Reflexiones sobre el caso de la copia de Monna Lisa del Prado

Después de unos intensos días, desde que el pasado 1 de febrero Martin Bailey hiciese publica la noticia de la «aparición» de una magnífica copia de la Monna Lisa en la colección del Museo Nacional del Prado, llega el momento de juntar algunas consideraciones sobre el caso de la nueva estrella del Museo Nacional del Prado.

Comunicacion_del_patrimonio

[Foto: Gorka Lejarcegi]

En este post hablaré de cuestiones técnicas, artísticas y prácticas.

Consideraciones técnicas:

Primera: en contra de lo opinan muchos seguidores del perfil de Facebook del Museo Nacional del Prado, debemos estar eternamente agradecidos a los responsables del Museo del Louvre. Finalmente es gracias a ellos, que en 2010 la pidieron en préstamo para la exposición L’ultime chef-d’oeuvre de Léonard de Vinci, la Sainte Anne, que nuestro museo procedió al estudio y restauración de la obra. Sin ese interés francés no existiría la mediática Monna Lisa del Prado, así de sencillo.

Segunda: aunque es cierto que estaba expuesta (algo en lo que han sido muy sensibles desde el Prado, que han criticado duramente que se hablase de que estaba en sus almacenes), no había merecido gran interés (por estudiarla). Me disgustaría que se malinterpretase o sobreinterpretase este comentario. Sé perfectamente como funcionan los museos (hay multitud de cosas por descubrir de las piezas que forman parte de sus colecciones y un equipo humano limitado), pero la realidad en este caso es la que es.

Consideraciones artísticas:

Primera: no debería usarse lo de Gioconda del Prado. Monna Lisa solo hay una, la pintó Leonardo y está en el Louvre. Que se haga desde los medios de comunicación para dar brillo a la noticia entra dentro de la normalidad, pero quien nunca debería hacer algo así es el propio museo. Y el Prado está «jugando» con el tema. Aunque son escrupulosos en hablar de copia en la información facilitada en el Estudio técnico y restauración de La Gioconda, Taller de Leonardo, en la Galería online donde está la ficha de la obra o en los vídeos subidos a YouTube (Obras de la Colección: La Gioconda (copia), Taller de Leonardo da Vinci y La copia de la Mona Lisa del Museo del Prado. Estudio técnico y restauración) también es verdad que en la página de bienvenida de su portal web corporativo sí se habla únicamente de La Gioconda del Prado (a continuación una captura que lo demuestra).     

Comunicacion_del_patrimonio

El Prado, como institución cultural de referencia a nivel internacional, debería dar muestras de seriedad en este aspecto, alejándose de la frivolidad en la que parece caer en algunos momentos. Me pregunto, ¿sería aceptable que The National Trust jugase al equívoco con la copia de Las meninas que se conserva en la Banks Collection de Kingston Lacy (Dorset, Inglaterra)?

Segunda: aunque a la obra del Prado no se le debería llamar así, popularmente se le llamará. Incluso ya hay quien dice que la original de Leonardo es la del Prado (está claro que no se han molestado en compararlas). No debería decirse pero, como ya pasa con el apelativo popular, también se dirá.  

Tercera: espero y deseo que las verdaderas estrellas del Prado (Las meninas, El jardín de las Delicias, El caballero de la mano en el pecho, Los fusilamientos del 3 de mayo & Cia.) no dejen de serlo. Pasado el revuelo inicial, la noticia novedosa, la copia de la Monna Lisa será como las estrellas que surgen de los reality show de la televisión: fugaces. Será lo que Belén Esteban es a Telecinco. Las verdaderas estrellas siempre estarán en su sitio. Y esas estrellas nacieron de los pinceles de genios tan poco (re)conocidos como Velázquez, El Bosco, El Greco, Goya…

Consideración práctica:

Para los que nos extasiamos delante de Las meninas o El jardín de las Delicias, la «aparición» de la nueva estrella es una excelente noticia. Mediante el simple mecanismo de causa-efecto, los muchos visitantes que se aglomerarán delante de ella dejarán expedito el espacio delante de mis obras favoritas. Ya no tendré que utilizar la técnica de un jugador de rugby para hacerme un sitio a codazos y empujones cuando quiera mirar (que no solo ver)  la obra maestra de Velázquez o de El Bosco.  

Dicho lo cual, solo queda felicitarse por poder disfrutar en nuestro museo de referencia de una pieza singular.

Deja un comentario