La mirada septiembre’16

1 de septiembre, 2016

“Se puede dejar de comprar una marca de automóvil por el hecho de comprar otra marca, pero nadie deja de visitar un museo por el hecho de haber visitado otro.”

Jorge Wagensberg

Científico, divulgador y museólogo

La mirada agosto’16

1 de agosto, 2016

“Una exposición es el testimonio visible de una realidad invisible; es la manifestación de una realidad que había estado oculta.”

José Lázaro Galdiano

Coleccionista y padre del Museo Lázaro Galdiano (Madrid)

Pokémon GO & Museos

19 de julio, 2016

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Bueno, ya que estás aquí, quizá merezca la pena reflexionar un poquito sobre la recepción de las novedades tecnológicas por parte de los museos. El post Mapa de actitudes ante la relación Patrimonio & TIC te puede ayudar.

El arte urbano como síntoma de nuestra salud artística

15 de julio, 2016

Plaça de Sant Agustí Vell de Barcelona. Fuente de la Marieta de l’Ull Viu. Maravillado por una muestra de arte; de arte en la calle.

Miradas_desde_la_copa[Foto: Miradas desde la copa]

A primera vista, es evidente que hay varias manos. Aunque cada vez me interesa más lo que pasa en la calle (inversamente proporcional a mi creciente desinterés por lo que pasa en el museo de arte contemporáneo), no conozco demasiado la obra de los artistas que trabajan por Barcelona, por lo que toca informarse para entender cómo se ha ido materializando la obra de la fuente.

Y buscando información puedo reconstruirla para darme cuenta de la realidad de éste tipo de arte y, por extensión, de nuestra salud cultural.

Un arte dinámico y efímero.

El primer artista que puso sus pinceles sobre la fuente fue el lituano Ernest Zacharevic. Y lo hizo en 2014 pintando tres palomas: dos vivitas y aleteando, sobre un par de surtidores y otra, muerta, bajo el tercero.

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[Foto: Ernest Zacharevic]

Un arte censurado.

Alguien de la brigada municipal debió considerar curiosas las dos palomas vivas e indecorosa la muerta. El resultado: se mantuvieron las primeras y se borró la última. Curioso, ciertamente curioso que ante algo que las ordenanzas municipales consideran como ilegal pueda estar sujeto al criterio estético del que lo persigue. Un criterio estético en el que seguramente encaja el estilo realista de las palomas de Zacharevic.

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[Foto: Miradas desde la copa]

Una censura que afila el ingenio de los artistas.

A partir de la primera desaparición, se sucedieron sobre el surtidor vacante todo tipo de animales realizados por el extremeño Francisco de Pájaro. Y como ya había pasado con la paloma desaparecida, fueron desapareciendo uno a uno bajo la pintura gris de la brigada municipal.

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[Foto: Mia Font, 4Colors]

Finalmente aparece en escena el tercer artista, Stöke, cuyo gato acechando a las palomas (realizado con la técnica del stencil), pareció gustar al juez municipal.

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[Foto: Miradas desde la copa]

Esa aceptación desencadenó la última acción, seguramente la más interesante: Francisco de Pájaro enmarcó a las dos palomas y les puso vigilancia policial. Ironía.

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[Foto: Miradas desde la copa]

En el otro extremo, pintaba a un grupo de animales descacharrados que, manifestándose, reclamaban su derecho a existir aun siendo feos. Más ironía.

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[Foto: Miradas desde la copa]

La censura y la decisión arbitraria del responsable municipal aguzaba al ingenio del artista extremeño, permitiendo un conjunto artístico realmente llamativo.

Conjunto que finalmente ha desaparecido.

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[Foto: Miradas desde la copa]

Como algún colega me ha recordado, el arte urbano es efímero y no es bueno patrimonializarlo. Al hilo, resulta paradójico que mientras se borran obras como la comentada, se reconstruyen otras como el mural contra el SIDA de Keith Haring. Como ya comenté en el post Escaparatismo. La política patrimonial y museística de Barcelona, el Ayuntamiento actuó en ese caso como el Dr. Frankenstein, creando un verdadero monstruo.

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[Foto: Miradas desde la copa]

Aunque es cierto lo que me comentan, muy cierto, también lo es que Barcelona es hoy un poco más fea, un poco menos interesante, un poco menos Barcelona.

¿El arte urbano tiene que ser sólo arte en la calle?

Para responderla no hay que acudir a la amplia literatura sobre el tema. Basta con conocer las inquietudes de dos de los artistas que han participado en la obra comentada (Ernest Zacharevic y Francisco de Pájaro) o de Miss Van.

Es más que probable que Zachas no hubiese pisado Barcelona (y por extensión no hubiese hecho las tres palomas) de no haber sido invitado por la galería Montana Gallery Barcelona en 2014 (que acogió su exposición ‘Piedra, Papel, Tijera!’). En un vídeo promocional de la muestra, deja claro que se siente cómodo trabajando en la calle y fuera de ella. De hecho, una de las piezas de la exposición era una versión indoor de las tres palomas de la fuente.  

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[Foto: Montana Gallery Barcelona]

En cambio, Francisco de Pájaro, en una entrevista en Lemon y Coco, deja muy claro que su hábitat natural es la calle y que no es un artista, es un obrero que renuncia a exponer en galerías.

La tercera artista, la francesa Vanessa Alice Bensimon (conocida como Miss Van), está exponiendo ahora mismo su obra en un museo, El viento en mi pelo en el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga.

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[Foto: Miss Van]

En unas declaraciones recogidas en Málaga Hoy, decía:

No me considero una artista urbana, sino alguien que pinta tanto en el estudio como en la calle. Cuando empecé a trabajar en las paredes al aire libre yo iba con mis pinceles. Muchos me criticaban, me decían que aquello no era lo adecuado para el arte urbano, pero es que para mí no había distinciones entre irme a un muro o quedarme en mi estudio”.

La clave para entender el conflicto entre outdoor & indoor nos la ofrece el comisario de la muestra, Fernando Francés, cuando comenta en un artículo de El Mundo:

No hay que pensar en ella como una artista de calle, sino como una artista que a veces pinta en la calle y la mayoría de las veces en su estudio, pero el discurso que utiliza en el estudio no es diferente al de la calle.

Tres artistas para dos maneras de entender el arte urbano. Ambas totalmente válidas desde el respeto a la libertad individual.

En el terreno de lo personal, me interesa más éste tipo de arte en la calle que entre las cuatro paredes de una galería o un museo. Pero parafraseando el lema de la Secession, a cada tiempo su arte, y a cada artista urbano su libertad.

Bonus Track

Ernest Zacharevic

Francisco de Pájaro

Miss Van

Mia Font: El tercer grifo, 4Colors, 12 de junio de 2015-13 de julio de 2016.

Jordi Barceloneta: BCNeta censura sin criterio, Barcelona Street Art, 09 de enero de 2016.

La mirada julio’16

1 de julio, 2016

“Quien no sabe ver, no puede sentir, y el que no siente, no goza. ¿Pues a qué tanta concurrencia a las Academias y a los Museos, quando no se ve, ni se siente, ni se goza lo que hay en ellos?”

Juan Agustín Ceán Bermúdez

El padre de los historiadores del arte

La exposición del Bosco, un tríptico de la museología actual

20 de junio, 2016

Magna, irrepetible, cita excepcional [la exposición]

Fascinante, onírico, desbordante [el artista]

Fijadas algunas hipérboles sobre la muestra y los clásicos adjetivos que se le regalan a El Bosco, que nadie espere aquí una crítica artística. Me interesa para ilustrar determinados síntomas museológicos que tienen que ver con la gestión y la museografía, y por los intereses de éste blog, con la comunicación global (la mediación cultural y la comunicación). Un magnífico hilo que me permite hilvanar diversos temas que me (pre)ocupan últimamente.

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[Foto: Miradas desde la copa]

Tabla central. Sobre gestión o mucho más que una exposición temporal

Sin duda es uno de los puntos fuertes del proyecto conmemorativo: la exposición no deja de ser una pieza más de un gran puzle.

Además de un nutrido número de actividades (conferencias, música, cine, etc.), hay tres piezas más que componen el puzle: el cómic El tríptico de los encantados (una pantomima bosquiana) de Max, el documental El Bosco, el jardín de los sueños de José Luis López-Linares y la videoinstalación Jardín Infinito del artista Álvaro Perdices y el cineasta Andrés Sanz (a partir del 4 de julio).

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[Foto: Museo Nacional del Prado]

Sigue en ello la estela de museos como el Louvre, que hace tiempo apostó por este tipo de medios. Y lo hace por la puerta grande, dejando esos proyectos en manos de reputados profesionales como Max o José Luis López-Linares.

En éste aspecto, mi más sincera y efusiva felicitación al Museo Nacional del Prado. Como buque insignia de la museística española, abre ruta para que el resto de la flota se inspire. ¡Enhorabuena!

Tabla izquierda. Sobre museografía o casi todo sigue igual

Aunque Miguel Falomir, Director Adjunto de Conservación e Investigación del Museo Nacional del Prado, se esfuerce en explicar el montaje (en éste vídeo), es un planteamiento clásico. Con un poco de gracia en la arquitectura efímera, pero clásico al fin y al cabo. Ahora bien, si se compara con lo que vienen haciendo, sin ir más lejos en el montaje de la muestra George de La Tour (1593-1652), se percibe un pequeño avance. Muy pequeño, la verdad, aunque el museo lo catalogue de sorprendente y excepcional en la nota de prensa.

El museo ha superado con nota el reto de exponer los diferentes trípticos (aunque por el camino se hayan olvidado de alguno, como el Tríptico de Job procedente del Groeningemuseum de Brujas), isolados de tal modo que se pueden ver las puertas (algo que normalmente se nos escamotea).

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[Foto: Museo Nacional del Prado]

Más allá de éste detalle, la exposición es museográficamente clásica. Incluso en algunos aspectos, como la vitrina en la que se muestran el Retrato de Engelbrecht II, conde de Nassau, el Libro de horas de Engelbrecht II de Nassau y el manuscrito Les visions du chevalier Tondal, son directamente indignos de una exposición como ésta.

En el terreno de las expectativas personales, y viendo como se había resuelto el tema de los trípticos, esperaba encontrar alguna fórmula museográfica interesante en la Mesa de los Pecados Capitales. Pero siguiendo el tono general, la fórmula es clásica.

Sería aconsejable que alguna de las respuestas museográficas puestas en marcha temporalmente, como la colocación isolada de los trípticos, se aplicasen cuando obras como El Jardín de las Delicias vuelva a su lugar de exposición permanente. Una obra así no puede volver a aquel garito como si nada hubiese pasado, privando al visitante del exterior de las puertas.

En este aspecto, sería interesante que el museo comprobase seriamente algo que percibí durante mi visita: la mayoría de visitantes que se agolpaban para mirarlos, prácticamente ni se paraba para ver la decoración exterior de las puertas.

Tabla derecha. Sobre comunicación global

Sobre mediación cultural o el gap entre lo offline y lo online

No puedo empezar éste apartado sin una felicitación. La edición de un pequeño libreto con los textos explicativos de cada obra, que normalmente se colocan en las cartelas, es ser consciente del tipo de muestra que se tiene ‘entre las salas’ y tomar medidas para avanzarse a un problema de circulación y aglomeración.

Por lo demás, sirva como ejemplo la radiografía y reflectografía infrarroja del tríptico de El Jardín de las Delicias: pudiendo ser un plus de lo más interesante, se queda corto en su intento por aportar contenidos de valor para muchos visitantes, pues ni la colocación de los textos ni su desarrollo lo consiguen.

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[Foto: Museo Nacional del Prado]

Otro dispositivo de mediación puesto a disposición del visitante (previo pago de 3,50 €) es una audioguía. Más allá del valor de las audioguías (que no discuto), sorprende que un museo cómo el Prado, últimamente muy receptivo a la experimentación con nuevas tecnologías, siga anclado en el siglo XX.

No acabo de entender que online ofrezca cosas tan y tan interesantes como El Bosco. Una historia en imágenes, recurso interactivo con imágenes y textos (scrollytelling* se le llama a la criatura) y offline sean tan rematadamente clásicos.

El catálogo es un buen ejemplo para explicar y entender esa falta de innovación en “viejos” medios de mediación cultural. Con su diseño del siglo XX, está claro que no pasará a la historia de un “viejo” medio como el libro. Si la conmemoración del V centenario de la muerte del Bosco es para el Prado un gran proyecto, de esos que se recordarán, no puedo entender que el mimo que se ha dedicado a otras cosas no lo merezca también el catálogo, una de las pocas cosas tangibles que quedará para el futuro.

El gap entre los “viejos” y los “nuevos” especímenes de mediación cultural empieza a ser un verdadero problema para los museos. Aunque no hay mal que por bien no venga: cómo problema, es un reto más para sus gestores.  

Sobre comunicación o matando moscas a cañonazos

El despliegue publicitario de la muestra es apabullante. Sólo en las estaciones de Atocha (Madrid) y Sants Estació (Barcelona) es realmente abrumador.

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[Foto: Miradas desde la copa]

Tengo serias dudas que el tipo de publicidad informativa que caracteriza al Prado tenga eficacia; ahora bien, no tengo ninguna en otro aspecto fundamental: la eficiencia brilla por su ausencia. Hoy en día, en términos comunicativos (y también publicitarios) se puede conseguir mucho con poco.

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[Foto: Miradas desde la copa]

De hecho, creo que tamaño despliegue es incluso ofensivo. Especialmente cuando sabes que sólo por la compra de espacios en medios de comunicación social para 2016 se paga a una agencia de medios más de doscientos mil euros.

La publicidad del Prado es como el músculo de un culturista, pensada para impresionar.

Cierre del tríptico

Para concluir, y siguiendo para ello el clásico titular de prensa, no dudo que la exposición El Bosco. La exposición del V centenario del Museo Nacional del Prado será la muestra del año. Aunque sólo sea por ser la más completa entre las realizadas hasta hoy, al contar con más de un 75 % de la producción conservada del hombre-árbol de ‘s-Hertogenbosch.

* Mousewheel + Stories = Scrollytelling

Exterior de las puertas o Bonus track

El PaísEspecial interactivo.

Fernando Marías: El Bosco, artista de invenciones, El Cultural, 20/05/2016.

Pere Català Pic en peligro de extinción

7 de junio, 2016

Post abierto a Santi Vila, Jusèp Boya, Pepe Serra y Ferran Barenblit

Fotografía, arte, publicidad, propaganda y vanguardia. Se agitan todos estos ingredientes y tenemos a Pere Català Pic. No exagero si digo que la fotografía y la publicidad de nuestro país serían infinitamente menos interesantes de no existir la figura de Català Pic.

De ese estimulante cóctel se conserva un rico patrimonio cultural (documental, bibliográfico, fotográfico, publicitario, tecnológico, etc.), “congelado” en un piso de la calle del Pi de Barcelona (junto al de su hijo, Pere Català Roca, fotógrafo e historiador). El mismo piso que fuera vivienda y estudio del fotógrafo de Valls (Tarragona).

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Después de visitarlo de la mano del historiador Pablo Giori, autor de la biografía Pere Català i Pic. Fotografia, publicitat, avantguarda i literatura (1889-1971) recientemente publicada por Rafael Dalmau Editor (ahora comandada por un nieto de Català Pic, Rafael Català Dalmau), tuve dos sensaciones encontradas.

Una, la primera, de absoluta felicidad al ver el material que se conserva. En algunos momentos se me puso la piel de gallina al ver el original del libro inédito Psicología de la Publicidad y de las Ventas (1946), el programa de mano del curso Arte y Publicidad del Club publicitario del FAD (1949), un original de su archiconocido cartel Aixafem el feixisme (1936) o algunos originales de sus piezas publicitarias.

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La segunda, en paralelo a la primera, de desolación al ver el estado en el que se conserva un conjunto de bienes culturales de indiscutible valor patrimonial.

No sin agradecer a sus familiares, primero su hijo Pere Català Roca y ahora sus nietos, que hayan conservado hasta hoy todo ese material, ver el estado en el que se encuentra me produjo y me produce un profundo dolor. Sirva como ejemplo el retrato fotográfico que Català Pic le hizo a Narcís Oller, al que el propio escritor le estampó su firma, cuarteado por la humedad.

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[Fotos: Miradas desde la copa]

Es el momento que las administraciones públicas den un paso al frente y permitan que todas esas joyas no se pierdan. Si el Pla Nacional de Fotografia de la Generalitat de Catalunya es realmente algo serio y sincero, más allá del humo de la política de vuelo gallináceo, no hay mejor ocasión para demostrarlo que salvando el patrimonio de Pere Català Pic.

No es muy difícil imaginarse un fondo como el de Pere Català Pic engrosando las colecciones del Museu Nacional d’Art de Catalunya o del Museu d’Art Contemporani de Barcelona, instituciones museísticas que últimamente han recibido fondos similares (el segundo, el fondo Xavier Miserachs) o programado exposiciones fotográficas (por ejemplo, Miserachs BarcelonaGabriel Casas. Fotografia, informació i modernitat, 1929-1939).

Una ocasión que, además, debería aprovecharse para demostrar que el concepto de patrimonio cultural es algo dinámico: conservar y difundir una parte del fondo de Català Pic es considerar definitivamente que la publicidad merece formar parte de él. ¿Alguien pretende entender y explicar cómo éramos en los años 30, 40, 50 y 60 sin contar con la publicidad?

La mirada junio’16

1 de junio, 2016

“El cerebro que hace posible la creatividad está siempre bajo arresto domiciliario.”

Daniel Solana

Director creativo y socio fundador de DoubleYou

Un videojuego narrativo para que los jóvenes se enganchen al museo

27 de mayo, 2016

Siempre he tenido un especial cariño por los museos pequeños que se esfuerzan por mejorar sus instalaciones y actualizar su museografía, facilitando así que la experiencia de sus visitantes sea cómoda y memorable.

El Museu Agbar de les Aigües (Cornellà de Llobregat, Barcelona) es uno de esos museos. Un museo corporativo que, desde que abrió sus puertas hace poco más diez años (en 2004), ha ido puliendo y actualizando su propuesta museográfica: de los paneles con textos y dibujos (ilustrados por Jordi Ballonga) que presentaban la central de bombeo, se pasó a las estaciones multimedia que enriquecían claramente la mediación; o la inclusión de dispositivos para permitir la visita a personas con diversidad funcional.

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[Foto: Miradas desde la copa]

En sintonía con esa manera de entender su misión, ahora acaban de escribir una línea en la historia de los museos en nuestro país.

Se acaba de presentar una aplicación móvil que fusiona el cómic interactivo digital con la experiencia real: Origen. Desarrollada por la empresa Cubus Games, Origen es una aventura interactiva que lleva los principios de los gamebooks, el storytelling* y la gamificación al ámbito de la mediación del patrimonio cultural.

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Gracias a la app (descargable de forma gratuita en la App Store y en Google Play) y balizas electrónicas (beacons), se propone al visitante vivir una experiencia narrativa con el museo y el agua como hilos conductores, combinando ficción y realidad.

La narración de la novela gráfica permite pasar de usuario a visitante: se empieza desde casa, pero, a partir de un momento determinado, para continuar con el relato se tiene que visitar necesariamente el museo.

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La manera de trabar la historia y el formato la convierten en algo atractivo para el público al que se dirige, el juvenil. Se dirigen a ellos con uno de sus lenguajes favoritos, pero sin olvidar el contenido que lo relaciona con el equipamiento y el agua. En palabras de uno de sus desarrolladores, Quim Garreta, han conseguido equilibrarlo de tal manera que no se cae en el desarrollo de un serious-serious-serious game que finalmente deja de ser un game.

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El proyecto es doblemente interesante, pues también tiene su originalidad en la manera de gestarse. La empresa desarrolladora de Origen, Cubus Games, fue la ganadora de un hackathon organizado por el museo el 20 y 21 de marzo de 2015. Durante 24 horas, 20 equipos (de entre 2 y 5 miembros) compitieron en HackatH2On para crear la mejor app para dispositivos móviles capaz de acercar la cultura del agua de una forma innovadora.

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[Fotos: Museu Agbar de les Aigües y Cubus Games]

Para valorarla con justicia, no hay que olvidar el público objetivo al que se dirige. Y me temo que si estás aquí no formas de él.

Como en la mayoría de acciones que comento en Miradas, el acierto y las felicitaciones tienen un doble destinatario: a Cubus Games por materializar el videojuego y al equipo del Museu Agbar de les Aigües por apostar por él y modularlo para el ámbito del museo.

* Sobre el tema, merece la pena leer a Eva Snijders en “Storytelling como estrategia de contenidos” en el libro digital Contenido eres tú (aquí se puede descargar).

Ps: siento que en el redactado del artículo se perciba un cierto tufillo a surfismo. Hablar de estas cosas tiene ese peaje.

La mirada mayo’16

1 de mayo, 2016

“És més fàcil obrir un museu que tenir-lo obert.”

Sònia Hernández

Directora del Museu Agbar de les Aigües