Sensibilizar: un tema pendiente

Aquellos que nos dedicamos al patrimonio cultural sabemos de su fragilidad. ¿Pero lo sabe la mayoría de nuestros conciudadanos? Me temo que no.

La mayoría de la gente puede llegar a ocasionar daños en los recursos patrimoniales más por desconocimiento que por mala fe (siempre hay borregas excepciones a la regla general, sólo falta ver el caso del astronauta de la catedral de Salamanca).

Pero, ¿qué pasa cuando los gestores tampoco son sensibles? Pues que el drama se multiplica hasta el infinito y más allá.

Eso precisamente es lo que ha pasado recientemente en Oviedo. Sobre la piel milenaria de la iglesia de San Tirso (iglesia catalogada como Bien de Interés Cultural y Monumento Histórico-Artístico, con una parte prerrománica), se colocaron (hablo en pasado pues inmediatamente se ha rectificado) un par de señales. ¡Atornillándolas sobre un muro del siglo IX!

Comunicacion_del_patrimonio

[Foto: Luisma Murias]

Se podrá denunciar (como así se ha hecho desde la consejería de Cultura y Turismo del Principado de Asturias) y rectificar (como ha actuado con buen criterio el Ayuntamiento de Oviedo), cargándole el muerto a la Policía Local o a la empresa que las colocó, pero el mal ya está hecho. Y es un mal que demuestra que en nuestro país todavía queda mucho camino por recorrer en la valoración social de nuestro patrimonio cultural. ¡O empezamos a caminar o nos quedamos sin él!

Ps.: Pedro (antena oficial de Miradas), gracias por enlazarme la noticia.

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