Monstruos de la publicidad

Pieza gráfica de la campaña de promoción de la nueva presentación de la Colección de Arte Románico del Museu Nacional d’Art de Catalunya.

Comunicacion_del_patrimonio

Comunicacion_del_patrimonio

[Fotos: El País]

Anunciante: MNAC

14 comentarios

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Yrene, dicen que una imagen vale más que mil palabras…
Óscar, ¿qué se siente entre la espada y la pared? Venga, te ayudaré un poco: a estas alturas del cuento, me niego a considerar que piezas como ésta son publicidad.

Y dicho esto, ¿qué quieres que diga? El anuncio es correcto. Ordenado, limpio (Como decían las abuelas, cuando te eches novia, que sea limpia) está toda la información: la mejor colección de pintura románica, nueva presentación, el color (importántisimo en el arte de esta época), un detalle potente de una obra representativa, la llamada a la acción (ven)…

Pero ¿y la magia?¿y el misterio que emana el arte románico? esos jesuses con cara de malos, esos niños jesuses que parecen madelmanes, esos colores vivos en una época oscura… la complicidad, la emoción de descubrirlo por tí mismo.

La magia, el alma ¿la creatividad?

Limpio pero soso = pocas posibilidades de triunfar en la pista de baile.
Añado un detalle importante: si se promociona la remodelación de la colección emblemática, ¿no debería venderse eso? En el copy no se dice ni mu y la imagen no apela directamente al tema. Una pena, porque se ha hecho un muy buen trabajo en la nueva presentación.
Por cierto, el día que en la publicidad de museos y atractivos culturales y turísticos se deje de utilizar el «Ven a descubrirlo» o el «Ven y disfruta» se habrá avanzado mucho creativamente.

Hay palabras, expresiones y lugares comunes que deberían de estar proscritos en comunicación. Ven a (póngase aquí disfrutar, descubrir…) -de aquí salvaría el gran «ven y cuéntalo» del gobierno vasco porque era muy-muy apropiado al momento y las circunstancias-, servicio personalizado, soluciones a la medida de sus necesidades, para tí (con tilde), somos los mejores, el número uno en, líderes en… estupendo regalo… no te lo pierdas…

Oscar, ¿que qué me has hecho? Nada, hombre… Solo unas piezas publicitarias que no me hacen perder la esperanza (gracias Santi por tu cacería). Lo de la novia limpia… antes sí que era importante de cara a las mamás que la concubina fuera limpia, ordenada, “virginal” y decorosa, pero tú y yo sabemos que en el fondo eso no da juego, más bien aburre, y a la larga, desespera.

Bueno, gracias por tu comentario. Te lo pedí expresamente porque ya conocía el de Santi.. 🙂 Y porque además con lo que he visto de Herederos, tu opinión me merece un gran respeto. ¡Buen verano!

Razón tienes, Yrene. Si algún ingrediente tiene que tener la comunicación es el de la provocación (como el arte). Provocación no gratuita, por supuesto, si no respondiendo a unos objetivos (en este caso de comunicación)

No hay comunicación más cara que la gris, ni mayor contrasentido que querer llamar la atención sin llamar la atención. La publicidad gris nunca nos reportará una queja (y seguramente tampoco una venta) Cuando lo que nos pide el cuerpo (o el briefing, o el cliente) es hacer información pura y dura ¿para qué esforzarnos en hacer un anuncio? es mejor informar, ser noticia, conseguir páginas o reseñas peridísticas que, para qué engañarnos, tienen más valor percibido para el consumidor que la «propaganda»

Pero, claro, no siempre se puede ser noticia.

Por lo demás, gracias por las flores y buen verano 🙂

Exactamente, Óscar. Y lo peor del caso es que incluso para los gestores de instituciones culturales justamente lo que les importan (y no siempre) son estas reseñas periodísticas de bombo y platillo, dejando a un lado la parte publicitaria del asunto, cuando el material de base es tan bueno que da para hacer verdaderas obras de arte.

Pido disculpas, pero creo que suerte tienen algunos publicistas de poder hacer campañas de exposiciones de arte, museos o espectáculos culturales, y no anuncios de rollos de papel higiénico (esto está pillado de Santi, pero me lo apropio porque tiene toda la razón).

Bueno, estamos tan de acuerdo que esto no parece un debate, jajaja!

Espero ver pronto alguna cosa más vuestra. Oro parece…

Ei Yrene, los gestores que comentas ya hacen bien en preocuparse y ocuparse de que aquello que hacen sea noticia. Lo que es verdad que no hacen bien es ser conscientes que no siempre se puede ser noticia (en verdad muy pocas veces se consigue interesar a los medios). Y lo hacen rematadamente mal al minusvalorar la importancia de una buena publicidad.
Pero tiempo al tiempo.

Es la llamada «patología de la rueda de prensa». Yo convoco una rueda de prensa (a ser posible con un word o un mail que lleva por título Rueda/nota de prensa) y me siento detrás de la mesa a esperar a los medios que, generalmente (a no ser que haya escándalo/malversación/polémica o macroexposición, todo hay que decirlo) mandan al becario de turno o a la agencia de noticias (EFE, europapress…) de la que luego se hace el cortapega.

Partiendo de que hay otras formas más «creativas» de convocar a los medios, es imprescindible la combinación comunicación/publicidad. La noticia es tan fugaz, y tan aleatoria, como lo que haya pasado ese día. Luego hay que apoyarse en las campañas para mantener el efecto, gestionando el plan de medios para que abarque todo el período (sobre todo en temporales que duran varios meses).

Como ejemplo, con el Bellas Artes de Bilbao, dosificamos la publicidad (presupuesto manda) de la siguiente manera: la inauguración de la exposición y las primeras semanas las confiamos al tirón de la noticia. A partir de la segunda quincena de exposición, se hacen inseerciones, cuña, banderolas o lo que toque. Y, cuando quedan unas semanas, vamos al «últimos días».

Aunque, a veces hay suerte y te sale un Murillo.
http://www.herederosderowan.com/2009/10/13/el-joven-murillo-2/#more-1525

Como bien dices, Óscar, también para interesar y convocar a los medios hay que aplicar la creatividad. Sé muy bien que los periodistas que cubren noticias culturales están saturados de convocatorias y notas de prensa y cansados de recibir siempre lo mismo de la misma forma (anodina, plana). Pasa exactamente como con la publicidad: encefalograma plano…
Por cierto, ¡qué viva el piercing de Murillo!

Esto me recuerda a lo que comentábamos en clase de hacer una campaña a «cañonazos». La pieza es muy sosa, no llama la atención y además es más interesante el artículo de los tomates. Yo le hubiera cambiado algunos aspectos estéticos de la fotografía del pantocrátor, como si se hubiera modernizado,. No sé si és lo mejor… pero definitivamente la estética de la pieza es muy sosa.

Marta, si en una página de un periódico te parece más interesante un artículo sobre los tomates de las Baleares que un anuncio, ya está todo dicho sobre las «bondades» publicitarias de la pieza del MNAC (con todos mis respetos para los productores de tomates de Menorca y Formentera).

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