(Re)animando la cultura y los museos

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 ¡Genial! 

El pasado sábado 4 de julio viví en primera persona el ambientillo de una noche blanca en Barcelona: Montjuïc de Nit. Música, arte y deporte abierto casi hasta el amanecer y un río de gente, razonablemente joven, ávida de consumir cultura de forma diferente.

 

Tenía especial curiosidad por saber qué se cocería una noche tan especial en el Museu Nacional d’Art de Catalunya. Y la verdad es que disfruté al cubo: primero desde la grada de la Sala Oval de una actuación de jazz de la mano (¡y de los pulmones!) de la New Orleans Jazz Box. Y después, circulando por las salas y viendo como la misma gente que me había acompañado en el concierto disfrutaba de las magníficas colecciones del museo.

 

Pienso en este tipo de actividades e intento imaginar la cara desencajada e indolente de algún miembro conocido de la muy ilustrísima y reverendísima casta de los conservadores. Y la verdad, sólo de pensarlo hace que estas iniciativas me parezcan más interesantes. Eoooo, estamos en el siglo XXI, ¿nos hemos enterado, colegas? 

 

Sólo una crítica: ¿por qué limitar el evento a la montaña de Montjuïc? ¿y el resto de equipamientos culturales de la ciudad? ¿a qué se tiene miedo?

4 comentarios

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Apreciado Santi, que la noche blanca no se extienda por el resto de la ciudad no es un problema de miedo sino de bolsillo.

Pedro, Pedro, el maldito parné. Y la cultura, como siempre y para no variar, en la cola de Cáritas para tomarse un gazpachito bien fresquito.

Pedro, ¿ni para gazpacho tienen? La verdad es que, viendo como está el patio, yo creo que de aquí a poco no tendrán ni un tomate para cada cinco personas necesitadas. Y mientras, los Botines poniéndose las botas…

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