Pacto social por el Patrimonio

Mirada invitada: Marcelo Martín
Autónomo*

En ocasiones, la administración autonómica de cultura está demasiado lejos de la población y sus necesidades más inmediatas. Las preocupaciones por los grandes monumentos y yacimientos arqueológicos y la conservación de un patrimonio de primera línea, provocan una ausencia institucional en instancias locales y frente a patrimonios que, a esta altura de las circunstancias, no pueden ser tildados de menores.

La propuesta es generar mecanismos de orientación y asesoramiento continuo encaminados, fundamentalmente, a la potencialización del patrimonio vinculado a su territorio inmediato como factor de desarrollo para su comunidad, a través de una mayor rentabilidad social y cultural de los recursos existentes.

No se trata de programas de conservación ni documentación en particular sino de desarrollar herramientas y trabajo interdisciplinario para que, a través de una renovada valoración del patrimonio por la población local, su recuperación sirva como reclamo cultural para el desarrollo local y regional, permitiendo así la captación de fondos dispersos (europeos, nacionales, autonómicos, privados) que financien su intervención, conservación, documentación y difusión sin repercutir seriamente sobre los presupuestos generales de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía.

De esta forma se abren nuevas perspectivas de la documentación e inventario del patrimonio cultural, de los trabajos en conservación y de las técnicas en difusión para su conformación en conocimiento, mejora de las metodologías de trabajo y modelo de acción para otras instancias administrativas regionales y locales.

Para tal fin y para desarrollar una metodología de trabajo tan diversa, se hace necesario que las administraciones de Cultura, autonómicas y locales, así como los Grupos de Desarrollo Rural, pusieran en acción un instrumento generalista de coordinación territorial, que podríamos denominar Centro de Recursos Patrimoniales (CRP), como un ámbito de relaciones de conocimiento, tanto de las disciplinas que intervienen en todas las áreas de la gestión del Patrimonio (investigación, conservación, tutela y difusión) como de las herramientas que se aplicarán a las actuaciones concretas.

En épocas de “crisis” se hace necesario poner la reflexión por encima de la acción y darnos el tiempo necesario para reencauzar toda esa vasta inversión nada coordinada de las épocas de bonanza.

*
Soy autónomo.
Un título casi inválido para el sector profesional del Patrimonio que prefiere una licenciatura, un doctorado, un tipo de asesor, un experto…

Detrás de un autónomo hay un contrato específico con la Administración, un empresario unipersonal, un becario, un doctorando; una miríada de profesionales que investigan, excavan, reflexionan, diseñan, crean proyectos, generan recursos y mano de obra (a veces muy barata). Profesionales liberales que hoy peregrinarían sin descanso por lograr que también a ellos les reduzcan un 10% de sus honorarios. A todos ellos mi más sincero y afectuoso homenaje.

“Detrás del trabajo de todo ilustre personaje del Patrimonio, seguro hubo un autónomo”.

2 comentarios

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Mi querido autónomo, ¡cuanta razón tienes!
Si las cosas se organizaran bien (en época de vacas flacas, ei ¡pero también de gordas!), seguro que el patrimonio de, digamos, segundo nivel tendría más recursos. Coordinación, interdisciplinariedad. Como dijo un colega mío: palabras que suenan a música celestial para mis oídos.
¡Venga!, ¿dónde tengo que firmar para que se pongan en marcha esos Centros de Recursos Patrimoniales?

Mi querido Marcelo.
También soy autónoma del patrimonio. Tenemos sobre nosotros el peso de que nos vean utópicos por seguir caminando ante las dificultades luchando contra elementos ante una precaria temporalidad. A veces incluso se nos percibe como intrusos. Eso de ir de independiente y solo..en la sociedad española genera desconfianza.
Desde nuestra independencia las instituciones solo reconocen a contratados y a empresas externas.
Fuimos, somos y seguiremos siendo autónomos porque aunque nos fusionemos, tras nosotros continua esa parcela de años y de experiencia que nos hace buscar soluciones ante la adversidad. Besos. Virginia Luque

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