Comunicando el museo (uno)

logotipo-jornadasLa primera sección de las jornadas, dedicada al Plan de Comunicación, comenzó con unas muy sanas palabras (por autocríticas) de Virginia Garde, Jefa del Área de Difusión y Desarrollo de la Subdirección General de Museos Estatales. En ellas planteaba la peligrosa desconexión que se vive en los museos españoles entre los departamentos de comunicación y de difusión; además de reconocer la escasa formación en comunicación de los profesionales del ámbito.

El marco teórico sobre el tema vino de la mano de Borja Puig de la Bellacasa, Consejero Delegado de Bassat Ogilvy and Mather Madrid. Fue una de las ponencias que en el anterior post tildaba de densas e intensas, una pena que no dispusiera de más tiempo para desarrollar al detalle su bien organizada y didáctica exposición. Entre lo más interesante su defensa de la comunicación como un elemento estratégico en la gestión de los museos y, por tanto, de vital importancia para su futuro. Abandonando necesariamente su utilización táctica o puntual. Una nueva comunicación emocional, que ya no habla al consumidor, habla con él.

Por desgracia, la norma habitual a día de hoy es todo lo contrario: una utilización sesgada de la comunicación, que puede pasar del “no hacer nada” al “hacer mucho”. Eso sí, “un mucho” de acciones comunicativas sin fundamentación, sin investigación, la mayoría de las veces abocadas al fracaso. Al hilo del tema, siempre tendré grabada a fuego la sentencia de mi colega Paul Capriotti: “Sin investigación no hay comunicación”.

Entre los estudios de caso, el de La Casa Encendida de Madrid, presentado por su director, José Guirao. Habló bastante de la relación ideal que se debería entablar con los medios de comunicación, recomendando dispensar el mismo trato al jefe de cultura de un periódico de ámbito nacional que al becario de un diario local (¡el becario llegará algún día a ser redactor!); y poner todos los medios al servicio de los medios.  En otro orden de cosas, avisó sobre el peligro de sobredimensionar las actividades culturales mediante una potente comunicación, creando falsas expectativas que después no se verán cumplidas. Vaya, una de mis obsesiones: que difusión y comunicación vayan de la manita.

Deja un comentario