlo como mal menor. Es demagógico que se justifique el tema advocando a otros socialmente tan sensibles:

Con esta decisión, la entidad está en disposición de mantener sus programas sociales en hacia personas en riesgo de exclusión o en situación de dependencia, y el fomento de igualdad de oportunidad, entre otros.

La responsabilidad no es únicamente de los gestores del bien patrimonial, lo es también de las empresas que no tienen empacho en invadir con su publicidad este tipo de edificios singulares, como Nissan. Estas empresas no entienden (o no quieren entender) la singularidad y dimensión de lo que están haciendo.

Empresas inteligentes optarían por algo sutil, comunicándolo de manera inteligente. El caso de Fendi y la Fontana di Trevi es el ejemplo que las cosas se pueden hacer de forma diferente. En cambio, empresas como Nissan optan por la vía fácil del poster domination.

Con esta decisión, la Barcelona europea, moderna y cosmopolita se reduce a su peor versión: una ciudad casposa y con el cartel de «en venta». Una ciudad incapaz de respetar los monumentos que ha tenido la suerte de heredar.

3 comentarios

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Esto de las lonas con publicidad es un escandalo. No entiendo porque ponen primero el dibujo del edificio para acabar tapandolo con una foto de un coche de lujo o una tía maciza. Creo que hace poco colocaron una en la Casa de las Carolinas de Gaudí, hace días no había publicidad pero a ver cuanto aguantan…

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