La frase de junio’11

 «Ahora voy a ser categórico: ningún museo en el planeta -ninguno- gana dinero. Por muchas tiendas y restaurantes que le pongas, todos pierden. Y no ganan dinero porque tampoco es su objetivo»

Vicent Todolí

9 comentarios

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Vale, me creo eso de que no ganen dinero (en España, claro, quisiera ver las cifras del MoMA o de la Tate Modern, donde fue director durante ¿6? años) pero ni en broma que no lo pretendan. Y si eso es verdad, que no es su objetivo, es que no tienen ni idea. Porque es muy fácil sacarnos la pasta a los que amamos el arte y por descontado a las hordas de guiris que visitan nuestros museos cada año -y no hablo de cobrar una entrada de 6€ ni de vender un catálogo por 30€, aunque también.

En mi humilde opinión, más de usuaria que de otra cosa, los museos españoles están en la edad media en cuanto a explotación de su potencial. Si yo no gasto más en un museo es porque nadie me «invita» a que lo haga. O bueno, en un museo español, porque cada vez que piso la Tate Modern invariablemente acabo dejándome unas 50 libras y eso que excepto por Gauguin nunca he pagado 15 por las temporales.

En fin, que me enrollo: que si no buscan dinero ni estar en el top 10 (cito a Borja-Villel: http://www.madridfera.com/2010/11/entrevista-con-manuel-borja-villel-director-del-mnca-reina-sofia/) alguien me puede explicar qué narices quieren los museos (españoles)?

Mónica, me imagino que todos los museos (de aquí y de allí) quieren vender el merchandising que ofrecen en sus tiendas. Pero de ahí a creer que se montan en el $ va un abismo. Me consta que algunos hasta tienen pérdidas.
En cuanto a la edad de los museos españoles, pues la verdad es que, sin tener en cuenta los museos anglosajones, es la tónica general.
Yo, que también soy de los que se dejan la pasta, sigo alucinando al ver la pérdida de oportunidades de muchos museos y monumentos, incapaces de producir buen merchandising. Normalmente se quedan en lo usual (el típico lápiz, goma, taza, camiseta, etc.). En este sentido, siempre acabo comprando cosas en el Museo del Prado, que no me deja de sorprender. Mi última adquisición allí fue un juego del Mikado que «jugaba» con Las lanzas de Velázquez. Eso sí es merchandising. Y no es lo normal.

Santi, aunque no pensaba yo necesariamente en el merchandising tienes toda la razón (por cierto, me encanta la idea del mikado de Velázquez!).
Bajo mi punto de vista y como decía antes, en general no se nos «invita» ni a gastar ni a, me atrevería a decir, visitar un museo. Salvo contadas excepciones los museos españoles no han aprovechado el tirón de las redes sociales para ampliar el espectro de visitantes a uno mucho mayor: el ciudadano común de a pie. Incluso los que supuestamente están realizando una buena labor en este ámbito (me vienen a la cabeza el Thyssen Bornemiza o el Museu Picasso) no parecen acabar de pillarle el tranquillo.
Gestión deficiente del 2.0? Falta de oferta adecuada? Algún otro motivo completamente diferente? Quién sabe, pero realmente creo que si museos de cierta envergadura no producen más que pérdidas alguien debería plantearse que quizá esto debería ser parte de sus objetivos… sin que sea necesario comprometer la calidad!
Qué opinas?

Uy, uy, uy, sobre el tema 2.0 hay para escribir un buen libro. Algo he comentado en algún post: mi impresión es que supone un cambio tan revolucionario en el modelo de comunicación de los museos que su implantación será lenta (¡si es que llega a ser!).
En cuanto al tema de ingresos por venta de merchandising, me imagino que el solo hecho de existir implica que hay interés por convertirlo en una fuente de ingresos más. Pero como ya te comentaba, todo depende si el museo se lo cree realmente. Y mi impresión es que pocos museos a nivel internacional se lo acaban de creer (para mi creer en el merchandising es generar productos inteligentes relacionados con el museo en cuestión y sus colecciones).

Pues Santi, lo del ‘merchandising’ como con el resto de cosas que hacen los museos, como por ejemplo las actividades: que éstas sean inteligentes, relacionadas con el museo en cuestión y sus colecciones. Y no visitas guiadas planas “porque toca” y ya. Y eso si se hacen… Como siempre te comento, qué fácil que es hacer las cosas bien con los temas de arte, y qué difícil nos lo hacemos!

Pues sí Yrene. En los museos, como en la propia vida, se debería utilizar más el sentido común. Y si hablamos de museos de arte, ¡mira qué es fácil hacer cosas creativamente inteligentes: ya sea una actividad, una campaña de publicidad o un producto para la tienda!

Santi, cuanto más lo aplacen más lento será. Y es que no es simplemente cosa de estar en las redes sino de replantear la estrategia del museo de acuerdo a un nuevo modelo de consumidor (el archiconocido prosumer), que espera algo diferente. O sea que no es moco de pavo!

Me viene al pelo el post del lunes de Nina Simon, para muestra un botón: «At a large museum, events and casual attendance are often thought of as separate parts of the operation, with an understanding that both offer valuable experiences in their own right. My suspicion is that even in organizations with a comparable attendance pattern to ours, the dominant mindset is «we are a museum of exhibits and educational programs that also provides events» as opposed «we are a museum that produces events and also has exhibits and educational programs».» Podéis leerlo entero aquí: http://museumtwo.blogspot.com/2011/06/event-driven-museum.html?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+museumtwo+%28Museum+2.0%29

Me fijo en dos cosas. En primer lugar, que es un director de museo que no solo piensa «genial, lo de los primeros viernes de mes me trae a mogollón de gente» sino «qué narices pasa el resto de días del mes? Qué puedo hacer para atraer a mi público así cada día?». Por otro lado, que Nina Simon no es ‘directora de museos profesional’ sino alguien con amplia experiencia 2.0 aplicada a instituciones culturales. Y si bien es pronto para saber qué destino tendrá su museo yo ya me atrevo a decir que su gestión es brillante.

En fin, que todo se reduce a lo que ha dicho Yrene. Que si los museos españoles mañana empezaran a ser más «event orientated» y ofrecieran algo más que las conferencias para especialistas, las clásicas visitas guiadas y las actividades de pinta y colorea para niños a lo mejor tendría más visitantes fidelizados, no?

Santi y Mónica: una pregunta quizás un poco tonta: a veces (pocas) vemos que un museo hace actividades para atraer al público de manera original; por ejemplo, la acción de l’Arxiu Fotogràfic en torno a la exposición de los Napoleón que comentaste en un post. Esta idea, de quién es responsabilidad? Del departamento de comunicación? Del departamento de comunicación con ayuda de una agencia? Del responsable de actividades? Quién es el que tiene que tener la “big idea”? Porque a menudo los que trabajamos en departamentos de comunicación no tenemos inventiva suficiente como para crear esos elementos que seduzcan al público. Debemos tener esas aptitudes sólo nosotros? Tiene que ser este un elemento que forme parte de nuestro perfil como profesionales sí o sí? Hay que contar con un free-lance tipo Nina Simon para ayudarnos en este sentido?

Yrene, todo lo que se pueda quedar en casa mejor que mejor. Nadie conoce mejor el museo que sus profesionales. Pero también es verdad que nadie conoce mejor el márqueting, la publicidad o el diseño que sus profesionales (¡qué para eso han dedicado parte de su vida a formarse en esas disciplinas!).
Ahora bien, una cosa es saber muy bien lo que se necesita y se quiere (algo que debería ser una obligación para un departamento o profesional de la comunicación de un museo) y otra que se pueda generar también desde el propio museo. Mira el caso del Museo de Bellas Artes de Bilbao y Herederos de Rowan: desde el departamento de comunicación del museo saben muy bien lo que quieren y la agencia es la que lo genera de forma genial. El tándem perfecto.
Es decir, generalizando mucho, un departamento de comunicación debería dar el primer impulso que ayudase a un agente externo (sea una agencia, un estudio o un free-lance) a dar el salto que permita materializar la idea de forma profesional. Ya sabes, todos se consideran diseñadores o publicistas, pero realmente sólo saben de diseño y publicidad los profesionales. Como ya he comentado en más de un sitio y más de una vez, a mi no se me pasaría por la cabeza corregir a un restaurador sobre el producto químico que utiliza para restaurar una obra, o tampoco se me pasaría por la cabeza corregir a un conservador sobre una determinada atribución de una obra a un artista. Pues ese mismo respeto es el que deberían tener ellos por los profesionales de la comunicación. Ni más ni menos. Como dice el refranero popular: «Zapatero a tus zapatos».

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