Inhotim, el edén del arte

Mirada invitada: Héctor Navarro Güere

Profesor e investigador de la Universitat de Vic (Barcelona)

A una hora en coche de Belo Horizonte (Minas Gerais, Brasil), alejado de las comodidades de la ciudad y en un recóndito paraje, se encuentra un novedoso concepto de museo llamado Inhotim (2005). Se trata de un parque jardín botánico-galería de arte de 97 hectáreas. Si no estoy mal informado, se trata del mayor recinto museístico de arte contemporáneo del mundo.

 

Gracias a la locura (no se le puede llamar de otra forma) del empresario minero Bernardo Paz, se convirtió una gran hacienda del pueblo de Brumadinho, de 30 mil habitantes, en un espacio para el diálogo entre arte y naturaleza.

 

Mientras en Europa se encargan grandes edificios emblemáticos, Inhotim llama la atención por su excepcional paisajismo y la adecuación de pabellones a ese recinto botánico. Perderse por sus caminos es una delicia y encontrar recintos nada voluminosos con obras de arte monumentales es toda una experiencia.

 

En cuanto al arte que podemos encontrar allí, es discutible. Por supuesto, la apuesta es por el arte contemporáneo –con exposiciones permanentes y temporales– y su colección no es muy variada ni representativa internacionalmente hablando. Con un acervo de 70 obras monumentales (esculturas, obras sonoras, vídeos, instalaciones, etc.) y creciendo, pareciera una llamativa colección particular en un recinto natural.

 

Hay que destacar que muchas de sus obras han sido concebidas desde la relación espacial del arte y el paisaje, incluso creadas in situ (ver vídeo «Beam Drop» de Chris Burden). Así que no podemos hablar de invasión del espacio sino de diálogo: disfrutando de la naturaleza te topas con pabellones que albergan una o más obras.

 

Es realmente impactante la colección botánica: especies autóctonas, la mayor colección de palmeras del mundo, plantas acuáticas en los sendos lagos, etc. Un paisaje nunca estático, en constante transformación, como sus exposiciones.

 

Finalmente, destacar que Inhotim (ver pdf del folleto) cuenta con una comisaría de arte –por supuesto– y una comisaría botánica, para la investigación, conservación, paisajismo y difusión de la biodiversidad. También posee una dirección de inclusión, capacitación y participación de la ciudadanía local, que –según su dossier informativo– es un requisito básico para su integración con el entorno.

 

Dispone, además, de un importante proyecto de comunicación del patrimonio etnológico de la zona (artesanía, música, danza y fiestas tradicionales) y de una potente área educativa. Es importante resaltar que, al igual que cuenta con un área de comunicación, tiene un área específica de redes sociales.

 

El paseo de 5 horas no fue suficiente. Una delicia de lugar.

6 comentarios

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Nada mejor para estrenar la sección que una Mirada desde el otro lado del Atlántico. Ummmm… con las vacaciones a la vuelta de la esquina, el post ha sido perfecto. ¡Gracias!

Ok Héctor, recibido. Impresionante TODO. Un poco Chillida Leku, ¿no? (salvando las distancias). ¡¡¡Qué suerte tienen algunos!!!

Héctor, el vídeo de realización de la obra de Chris Burden es simplemente increíble. Por favor, que todo el mundo lo vea, vale la pena: ¡las imágenes son espectaculares!
Me viene a la cabeza viendo el «lago» de cemento y el «bosque» de vigas, qué hubiese sido de nuestro país si se hubiese primado la ciencia y la creatividad y no la especulación inmobiliaria…
Gracias Héctor, por hacernos ver que los buenos museos no son sólo cosa de Europa y USA. Estamos tan mal acostumbrados a mirarnos el ombligo…

Conceptualmente no creo que sea Chillida. En tal caso, se parecen en lo monumental. Y también creo que más bien es tipo M. Barceló con «manguera en mano». Saludos

Ay, como hubiese sido «Residencial Francisco Hernando» (Seseña) si Paco el Pocero hubiese conocido y contratado a Chris Burden…

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