La Pedrera en restauración: lona mimética o poster domination

Anunciada la limpieza y restauración de la fachada de La Pedrera (nota de prensa), que la mantendrá tapada durante todo un año, veo indicios que me hacen pensar que la lona que recubrirá los andamios se puede convertir en un mero soporte publicitario.

Atendiendo a la actualidad del tema, creo conveniente desempolvar dos post escritos en Miradas, con la sana intención que los gestores del edificio y las potenciales empresas o instituciones que podrían patrocinar la restauración, sean conscientes de la realidad del edificio que tienen entre manos: icono visual de Barcelona y Patrimonio Mundial.

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Los monumentos no son el mono de Fernando Alonso

[publicado el 14 de febrero de 2012]

Sutileza es la clave.

Cuando el propietario de un monumento busca patrocinador para acometer su restauración, en su hoja de ruta siempre debería reservar un espacio de privilegio a esa palabra: «sutileza». Y la empresa que decide patrocinarla también la tendría que tener muy presente.

Sutileza para no convertir el monumento en el mono de Fernando Alonso. De hacerlo, todos pierden, todos perdemos.

Mayoritariamente, la gente ve con malos ojos la transformación de los monumentos en un soporte publicitario más (¡publicidad sí, pero no en todos los sitios!), lo que afecta negativamente a la imagen y reputación del gestor del monumento y a la empresa patrocinadora. Y si lo que buscan las empresas al asociarse al mundo cultural es, fundamentalmente, la buena imagen y el aumento de su reputación que le otorga el matrimonio de conveniencia, es una idea desastrosa pensar que un monumento no deja de ser un soporte más.

Casos de lo que se llama poster domination hay cada vez más, por desgracia. En Francia y en Italia es donde seguramente más polémica ha suscitado este tema, especialmente en París, Venecia y Florencia (para conocer detalles de estos casos, vale la pena leer los artículos Ads of Sighs de Enrico Tantucci y El lujo francés se instala en los museos nacionales de Juan Pedro Quiñonero -este enlace ha desaparecido-). Y empresas inteligentes, que habían transformado el Palacio Ducal y el puente de los Suspiros de Venecia o el puente Vecchio de Florencia en meros soportes publicitarios, tuvieron la suficiente cintura como para pedir disculpas y cambiarlos por lonas menos invasivas ante la avalancha de críticas recibidas.

Pues en Barcelona también tenemos nuestro particular monumento-casco de Jorge Lorenzo: se trata de la Casa Terrades (popularmente conocida como Casa de les Punxes), un magnífico edificio modernista de Josep Puig i Cadafalch, uno de los tres mosqueteros del modernismo catalán.

Comunicacion_del_patrimonio

[Foto: Miradas desde la copa]

Los propietarios y la empresa patrocinadora, Calvin Klein, no han tenido empacho en convertir una de las fachadas que se están restaurando en una gran valla publicitaria, sustituyendo el adjetivo «sutil» por «invasivo».

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[Foto: Miradas desde la copa]

Si verdaderamente quieren hacerlo bien (haciendo honor a la leyenda colocada bajo las dos chicas semidesnudas: «Calvin Klein col·labora en el Programa de remodelació de parets mitgeres a la ciutat de Barcelona»), propietario, empresa patrocinadora y organismo municipal competente (el Institut del Paisatge Urbà i la Qualitat de Vida) deberían empezar por discriminar cuando el edificio en restauración, susceptible de tapar con una gran lona, es o no un monumento singular de la ciudad.

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[Foto: Miradas desde la copa]

Lo denunciaba el periodista Edwin Winkels en el artículo Las «punxes» son ahora pezones (El Periódico) y yo me sumo a su denuncia.

Y vosotros, ¿qué pensáis?

Roma no transformará la Fontana di Trevi en el mono de Fernando Alonso

[publicado el 04 de marzo de 2013]

La memoria del baño nocturno de Anita Ekberg Y Marcello Mastroiani en la Fontana di Trevi no será mancillada.

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Parace ser que las grandes marcas italianas han aprendido la lección sobre cómo deben utilizar las grandes vallas que protegen los monumentos durante su restauración.

Después de las polémicas de alcance internacional que sacudieron la imagen y reputación de las empresas Scavollini o Esselunga, por la colocación de grandes lonas publicitarias en el Palacio Ducal y el puente de los Suspiros de Venecia y el puente Vecchio de Florencia, las marcas ya saben que cuando se trata de participar en la restauración de algún edificio icónico del patrimonio histórico es mejor actuar con sutileza.

Fendi anunció públicamente, el pasado 29 de enero, la donación de 2,5 millones de € para la restauración de la mítica Fontana di Trevi y del Complesso delle Quattro Fontane. Como informa el Ayutamiento de Roma, la novedad es que la gran valla protectora que se colocará durante las obras estará libre de publicidad. Solo una pequeña cartela de 30×40 informará del papel de la empresa en la restauración. Una vez finalizada, se colocará una pequeña placa que agradecerá la generosidad de la empresa.

Esta claro que Fendi sabe que solo con hacer que se conozca su gesto, gracias a la voz amplificadora de los medios de comunicación y la blogosfera, su imagen y reputación internacional saldrá reforzada. Solo basta con ver el marco en el que se hizo la rueda de prensa que anunciaba el proyecto Fendi for Fountains: la Esedra del Marc’Aurelio de los Museos Capitolinos, con el telón de fondo de la imponente estatua ecuestre de Marco Aurelio.

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[Foto: Davide Blasigh]

En definitiva, una buena noticia para nuestros vecinos italianos. Lo que no es poco teniendo en cuenta como está el patio por allí.

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Espero y deseo que la Fundació Catalunya-La Pedrera y las empresas potencialmente interesadas en patrocinar la restauración sean sensibles, no convirtiendo finalmente la fachada de La Pedrera en una gran valla publicitaria.

Sería insufrible para Barcelona, Catalunya, España y el mundo entero.

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