Palabras sobre el muro

Mirada invitada: Marta García Maruri

Subdirectora de Comunicación

Museo de Bellas Artes de Bilbao

A la misión tradicional del museo –reunir, conservar, estudiar y exhibir– se han sumado, desde hace ya años, las de educar y contribuir a la difusión de valores culturales, extendiéndolas, además, a un público cada vez más amplio y diverso. De forma más reciente, los museos han incorporado a esta tarea el enorme potencial didáctico y participativo que ofrecen las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, aunque, en ocasiones, con un entusiasmo un tanto indiscriminado.

Pero volvamos al origen, pongámonos en la piel de un visitante. Recordemos nuestras primeras visitas a un museo, la sensación de estar en otro lugar, de presenciar creaciones que concentran lo mejor y más elevado del talento humano. Aunque también, cierto recelo por no conocer las reglas que rigen esta particular heterotopía. Y es aquí donde cobra sentido la llamada difusión preventiva, que no es otra cosa que potenciar la actitud colaborativa del público en la conservación de los bienes patrimoniales a través de la información.

En ese sentido, la exposición Goya. Estampas de invención nos pareció una ocasión inmejorable para experimentar la eficacia de una herramienta aparentemente tan sencilla. La exposición reunió todas las series grabadas de Goya. Más de doscientas estampas sobre papel, es decir, una muestra que, por motivos de conservación, requiere condiciones específicas de temperatura, humedad e iluminación. Que el visitante sepa el porqué desde la primera sala contribuye a un buen comienzo de la visita. Tampoco hay que olvidar que facilita en gran medida el trabajo del personal que se ocupa de la atención a los visitantes, que nos confirma el efecto y las reacciones positivas de los visitantes tras leer el panel.

Comunicacion_del_patrimonio

[Foto: Museo de Bellas Artes de Bilbao]

Antes, responsables de Comunicación, Iluminación y Conservación y Restauración han mantenido diversas reuniones para decidir qué se cuenta y cómo se cuenta, hasta llegar al contenido preciso y el tono justo. Después, el diseñador traducirá la idea para configurar una rotulación de imagen y textos en vinilo atractiva y distinta de las rotulaciones curatoriales, que aportan información sobre las obras expuestas.

El primer test involuntario se produjo el día de la presentación de la exposición a la prensa. Al comienzo de la visita un redactor se extrañó por la iluminación tenue de la sala: una buena oportunidad para señalar la rotulación y ver su resultado, que no fue otro que comenzar la crónica periodística explicando las condiciones necesarias para la conservación de las obras de arte sobre papel. Un resultado inesperado, pero lo suficientemente expresivo, de un recurso sencillo cuya eficacia olvidamos a menudo.

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