¿Alguien visita museos de arte para admirar copias?

Aviso importante. Auténtica oportunidad histórica.

Los amantes de la obra de Egon Schiele tienen la suerte que en el Museo Guggenheim de Bilbao se ha organizado una muestra de sus dibujos, gouaches y acuarelas, conservados en la Albertina de Viena.

Realmente se trata de una oportunidad, ya que el museo que los conserva (la Albertina) no los expone. Vaya, que incumple de forma flagrante la definición del ICOM de lo que es un museo (concretamente aquella parte en la que se especifica su obligación de exponer y difundir el patrimonio que atesora).

Los visitantes que recorran las salas del Prunkräume (las salas de gala del palacio de los Habsburgo), comprobarán que las obras maestras que se exponen, de Durero, Miguel Ángel, Rafael o Schiele, son copias.

Por ejemplo, quien visite el museo y quiera extasiarse ante Joven liebre de Durero, tendrá que conformarse con una copia. Sí, sí, he dicho bien: una reproducción de la obra original.

Comunicacion_del_patrimonio

[Foto: Miradas desde la copa]

Lo más grave (si exponer copias en un museo de arte no es ya lo suficientemente grave), es que en ningún momento se avisa al visitante que aquello que hace famoso al museo, su colección de obra gráfica, no se puede contemplar y disfrutar como corresponde: ante los originales.

El visitante solo se da cuenta del engaño si tiene la delicadeza de leer las cartelas que acompañan las obras expuestas en el Prunkräume. Con la anorexia informativa que caracteriza a este tipo de textos museísticos, se indica que por ejemplo Joven liebre expuesta es un facsímil. 

Comunicacion_del_patrimonio

[Foto: Miradas desde la copa]

En la tienda, eso sí, se aprovecha la imagen de esta obra como base para todo tipo de merchandising, desde puntos de libro hasta el estampado de unos pañuelos (¿pensados para que el sufrido visitante se seque las lágrimas de pena producidas en el momento que es consciente del engaño?).

Comunicacion_del_patrimonio

[Foto: Miradas desde la copa]

¡Incluso uno puede llevarse bajo el brazo una liebre pop! 

Comunicacion_del_patrimonio

[Foto: Miradas desde la copa]

Si se alegan motivos de conservación preventiva (como así se hace), no se entiende que con los avances que existen actualmente, que permiten exhibir obra en papel sin que por ello se ponga en peligro su integridad, un reputado y recientemente reformado museo no los utilice. Y menos aún que exponiendo copias, no tenga la deferencia de informar previamente al visitante de lo que le espera.

Curiosidades del mundo de los museos del siglo XXI.

Lo dicho al principio: quien quiera ver una buena selección de la obra original de Schiele tiene que ir a Bilbao. Eso sí, quien quiera disfrutar de una deliciosa tarta Sacher puede seguir yendo a Viena.  

Tags: , , , ,

7 Responses to “¿Alguien visita museos de arte para admirar copias?”

  1. Pere dice:

    Muy interesante.

    Otros museos, como el Centre Picasso de Horta de Sant Joan, basan su colección en reproducciones facsímiles de la obra del genial artista malagueño.

    Y sin ir más lejos el Museu d’Història de Catalunya, también recoge innumerables facsímiles entre su colecciones, y no precisamente con un interés didáctico, sino expositivo.

    • Santi dice:

      Pere, no conozco el caso de Horta de Sant Joan (por tanto, no puedo opinar) pero sí el del Museu d’Història de Catalunya. Aunque se expongan copias de objetos (obras de arte, documentos, etc.) para reforzar el discurso expositivo (con hilo histórico), no es del todo equiparable a lo que pasa en la Albertina. Es que este museo es de arte. Su misión es conservar, exponer y difundir esas obras de arte que tiene la suerte de poseer entre sus colecciones.
      Y visitar esas salas con facsímiles de los dibujos (obras maestras, ehhhhh) es como ir al Prado, al Louvre o al Met y que todas las obras expuestas fuesen copias de los originales. TODAS. Inimaginable, ¿verdad? Pues allí pasa eso.
      La gente no va a los museos de arte a ver copias. La gente va a la Albertina a ver las obras originales de Durero, Schiele & Cia.
      Parece que el efecto Las Vegas está alcanzando a instituciones culturales como los museos de arte. ¿Desde cuándo se valora y venera el simulacro?

  2. Pere dice:

    Ep, un momento, no estoy de acuerdo en eso que comentas. ¿Porqué en un museo de arte no pueden haber facsímiles y en cambio sí en museos de historia o de arqueología? ¿Sus clientes no buscan lo mismo en ambos?

  3. Yrene dice:

    Pere, el problema es que ¡¡¡no te avisan que son copias!!! ¡Te lo venden como que son auténticos! Copias para contextualizar, sí, pero autenticidades para un museo de arte; los que vamos a los museos de arte es para ver la obra de arte, que tiene eso que llamamos “aura”: por mucho que se pueda reproducir (y menos mal), ver en directo un grabado auténtico de Dürer, como es el caso, no tiene precio. ¡Un saludo!

    • Santi dice:

      Ver un dibujo o un grabado de Durero en la Albertina no tiene precio, ya que directamente no se puede. Lo que sí tiene precio es ver un facsímil de alguna de esas obras sobre papel: ¡en concreto 11 €!
      En cuanto al desacuerdo de Pere, a lo que comenta Yrene (¡gracias por el capote!) sumo que quizás calificar de museo a un tipo de equipamiento como el Museu d’Història de Catalunya no sea del todo adecuado. Pero esto sería harina de otro costal.
      Efectivamente Pere, en un museo de historia o de arqueología (o de ciencias naturales, o de tecnología, etc.) yo también voy a ver objetos originales. Yo quiero ver las puntas de flecha originales, yo quiero ver el documento escrito sobre pergamino original. Vaya, que yo voy a los museos para ver objetos originales (para empezar y entre otras cosas). Para ver copias me quedo en mi casa viendo la tele (¡aunque me quede tonto!).

  4. Yrene dice:

    Muy bueno eso del no tiene precio. Parece un anuncio de Mastercard 🙂
    Pere, ¿te hemos convencido?
    Santi, una cosa: lo que pasa que quizás en un museo de historia o arqueología somos menos radicales con eso de la originalidad, ¿no? Quizás lo que esperamos en un museo de estos es la explicación, la teoría; y lo de la originalidad, pues se valora, pero no es el puntal. En un museo de arte, si no tenemos originales, pues nos frustramos. ¿O es que nos hemos conformado a lo que nos han dado? ¿Sufrimos del síndrome de Estocolmo?

  5. […] expliqué en el post ¿Alguien visita museos de arte para admirar copias? la curiosa situación de visitar las salas del Prunkräume (las salas de gala del palacio de los […]

Deja un comentario