Artefagia: un caso extremo de consumo del arte

4 de Febrero de 2010

Me imagino que ya tenéis noticias de mis safaris a la caza de objetos que utilizan la imagen de obras de arte reconocidas. Como también sabéis que una de mis preferidas es la Monna Lisa. Ya hablé en un conjunto de posts de la utilización intensiva de esta obra maestra por parte de la cultura de masas, pero recientemente he conocido un nuevo producto que supone un caso (quién sabe si extremo) de lo que llamo artefagia: el consumo de la imagen artística en forma de comestible.

La prestigiosa tienda parisina de productos de gourmet Fauchon lanzó el pasado año un pastelito de crema de almendra y glaseado de chocolate (sus famosos éclairs) que se sirve de la escrutadora mirada de la Monna Lisa imprimiéndola en una fina lámina de chocolate. ¡Un dulce homenaje a la obra de Leonardo!

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Un producto de alta pastelería, el éclair Madame Joconde, que ha sido recompensado con el premio al mejor pastel del 2009 en los Wallpaper Design Awards.

Ya no sólo se utiliza la imagen artística para estampar objetos de lo más variopinto. Ahora podemos comernos literalmente la obra de arte. Bueno, su imagen.

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¡Bon appétit!

De nuevo Google y el mundo de los museos

20 de Enero de 2010

La apuesta de Google por los museos parece no ser flor de un día. Ya comenté hace tiempo la colaboración de esta empresa con el Museo del Prado, concretamente la utilización de su programa informático Google Earth.

También el año pasado cerró una nueva colaboración, en este caso con la Tate, ahora para utilizar uno de los servicios de Google maps: Google Street View. El museo británico ha seleccionado una serie de obras de la colección histórica de la Tate Britain que reproducen diferentes paisajes ingleses. Pinturas que, gracias a la aplicación de Google, se pueden comparar con la imagen actual de esos espacios. Estremece ver como se han transformado drásticamente los muy románticos paisajes que Turner y Constable fijaron con sus pinceles a caballo entre los siglos XVII y XVIII.  

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Pero el proyecto no se ha quedado ahí: el museo lo ha aprovechado para incitar la implicación directa de sus e-visitantes. Con ArtMap, se pide a los internautas que participen con el museo, siendo ellos los que localicen y marquen esas coincidencias entre los espacios representados en las obras del museo y la realidad actual. La intención final es publicar un mapa interactivo que incluya decenas de miles de sus obras.

Una forma imaginativa de utilizar la aplicación, que además potencia una relación más estrecha entre la institución museística y sus e-usuarios. Ahora ya se trata de colaborar, no sólo de recibir.

La difusión cultural a lo Cirque du Soleil: equilibrios

17 de Enero de 2010

La frase del mes de enero, un extracto de la columna que Oriol Pi de Cabanyes publicó en el periódico La Vanguardia bajo el título Voluptas culturae, reflexionaba sobre el actual consumo de la cultura. Nunca se ha tenido tanta abundancia y tanta facilidad de acceso a los productos culturales como ahora. Pero parece ser que cada vez se degusta menos. Como decía el articulista: tenemos más pero la consumimos con menos intensidad.

comunicacion_del_patrimonioAcabo de leer un interesante libro de Roberto Igarza, Burbujas de ocio: nuevas formas de consumo cultural (La Crujía, Buenos Aires, 2009) donde precisamente se analizan las nuevas formas y formatos que las jóvenes  generaciones de urbanitas tienen y utilizan para consumir los productos culturales. Una Sociedad del Ocio Intersticial en palabras del autor. Una generación acostumbrada a aprovechar al máximo las micropausas que van encontrando a lo largo y ancho del día, unas burbujas de ocio en las que consumen microcontenidos culturales en tiempo récord gracias a nuevos formatos de distribución tecnológica (los dispositivos móviles).

Está claro cual es el desafío de la difusión cultural aplicada a los bienes artísticos: adaptarse a esas burbujas de ocio generando contenidos culturales donde se exija un consumo intenso. Si hay que adaptarse a esas brevedades (adaptación o muerte), que al menos se generen experiencias voluptuosas. La cuadratura del círculo, vaya. Pero, ¿quién dijo que la difusión cultural fuese algo sencillo? 

Efecto souvenir: cuando el mal gusto puede matar

15 de Diciembre de 2009

Hace poco visité la magnífica exposición “Efecto souvenir. Fetiches de viaje, más allá de los tópicos” en el Disseny Hub de Barcelona (DHUB) y no dejé de maravillarme de la capacidad humana para crear y comercializar objetos de dudoso gusto aprovechando el tirón de monumentos y obras de arte.

Entre ellos ocupan un lugar de privilegio las miniaturas de monumentos como la Torre Eiffel, la Torre de Pisa y, desde ayer, la del Duomo de Milán, utilizada como arma arrojadiza contra el primer ministro italiano Silvio Berlusconi. 

 

 

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Ya es de mal gusto un artefacto como el de la imagen, pero a partir de ahora también pasa a ser peligroso. Espero que se incluyan entre los objetos prohibidos en los vuelos. ¡Ya me imagino montañas y montañas de miniaturas de la Torre del Oro en el aeropuerto de Sevilla!

 

El comisario de la exposición que comentaba, Óscar Guayabero, debería crear con urgencia un nuevo espacio expositivo analizando la utilización del souvenir como arma de destrucción masiva (seguro que Blackwater estudia incluir las miniaturas en sus operaciones en Irak y Afganistán).

Nuevo estudio sobre museos y Web 2.0

4 de Diciembre de 2009

Dos años después de un primer estudio sobre el papel de las nuevas tecnologías Web 2.0 en la promoción de museos y centros de  arte, el portal cultural dosdoce.com acaba de publicar un segundo estudio, esta vez sobre la visibilidad de los museos de arte en la Web 2.0.

Aunque la muestra no es muy amplia (en total se analizan 20 museos), sin duda ofrece datos interesantes para tener una radiografía de urgencia de la incorporación de las tecnologías 2.0 en las estrategias de comunicación y márqueting de los museos en España.

Estas son las principales conclusiones del estudio:

  • Sólo un 15% de los museos tiene presencia en Twitter;
  • Un 35% de los museos tiene presencia en Facebook;
  • El 20% de los centros tiene canal propio en YouTube;
  • El 10% de los museos tiene cuenta en Flickr.com;
  • Nula presencia en las redes profesionales;
  • Tan sólo un 30% de los museos cuenta con una sala de prensa virtual;
  • El 65% de los museos no cuenta con buscador interno;
  • Sólo un 5% de los museos ofrece podcasts;
  • Sólo el 30% de los museos cuenta con canales RSS Un 45% de los museos ofrecen visitas virtuales.

Observando los bajísimos porcentajes, está claro que el camino a recorrer es largo. Pero ¿será también eterno?

Pirotecnia digital: Google & Museo del Prado

1 de Diciembre de 2009

Hace unos meses, concretamente el pasado enero, se presentó a bombo y platillo el proyecto conjunto entre el gigante digital Google y el Museo Nacional del Prado: “Obras maestras del Prado en Google Earth”. Las 14 obras maestras de la pinacoteca madrileña en súper alta resolución (cerca de 14.000 megapíxeles) disponibles en Google Earth, lo que permite un efecto zoom realmente espectacular al acercarse a detalles que son directamente imperceptibles para el ojo humano en las habituales condiciones de exposición de este tipo de obras maestras.

Sólo basta seleccionar El Descendimiento del pintor flamenco Roger van der Weyden para apreciar lo que esas fotografías digitales permiten saborear desde casa. ¡Realmente impactante!

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Hacerlo con El jardín de las Delicias de El Bosco es directamente una locura, muy recomendable por cierto.

Un esfuerzo loable aunque efímero como los fuegos de artificio. Impacta por la espectacular calidad de las reproducciones, pero aporta bien poco desde el punto de vista cultural. De acuerdo que facilita un acceso de extraordinaria calidad a  un conjunto de obras de arte, universalizándolas y democratizándolas. También de acuerdo que abre el camino para la colaboración entre el mundo de los museos y las empresas tecnológicas. Pero podía y debía haber sido mucho más ambicioso.

Si esas fotografías se hubiesen acompañado de un proyecto hipermedia divulgativo, que permitiese al internauta un conocimiento al detalle de cada una de las obras seleccionadas, sin duda hubiese alcanzado el grado de excelencia de proyectos similares como el Oeuvres à la Loupe del Museo del Louvre, superándolo en espectacularidad.

La realidad es bien otra, ya que lo único que las acompaña ahora es una ficha identificativa y un muy básico texto informativo (de hecho, la misma información disponible en la ficha correspondiente de la casa virtual del museo).

Una vez más me temo que ha sido una oportunidad perdida por el Prado para profundizar en las bondades de la comunicación digital online. De hecho una ocasión única ya que ha sido el primer museo internacional en asociarse con la empresa de Silicon Valley.

Desde luego no lo ha sido si se analiza desde el punto de vista de las Relaciones Públicas, ya que la noticia se publicó en medios de comunicación y blogs de los cinco continentes. Eco mediático que sin duda ha posicionado al Prado como la avanzadilla de la aplicación de la tecnología digital en el ámbito museístico. En resumen, un gran acierto estratégico basado en la pirotecnia digital.

Museum Lab: de la probeta a las salas del museo

20 de Noviembre de 2009

Ya comenté en el anterior post que la iniciativa emprendida por el Louvre con Museum Lab era magnífica, pero lo es más cuando se sabe que la intención final es que las experiencias de las exposiciones de Tokio se pueden exportar a las salas del propio museo (incluso que sirvan de modelo para otros equipamientos museísticos). Y esa buena intención se acaba de materializar recientemente.

Aprovechando la celebración de la exposición temporal Titien, Tintoret, Véronèse…Rivalités à Venise, se han integrado alguno de los dispositivos multimedia testados en Tokio para presentar al público La Vierge au lapin de Tiziano, alrededor de la que giró la tercera presentación japonesa (entre el 27 de octubre de 2007 y el 1 de marzo de 2008).

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Como se comenta en el Magazine del museo, unos recursos museográficos avalados por la opinión positiva del 96% de los visitantes encuestados durante la muestra de Japón.  

Peintures- Museum Lab - La Vierge au lapin, une poésie sacrée

Parece ser que, por ahora, sólo se contempla mantener el montaje mientras dure la exposición temporal. ¡Lástima!

Peintures- Museum Lab - La Vierge au lapin, une poésie sacrée

Pero paciencia, llegará el día en que serán elementos integrados de forma permanente en los museos de arte.

Museum Lab: un laboratorio de experimentación multimedia

17 de Noviembre de 2009

¿Cómo avanzar realmente en la aplicación de elementos de mediación multimedia sin testarlos con el público? ¿Cómo hacerlo en un museo sin que se generen problemas? Creando un laboratorio.

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Museum Lab es eso: un laboratorio creado en Japón hace ya tres años por iniciativa del Museo del Louvre y la empresa nipona Dai Nippon Printing (DNP). Un espacio expositivo nacido con la voluntad de experimentar con nuevas y sofisticadas  plataformas y dispositivos museográficos multimedia a partir de una o varias obras cedidas por el museo parisino (desde Un carabinier de Théodore Géricault o La Vierge au lapin de Tiziano hasta los actuales retratos egipcios del siglo II aC).

Mientras el museo elabora los contenidos científicos y divulgativos que fundamentan las seis presentaciones programadas (realizadas entre el 2006 y el 2009) y cede sus obras para que las disfruten los habitantes de Tokio, la empresa moviliza sus competencias y herramientas tecnológicas aplicándolas en diferentes programas multimedia.

En las seis exposiciones se han aplicado nuevas herramientas de mediación multimedia, que han podido ser verificadas por el público visitante en una situación de mediación cultural real. Sin duda la mejor forma de captar las reacciones y conocer las opiniones de uno de los protagonistas esenciales del proceso de mediación: el usuario.

En la mayoría de esos dispositivos multimedia se ha intentado conseguir la semi-transparencia o la transparencia total, para que el visitante pueda interactuar con ellos de forma fácil e intuitiva, sin sentir la opresión que muchas veces generan este tipo de elementos. Etiquetas RFID de trasmisión inalámbrica que transmiten a las audio-guías los contenidos de forma simultánea e individualizada. Pantallas táctiles Ubiq´window que se activan con sólo pasar la mano por delante de ellas. Espacios inmersivos en 3D tipo CAVE que permiten introducirse físicamente en la obra, descubriendo así su composición y perspectiva. Guías multimedia (PC tablets o smart phones) que explotan la Realidad Aumentada (la superposición de imágenes de síntesis sobre el objeto real) presentado de forma sorprendente y atractiva determinados aspectos de las piezas expuestas.

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Una vez más, una feliz idea del Louvre.

Por cierto, busco mecenas que desinteresadamente me sufrague una expedición a Tokio para conocer in situ Museum Lab. Abstenerse antiguos responsables del Palau de la Música Catalana.

iJugando con Dalí

10 de Noviembre de 2009

La Fundació Gala-Salvador Dalí presentó el pasado mes de septiembre Dalí Relojes blandos, el primer juego de arte online en Europa para iPhone y iPod Touch, distribuido de forma gratuita desde la App Store de Apple.

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De mecanismo muy sencillo (tiene tan sólo dos niveles) y disponible en cuatro idiomas (español, catalán, inglés y francés), propone al jugador la búsqueda y captura en ocho obras maestras de Dalí (como El gran masturbador o El enigma de Hitler) de los relojes blandos que han desaparecido de La persistencia de la memoria. Para encontrarlos se accede a esas obras, que se pueden rastrear al detalle gracias a un zoom que permite cuatro niveles de ampliación.  

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Como muy acertadamente comenta uno de los clientes que ha probado la aplicación: “Nada que ver con la típica aplicación que es una galería de imágenes.  Aunque el juego es muy fácil de completar, entiendo que tan sólo es la excusa para poder ver las obras en detalle.” (Bonitodlnorte, Reseña de clientes, iTunes).

Aunque la última palabra la tienen siempre los usuarios (que no valoran la aplicación de forma muy positiva: un aprobado justo de 2′5 sobre 5), es una muestra más que también por medio del juego se puede hacer buena difusión cultural.

Conociendo el “amor” de Dalí por la cultura de masas, seguramente estaría encantado de esta exposición masiva y portátil de su obra.

Descargar el juego

Accesibilidad extrema

3 de Noviembre de 2009

En las jornadas sobre accesibilidad que comenté en el post precedente, un asistente preguntó a una ponente invidente, Meritxell Aymerich, sobre su reacción cuando se le prohibía en un museo tocar las obras de arte expuestas. Ella comentó que aunque lo entendía, le producía un punto de frustración, pues para su colectivo, visitar museos sin los apoyos necesarios era como para nosotros ver vitrinas vacías o cuadros en blanco.  

Posiblemente, y viendo la nueva propuesta puesta en marcha desde el Metropolitan Museum of Art de Nueva York, ya no tenga sentido esa pregunta, porque todos tendremos el máximo acceso posible a las obras de arte.

 

Un artículo periodístico publicado recientemente, “Struggling Museum Now Allowing Patrons To Touch Paintings”, se hace eco de la preocupación del nuevo director del MET, Thomas P. Campbell: que a pesar de contar con una magnífica colección de arte, permanece indiferente para muchas personas. ¿Cómo cambiar esa realidad? Pues la manera de conseguirlo es (¡conservadores-restauradores, tomad asiento!) probar algo diferente, algo que permita experimentar las obras de arte de forma más cercana y personal: pudiéndolas tocar, sobar. El llamamiento del director es bien claro y sencillo: “Please, bring the whole family and smudge up our paintings as much as you want.” (“Por favor, traiga a toda su familia y manche nuestros cuadros tanto como desee.”).

 

Ante una propuesta tan original, la reacción del público era previsible: éxito total. Éxito que ha comportado que la asistencia al museo aumente por diez desde que se implantó la nueva medida.

 

 

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Sólo hace falta leer los testimonios de alguno de los visitantes que han tenido la suerte de probar personalmente la arriesgada propuesta del MET Museum. Como un joven llamado Phil Brehm, que reconocía a la redacción del periódico no haber pisado un museo desde una excursión obligatoria de la escuela secundaria. Según él “You can’t grasp the brilliance of a great painting just by looking at it. To truly appreciate fine art, you need to be able to run your fingers over its surface and explore its range of textures. Or just rub your face all over it, like I do.” (“No se puede comprender la brillantez de un gran cuadro con sólo mirarlo. Para apreciar verdaderamente la obra de arte, necesitas ser capaz de pasar tus dedos sobre su superficie y explorar su gama de texturas. O frotar la cara por todas partes, como hago yo.”). Para los funcionarios entrevistados, una mancha o una pequeña perforación en las obras es el pequeño peaje a pagar por ese renovado interés por el arte.

 

La popularidad de la propuesta, que únicamente preveía esos privilegios táctiles para la pintura, se ha ampliado a todo tipo de piezas. Ahora ya es posible introducirse en el interior de un sarcófago egipcio para tomarse una foto de recuerdo o hacerse un masaje, o probarse una armadura medieval y participar en un simulacro de batalla.

 

Como acaba reconociendo Campbell, “Sometimes you have to go that extra mile to grab people’s attention.” (”A veces tienes que ir así de lejos para captar la atención de la gente.”).

 

Según se comenta, la iniciativa del MET está siendo aplicada también en otros museos y equipamientos culturales estadounidenses. Como el American Museum of Natural History, que por 2 dólares permite subirse a su mítico esqueleto de brontosauro o la Boston Symphony Orchestra, que ha creado un espectáculo donde se invita al espectador a subir al escenario para improvisar canciones o simplemente revolotear por él agitando pañuelos de colores. 

 

En previsión que esa nueva política no sea suficiente a corto plazo, el museo ya se plantea propuestas extremas para el próximo año. Como avanzan desde el MET “Next year we’re going to let people grab any masterpiece they like and just take a shit on it.” (“El próximo año vamos a dejar que la gente coja cualquier obra maestra que le guste y se cague en ella.”).

 

P.s.: Se me olvidaba comentar que el artículo se publicó en The Onion, el principal diario satírico de noticias falsas de USA.