Exposiciones virtuales: la muerte de la temporalidad

Las exposiciones virtuales online son un recurso bastante singular en el ecosistema patrimonial de nuestro país. ¡Pero también en el mundillo patrimonial internacional!

Singular, pues son pocos los espacios de la memoria (museos, archivos, monumentos, etc.) que contemplan en su programación el par virtual de una exposición temporal.

Aquí tenemos, por suerte, un ejemplo pionero: el Museu Episcopal de Vic (Barcelona). Desde el año 2007, con la exposición Gilabertus. Un viaje decisivo en el descubrimiento del románico, el museo barcelonés ha acompañado su programa de exposiciones temporales con la correspondiente versión virtual online.   

En concreto, se pueden visitar tres exposiciones:

· Gilabertus. Un viaje decisivo en el descubrimiento del románico

· El cel pintat. El baldaquín de Tost

· La princesa sabia. Las pinturas de santa Catalina de la Seu d’Urgell

Tres exposiciones que, naturalmente, no son temporales. Y es que las exposiciones virtuales online matan definitivamente las exigencias espacio-temporales de las llamadas exposiciones temporales, que limitan enormemente su potencial difusor.

Es especialmente recomendable la primera de ellas: Gilabertus. Un viaje decisivo en el descubrimiento del románico.

Comunicacion_del_patrimonio

Con una óptima gráfica y arquitectura web, incluso superaba (o complementaba, según se quiera ver) en algunos aspectos a la versión real (celebrada entre el 10 de noviembre de 2007 y el 4 de febrero de 2008). Por ejemplo, con la posibilidad de hojear y ojear los cuardernos de dibujos y notas de Josep Puig i Cadafalch y Josep Gudiol i Cunill, que en la física sólo se podían ver por una de sus páginas.  

Comunicacion_del_patrimonio

Por desgracia es un proyecto que ha pasado bastante inadvertido por la comunidad museística española y por el público en general. Por ello me atrevo a sugerir a los responsables del MEV que den más visibilidad a esas tres muestras virtuales (por ejemplo con un banner directo y permanente en la página de bienvenida de su portal web).

Cuando casi nadie tienen algo así, es una valor diferencial que no puede despreciarse, pues da notoriedad y posiciona al museo de forma clara. Y sólo por eso ya se merecen alguna pequeña acción comunicativa, ¿verdad? 

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