Basta ya de papanatismo: en Difusión cultural lo realmente importante son los contenidos, no los soportes

La noticia ha corrido como la pólvora: el Museo del Louvre sustituirá sus audioguías por consolas Nintendo 3DS a partir de marzo de 2012. La responsable del servicio multimedia del museo, Agnès Alfandari, ha sentenciado inmediatamente: «Nous sommes le premier musée au monde à le faire».

Incluso en un blog llegan a preguntarse si será la gamification de la visita a los museos.

Lo siento, pero el tema, el comentario de Alfandari y la pregunta de Michael Kamber han hecho que mi paciencia llegue al límite. 

Actualmente, en el ámbito de los museos, parece que lo importante sea ser el primero en implantar algo que utilice alguna novedad tecnológica y que ese algo se venda como la panacea capaz de resolver todas sus históricas carencias comunicativas: las redes sociales nos permitirán relacionarnos de tú a tú con nuestros potenciales usuarios, las apps son el no va más, etcétera (un largo etcétera). Ei, y me considero un auténtico defensor de la aplicación de todo este tipo de avances tecnológicos en el ámbito de los museos y los bienes culturales (basta con leer alguna cosa de las que he escrito). Pero una cosa es ser capaz de apreciar las cosas positivas (muchas, muchísimas) y otra muy distinta es ser totalmente acrítico. Y me da la sensación que eso es precisamente lo que ocurre bastante a menudo (más de lo deseable, diría yo). Por ejemplo, nos quieren hacer creer que con los community managers se ha inventado la rueda, cuando su trabajo ya lo hacían los profesionales de las relaciones públicas, con lo única diferencia del medio utilizado para hacerlo: ni más ni menos.

La noticia no debería ser en ningún caso que el Louvre utilice una consola, lo importante es ver que conseguirá gracias a ella y, sobre todo, si los contenidos serán eficaces desde el punto de vista de la mediación cultural. Sin esos contenidos, la magnífica consola de Nintendo no dejará de ser como la de la imagen: un atractiva pantalla en negro.

nintendo-3ds

Si el aparato en cuestión no vale nada (o casi nada) sin cargar previamente un juego, ¿por qué debería plantearse como una revolución para los museos? Siento ser tan tajante, pero en cuestión de Difusión cultural lo realmente importante son los contenidos, no el soporte que se utilice (algo relevante pero finalmente secundario). Si la mejor opción es una consola avanti, pero por favor, veamos que se ha hecho: si los contenidos son tan pobres, tan poco divulgativos y nulos a la hora de exprimir las potencialidades técnicas del dispositivo (como ya eran sus guías multimedia), me sigo quedando con una clásica audioguía o un folleto divulgativo bien diseñados (tanto en su forma como en su contenido). Seguro que no son tan glamurosos ni consiguen eco mediático, pero hacen lo que les toca: enlazar museos y visitantes de forma eficaz. Con el plus añadido que no engañan a nadie con falsas promesas de encontrarse delante del elemento de mediación definitivo e inmejorable.  

Yo, por mi parte, la próxima vez que visite el Louvre probaré una de esas consolas, como ya hice en su momento con su guía multimedia. Esta vez espero que la experiencia no sea tan descorazonadora.

3 comentarios

Añade el tuyo

Las TIC son importantes, me parece bien que la audioguía se sustituya por la Nintendo DS, pero entonces que se modernice el Museo en sí… es decir, que tu pongas nintendos no has cambiado nada de la exposición y la Mona Lisa sigue estando detrás de un cristal rodeada de japoneses… entonces, ¿De què sirve? De nada.

Lo prometido es deuda, así que allá va mi opinión.

Que un continente sin contenido es una pérdida de tiempo, todos lo sabemos. En mis clases de Community Management no paran de repetirme que !el contenido es el rey». Y esto es así en el mundo 2.0, y en cualquier dimensión paralela (real o imaginaria). Y aprovecho para reivindicar la importancia del CM, que tiene mucha más chicha de lo que en general se piensa… pero bueno, ese es otro debate (y esa es una de las cosas que más me han rechinado)

El uso de apps y las nuevas tecnologías me parece un verdadero acierto, sobre todo porque cada vez están más presentes en nuestras vidas como personas, en nuestra sociedad, y por lo tanto, integrarlas en cualquier ámbito siempre va a facilitar el llegar a nuestros usuarios/espectadores/fans/lo-que-quieras. Pero ojo: igual que un buen continente sin contenido no vale para nada, estar en todas partes, tener todo tipo de tecnología, sin entenderla, sin sacarle partido, sin tener una estrategia… no tiene ningún sentido. No hay que «tener por tener», ni «estar por estar»… pero hay que estudiar seriamente la posibilidad de incluir el mundo 2.0 en el mundo «real».

Por eso te decía que no es que estuviera del todo en desacuerdo con tu reflexión, sino con parte de ella. Entiendo que cuando escribiste esta entrada, aún estaba todo en pañales, pero las cosas evolucionan… y espero que tu opinión haya cambiado un poquito al respecto 😉

Blanca, al final yo creo que denunciamos lo mismo: la pirotecnia tecnológica.
Este post lo escribí en un momento en el que estaba cansado del acriticismo imperante con todo lo referido a la tecnología en los museos y patrimonio cultural en general.
Ahora no solo no cambiaría ni una coma, es que me reafirmo aún más en todo lo que decía para el caso del Louvre.
Por supuesto que se hacen muchas cosas bien, cada vez más por suerte. Pero también es verdad que asociado a la tecnología hay mucho vendedor de humo y que, ante cualquier duda o crítica, se te tacha inmediatamente de tecnofóbico. Yo no lo soy ni mucho menos. Es fácil de comprobar leyendo muchos posts en este mismo blog, el primer número de la e-revista (http://issuu.com/santosmmateos/docs/miradas_desde_la_copa_01) y otras muchas cosas.
Saludos y agradecido por tu comentario.

Deja un comentario