Artefagia: un caso extremo de consumo del arte

Me imagino que ya tenéis noticias de mis safaris a la caza de objetos que utilizan la imagen de obras de arte reconocidas. Como también sabéis que una de mis preferidas es la Monna Lisa. Ya hablé en un conjunto de posts de la utilización intensiva de esta obra maestra por parte de la cultura de masas, pero recientemente he conocido un nuevo producto que supone un caso (quién sabe si extremo) de lo que llamo artefagia: el consumo de la imagen artística en forma de comestible.

La prestigiosa tienda parisina de productos de gourmet Fauchon lanzó el pasado año un pastelito de crema de almendra y glaseado de chocolate (sus famosos éclairs) que se sirve de la escrutadora mirada de la Monna Lisa imprimiéndola en una fina lámina de chocolate. ¡Un dulce homenaje a la obra de Leonardo!

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Un producto de alta pastelería, el éclair Madame Joconde, que ha sido recompensado con el premio al mejor pastel del 2009 en los Wallpaper Design Awards.

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Ya no sólo se utiliza la imagen artística para estampar objetos de lo más variopinto. Ahora podemos comernos literalmente la obra de arte. Bueno, su imagen.

¡Bon appétit!

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