Difusión cultural ¿para reirse?

No sé vosotros, pero yo he vivido (sufrido) en más de un museo o monumento lo que podéis ver en este cortometraje publicitario:

Situaciones o comentarios para reirse a mandíbula batiente (si el fondo de la cuestión no fuese dramático).  

Por suerte, cada vez es más difícil entrontrarse guías turísticos o educadores como el que se caricaturiza en el anuncio, aunque haberlos hailos.

Y que la comunicación con el público se base todavía en información pura y dura (o directamente ridícula como en el ejemplo) es muy, pero que muy peligroso. Como decía en una entrevista Renée Sivan, el mayor peligro de la Difusión cultural es aburrir al público.

Aunque es mucho más peligroso que directamente no se establezca ningún tipo de mediación con el visitante. Yo iré un poco más allá que Renée: El mayor peligro de los recursos patrimoniales activados (abiertos al público) es que no exista Difusión cultural.

Deja un comentario