MY Museum: difusión cultural en formato móvil

Si hablamos de difusión cultural aplicada a los museos, y lo queremos hacer en mayúsculas, vale la pena pasearse por Francia.

Mientras por aquí las apps brillan por su ausencia o alimentan injustificadamente el catálogo de iTunes con propuestas condenadas a lo efímero (por su nula adaptación a los dispositivos móviles), que además dan munición a los tecnófobos y confunden peligrosamente a los usuarios que las utilizan, nuestros vecinos saben muy bien cómo debe hacerse.

La Réunion des Musées Nationaux-Grand Palais acaba de presentar My Museum le Louvre, una ludoguía para iPhone (descargable en iTunes por 2.39 €).

Comunicacion_del_patrimonio

[Foto: L’oeil pop]

El proyecto lo lidera la empresa L’oeil pop, cuyo nombre, El ojo popular,  es toda una declaración de intenciones. Su misión se centra en la producción de proyectos de mediación cultural con herramientas tecnológicas, con la intención de producir una aproximación lúdica y accesible a la cultura. 

Para conseguirlo, se ha creado un personaje ficticio, Paulette (¡la periodista que tiene el poder de hacer hablar las obras!), que permite (re)descubrir las 25 estrellas (leáse obras maestras) del Louvre gracias a una aplicación móvil.

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[Foto: L’oeil pop]

Gracias a las entrevistas exclusivas de Paulette (con un tono directo y amigable), un juego de pistas y animaciones, el visitante puede descubrir los secretos de la Monna Lisa, de la Venus de Milo o de la Victoria de Samotracia.

Como se comenta en la web de la RMN, los títulos que se irán publicando están concebidos y escritos por historiadores e historiadores del arte con el objetivo de hacer inteligibles y accesibles conceptos complejos, desarrollando un acercamiento a la vez lúdico y profundo para que la cultura sea accesible a todos.

Por ahora son descargables las versiones en francés e inglés. En español tendremos que esperar hasta octubre.

Curiosamente, el pasado sábado un alumno de mi asignatura de Comunicación digital y Patrimonio cultural (Máster Oficial en Comunicación Digital Interactiva) me preguntaba si aquí sería posible aplicar un modelo de negocio para el desarrollo de aplicaciones digitales destinadas a la comunicación de productos patrimoniales. La respuesta es afirmativa si se cumplen dos requerimientos: que el precio no sea muy elevado y que la aplicación sea realmente buena. Dos variables que se cumplen en el caso comentado.  

Ps.: Gracias a Buzzeum, mi antena francesa.

6 comentarios

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Yo soy el alumno al que se refiere Santos y aplaudo la idea de integrar arte y negocio. Seguramente uno de los principales retos de los directivos de museos y monumentos es el de acercar el patrimonio que gestionan a las personas, especialmente a aquellas que no visitan habitualmente éstos. Las aplicaciones que dan un plus a algunos públicos, sin duda, pueden contribuir favorablemente a ello.
También sería interesante ver los números del coste de la aplicación, frente a los beneficios que generarán las descargas. Lamentablemente, los Ungry Birds serán más populares que nuestra Paulette del Louvre.

David, totalmente de acuerdo con la primera parte de tu comentario. Aunque me gustaría puntualizar algo sobre la segunda parte. Recuerda que, en términos culturales, el beneficio no sólo se mide económicamente, también tienen un peso decisivo cuestiones intangibles, más cualitativas, como la satisfacción y aprovechamiento de la visita al museo gracias a la aplicación. Seguramente la app del Louvre no generará beneficios económicos, pero estoy seguro que sí conseguirá que para un segmento de público la visita al Louvre sea mucho más placentera.
Dicho esto, si los ingresos vía las descargas fuesen capaces de equilibrar el coste e incluso de generar beneficios, ya estaríamos hablando de rizar el rizo.
Y hombre, no te lamentes por la victoria en popularidad de los Ungry Birds, piensa que también son una forma de cultura.

puntualizando la puntualización…
en el entorno en que la sociedad del bienestar sufre y que la cultura necesita de subvenciones… se podrá seguir trabajando en términos cualitativos? (sería fantástico) o se tendrán que buscar nuevas ideas/recursos que se autofinancien por lo menos para no tener que cerrar museos, disminuir infrastructuras o perder calidad. Parece que las empresas cada vez también harán menos de mecenas, más interesados en su EBITDA que en patrocinios culturales.
Quizá un visionario puede ver a los Ungry Birds liberando a las Meninas, a la Gioconda o a Gala de sus jaulas/cuadros… ganando dinero con ello para mantener el museo !

Puntualmente puntualizo la puntualización de David a mi puntualización.
Efectivamente, dicen que el estado del bienestar está en peligro (yo más bien creo que determinados grupos de poder quieren que esté en peligro para aplicar alegremente y con impunidad recortes). Y aunque no lo estuviese también se tendría que intentar que la Cultura beba de otras fuentes (sin que quiera eso decir que se deba olvidar de las tradicionales ayudas públicas y el mecenazgo empresarial) para poder desarrollar sus proyectos. E incluso que sea capaz de generar beneficios económicos, pues otro tipo de beneficios no tan tangibles son más que evidentes.
Pero tampoco deberiamos olvidar que, hablando estrictamente del caso del Louvre, es un equipamiento con unos altos costes de mantenimiento, seguramente su cuenta de resultados finales sea negativa, pero ojo, ¡qué nadie nos engañe!: genera tal cantidad de beneficios económicos directos para París y Francia que lo convierte en uno de sus mejores activos. Seguramente uno de sus mejores activos. ¿No se merece por ello que se le destine un buen presupuesto público que asegure su correcto funcionamiento y desarrollo?
¿O es que el Museo del Prado no es un activo para Madrid?¿No es un activo la Sagrada Familia, la Pedrera o la Casa Batlló para Barcelona? Hagamos ciencia-ficción por un momento: ¿cuánta gente vendría de visita a Barcelona si no existieran esos monumentos modernistas?
David, sí a tu idea de innovar (que he defendido en algún post), pero no utilizando el argumento que la Cultura es una carga económica insostenible.
Venga, ¡seguimos puntualizando si hace falta!

hola puntualizadores!
Desafortunadamente me pierdo las 2 sesiones de Santi, pero afortunadamente aquí está el blog!
Me atrevo a añadir una reflexión: si una aplicación de móvil no es más barata que un catálogo impreso tiene pocas posibilidades de ver la luz. No hay conciencia de los costes fijos de un proyecto de comunicación, de que la tecnología para convertir un esbozo en un archivo que pase por la imprenta no es más cara que la que convierte una idea en una aplicación informática. Bueno, nos ahorramos la distribución (los camiones y el paletizado, que no la distribución), el papel y la tinta, pero esa inversión hay que hacerla en cosas como el mantenimiento, tal como apuntáis.
¿Posible solución para recibir presupuestos firmados? Sistemas de medición cualitatva. Hay que dar tiempo a que los beneficios de las ideas innovadoras que abren el camino sean medibles.
Presentemos proyectos que prevean esa cuantificación de lo intangible, que aprovechen las posibilidades de interacción con el usuario y entre los usuarios que sí aportan medios ubicuos e interactivos, redes, y estaremos más cerca de difundir la cultura con todos los medios disponibles. ¡Y de crear puestos de trabajo con ello!

Myriam, afortunadamente está el blog. Pero básicamente por permitir la colaboración de personas como tú y David, dispuestos a exponer buenas ideas y a discutirlas en abierto.
Sobre tu comentario, nada que añadir. Si acaso que me hubiese gustado escribirlo a mí.

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