Otra muestra del 1% excepcional

Aquí va un nuevo ejemplo de publicidad realmente creativa, en este caso más reciente que el spot «Ladrón» del MNAC

Se trata de una de las piezas de la campaña publicitaria que puso en marcha el Museo de Bellas Artes de Bilbao para promocionar la exposición temporal El joven Murillo (19 de octubre 2009-17 de enero 2010). Una exposición novedosa al mostrar al Murillo menos conocido: el de la etapa de formación (entre 1638-40 y 1650-53). Una muestra, comisariada por Alfonso Pérez Sánchez y Benito Navarrete, que pretendía matizar la idea generalizada del pintor de vírgenes y temas religiosos, mostrando una etapa en la que el artista sevillano abría taller propio, relacionándose estrechamente con los personajes que pueblan la literatura picaresca de nuestro Siglo de Oro.

A continuación podéis ver la pieza gráfica, realizada por la agencia guipuzcoana Herederos de Rowan:

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La imagen, que utiliza de base una de las obras estrella de la exposición (el Autorretrato del pintor, que se exponía por primera vez en España), fue mínimamente manipulada para introducirle una minúscula variación: un piercing en su ceja derecha. Pero, ¡qué variación! Eps, que nadie se equivoque pensando que era una simple provocación. Era un guiño inteligente al título de la exposición, a su contenido y también al público más joven que podía estar interesado en la muestra. Uno de los comisarios, Benito Navarrete, calificaba el cartel de «arriesgado y muy divertido».  Pero la historia no acaba aquí, pues no todos compartían esa opinión…

Por desgracia, el coleccionista privado que había cedido la obra manipulada consideraba el anuncio de mal gusto, tanto que atentaba contra la pieza original. El resultado: por respeto al propietario, el museo consideró conveniente retirar la campaña.

Por supuesto, la polémica generó una amplia cobertura en medios de comunicación y blogs. Incluso, un periódico (el Diario de Sevilla) consideró oportuna la realización de una encuesta entre sus lectores virtuales, a los que se plantea la siguiente pregunta: ¿Está de acuerdo con la retirada del ‘piercing’ del cartel de la exposición del Joven Murillo? Del total de 396 votos (a día de hoy), estos son los porcentajes:

  • un 29% opina «Sí, es una falta de respeto»,
  • un 3% «Sí, hay que cumplir la legislación»,
  • un 39% «No, no se debe coartar la creatividad»,  
  • un 19% «No, es un gran cartel» y, por último,  
  • un 10% manifiesta no interesarle el tema.

En resumen, una gran mayoría (el 58%) tiene una opinión favorable del cartel.   

Pero más allá de encuestas y opiniones, el museo tuvo que plantear una nueva gráfica. El resultado de la «nueva campaña sin piercing» es el que podéis ver a continuación:

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Una pieza que respeta totalmente los cánones de la excepcionalidad comunicativa del ámbito cultural. Una nueva pieza que viene a engrosar el 99% de la publicidad informativa. Eso sí, que permitía respirar tranquilos a todos los implicados (coleccionista, comisarios, museo…).

Respeto para la opinión del coleccionista (aunque no la comparta en absoluto) y mis más sinceras felicitaciones para la agencia y para el museo por su osadía.

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