Réquiem por el toro de Osborne

Toco a Missa pro defunctis por el toro de Osborne.

Lo que fue el símbolo gráfico de un producto (el brandy Veterano), la silueta del toro de Osborne diseñada por Manolo Prieto el año 1956 para la agencia AZOR, lo que es una pieza más de nuestro patrimonio cultural, se continúa (mal)utilizando ideológicamente.

Comunicacion_de_patrimonio

Todos sabemos que como marca visual se resignificó en su momento como símbolo de España y lo español. Hablar de él (lo he comprobado empíricamente con mis alumnos de asignaturas de diseño) es estar inmediatamente bajo sospecha de comulgar con determinadas ideologías, lo que siempre me ha parecido triste.

Pues si no quieres caldo… En pleno siglo XXI, y utilizando las redes sociales online, concretamente Facebook (¡Qué pena!, mientras vemos que en otras latitudes se utilizan para conseguir la libertad y la democracia, aquí seguimos utilizándolas de forma frívola. ¡Vamos, como las pensaron sus creadores!), la plataforma Por la implantación del toro de Osborne en Melilla ha conseguido que el Gobierno de la ciudad autónoma de Melilla apruebe su colocación allí. Obviamente no lo hace como símbolo marketiniano. Basta con leer la información del grupo de Facebook, donde se marcan claramente sus intenciones, cuando se dice textualmente que su objetivo es «instar a las autoridades locales para que hagan las gestiones necesarias para contar con este emblema de la iconografía española, que ha traspasado las fronteras de la publicidad y el marketing«.

¡Otra vez con los símbolos! Antes fueron las columnas y ahora es el toro. Como decía Mon Rodríguez en su post + respuesta  «Levantamientos (y una erguida sonrisa)» ¿no sería mejor centrarse en la acción política y diplomática que en los símbolos?

Una lástima ese traspaso de fronteras.

Cancelo la misa de difuntos. Aún así, seguiré mostrando el toro de Prieto como una de las mejores muestras del diseño español del siglo XX. Aunque para no levantar sospechas de comulgar con rancias visiones ideológicas deba argumentar: que fue premiado como mejor icono del siglo XX por la nada sopechosa FAD (Foment de las Arts Decoratives) durante el Año del Diseño en 2003, o que el tampoco nada sospechoso Juli Capella lo seleccionara en su libro Made in Spain. 100 iconos del diseño español (2008).

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