Del cubo blanco al contexto: el Guernica

Tomando como referencia la frase del mes de septiembre, en la que Umberto Eco hablaba del futuro de los museos, si alguna obra permite imaginarse ese museo formado por una única obra contextualizada esa es el Guernica de Picasso.

 

Una obra de arte que pierde el sentido sin su contexto. Una obra de arte que nunca se hubiese hecho sin ese contexto. Ojalá Picasso no hubiese pintado nunca ese gran mural que habla de las trágicas consecuencias de una guerra civil, de una acto miserable contra la población civil de uno de los bandos contendientes.

 

¿Tenía sentido su exposición en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía siguiendo la idea del white cube? Ese invento de la Modernidad que creó un espacio aséptico, neutral, donde exponer la obra artística sin ningún tipo de “ruido externo” (ya sea político, cultural, social…), para que nada pudiese distraer la experiencia estética del espectador.

 

Yo diría que era poco razonable y hasta poco conveniente. Y se ha tenido que esperar hasta la llegada de un nuevo director para que el discurso alrededor de esa pieza icónica del arte haya cambiado significativamente.

 

Enmarcado en la reestructuración museológica y museográfica emprendida por el nuevo director del museo, Manuel Borja-Villel, el Guernica ya no respira solo en la inmensa sala 206. Ahora se acompaña del contexto que permite entenderla por medio de su contextualización, un coherente conjunto de piezas artísticas (como la maqueta original de la Fuente de mercurio del escultor norteamericano Alexander Calder, fotografías de Robert Capa, carteles propagandísticos…), libros, revistas y la película Espagne 1936 dirigida por Jean Paul Dreyfus con guión de Luis Buñuel, que se proyectó en el pabellón durante la muestra para explicar los logros del gobierno republicano, el alzamiento de Franco y el bombardeo de Madrid.

Entre lo más destacable se puede ver la maqueta del pabellón de la República española de Josep Lluís Sert y Lacasa, que sirvió de extraordinario continente para la exposición pública de la obra picasiana y de otros ilustres artistas como Joan Miró, Julio González, Alberto Sánchez o Alexander Calder en la Exposición Universal de París de 1937. Una lástima que se hayan omitido las banderas de Cataluña y Euskadi que ondeaban junto a la de la República española durante la celebración de la exposición parisiense (¡ya fue polémico en su momento que ondeasen las tres juntas y al mismo nivel!). ¿Miedo a alguna reacción vandálica de algún descerebrado? Sólo hacía falta que alguno de los vigilantes que custodian el Guernica le echara un vistazo de tanto en tanto, evitando de ese modo cometer una falsedad histórica.   

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