Censura y autocensura en la publicidad de los museos

¿Cómo resolver la publicidad de una exposición dedicada a la estampa erótica japonesa? ¿Cómo publicitar una exposición basada en obras de arte con un contenido erótico o directamente pornográfico? 

En definitiva, cómo resolver el reto para evitar la censura; una realidad que también afecta a nuestro sector. 

En este sentido, vale la pena recordar el caso de la exposición de Lucas Cranach el Viejo de la Royal Academy of Arts de Londres (marzo-junio del 2008), cuya publicidad fue retirada por los responsables del metro de Londres alegando que la representación de la diosa Venus podía ser ofensiva para alguno de sus usuarios. 

Miradas_desde_la_copa

[Foto: Royal Academy of Arts]

Atención, estoy hablando de la utilización directa de una obra de arte del siglo XVI en ¡el Londres del XXI! Así de perplejo y contrariado se mostraba Màrius Carol en su columna de opinión de La Vanguardia:

Tratar un cartel de una Venus germana del renacimiento con el mismo criterio que se aplican a los anuncios de stripteuses del Soho resulta una falta de criterio que desconcierta en un país pionero en la defensa de las libertades. Pensar que una pintura de una dama del siglo XVI que figura en muchos manuales de historia del arte (también de los escolares británicos) pueda ofender la sensibilidad de alguien hace dudar del grado de equilibrio y madurez personal de quien ha dictado la prohibición.

Si algún viajero londinense siente que el arte clásico le agrede, es que está realmente mal y necesita cuanto antes el tratamiento adecuado. Y, si lo que en último término preocupa a los gestores de Transport of London es herir alguna sensibilidad religiosa concreta, aún peor, porque querría decir que con su actitud timorata estarían renunciando a defender unos valores que proclama su propia Carta Magna.

Como ya se sabe, la mayoría de los museos optan por un tipo de publicidad meramente informativa: seleccionar una pieza significativa de la exposición que se utilizará como eje visual de la campaña. Modus operandi que en el caso que nos ocupa, los shungas japoneses, ni tan siquiera es posible por el tipo de contenido de estas obras de arte.  

Por ello, los museos que las han programado en los últimos años han optado por el fragmento de una estampa, en un ejercicio de autocensura publicitaria que les permite sortear los problemas pero que mutila totalmente la realidad de lo expuesto. Se recuerda: obras de contenido erótico o directamente pornográfico.

A continuación podréis ver la publicidad gráfica de las exposiciones Shunga. Arte ed Eros nel Giappone del periodo Edo del Palazzo Reale de Milán, Imatges secretes. Picasso i l’estampa eròtica japonesa del Museu Picasso de Barcelona y Shunga. Sex and pleasure in Japanese art del British Museum de Londres:

Miradas_desde_la_copa

[Foto: Palazzo Reale]

Miradas_desde_la_copa

[Foto: Museu Picasso]

Miradas_desde_la_copa

[Foto: Hateruma Yaeyama]

Si estos museos hubiesen optado por la creatividad publicitaria, por una publicidad que va más allá de lo informativo para entrar en otros territorios, con toda seguridad hubiesen encontrado la fórmula idónea para respetar la esencia de las obras de arte expuestas sin tener que hacer un ejercicio de autocensura.

Algo que sí consiguen cuando de lo que se habla es de piezas audiovisuales. El espot de la exposición del British Museum o de la que se hizo en el Palazzo Reale de Milán no tienen nada que ver con el resultado final de las piezas gráficas. Tomando como ejemplo esta última, la pieza gráfica no se acaba de entender cuando se ve la manera de resolver el reto en la audiovisual:

Como en tantas otras ocasiones, la solución al problema estaba en la propia publicidad y en sus posibilidades. Una oportunidad (una más) perdida.

2 comentarios

Añade el tuyo

Hola Santos!
Saps que m’agrada molt el teu web però encara seria més ‘estupendu’ que li afegissis xarxes per a compartir els post, paga molt la pena fer girar coses interessants! 😉

Tens tota la raó, Carme.
Però sóc de la vella escola, la de la cultura de l’esforç. Així m’asseguro que qui mou un post està realment «enamorat» del seu contingut.
Potser, a partir d’ara que finalment he caigut de quatre grapes a Twitter (@SantosMMateos) serà més fàcil viralitzar els continguts del portal (quan siguin mereixedors de la viralització).
Salut!

Deja un comentario