El nombre de los museos

Cuando se proyecta un nuevo equipamiento (museos, centros expositivos, etc.) se cuidan mucho los detalles que tienen que ver con su identidad visual (logotipo, color, tipografía y un largo etcétera) pero poco, muy poco algo que es fundamental: el nombre de la criatura.

Normalmente, como la partida de nacimiento tiene que incluir muchas cosas, se tira de acrónimos. Aquí van algunos:

MUHBA (Museu d’Història de Barcelona),

MNAC (Museu Nacional d’Art de Catalunya), que comparte nombre con otro museo, el rumano Muzeul National de Arta Contemporana (Bucarest), o con el Michigan Natural Areas Council, la Mayor’s Neighborhood Advisory Commission o la Metropolitan Nashville Arts Commision

MMCAT (Museu del Modernisme Català), 

CCCB (Centre de Cultura Contemporània de Barcelona), que, oh my god!, comparte nombre con la Canadian Conference of Catholic Bishops o el Central Christian College of the Bible,

SFMOMA (San Francisco Museum of Modern Art),

MMOMA (sí, sí, no me equivoco: el Moscow Museum of Modern Art).

Una fórmula sencilla, ideal para la creación de nombres-monstruo: directamente impronunciables, poco memorables, escasamente memorizables, peligrosamente poco originales (como se ve en los casos del MNAC y del CCCB). 

Comunicacion_del_patrimonioY sobre este tema de la creación de nombres (lo que los anglosajones llaman naming) habla un libro luminoso, alimenticio, de los que te hacen entender muchas cosas para verlas de forma diferente: El nombre de las cosas. Cuando el nombre marca la diferencia (Conecta, 2011), escrito por el nombrador Fernando Beltrán.

Aunque conocía su trabajo desde El Nombre de las Cosas, poder conocer su propia historia, el proceso de gestación-nacimiento de algunos nombres míticos (como el de Amena) o su manera de entender el oficio, te abre nuevas ventanas sobre el tema.

Como otras tantas veces en este blog, vuelve a surgir la palabra creatividad. ¿Los museos o centros expositivos pueden tener nombres literarios o abstractos? Con TEA (Tenerife Espacio de las Artes, Santa Cruz de Tenerife) o La Casa Encendida (Centro Social y Cultural de la Obra Social de Caja Madrid, Madrid) se demuestra holgadamente que la respuesta es SÍ.

Como ya he comentado en otras ocasiones para la publicidad o la creación de marcas visuales, la cuestión está en romper moldes y plantearse que las cosas (y sus nombres) pueden ser de otra manera.   

Gracias a Fernando y a su libro, que demuestran que también en el nombrar de los museos las cosas se pueden hacer de otra forma. Nunca unos pocos euros me han abierto tanto la mente. Una magnífica inversión para los que estéis interesados en estos temas o simplemente queráis auto-romper con alguna idea preconcebida: yo me he dejado varias por el camino. 

¿Conocéis algún otro museo o centro expositivo con un buen nombre? ¿Y alguno que se lleve la palma al acrónimo más impronunciable?  

11 comentarios

Añade el tuyo

Pedro, repasando la lista de acrónimos, me asalta una duda leyendo el del Museu Monogràfic d’Olèrdola (MMO), ¿cómo se pronunciará? Pero es peor si pienso en los dos siguientes de la lista: el MPSEO «Museu-Tresor Parroquial d’Olot» y el MCGO (Museu Comarcal de la Garrotxa).

GPDP, NTP*

* Para no expertos en lectura de acrónimos: Gracias por el documento Pedro, no tiene precio.

No se lo digas a nadie… pero creo que algunos acrónimos sólo se pueden pronunciar en elfico…

Por cierto te has fijado que el acrónimo del Museu-Tresor Parroquial d’Olot coincide con M(e)P(a)SEO. Toda una invitación.

Muy bueno, muy bueno, Pedro. Consultaré el Google Traductor catalán-élfico.
Lo del MPSEO es genial, pero estoy preocupado por el caso del Museu Comarcal de la Garrotxa, el M(e)C(a)GO…

Ya que hablas de acrónimos de museos catalanes, para mi uno de los más curiosos es el caso del «Museu de la Ciència i de la Tècnica de Catalunya», llamado mNACTEC. Hay miles de maneras de pronunciarlo y cada uno lo dice como le parece. Como veréis, además, el acrónimo tiene una «N» que no responde al nombre del museo sinó a su categoría dentro de la jerarquía museística catalana.

Vàngelis, nunca me había fijado en lo comentas sobre el mNACTEC.
La verdad es que es muy curioso que la «N» (de nacional) se tenga en cuenta en el acrónimo pero no se utilice cuando se reproduce el nombre completo del museo (se habla simplemente de Museu de la Ciència i de la Tècnica de Catalunya).
Curioso si se mira lo que pasa en el Museu d’Arqueologia de Catalunya (el MAC), también considerado museo nacional por la Ley de Museos catalana, que no la contempla ni en el acrónimo ni en el nombre.
Y más curioso cuando otro museo que también posee la famosa «N», el MNAC (Museu Nacional d’Art de Catalunya), sí utiliza en todos los casos lo de nacional.
Mira, aprovecho para invitar al nuevo director del MNAC, Pepe Serra, a que copie lo que hacen en el MAC y desterre del nombre del museo la «N» que se añadió al histórico Museu d’Art de Catalunya (como mucho que la conserven en el acrónimo para no chafar la guitarra a los pobres del museo de arqueología). Folch i Torres & Cia. estarían orgullosos de él.
Por cierto Vàngelis, gracias por hacerme «descubrir» la incoherencia global en los acrónimos y nombres de nuestros tres museos «N».

Ya en su día, Narcís Serra, tío del actual director del MNAC, dejó caer la intención de quitar la “N” del acrónimo. Pero fue sólo un intento verbal, durante un discurso de inauguración, y aquello quedó en agua de borrajas. Pero parecía que, entonces, alguna cosa iba a cambiar. Finalmente, nada se modificó. Quizás ahora…

Els museus nacionals van ser rebatejats al declararlos «nacionals» a la Llei de museus del 90. Els noms que indica la llei són: museu d’aqrqueologia de catalunya, museu d’art de catalunya i museu de la ciència i de la tècnica de catalunya. El primer i únic que va canviar el seu nom als estatus va ser el d’art de catalunya, afegint el terme de nacional. La junta de museus es va manifestar en contra del canvi, al indicar que nacional de Catalunya era una «rebundància». És per això que al de la ciència no apareix el terme nacional i si a mNACTEC, que no s’utilitza tant com a acrònim sinò com a marca gràfica (per això la m en minúscula i la resta majúscules). El seu acronim oficial és MCTC.

Moltes gràcies per l’aclariment sobre la qüestió de l’etiqueta «nacional» als nostres museus ídem, Joan. La Junta de Museus de Catalunya va demostrar llavors el seny que no van tenir els gestors del MNAC que van proposar modificar el nom del museu. En resum, la idea de tornar al MNAC el seu nom original no és tan desgavellada.
Sobre el tema concret del mNACTEC, si això que comentes és així, llavors el problema al meu entendre és més greu encara, ja que de facto estan utilizant dos acrònims diferents: l’acrònim «mNACTEC» com a marca visual i «MCTC» com acrònim oficial. D’altra banda, que en la primera opció de «mNACTEC» (com dius part de la marca visual) la «m» de museu sigui en caixa baixa (minúscula) no és coherent des del punt de vista gràfic, ja que precisament hauria de ser una de les parts més rellevants de l’acrònim (com sí passa amb l’acrònim oficial de «MCTC»). Mira el cas del MoMA: quan fa pocs anys van decidir redissenyar la seva marca visual, l’únic que van fer va ser donar-li coherència gràfica al logotip, modificant la part no significativa («o» d'»of») que abans estava en caixa alta tot passant-la a caixa baixa, ja que allò realment significatiu és Museum (M), Modern (M) i Art (A).
En conclusió, crec que tocarà demanar-li al nou director del MNAC, Pepe Serra, que utilitzi el sentit comú de la pròpia Llei de Museus.

Deja un comentario