Museos al borde de un ataque de nervios

O las cinco crisis de nervios de los museos:

1. De pocos a muchos: de jugar en la selecta y minoritaria liga de los connaisseurs a jugar en la champions league del ocio.

2. De letras a cifras: de utilizar la variable de la calidad a verse obligado a utilizar la de la cantidad.

3. De museo a marca: de presentarse con lo puesto a ponerse de todo. 

4. De postal a tienda: de vender unas pocas postales, a abrir tienda y ofrecer un buen catálogo de productos.   

5. De monólogo a diálogo: de hablar sin esperar respuesta a tener que conversar en las redes sociales.

Yo me paro en cinco. ¿Se te ocurre alguna crisis de nervios más para alimentar la lista?

6. De pase usted como quiera a limpiar antes de entrar:  de no controlar el acceso a limpiar, desempolvar y enfriar al visitante (por Marta Tonisastre).

7. (…)

5 comentarios

Añade el tuyo

Aunque leer que los turistas que visiten la Capilla Sixtina «serán limpiados, desempolvados y enfriados» pueda chocar (la verdad es que es un magnífico titular de prensa), no dejan de ser medidas de conservación preventiva que desde hace muchos años ya se vienen aplicando en otros bienes culturales (com éxito, por cierto). En resumen, de lo que se trata es de estabilizar a los miles de visitantes que entran en un espacio muy reducido.
Marta, de no tomar medidas de ese tipo de aquí a poco tiempo los frescos de Miguel Ángel serían un recuerdo del que solo se podría disfrutar mirando fotografías.
Y no te preocupes, yo he pasado por un proceso de «limpieza» similar en la Capilla Scrovegni de Padua (Italia) y no me crionizaron como Walt Disney (eso creo…).
Saludos.

Pero por qué no se aplica la «visita limitada»? Como en el museo Cézanne? Un número limitado de visitantes por jornada. Hay museos que han aplicado ésto y la conservación, tanto de cuadros como el control de los visitantes ha mejorado. No olvidemos que en la Cap. Sixt. no se pueden hacer fotos pero todo el mundo hace caso omiso. Un número reducido de visitantes proporciona un mejor control.

Y también tendrán que tomar esa medida, Marta. Pero en el caso de la Capilla Sixtina, con un número de visitantes tan elevado por día, ese sola acción no sería suficiente para parar los desajustes climáticos que generan los visitantes.
Antes se me olvidó comentarte que lo explicas forma parte de esos cambios que está sufriendo la institución museística durante los últimos decenios. Es decir, la incluyo como la sexta crisis de nervios. Marta, ¡gracias por colaborar!
Saludos.

De nada!!! 😉 Me encanta tu blog… desde que lo comentaste en clase que siempre le doy una ojeada. Por cierto, por qué no pones un link en twitter? Así será más fácil ver los nuevos posts. Saludos!

Deja un comentario