Monna (y pobre) Lisa: con-suma paciencia

Un caso ejemplar (diría que es EL EJEMPLO) para comentar y reflexionar sobre el actual consumo de las grandes obras maestras es el de la Monna Lisa.

Vamos a ver. Si tienes la suerte de ser amigo del director del Museo del Louvre, o te susurra sus canciones la actual primera dama de la República francesa, seguramente podrás «gozarla» en condiciones saludables. Si la primera opción no se cumple, y sigues insistiendo en querer ver la obra de Leonardo (que hizo para un DNI, Buenafuente dixit) te recomiendo que vayas practicando un poco de lucha grecoromana para hacerte un hueco que te permita verla a unos metros y detrás de más vidrios que en una sucursal de la Caixa.

Aquí tienes un  vídeo que lo demuestra (amenizado con el rock´n´roll que le dedicara Jerry Lee Lewis):

¿Qué miran los afortunados que están allí? La mayoría, que son unos pocos, la pantalla de sus cámaras digitales…

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